lunes, 18 de marzo de 2019

Piano Tríos


Pienso que una de las mejores puertas de entrada al universo musical de un grande como Frank Schubert (1797-1828) es su música de cámara. Más allá de las consabidas "La trucha" o "La muerte y la doncella", sin duda sus Tríos con piano ofrecen una completa visión de ese mundo ingenuo pero profundo, de cristalinas texturas y arrebatadoras melodías.

Concretamente el Trío con piano nº2  op.100 D929, es un paradigma en cualquiera de sus cuatro movimientos, pero el segundo, Andante con moto, lleva la seducción de su melancolía hasta límites de emotividad insoportables.


Disfruten de la interpretación del Trio Wanderer:


miércoles, 20 de febrero de 2019

Madurez y sentimiento


En el núcleo del invierno, cuando la luz se extiende y el frío aumenta, cuando la noche se ilumina con Orión y la mañana se tiñe de blanco, cuando las mimosas viran al amarillo y la gripe se vuelve epidemia, es cuando más me atrae Brahms. 

Ese Brahms maduro, orondo y barbudo, solitario e ictérico: el ser que observa, reflexiona y recuerda. El hombre que vuelve al piano solo, y nos escribe sentimientos intensos, pensando en una mujer llamada Clara, como el Intermezzo opus 117 número 2. 

Tiempo después un tal Arturo, los hace volar:


lunes, 11 de febrero de 2019

Death Don't Have No Mercy


El reverendo Gary Davis (1896-1972), nativo de Carolina del Sur, fue uno de los grandes nombres de la época en blanco y negro del Blues, tanto como compositor y cantante, como guitarrista.

Su influencia y magisterio impregnó a gran cantidad de estrellas americanas de la década prodigiosa del Rock (1965-1975): Stefan Grossman, David Bromberg, Steve Katz, Dave Van Ronk, Larry Campbell, Bob Weir (Grateful Dead), Bob Dylan, Jorma Kaukonen (Jefferson Airplane) o John Sebastian (Loving' Spoonful).

Su impresionante tema "Death Don't Have No Mercy" conoce muchas, variadas y hermosas versiones de estas grandes figuras. Antes de revisar algunas de ellas, escuchemos la original:


Bob Dylan, en sus inicios:


La electrificada e instrumental versión de Grateful Dead:


La elegante recreación acústica de los Hot Tuna de Jorma Kaukonen:


La siempre proteica lectura de Mark Lanegan:




domingo, 13 de enero de 2019

Cuartetos Prusianos


Los denominados Cuartetos prusianos fueron los tres últimos cuartetos de cuerda que dejó escritos W.A. Mozart (1756-1791). Partituras que, con números de catálogo K575, K589 y K590, fueron escritas entre 1789 y 1790.

Su denominación se debe a que fueron compuestos tras un viaje a Berlín, en busca de un trabajo estable de kapellmeister (maestro de capilla) en la corte del rey Federico Guillermo II de Prusia. Real personaje muy aficionado a la música, siendo un aceptable instrumentista de violonchelo. A él fueron dedicados estos tres cuartetos a los que Mozart embelleció con una amplia y hermosa parte para el instrumento que ejecutaba el monarca. 

Algo similar había hecho el gran Bach, unos cuarenta años antes, con su Ofrenda Musical: obra dedicada a otro rey prusiano, Federico el Grande, reconocido flautista y autor del tema musical original.

El segundo movimiento, Andante, del primero de los Cuartetos, suena así de bien: