Mostrando entradas con la etiqueta Sonatas piano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sonatas piano. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de mayo de 2016

Paul Lewis EnclavedeCámara


Fue apagarse las luces en la sala y aparecer un hombre enjuto, dinámico, completamente de negro, salvo el bies rojizo de la camisa, bajo el foco que destacaba a un Stenway & Sons gran cola. Energía fue la intensa impresión que transmitió el muy galardonado pianista Paul Lewis mientras recorría los escasos metros desde el backstage; energía en el contenido saludo al público; energía al sentarse en la medida butaca y comenzar de inmediato con las primeras notas de la Sonata para piano n.º 9 en Si mayor D575 de Franz Schubert.

Con esta obra casi experimental daba comienzo su recital en el excelente Ciclo EnclavedeCámara que se viene desarrollando en nuestra ciudad.

A continuación, sin apenas pausa para unos contenidos aplausos, Lewis leyó las íntimas Cuatro Baladas op.10 de Johannes Brahms. Tras el breve intermedio, con renovada energía, siguió con un Brahms maduro y a ratos melancólico, sus Tres Intermezzi op 117, para terminar con Franz Liszt y una pieza rotunda de sus Años de Peregrinaje: “Après une lecture du Dante. Fantasia quasi Sonata”. Aquí ya hubo gigajulios de entrega, en una lectura descomunal y muy vehemente.

La impresión final es que Paul Lewis es efectivamente energía; energía física, mecánica, electromagnética, termodinámica, pero energía en forma proteica. No hay en su pianismo concesión al glúcido, ni mucho menos a la grasa. Como su propio cuerpo, como su gestualidad artística desde las manos a las piernas, desde la cabeza al abdomen, Lewis es pura estructura, sin concesiones. Con una técnica apabullante, su discurso instrumental fluye sin desmayo, con una contundencia que pudiendo pecar de mecánica, se envuelve en un dinamismo que lo vuelve pasional. De ahí su elección del repertorio más adecuado: los grandes y proteicos compositores para piano del XIX, desde Beethoven hasta Brahms.

De ahí la sabia elección, y el orden, del programa de su recital: Schubert – Brahms – Liszt. Tan solo eché en falta un rabioso Beethoven , como este que hoy les propongo: Sonata n.º 23 op 57 en Fa menor “Appassionata”:

(vídeo noaxfreeloader)

Lo dicho, proteína, fibra, dinamismo, … Energía: por tanto, trabajo y calor.


domingo, 29 de diciembre de 2013

Revolucionaria y Romántica

(activista de Femen detenida)

Todo movimiento revolucionario es romántico, por definición
-Antonio Gramsci 

En busca de un menú musical para la celebración del Nuevo Año en el Castillo, convocando a un mejor período que el que ahora agoniza, decidí, en un alarde de comodidad, echar mano de lo más cercano: lo último que está caldeando mi equipo de sonido. 

Al simultanear músicas diversas comme d’habitude, he tenido que elegir entre Beethoven y Led Zeppelin, que compartían alternativamente la bandeja del lector de cedés y que curiosamente maridan a la perfección, a decir de un chef. Para tan egregia celebración finalmente he elegido la revolución del sordo en detrimento del ímpetu eléctrico.

El Opus de las Sonatas para piano (32) de Lv Beethoven supone una revolución en la composición pianística que marcaría todo el siglo XIX. Partiendo de unas primeras partituras clasicistas, a la manera de Haydn y Mozart, en su período intermedio y final, desarrolla un mundo sonoro lleno de novedosas sonoridades, audaces efectos y atrevimientos sensoriales: una revolución romántica que, en una forma casi sinfónica, llevan a una cima extrahumana, como bien se ha señalado.

Un sendero primoroso que va desde la trágica elegancia de la Patética op13, la amorosa dulzura de la Claro de Luna op27 n.2, el fulgor de la Walstein op53, el ímpetu de la Appasionata op57, hasta las dos postreras cimas op110 y op111 adornadas de contrapunto, pasando por la descomunal Hammerklavier op106, mi elección para hoy.

Sonata para piano n.29 en Si bemol mayor opus 106 Hammerklavier: partitura de su último período, Beethoven traspasa aquí todos los límites formales conocidos, dotando de un contenido orquestal al teclado y manejando con soltura, atrevimiento y progreso las posibilidades sonoras de la nueva generación de pianos.

El Adagio sostenuto. Appassionato e con molto sentimento  (casi nada para un metronómico como Ludwig van) es un canto a la Melancolía, ilustre compañera de la Belleza (Baudelaire) y el más sublime monólogo de nuestro compositor. 

Tan excelso movimiento lo escuchamos en la siempre transparente y diáfana interpretación del gran pianista beethoveniano Wilhelm Kempff, quien cuenta, en primera persona, que durante la última visita que realizó a un moribundo Sibelius, éste le pidió que interpretase esta pieza, y tras la atenta escucha, le comentó que “no había tocado como un pianista, había tocado como un ser humano…”


                   (vídeos Barbebleue.i)

Beethoven, Revolucionario y Romántico… algo de que lo andamos bien escasos en estos tiempos.


                          ¡Feliz Nuevo Año!

domingo, 10 de marzo de 2013

El Color del Sonido, el excitante piano de Scriabin y 3: las Misas



El último Scriabin transita senderos de un misticismo altamente cromático, casi siempre carente de un centro tonal definido. Lo cual ayuda a conferir a su música un descarnado e intenso dramatismo, que unido a una vigorosa expansión dinámica en sus desarrollos, definen nítidamente su personal luz de visionario y poeta musical.

Dos de su últimas Sonatas para piano llevan el sobrenombre de Misas: una Blanca, a él debida; la otra, Negra, por él aceptada.

Sonata para piano n. 7 op. 64 Misa Blanca: escrita en 1911, fue, según el compositor, un exorcismo contra la oscuridad diabólica de la Sonata n. 6. Por tanto, en su muy dinámico desarrollo, repleto de violentos contrastes, un único movimiento, Allegro, trasluce una suerte de Misterio y Éxtasis, siempre adornado por una majestuosidad celestial. Por cuestiones casi supersticiosas grandes intérpretes de Scriabin como Horowitz o Sofronitsky jamás tocaron esta pieza, pero nos ha llegado en las manos de Vladimir Ashkenazy:

(video fisherroadstedpeanut)

Sonata para piano n. 9 op 68 Misa Negra: mucho más agresiva y oscura que la precedente, Scriabin va edificando una estructura cada vez más compleja a partir de un tema inicial que vuelve para cerrar la partitura, sobre un intervalo de cuarta aumentada: el intervalo de tres tonos enteros, el tritono, o Diabolus in Musica. Esta vez sí en la interpretación de Vladimir Sofronitsky:

(video truecrypt)

domingo, 25 de noviembre de 2012

El Color del Sonido: el excitante piano de Scriabin 2


Aún siendo casi inclasificable el estilo y su evolución en Alexander Scriabin, intentamos sistematizar su obra en etapas e influencias.

Tras un primer período romántico chopiniano-lisztiano, en una segunda fase evolutiva podemos rastrear la descomunal influencia de Richard Wagner (la dinámica, el cromatismo, el misticismo) así como, no tan lejana a la anterior, la escuela impresionista francesa (con Claude Debussy a la cabeza) en la técnica de atmósfera irreal, hipnótica, ensoñadora, deconstuída...

La Sonata para piano n. 4 en Fa sostenido Mayor op.30 compuesta en 1903 es buen ejemplo de lo antedicho, con ese carácter de romanticismo decadente necesitado de nuevas vías expresivas, donde la tonalidad se va desvaneciendo. La más breve de sus Sonatas, está escrita en dos movimientos:

Andante sosegado pero expresivamente seductor, erótico para algunos críticos; un vuelo lírico que finaliza en el attacca al Prestissimo volando de impulso beethoveniano y que alcanza su culminación orgiástica en la restitución del tema del Andante.

Vivamos esas sensaciones de la mano de Vladimir Sofronitsky, gran intérprete de Scriabin:

(vídeo daredash2005)

domingo, 7 de octubre de 2012

El Color del Sonido: el excitante piano de Scriabin 1



Tal vez el más fascinante, original y seductor corpus pianístico de entre siglos (XIX-XX) sea el colorido universo de Alexander Scriabin (1872-1915)

En especial, su colección de diez Sonatas para piano nos llevan, no solamente desde un mundo decimonónico romántico hasta una galaxia moderna donde la tonalidad se va disolviendo en un magma místico y alucinatorio, manteniendo una vívida elocuencia siempre explícita y excitante; sino que nos abre ante los ojos auditivos una explosión de color, de cromatismo demencial y denso.

Un viaje a través de atrevidas armonías y relámpagos de original dramatismo que comienza a la alargada sombra de un tal Chopin, alumbrado por destellos del Liszt más atrevido, en una partitura con fuerte carga emocional, escrita mientras nuestro compositor curaba su mano derecha de los destrozos ocasionados por las piruetas lisztianas. Así suena su Sonata para Piano N. 1 en fa menor op.6 en la interpretación de Vladimir Ashkenazy:

1. Allegro con fuoco: dos temas, apasionado y melancólico por orden de aparición, con desarrollo turbulento:



2. Adagio: profundamente triste, en forma ternaria:



3. Presto: densa agitación en forma de rondó:


4. Funebre: marcha fúnebre chopiniana revisited:

(vídeos BLOP888)

sábado, 1 de septiembre de 2012

El piano transparente de Mozart: Sonatas (y 6)



Con la Sonata en Re Mayor KV 576 llegamos a la máxima Depuración estilística, a la pulcra Transparencia del lenguaje; la Pureza cristalina de su escritura irradia desde dentro, sin opacidad alguna, directa a reconfortar y asombrar al oyente. Como en un diamante perfecto, en palabras de Hofmannsthal, la profundidad se oculta en la superficie. La seda más fina y elegante que pueden vestir unas notas…

Verano de 1789, WA Mozart volvía a Viena tras un viaje que le había llevado a Dresde, Leipzig y Berlín. De la ciudad del Kantor de Santo Tomás se traía el gusto y la querencia por el contrapunto, como dejaría constancia en esta Sonata. De la capital prusiana, varios encargos de Federico Guillemo II, en concreto una serie que Mozart denominó “Seis Sonatas fáciles para la Princesa Federica de Prusia”, hija del rey prusiano y pianista aficionada.

Ni fueron seis, ni fáciles, ni hay constancia fehaciente de que Federica consiguiese interpretar la única Sonata que Mozart llegó a completar. Pero, por su perfección, a todos nos ha legado el brillo inmaculado de un contrapunto elaborado y evocador en los movimientos extremos, Allegro y Allegretto; exaltados en el tema doloroso y sosegado de su Adagio

Escuchemos la Transparencia completa en la siempre personal versión, luminosa y transparente, de F Gulda:

(video Bruningable)

sábado, 21 de julio de 2012

El piano transparente de Mozart: Sonatas (5)


"...
Que entre en el ojo la sencillez, como una mesa sobre la que nada ha sido puesto, como una mesa que ni siquiera es una mesa todavía."  (Nocturno del poeta que amaba a la luna)
Mark Strand

En pleno proceso vital de depuración aparece en 1788 la Sonata en do mayor, denominada facile (o semplice) KV 545; una obra semididáctica y semialimenticia en palabras de los Massin, pensada para principiantes, pero que aporta todo el Clasicismo en estado puro, por construcción y desarrollo. En su sencillez técnica explota la claridad meridiana y el humilde color de la Belleza. 

Asentada sobre el denominado Bajo de Alberti, la mano izquierda nos lleva desde el Allegro inicial, ingenuo y diáfano, pasando por un Andante reposado digno de la siguiente centuria, hacia un  Rondó allegretto, juguetón y apretado, como conclusión

Una maravilla que pasamos a escuchar completa en las manos de Mitsuko Uchida:

 
(carrangelpianofan1)

sábado, 9 de junio de 2012

El piano transparente de Mozart: Sonatas (4)


Estamos ya en Viena, hacia 1783, con el tercer grupo de Sonatas para piano KV 330-333. Un período de febril actividad por parte de Mozart; posiblemente el más ocupado de toda su vida. Resulta evidente que tanto para su labor concertística como docente necesitaba mucha y nueva música. 

La más popular ( merced a su Rondó que no lo es ) posiblemente sea la Sonata en La mayor KV 331. Una pieza sin pretensiones pero muy peculiar. En primer lugar por su forma; no es habitual un primer movimiento escrito en forma de Tema y Seis Variaciones, de color folclórico. Y especialmente atractivo es su movimiento final (Rondó) Alla Turca: una preciosa turquesca que nos remite de inmediato a su estrictamente contemporáneo y delicioso singspiel Die Entführung aus dem Serail KV 384. Ya saben, una moda de entonces... una pieza de siempre, sencilla y luminosa, donde fluye sin obstáculos toda la gracia y la elegancia del espíritu mozartiano ¿qué aficionado al piano no ha puesto su vista y sus dedos sobre ella?

   
(vídeo PianistThatPractice)
Mitsuko Uchida, piano

viernes, 11 de mayo de 2012

El piano transparente de Mozart: Sonatas (3)


.
Un segundo grupo de tres Sonatas vio la luz durante los años 1777-1778, a raíz de un viaje de Mozart a Paris, con parada y fonda en Mannheim. En esta ciudad alemana fueron compuestas la KV 309 en Do mayor, especialmente escrita para Mme. Rose Cannabich, una quinceañera de gran talento y belleza; y la KV 311 en Re mayor, para su propio consumo. Ya establecido en París se sumó al grupo la KV 310 en la menor.
La Sonata KV 311 contiene, como movimiento lento y central, un Andante con espressione de ennoblecido vuelo, en el cual WAM enciende una luz que no sólo alumbra el futuro sino que caldea el presente:


(vídeo PianistThatPractice) 
Mitsuko Uchida, piano

sábado, 31 de marzo de 2012

El piano transparente de Mozart: Sonatas (2)

La Sonata nº 6 en Re mayor K 284 “Dürnitz”, integrada en la primer grupo de sonatas para piano, es la más elaborada, brillante y expansiva de todas ellas. Fruto de un encargo en Munich por parte del Barón Thaddäus von Dürnitz, fue escrita en 1775 y es considerada como la primera realmente mozartiana, traductora de su personalidad musical; una partitura que Mozart siempre mantuvo en repertorio.
.
Tras un convencional Allegro, tal vez más amplio y sinfónico; un Rondó en Polonesa, rico en ornamentación y deudor de un tempo rígido, Mozart da rienda suelta a una de sus formas musicales favoritas, y más logradas: las variaciones, la transformación temática, que rellenan la atmósfera musical de “acentos inéditos, íntimos y misteriosos”
.
Así el tercer movimiento es un Andante con Tema (una gavota de melodía en corcheas y bajo quebrado) y XII Variaciones, agrupadas por carácter. Y es en la XI, un Adagio Cantabile de florido ornato y delicado sentimiento, donde Mozart logra elevar el vuelo lírico a unas alturas propias de su madurez y de su legado. Con la duodécima, resuelve la obra con un energético final...
.
Pasemos a escuchar estas dos últimas variaciones en la soberana interpretación de Maria Joao Pires:
.

(vídeo Barbebleuei)

viernes, 17 de febrero de 2012

El piano transparente de Mozart: Sonatas (1)

On croirait voir la robe ou l'ombre transparente
D'un esprit qui voyage et passe dans les cieux
-Baudelaire-
.
Conviene insistir: el genio musical de WA Mozart encuentra en el piano su medio más natural de expresión; engloba y expone toda su potencia creadora, que es inmensa y que trasciende a lo conocido como música de entretenimiento. Va mucho más allá del denominado estilo galante, deudor en su caso de FJ Haydn, para transmitirnos una Belleza clásica y refinada.
.
Mientras, Él, a lo largo de su vida iba clarificando su propio lenguaje sonoro, hasta llegar a la transparencia absoluta y esencial. Así lo vamos a ir descubriendo mientras recorremos esta mini serie sobre sus Sonatas para Piano, demostrando, una vez más, la bendita inutilidad del Arte. La Estética como fin...
.
Dejando obviamente aparte sus primeras Sonatas, obras infantiles, perdidas en su totalidad, comenzamos por un primer grupo de seis Sonatas escritas entre el otoño de 1774 en Salzburgo y comienzos de 1775 en Mannheim: las KV 279-284.
.
Sonata en si bemol mayor KV281: obra plenamente galante, intrascendente, pero ¡ay, cuán hermosa!; como todas, escrita en tres movimientos; y como casi todas, con la más alta cota de seducción habitando en su movimiento lento:
.
II. Andante amoroso: suavidad, delicadeza, elegancia,... en las manos de la exquisita Maria Joao Pires:
.
(vídeo Barbebleuei)

miércoles, 9 de marzo de 2011

Y Liszt destrozó la Sonata…

.
Resulta suficiente nombrar su título, Sonata en si menor, para que el aficionado exhale un UFFF! abrumado por su monumentalidad de ambiente sinfónico, y el profesional exclame un UFFF! preocupado ante su virtuosismo y el ingente despliegue de tensiones, liberadas en la mayor obra pianística de Franz Liszt.
.
Una partitura llamada a revolucionar, yendo dos pasos más allá, la sonata para piano, todavía deudora de Beethoven en ese período tan atractivo en el que el clasicismo se nos pone romántico. Y una dualidad contrastante que se evidencia en todos los aspectos de la obra:
.
Dualidad virtuosismo – intensidad emocional: con inmensos contrastes de tempo y dinámica.
.
Dualidad en la forma: manteniendo la estructura básica de la sonata clásica, ésta se desestructura en un todo continuo, como de un solo movimiento se tratase, en una denominada forma cíclica (M. Gallego)
.
Dualidad tensión – relajación del continuo fluir sonoro, desde la solemnidad de sus temas hasta el más encendido romanticismo.
.
Dualidad entre su tonalidad principal y la indeterminación tonal de toda la obra
.
Dualidad de carácter: como el propio compositor, el hombre apasionado y el más místico. La lucha brutal de dos polos opuestos…
.
Dualidad entre su consideración de música programática o "música pura".
.
Dualidad del momento más sutil y poético hasta el más superficial y espectacular.
.
Dualidad en su recepción por crítica y colegas: desde el aburrimiento de Brahms, la crítica adversa de Hanslick, o el gran elogio de Wagner.
.
Dualidad entre las raíces beethovenianas y su consideración como música nueva, en sentido despectivo (sí, ya por entonces estaban en eso)
.
.
Dedicada a Robert Schumann en 1853, por entonces ya ingresado en Endenich, con todo el genoma del Beethoven más percutivo e influida por la Fantasía Wanderer op 15 de F. Schubert, la Sonata en si menor se construye sobre cinco temas principales, tratados y repetidos en distintas tonalidades, manteniendo la clásica subdivisión en Exposición Allegro energico – Grandioso -, Desarrollodel Presto al Quasi Adagio- y Conclusión-recapitulación, con vuelta al tema principal tras el fugato. Sin pausas ni respiraciones entre sus partes se podría considerar una completa variación de un solo motivo (C. Arrau), abriéndose y cerrándose en el Lento assai
.
Con esta grandiosa partitura que ronda la media hora de duración, Liszt evolucionó la sonata para piano, consiguiendo, a la vez, una sensación de sonido orquestal por sus inmensas escalas y saltos de octavas, no solamente como mero adorno, sino como proceso constructivo.
.
Otra característica muy peculiar de esta obra es su cualidad de dejar muy abierta su interpretación, lo que nos permite, como oyentes, disfrutar de todos y cada uno de los muchos y variados acercamientos que han hecho, y hacen, los grandes pianistas: desde la poesía colorista de Arrau, la fogosa impetuosidad de Argerich, la nacarada nobleza de Bolet, la magia de Horowitz, la elegancia de Kissin, la voluptuosidad virtuosística de Yundi Li, o el sinfonismo de Zimerman. De éste último, una de las que más me gusta, escuchemos un extracto del comienzo de la obra (en youtube pueden disfrutar de la obra completa); al tiempo que lo contrastamos con la tórrida versión de Nicholas Angelich de hace un par de años en París.
.

Krystian Zimerman -vídeo fitetu1980-
.

.

Nicholas Angelich -video Barbebleuei-

martes, 25 de mayo de 2010

De la técnica hacia la Emoción

Todos los buenos aficionados sabemos, también los buenos profesionales, que la perfección técnica en el Arte, en la Música, no es un fin sino un medio. Un medio, necesario, imprescindible si quieren, para alcanzar el fin último: la Emoción, el Sentimiento,… esa saturación sensorial que colapsa los centros emotivos superiores, desbridando el mundo vegetativo.
.
En un mundo tan superficial y mediático como el actual, tal vez la exteriorización de unas habilidades, manuales o vocales, pueda llevar a un cierto tipo de emoción, más cercana al asombro, a la boquiabierta admiración por la dificultad; pero en sí mismas estériles en cuanto a fecundidad artística.
.
Valga toda esta reflexiva introducción, bien conocida y debatida, para hacer referencia al reciente recital del famoso pianista chino Lang Lang en SdC dentro del marco del Xacobeo Classics. Gran expectación para un programa variado: dos Sonatas de Beethoven (op.2 y op.57 Appassionata), primer cuaderno de la Iberia de Albéniz y la Sonata n.7 de Prokofiev.
.
Muy favorable acogida para un músico conocido ya del gran público merced a su gran exposición mediática, hasta el Hormiguero de Cuatro, y una agenda repleta.
.
La Iberia, de ambientes muy alejados, más cercanos a una casa en el Honan que al puerto de Cádiz, y el resto del programa pecaron de los mismos defectos: una prodigiosa y llamativa técnica que entra más por los ojos que por el oído, para un producto artístico que suena artificial y vacío. Leyendo las partituras a su bola, manejó a su antojo una poderosa digitación fuera de serie, portentosas dinámicas, endiabladas escalas, instrumentación heroica, virtuosismo de recursos técnicos tendente al exhibicionismo pero ¡ay! sin ese control de recursos expresivos con que los grandes perfuman las obras maestras; provocando la ausencia de remansos neuronales donde solazarse. Parafraseando al programa de mano: le sobra precisión para bordear la belleza en ausencia de sabor.
.
Rescataría la Sonata de Prokofiev, por su machacona y pulcra lectura, muy adecuada a tan intensa partitura.
.
Su desafiante juventud nos hace mantener viva la esperanza de que, con tal base y dominio técnicos, el pianista artístico se pueda ir haciendo, a fuego lento. Mimbres hay...
.
¿Recuerdan el recital Zimerman que les comenté hace unos meses? … pues justo lo contrario. Eso sí, Lang Lang con mucho más público y más bravos… yo salí más frío.
.
Les dejo con el Allegro assai de la Appassionta en las versiones del propio Lang y de Wilhelm Kempff:
.

.

.
Cerrando con el Allegro ma non troppo, en la emoción de Claudio Arrau:

martes, 12 de enero de 2010

Chopin y Zimerman: magia polaca

“Tras interpretar a Chopin siento como si estuviese llorando por los pecados que nunca cometí, y gimiendo por ajenas tragedias. Siempre tengo la impresión de que su música produce ese efecto. Crea un pasado que ignorabas y te colma de una sensación de dolor que permanecía oculta tras las lágrimas”
(O. Wilde)
Notas al programa de mano.
-
Érase a lo lejos un brujo con un fardo, una caja de Pandora musical: mágica y sugerente, el embriagador ruido cósmico. De cerca, un hombre con un piano, con su piano: atractivo y musical. Era Krystian Zimerman acompañado, como siempre, por su personal Steinway & Sons, quien esparcía talento y seducción en el Auditorio de Galicia en un tutto Chopin.
.
Naturalmente se trataba de un día especial: una nevada histórica en Santiago dC para un nombre ya legendario de una generación de pianistas. También el cielo reconoce los grandes eventos...
.
Puntual y atildado como es su costumbre, inmensamente blanco en pelo y barba (no, no era nieve) apareció apresurado y tímido ante el abarrotado auditorio. Elegante ante el instrumento, sin dejar apagar los aplausos de recibimiento, atacó apasionadamente el Grave.Doppio movimento de la Sonata n.2 op 35. Y se hizo el silencio y también el encantamiento: de aquella máquina a teclas comenzó a surgir una inmensidad, diría que todos los colores de una entera orquesta, pero me quedaría corto; eran flechas de semicorcheas, abrazos de fusas, caricias de blancas… con perfumes chopinianos. Era la música en su pura esencia.
.
Y así se mantuvo: entre el desolador Lento de la ostinata y conocida Marcha Fúnebre de la susodicha Sonata, y su enérgico y a la vez delicado Finale.Presto. O el vertiginoso viaje de ida y vuelta de dos manos por una mágica alfombra en blanco y negro en el Scherzo en si bemol menor op 31 que cerró la primera parte, entre clases magistrales de rubato: uso y control.
.
La reanudación quiso introducirla Zimerman con la dulzura del Nocturno op 15 n.2 de apolínea lectura y ensoñadora línea melódica, volátil melancolía. Tras él atacó la Sonata n. 3 op 58 en cuyo Largo la melodía se hizo inconmensurable, sin principio ni final, inevitable y entregada, para entretener una eternidad, o dos, o si me apuran hasta tres. En las escalas descendentes del Finale.Presto, non tanto había una gnosis de la pureza, en unas manos que por momentos se encontraban conversando, cómplices y rivales, en unas notas próximas.
.
No hubo bises ¿para qué? saludos tímidos, y la felicidad en el aire transmitiéndose como sonido, a trescientos cuarenta y cuatro metros por segundo…
.
Y para que no se apaguen las ondas, adjunto un audio en directo, algo antiguo, con los dos últimos movimientos de la Sonata n. 2 en las mismas polacas manos que hechizaron Santiago dC:
.

video de thetunr