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domingo, 27 de julio de 2014

Mucho más que un cantautor: Tim Buckley


Sin despreciar el altísimo rango del Cantautor dotado de mensaje y de calidad musical (componentes que no siempre coinciden), el irrepetible Tim Buckley (1947-1975) fue mucho más allá en su estilo e influencias. Sin duda su salto a la fama se debió a la faceta más cercana al tradicional cantautor, de raíces folk, pero en su breve carrera fue evolucionando en cada entrega discográfica de manera harto veloz. De su clásico y estupendo segundo LP “Goodbye and Hello” (1967) escuchemos dos perlas:

Phantasmagoria in Two
(video SpaceOdissee0)

Morning Glory
(vídeo SpaceOdisee0)

Dotado de una voz de amplio registro, ampliamente sesgada hacia el agudo, en su exquisito tercer  álbum “Happy Sad” (1969) dio el primer giro estilístico en pos de influencias de jazz, tanto en instrumentación como en deslices improvisatorios. De este álbum, recordemos:

Buzzin’ Fly
(video SITKASAILS)

A partir de la quinta entrega discográfica, “Lorca” (1970), recorre caminos que van desde la psicodelia popular reinante hasta las vanguardias clásicas, influido por Cathy Berberian y Xenakis. Del siempre difícil Lorca, oigamos el tema homónimo:

(video Music From The Periphery)

La experimentación desatada era su campo de lucha, frente a los estudios de grabación y frente a parte de su anterior público. Sin abandonar las influencias del free-jazz, va perdiendo audiencia, para finalmente buscar nuevas fronteras en el mundo del ¡Funk!

Una vida artística tan acelerada como la personal, que le llevaría a una temprana muerte por sobredosis, dejando un poderoso legado y una continuación en su hijo Jeff Buckley, excelente músico desaparecido también demasiado pronto... pero ésa es otra historia ¿o es la misma?

domingo, 9 de marzo de 2014

Tim Hardin


La primera vez que oí hablar de Tim Hardin (1941-1980) fue a causa de la exitosa versión que hizo Rod Stewart de su tema “Reason to Believe”. Esa canción tenía, y todavía conserva, una cierta magia agridulce, un carácter envolvente, una elegante finura, patrones típicos del cantautor de Oregon.

Más tarde oí decir al emergente, y poco amigo de cumplidos, Bob Dylan que Tim era el tipo más dotado de entre todos ellos; se refería sin duda a todos aquellos jóvenes cantautores estadounidenses, hijos de los sesenta, que llevaban grabadas a fuego las raíces variadas y multiculturales de la música popular del Norte de América (blues, folk, jazz), con parada y fonda en el Village neoyorquino.

Aún alertado, los dos primeros álbumes de Tim Hardin me impresionaron profundamente; todavía lo hacen. Sin recurrir a los tópicos de su biografía autodestructiva, en cualquiera de sus canciones, y en su manera personal de interpretarlas, se adivina la genialidad única de un artista que desde la elegancia y la necesidad, supo sacar a flote profundos sentimientos humanos hechos belleza de minutos. "Cantaba desde su Corazón". Escuchemos alguna pieza; del Tim Hardin 1 (1966):

"Reason to Believe":


(vídeo Rockola Sesentera)

"How Can We Hang On To A Dream":


(vídeo newwavedave67)

Del Tim Hardin 2 (1967): "Black Sheep Boy":


(vídeo an3yt)

"Lady Came From Baltimore":


(vídeo RDBeatnik)

He escogido estas cuatro perlas representativas de su buen hacer; son de las que más me conmueven a mí, pero, no importa, todas son buenas… Tal vez, tal vez, sobraban ciertos melosos arreglos de cuerdas; a él tampoco le gustaban...

domingo, 5 de enero de 2014

A propósito de Josh Ritter


El pasado año tampoco ha sido generoso en lo que respecta a la música llamada popular, salvo alguna sorpresa agradable como el retorno en buena forma del Duque Bowie.

Sobresaliendo sobre la media, más bien baja, me gustaría destacar el séptimo álbum de una más que promesa del siempre surtido mundo de los folksingers: Josh Ritter.

El cantautor de Idaho, mecido por la verde Irlanda, posee ya un bagaje importante desde que se pasase al profesionalismo allá por el año 2000. Y por lo que muestra en su última obra The Beast In Its Tracks (2013) sigue conservando la dulzura, el buen gusto y la calidad de toda su carrera.

No es que aporte substancias nuevas, pero revitaliza la vieja estirpe del cantautor folk, ese cronista del amor y la sociedad, que sin subirnos al séptimo cielo nos deja siempre un agradable post-gusto. Unos personajes que si no existieran tendríamos que crear, ahora que gracias a los siempre formidables hermanos Coen, parece volver a primera plana en los media la figura del folkie y la eterna discusión sobre la función social del Arte.

Ritter aúna y nos agasaja con la intensidad por impregnación de Bob Dylan, la elegancia compositiva de Tim Hardin, el brillante optimismo de Jim Croce o la cálida ingenuidad de los primigenios Simon&Garfunkel… y todo con fuertes aromas country.

Una sencilla y plácida belleza para intentar superar los excesos de las festividades navideñas…

Escuchemos, en directo, A Certain Light:



Tal como suena en Anatomía de Grey, In Your Arms Again:


(vídeos dougrice)

domingo, 5 de mayo de 2013

Recuerdos en forma ternaria


"lo más terrible se aprende enseguida
y lo hermoso nos cuesta la vida..."

Yo tuve un amigo.

Tierno y frágil, claro y tenaz. Comprendo ahora que era su flexibilidad lo que le hacía robusto. Heredada, aprendida en su humilde casa, en cuya puerta cada día se abría un mundo sin hacer. Una creación que comenzó en un trabajo de adolescencia, en una papelería-librería. Mientras unos peleábamos con los libros diurnos, su empeño le llevó al nocturno; a terminar lo inacabado, por sus propios medios.

Su padre, viejo comunista represaliado, perdía las pestañas, nunca la dignidad, en un pequeño local anexo a un antiguo portal de piedra, donde guardaba lecturas prohibidas, movía papeles de clandestinas citas, y arreglaba, con la sabiduría del oficio, viejas plumas estilográficas que transformaban rotundas palabras en hermosos dibujos caligráficos. Ya lo decía Paul Klee, el dibujo es una línea que sale a pasear. Creo que en esa oquedad nació inconsciente mi amor por las plumas y su función, también por el olor de la tinta, una suerte de feromona irresistible. Y todo bajo las frecuentes visitas, nada amistosas, de la brigada político-social.

Más escasas pero mucho más amistosas eran mis visitas a su casa. En un trasteado tocadiscos monoaural, aquellos cuya tapa era el altavoz, ubicado en el dormitorio de mi amigo que compartía con su hermano menor, escuché por vez primera unos versos musicados con amor sexual y amor social, amor horizontal y amor vertical. Allí, sentado en su alta cama me llegó, como del rayo, el decir de Silvio Rodríguez, su Era, su Playa Girón, su Elegido,  su Propiedad Privada, y muchas otras…

Sí, claro, yo tuve un amigo.


(vídeo jfloresu )


(vídeo pablomauser)


(vídeo EILEENDRAGOUEEN101)

Lo que hace bien poco parecía antiguo, ahora mismo es un clásico...