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domingo, 20 de enero de 2013

Charts



Aunque no se lo crean, hubo un tiempo en el cual las redes sociales se reducían a la oficina de Correos y el Kiosco de revistas, auténtico bazar social de ilusiones y papel couché. Por aquel entonces las revistas musicales, algunas sencillos periódicos en gran formato (Disco Express), publicaban unos listados, llamados charts, donde convenientemente ordenados de mayor a menor (y no había Excel) se detallaban los discos más vendidos (sí había discos) en las sociedades más pujantes, léanse los USA y el UK; había listas para distintos géneros (clásica, jazz, rock) y llegaba el nivel de detallismo a diferenciar ventas en singles (par de temas) de LP's (obra completa)

Recuerdo que en 1971 ocurrió un fenómeno curioso y hasta entonces inédito: los cuatros charts anglosajones de rock, a ambos lados del Atlántico, estaban copados por un mismo nombre, masculino singular: Rod Stewart.

El inglés de pelo desflecado y voz rota ¿o era al revés? lograba colocar su tercera obra en solitario en el número uno de elepés y singles (4 hits x 1). Me estoy refiriendo a su álbum “Every Picture tells a Story” y su tema estrella “Maggie May”.

Procedente de ambientes musicales del rhythm&andblues blanco británico, tras su fugaz paso por el Jeff Beck Group y haber asentado al grupo de culto The Faces, probablemente estampó en este disco de portada art-déco su mejor momento artístico, antes de rodar cuesta abajo por pistas empinadas del comercialismo más hortera. Una grabación repleta de versiones muy personales de grandes temas, y de tímbricas instrumentales exóticas al rock (mandolina, violín)

“Maggie May” es una preciosa balada pop que sonaba por todas partes en aquella época, incluyendo mi cabeza:



Otro atractivo tema del mismo álbum, una baladita de Tim Hardin: “Reason to Believe”:


(vídeo fred166)