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miércoles, 27 de agosto de 2008

Álbumes de una vida (6): "Lucia di Lammermoor"


Siempre he estado poco predispuesto hacia el Belcantismo. Hasta donde puedo recordar tan sólo significaba un género cuya única atracción era puramente de conocimiento, de bagaje cultural, sin aportar un gran goce sensorial.

Pero para ello existen los puntos de inflexión, la ráfaga inesperada que entreabre una puerta e invita al descubrimiento.

En mi caso esta labor fue llevada a cabo por una grabación muy concreta: la Lucia di Lammermoor de Callas y Karajan en la Städtischer Oper de Berlin el 29 de septiembre de 1955. Toda una revelación, una emoción, un antes y un después. ¿Por qué?

En primer lugar por la propia obra de Donizetti, melódica como muchas pero cuidada como pocas, y de una intensidad dramática perfectamente expresada en la música. Una ejemplar simbiosis que la catapulta al concepto de obra maestra.

Pero es que además está la interpretación. Me dirán los puristas que no aparece el Edgardo de Bergonzi, ni habita el Enrico de Gobbi, o que los cortes son excesivos aunque normales para la época ¡Poco importa!

María Callas despliega su arte desde la profunda introspección del personaje y sobre una voz impoluta y juvenil. El drama se agiganta en el fraseo. La locura aparece en el color. Y no sólo, si no bastara, porque ahí perdura todo el marchamo del género: agudos demenciales, , filados vertiginosos, apianados de pura apnea, … (venga, añadan lo que quieran)

Di Stefano secunda desde el arrojo, el atrevimiento, tal vez sin el estilo preciso por momentos, pero siempre valiente y convincente en el magisterio de su fraseo hermosísimo.

Karajan, etéreo y elegante, extiende el hilo de la orquesta con gran refinamiento y traza el camino del drama.


Acto I: "Regnava nel silenzio alta la notte e bruna"


Acto II: "Soffriva nel pianto"


Acto III: "Spargi d'amaro pianto"
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Bueno, a mí me ha conmovido. Desde entonces yo ya no sido el mismo, Lucia tampoco.

domingo, 16 de septiembre de 2007

Seguimos de luto: MARIA CALLAS, la divina excelencia

Incluso transitando territorios no demasiado frecuentados ni especialmente caros, he de reconocer que para mi supuso un antes y un después, un punto de inflexión sonoro e interpretativo, su Lucia di Lammermoor. Pocas veces un intérprete puede superar a un creador; Ella sí. Con mi inmenso agradecimiento, un recuerdo a los treinta años de su muerte.