domingo, 27 de diciembre de 2015

Navidad (2015)


Desde hace mucho tiempo tengo dos imprescindibles para los festejos navideños, diferentes pero sensoriales ambos, sin los cuales no siento que haya llegado esta curiosa época anual.

El primero es el turrón: ese estacional y empalagoso vestigio de repostería árabe. No soy yo muy aficionado a los placeres dulces del paladar, pero unos trocitos de turrón me sumergen en las fiestas del solsticio. Preferiblemente turrones clásicos, ya saben, Alicante con almendra en gruesas porciones y textura dura, o Jijona, con almendra molida y sosiego para las muelas.

El otro es un placer musical: el Oratorio de Navidad BWV248 de JS Bach. Desarrollado en sus seis Cantatas para diferentes días, me acompaña a lo largo de todas las festividades como una toma de conciencia continua y una serenidad emotiva como solo el gran Bach consigue transmitirme.

Hoy domingo, inmerso en plena vorágine de celebraciones, coincide con la tercera jornada navideña; en aquella época la Navidad se celebraba durante tres días consecutivos; todo un amor al Arte.

La Cantata “Herrscher des Himmels, erhöre das Lallen” (Rey del Cielo, escucha nuestras indignas plegarias), para el tercer día, se abre con un movimiento coral concertante, en el Coro, que en forma da capo sirve también para cerrar la obra.

(vídeo protestant7)

El aria para alto “Schliesse, mein Herze, die selige Wunder” (Guarda, corazón mío, este dulce milagro) se cree que es de las escasas partes del Oratorio que fueron compuestas expresamente para él, y su fervoroso canto dejó huella de un inmenso esfuerzo en las múltiples correcciones del autógrafo:

(vídeo Christopher Case)

domingo, 20 de diciembre de 2015

Ópera, microtonal


En el ámbito musical las técnicas microtonales utilizan una subdivisión más amplia de la escala de 12 semitonos iguales, habitualmente usada en la música occidental. No se trata de ningún descubrimiento más o menos moderno, sino más bien una apertura de miras hacia tradiciones antiguas, especialmente de Oriente: músicas de la Grecia clásica, músicas de la India, música árabe, e incluso, más cercano, cierto folclore popular del sudeste de Europa: Chequia, Eslovaquia, Hungría, Rumanía …

Una de las técnicas microtonales más usadas, especialmente en el siglo XX, ha sido la denominada Cuarto de Tono: la división de la escala en 24 cuartos de tono, para lo cual algunos compositores llegaron a diseñar instrumentos especialmente preparados para esa mayor capacidad sonora. Destacable y llamativo resulta el piano de cuartos de tono diseñado por GA. Behrens (1892) con doble teclado, cuya fotografía adjunto.


Sin duda la técnica microtonal proporciona una mayor riqueza sónica, una mayor expresividad, y si me lo permiten, diría que un aire exótico y voluptuoso que sopla desde Oriente.

Alois Hába (Vizovice 1893 - Praga 1973) fue uno de los grandes defensores y maestro de dicha técnica musical, influenciado sin duda por el folclore popular de su Moldavia natal. Hába estudió con F. Schreker en Viena y fue asiduo al entorno de A. Schönberg, trabajando especialmente los Cuartos de Tono y los Sextos de Tono, llegando a dirigir un departamento microtonal en el Conservatorio de Praga.

Una de sus obras cuartotonales más ambiciosa y celebrada es su ópera Matka (Madre) op35. Estrenada en Munich en 1931 gozó del favor de la crítica durante un tiempo que se nos antoja ahora breve y convulso. A un libreto escrito por el propio compositor sobre una historia campesina de abnegación y sacrificio, con una mujer-madre como motor vital, Hába añade una música evocadora e intensa, popular pero lujosa, muy expresiva pero acogedora; a la vez personal y atractiva.

Dividida en diez Escenas, desde la muerte de la primera mujer del granjero Kren hasta el desarrollo vital de su nueva vida con su segunda esposa, Marusa. Escuchemos un pasaje coral de la Primera Escena "Que Dios te conforte, vecino", y la Marcha Fúnebre durante el duelo inicial de la historia:


(vídeo Barbebleuei) 

(vídeo Barbebleuei)

Y el lamento de Marusa "Otro día se ha ido", perteneciente a la Octava Escena:


(vídeo Barbebleuei)

Vlasta Urbanova
Oldrich Spisar
Orquesta y Coro del Teatro Nacional Praga
Jiri Jirous

domingo, 13 de diciembre de 2015

Nocturnos

fotografía: Crs

Poeta
¿qué es la noche?
dicen que es oscuridad y
frenesí; pobres miserias.

La noche es una opresión:
el peso del cuerpo amado
reuniendo los párpados,
al volverse blanca
la Noche
cuando se rompe la luna
sobre la cama de Amor.

Morirse entre brumas
para renacer matando
esa Luna,
con un sonido lejano
que se hace próximo,
olvidando el mundo,
con la atronadora presencia
del golpe de las teclas,
negras y blancas,
de la Pires jugando,
sutil maravilla,
un Nocturno de Chopin.

Un opus póstumo
para que la noche sea
más Noche,
y tu boca, su perfume…

Arturo R. Camba -  Nocturno©


... y ahora escuchemos el maravilloso Nocturno en do sostenido menor, opus póstumo de F. Chopin, en la interpretación de Maria Joao Pires:

(vídeo Thewisemonkey9)

domingo, 6 de diciembre de 2015

St. James Infirmary (Blues)


Existen canciones, pasajes melódicos, que se instalan en tu vida tras innumerables escuchas, convirtiéndose en banda sonora de tu propia historia personal. Hoy les quiero hablar de una de ellas, con respecto a mi persona.

Se trata de uno de los temas más versionados del Blues y del Jazz: “St. James Infirmary Blues”. Un tema cuya triste y otoñal melodía proviene de un clásico del Folk inglés del siglo XVIII conocido como “The Unfortunate Rake”, basado en los padecimientos de un joven afecto de enfermedad venérea, sífilis concretamente. La letra ha sufrido diversas modificaciones a lo largo del tiempo y del entorno cultural, pero parece que basa su ubicación en la Enfermería del St. James Workhouse del Soho londinense.

Fue el jazzman Louis Armstrong quien dejó grabada una de las primeras y más influyentes versiones, en 1928:

(vídeo oyeah81)

Duke Ellington o Cab Calloway firmarían importantes interpretaciones dentro del mundo del Jazz. Pero es del género del Rhythm&Blues de donde provienen dos de las versiones que más me han atraído, sin contabilizar la siempre brillante lectura que nos ha dejado el recientemente fallecido Allen Toussaint.

La primera, a cargo del grupo británico The Animals, quienes en su álbum “Every One of Us” (1968) nos ofrecieron una recreación muy personal y atractiva, en la voz de su nunca bien valorado líder, Eric Burdon:

(vídeo JulianThomePictures)

Otra, a cargo del gran Van Morrison, en su álbum “What's Wrong With This Picture?” (2003), con todo el saber y el sabor acumulados en su larga carrera entre el Blues y el Jazz, pasando por el Soul:

(vídeo Marco Buccino)

domingo, 29 de noviembre de 2015

Virgilio, Shakespeare y Berlioz


Poco imaginaba ¿o sí? Hector Berlioz (1803-1869) que una visita en 1856, en compañía de F. Liszt, a la Princesa de Sayn-Wittgenstein habría de poner en marcha la composición de su más grande ópera: Les Troyens.

Así lo cuenta él mismo:
... Hallándome en casa de la Princesa (amiga devota de Liszt, mujer de corazón y de ingenio, que me sostuvo en mis horas más tristes), hablé de mi admiración por Virgilio y de la idea que tenía de una gran ópera tratada por el sistema shakesperiano, cuyo argumento serían los libros III y IV de la Eneida. Añadí que conocía demasiado las amarguras y complicaciones que forzosamente habría de causarme semejante empresa, para que se me ocurriese intentar llevarla a cabo. En efecto -replicó la Princesa- de su pasión por Shakespeare, unida a ese amor a la Antigüedad, debe salir algo grandioso y nuevo. No tiene usted más remedio que hacer esa ópera ¡Hay que empezarlo y terminarlo! Como yo continuara defendiéndome, la Princesa añadió: ¡Oígame bien! Si retrocede usted ante los trabajos y penalidades que esa obra puede y debe causarle, si tiene la debilidad de tener miedo y no arriesgarlo todo por Dido y por Casandra, no vuelva usted a presentarse ante mí, pues no quiero verle más”

Picado en su amor propio, Berlioz ya no pudo contener aquella idea de llevar a Virgilio al teatro de ópera. De regreso a París tras aquel viaje, comenzó a escribir los versos del libreto de Les Troyens; después vendrían dos años y medio de composición musical para finalmente iniciar los no menos dolorosos preparativos para llevarla a escena. “Desaliento... Alegría... Disgusto... Placer... Furor... Avanzo despacio, muy despacio” así proseguía la labor. Sería a finales de 1863 cuando se estrenase en el Théâtre Lyrique de París, convenientemente amputada de su primera parte, la Toma de Troya. Berlioz nunca vería representada su obra tal cual la había concebido; habría que esperar al año 1957 en el Covent Garden bajo la batuta de Rafael Kubelik.

Esta opera magna de Berlioz fue concebida como un díptico, La Toma de Troya y Los Troyanos en Cartago, estructurado en cinco amplios Actos, por donde desfilan los grandes eslabones de la Eneida: el fantasma de Hector, la muerte de Casandra, la caída de Troya, los amores de Dido y Eneas, la partida hacia Roma o el suicidio de Dido. Todo ello enmarcado en una intensa y brillante música, excelentemente orquestada como es norma en el autor, donde toda la épica de la narración deja lugar al lirismo del amor imposible, y aún a las danzas de toda Grand Opera.

Uno de los momentos más hermosos y culminantes de la obra es el gran dúo de amor de Dido y Eneas del Acto IV "Nuit d'ivresse et d'extase infinie", escrito en 1856 en “plena fiebre de composición”

(vídeo Meyerbeer Smith)
Josephine Veasey
Jon Vickers
Orchestra of the Royal Opera House, Covent Garden
Colin Davis

Es hermosa porque es Virgilio, es conmovedora porque es Shakespeare”
(H. Berlioz: Carta a la Princesa)

domingo, 22 de noviembre de 2015

El Tren como Emoción


Pocos elementos del desarrollo técnico han resultado tan atractivos y subyugantes, desde un punto de vista emotivo y evocador, como el Tren. Una antigua imagen romántica de un viaje sosegado, placentero, cómodo, e incluso podría decir que lujoso. El placer del viaje en sí mismo.

Esta evocación está especialmente referida a aquellos antiguos ferrocarriles cuyas locomotoras se movían a vapor, a través de una noche de luna llena, o de una tundra nevada sin desmayo.

El tren, además de una cierta sensación de confianza, tal vez debido a su tamaño o a circular sobre un camino trazado, brillaba también con un halo de optimismo tecnológico, de descaro poderoso y de fascinación industrial.

Las Artes, todas, sucumbieron a su encanto, dejando abundantes muestras, pero la Música supo arrimarse a su esencia profunda captando todo el despliegue cadencioso de un convoy articulado, el ritmo sincopado de su interminable marcha, o el resoplido de una máquina singular. Ejemplos musicales los hay, y en abundancia.

Arthur Honegger (1892-1955) nacido en Francia, aunque mantuvo siempre su nacionalidad suiza, fue un prolífico compositor del período de entreguerras que perteneció al Grupo de los Seis. Siempre me fascinó su lapidaria frase “El primer requisito para un compositor es estar muerto”

Su obra Pacific 231 (1923) traslada a los atriles de la orquesta todo el asombro que le producía la famosa locomotora, con dos ruedas guías, tres motrices y una de apoyo, por eje.  Para él, era toda una criatura viviente, y así la presenta, con toda su carga biológica:


(vídeo logoxyz)

Utah Symphony Orchestra
M. Abravanel

domingo, 15 de noviembre de 2015

Vainica Doble


Carmen Santonja y Gloria Van Aerssen fueron sin duda la representación más personal del pop español, desde mediados de los sesenta hasta su última obra discográfica fechada en el 2000.

Supieron aunar frescura, ternura y desparpajo con una calidad y elegancia musicales muy por encima de su género. Letras imaginativas, muy directas, un tanto psicodélicas, encajaban como guantes en melodías de raíces populares y ramas complejas. Tal vez por eso nunca alcanzaron el éxito comercial masivo, viviendo siempre en los extrarradios de la fama, en las nebulosas de la independencia.

Su primer disco homónimo, en el sello Ópalo, data de 1971, y sin apenas éxito las llevó a su primera cumbre discográfica: Heliotropo (1973) más refinado en arreglos y más variado en composiciones. Escuchemos “Habanera del primer amor”:

(vídeo lavocaciondezakun)

Diez años más tarde, darían un paso al frente con su sexto álbum Taquicardia (1984) donde el sencillo pop de raíz folk se envolvería en una sofisticación de cuerdas y metales de aromas jazzísticos, obra del Maestro Reverendo, sin abandonar el toque naíf y la elegancia estructural. “Taquicardia”, la canción:

(vídeo Ogu3290)

Una pareja sencilla pero opulenta. In memoriam.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Armida, la de Haydn

GB Tiepolo -Rinaldo e Armida in giardino-  (1752)

La ópera no se encuentra entre la mejor y más amplia producción de FJ Haydn, pero aún así, dejó no menos de catorce títulos durante su vinculación con Eszterháza. La última fue Armida, un drama heroico sobre el afamado poema de Torquato Tasso Gerusalemme Liberata, en el cual basaron también sus óperas JB Lully (Armide), Händel (Rinaldo), Vivaldi (Armida al campo d'Egitto), Jommelli (Armida abbandonata), Salieri (Armida), CW Gluck (Armida), Rossini (Armida), Dvorak (Armida), y algún otro.

La obra de Haydn fue estrenada en 1784, gozando durante los primeros años de numerosas representaciones, para caer, con los siglos, en notable ausencia de los escenarios, como todas las óperas del maestro de la Sinfonía y del Cuarteto.

Se trata de un ópera seria, en tres actos, sin apenas números de conjunto, en la que destacan los dos protagonistas: Armida, la hechicera y Rinaldo, el caballero cristiano. Con grandes influencias de la reforma de Gluck, tanto en la obertura y como en el diseño de los números, se perfilan más los sentimientos de los personajes que la acción en sí misma. 

Posiblemente sea el Acto Tercero el más hermoso en cualidades musicales, destacando la rebelión de Rinaldo y el dolor de Armida. Muy recomendable también el limitado pero jugoso papel secundario de Zelmira. Escuchemos su Aria “Torna pure al caro bene”, seguida de la de Armida “Ah, non ferir: t'arresta!”


(vídeo #NikolausHarnoncourt)


(vídeo marius76100)

domingo, 1 de noviembre de 2015

Delius

Delius -E. Procter (1929)

Sir Thomas Beecham, el legendario director británico, fue el gran defensor en el mundo anglosajón, de la música de Frederick Delius (1862-1934). El compositor nacido en el norte de Inglaterra, pero de ascendencia alemana, fue sin duda un postromántico, influenciado enormemente por R. Wagner y su flujo sensorial de sonido; también por E. Grieg y su gusto por el folclore popular de las latitudes norteñas, y por la palidez tonal de C. Debussy.

Delius, afincado en Francia durante sus últimos años, sería recordado especialmente por su obra sinfónica, más destacada y personal en el cromatismo armónico, también heredado de Wagner, que por su capacidad melódica.

Cierto que algunas de sus obras pudieran pecar de un cierto carácter contemplativo, estasis y éxtasis, que nos dejan un aroma decadente. Pero la partitura que hoy les presento, "Walk to the Paradise Garden", cobra un fuerte impulso dramático, tal vez por tratarse de un interludio de su cuarta ópera A Village Romeo and Juliet, deudora del Tristan, “representa, en su arrebato y angustia, el verdadero espíritu del amor romántico” (John W. Klein)


(vídeo mangott)

London Symphony Orchestra
Sir John Barbirolli


domingo, 25 de octubre de 2015

El Cuarteto del célebre Largo


Con el nombre del título se conoce también el Cuarteto de cuerda  en Re mayor op.76 n.5 de FJ Haydn. Perteneciente al afamado conjunto de seis Cuartetos Opus 76, compuestos entre 1796 y 1797, mientras trabajaba en el oratorio La Creación. Un opus llamado “Cantos de experiencia” por la enorme carga de aprendizaje de toda una vida que le conduce a la perfección formal.

El sobrenombre popular del número 5 es obviamente debido a su segundo movimiento: un extraordinario Largo cantabile e mesto. Movimiento sobre el que pivota todo el Cuarteto. 

Una precisión expresiva muy romántica que se desarrolla en dos ideas musicales que, entre modulaciones espectaculares, alcanzan una cota emotiva de tal altura, que después de hacer llorar al padre de Mendelssohn, dejó entusiasmado al legendario violinista Joseph Joaquim.

Disfrutemos también nosotros de la perfección del clasicismo que entreabría ya la puerta al romanticismo, en este célebre Largo, sin demora:

(vídeo Barbebleuei)

Aeolian String Quartet

domingo, 18 de octubre de 2015

Los amores de Zappa. Tercera parte


El Synclavier fue uno de los primeros sintetizadores digitales y muestreadores musicales polifónicos, que vio la luz a mediados de los años setenta, desarrollado por el profesor Jon Appleton y los programadores Sydney Alonso y Cameron Jones.

Muy pronto Frank Zappa se sintió atraído por la comentada máquina, en especial por las inmensas posibilidades que le brindaba para la composición en estudio, pues podía escribir e interpretar cualquier cosa imaginable. Tanto la primera versión del instrumento, como especialmente el Synclavier II, con su mayor capacidad de almacenamiento y muestreo, y su teclado táctil, le permitían experimentar con complicadas líneas rítmicas y su ejecución en variadísimos grupos instrumentales, sin tener que poner orden en una gran banda de músicos.

La precisión milimétrica del equipo y la total disponibilidad a las órdenes del compositor, llevaron a Zappa a una intensa pasión por dicho instrumento, pasando días y noches enteras explorando las capacidades de la máquina y su inagotable y torrencial vena compositiva. Era la herramienta idónea para la complejidad de su música.

Como es natural el equipo nunca podría competir con la capacidad expresiva e improvisatoria de un conjunto de músicos, por ello Zappa siempre lo consideró algo totalmente diferente, para decantarse finalmente, aunque con dudas, por el elemento humano. Yo también!

De sus años de promiscuidad con el Synclavier surgió una abundante obra que vio la luz en varios álbumes. Especialmente exitosos resultaron Jazz from Hell (1986), premiado con un Grammy, y el póstumo Civilization Phaze III (1994) de los que les propongo escuchar temas tan excelentes como "Night School":

(vídeo Melomanos Anonimos)

 o "Amnerika":

(vídeo theapocryphaltruth)

domingo, 11 de octubre de 2015

Zejel


Zéjel: composición estrófica de la métrica española, de origen árabe. Se compone de una estrofa inicial temática, o estribillo, y de un número variable de estrofas compuestas de tres versos monorrimos seguidos de otro verso de rima constante igual a la del estribillo. (RAE)

Pero Zejel también es un grupo musical y un proyecto de recuperación de la música de Al-Andalus. En palabras suyas “un proyecto que nace y navega entre un mar de memorias, aromas, melodías e improvisaciones...”

Una Música, una Poesía, un Arte, una Cultura, que, aún con unos orígenes venidos de Oriente, fue fruto de una simbiosis con los pueblos locales de la península ibérica, para florecer durante la baja Edad Media como una Cultura Única, con tres credos diferentes, los tres monoteístas y denominados del Libro. Un fructífero mestizaje que creó un estilo único, con estructuras formales, modos clásicos (dórico, frigio, mixolidio) y desarrollos melódicos compartidos, loando en ocasiones a Sta. María, alabando en otras a Mahoma, o citando a la Tora judía.

El resultado es una Música de enorme elegancia y evocación, digna de una Cultura de inmenso refinamiento, como puede comprobarse en el disco La Memoria de Oriente del citado grupo Zejel, un trío formado por Iman Kandoussi, canto; Juan Manuel Rubio, santur, oud, zanfona; Alvaro Garrido, percusiones.

"Primavera en Salonico" uno de los más hermosos del programa: un tema tradicional sefardí con introducción pausada en ritmo marcado que conduce con suavidad al hermosísimo canto del poema, para terminar con un cambio intenso del ritmo, en un arrebato virtuoso del oud sobre un fondo sugerente de la percusión:


(vídeo Barbebleuei)

domingo, 4 de octubre de 2015

Borrador de Otoño


Y cuando llegan los tres arcángeles,
los capitanes, los principales,
para alargar las sombras,
sin mesura, con fulgor noble
de luz afable…

Y cuando las hojas secas se encogen
bajo un sol andrógino,
horizontal y firme,
que les roba el agua por el dulce
placer de besarlas…

Es cuando resuena el otoño,
el huraño del calendario,
el astrónomo;
el único fantasma que se escucha,
soplando en la lejanía.
Aquel que nunca es bienvenido!

Yo no lo aguardo, a mí me asalta
con notas herrumbrosas
en la armonía de las cuerdas
de una perturbadora melodía.
Entonces sé que ha venido, mi otoño,
Aquel que siempre es deseado!

Y oscila y cambia, variando fechas,
sin anunciarse, lo siento dentro,
conmovedor latido.

De nuevo ha vuelto! en el espejo, Sofía,
Sofía Gubaidulina: íntimo
Larghetto sensibile.

Arturo R. Camba    Borrador de otoño

(vídeo #LouiseBessette)

Con una evidente influencia de Shostakovich, el Quinteto para piano y cuerdas (1957) de Sofia Gubaidulina (1931) es la segunda obra reconocida por la compositora. Fue escrito en cuatro movimientos, siendo el Larghetto el tercero, durante sus estudios en el Conservatorio Chaikovsky de Moscú.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Rodericus Cardinalis


Don Rodrigo de Castro y Osorio, hijo de la III Condesa de Lemos, Beatriz de Castro A Fermosa, llegó a ser cardenal arzobispo de Sevilla, lugar donde murió en 1600. Este Príncipe de la Iglesia fue también un importante mecenas cultural, ordenando construir para la Compañía de Jesús, el Colegio e Iglesia de Nuestra Señora la Antigua, conocida desde entonces como de la Compañía o del Cardenal, en Monforte de Lemos, en el estricto estilo renacentista español: el herreriano.

El Cardenal también mantenía una Capilla Musical, al frente de la cual estuvo el gran compositor Francisco Guerrero. Se cree, porque no hay constancia fehaciente, que en dicha Capilla trabajó un poco conocido músico llamado Cristóbal de Medrano, de quien nos ha llegado un manuscrito de 1594 conteniendo una Misa Voce Mea y un Motete, a seis voces, dedicado y en homenaje a Don Rodrigo de Castro, como bien se puede observar en su portada.



Más de cuatro siglos después, y ante el sepulcro del mismo Cardenal en la hermosa Iglesia monfortina (a la izquierda en la fotografía superior), tras una laboriosa recuperación, se interpretó dicha Misa y Motete el pasado 19 de septiembre, se conjetura que por vez primera, a cargo del Coro Vox Stellae y miembros del conjunto instrumental Menestreis de 1500, dentro del Festival Espazos Sonoros 2015

Concierto de fuerte emotividad, tanto por el histórico entorno y el posible estreno mundial, como por la intensidad de la polifonía del XVI, aún a pesar de la escasa afluencia de público, pues apenas se llenaron la mitad de las bancadas de la Iglesia.

Las obras, como ya hemos dicho, fueron escritas a seis voces y aúnan el misticismo más recogido y espiritual con un profundo impacto sensorial, incluso entre el público menos habituado a este repertorio polifónico. Delicada belleza melódica con intensa altura armónica; sin duda Medrano ofreció al Cardenal una obra al nivel de tal jerarquía, algo Sublime.

También los intérpretes se movieron en la cota requerida para tales fastos. El Coro Vox Stellae, dirigido por Luis Martínez y repartido en tres sopranos, tres altos, dos tenores y dos bajos, leyó la partitura con una plasticidad muy atractiva en el juego de voces, perfectamente ensambladas para crear una unidad instrumental de enorme nivel, sin duda fruto de intenso trabajo y mucho cariño. El acompañamiento instrumental a cargo de cuatro miembros de los Menestreis de 1500 con instrumentos de época en cuatro voces: corneta, baixonciño alto, sacabuche (una especie de trombón) y baixón (fagot antiguo), insertados entre los miembros del coro, apoyó con eficacia en la construcción del clima ritual y la belleza del conjunto.

Una Maravilla de Evento, titulado Rodericus Cardinalis, que cerró con un enorme éxito. Y una obra que bien merece una grabación comercial a cargo de tan magníficos intérpretes y recuperadores.

Filmado durante la propia interpretación, con el móvil, escuchemos, con los debidos permisos, el Sanctus de la Misa Voce Mea:


(vídeo Barbebleuei)

domingo, 20 de septiembre de 2015

IXION


Ixión, rey de Tesalia, tras haber asesinado a su suegro Deyoneo, fue perdonado por Zeus, quien le invitó a la morada de los dioses. El ingrato lapita quiso allí seducir a Hera, la mujer de Zeus, por lo que el dios lo mató con un rayo y lo envió al Tártaro donde fue atado con serpientes a una rueda ardiente que giraba sin cesar. Tan solo durante la visita de Orfeo a los infiernos, dicha rueda se detuvo, gracias al canto del héroe.

Un giro eterno que el compositor danés Rued Langgaard (1893 -1952) comparaba con la situación del artista, sometido a una continua labor de incesante búsqueda y creación. Tomó el nombre del infortunado para su más provocadora, absurda y rompedora Sinfonía, la número 11 fechada en 1945 bajo el título provisional “Evighedskrig” (Guerra Eterna), sin duda influenciado también por los acontecimientos bélicos del momento.

Langgaard quiso ir más allá, por eso modificó el título original, para con su obra dar una vuelta más a la rueda que no descansa, a la continua evolución del Arte musical, tal vez intentando provocar el triunfo o la muerte de la Sinfonía... nunca se sabe.

La partitura, de apenas seis minutos de duración, se basa en la repetición, hasta once veces, de un fragmentario tema de vals de sabor trágico, tocado en fortissimo en el tutti orquestal, pero con constantes modulaciones. Hacia el final de la obra, la entrada de cuatro tubas extras, tocando al unísono un nuevo motivo, atraviesa dramáticamente el constante giro del vals original, que bien remeda a una infernal danza.

(vídeo Barbebleuei)

Orquesta Sinfónica de la Radio Nacional Danesa
Thomas Dausgaard

domingo, 13 de septiembre de 2015

Un Trovador de campanillas


Declaraba a la prensa el barítono Juan Jesús Rodríguez, pocos días antes del estreno, que el reparto de este Trovatore de la Temporada Lírica de A Coruña, era hoy por hoy, insuperable. Después de escuchar la segunda función, el día 6 de septiembre, no sólo corroboro dicha opinión, tal vez interesada en origen, sino que la remacharía añadiendo que supera a muchas del pasado glorioso.

Al fin y al cabo, como decía Toscanini ¿o era Caruso? para esta ópera “tan sólo se necesitan los cuatro mejores cantantes del mundo”… y ésta es la única y simple razón del éxito de estas funciones: todas y cada una de las cinco voces principales fueron absolutamente óptimas para sus roles, por volumen, por color, por técnica, por fiato, por squillo, por filato, por canto verdiano… Cada cual, lo suyo, lo justo y necesario, y en algunos, la excelencia.

Gregory Kunde, el tenor dejó un trovador altivo, pelín alocado como procede. Timbre altanero, emisión poderosa, squillo ad hoc para una “Pira”; pena de una dicción algo más clara...

Angela Meade: Leonora de dulcísima voz y técnica apabullante: coloratura maestra y filati de vértigo. Una gozada de soprano.

Juan Jesús Rodríguez: barítono de “bronce y rasga”  dotó de vida y credibilidad al Conde de Luna, atormentado personaje. Su presencia vocal fue apabullante, tan solo con unas gotas más de elegancia sería un barítono verdiano de referencia.

Marianne Cornetti: Azucena racial, desatada, demente, de voz amplia y generosa, que no dúctil, arrimó una fuerza dramática fuera de lo común. Gitana de rompe y rasga, ¡ésta sí! Un animal operístico que se llevó la mayor ovación.

Dmitri Olyanov: Ferrando de auténtico lujo. Voz profunda de bajo paternal, untuoso como un abrazo largo y profundo.

El Ruiz de Badel Albelo resultó cumplidor y animoso, pero la Inés de Alba López Trillo evidenció un preocupante vibrato.

El Coro Gaos estuvo muy acertado en las preciosas partes que Verdi le dejó escritas. Una grata sorpresa.

La siempre preciosista Orquesta Sinfónica de Galicia estuvo dirigida por la directora canadiense Keri-Lynn Wilson, con fiereza metronómica, hábil en el acompañamiento a los cantantes pero escasa en vuelo sinfónico.

Montaje de Mario Pontiggia: un geométrico marco cambiante que sin gran belleza plástica no llegó a molestar como sí lo hizo la desastrosa iluminación, especialmente la de los personajes.

Lo importante, excepcional, de campanillas. Un placer para los sentidos.

En homenaje a la más aplaudida, cerramos con la conocida aria de Azucena “Stride la Vampa!” a cargo de Marianne Cornetti hace ya nueve años (ahora está mejor):

(vídeo La Voce dell’Opera)

domingo, 6 de septiembre de 2015

"Et la lune descend sur le temple qui fut"


foto: Acrópolis de Lindos, en Rodas


La noche, Unas ruinas. La luna.
Se citan, se aman, se engrandecen.
El Tiempo perdido...
Impresión velada.
Insinuación de formas.
Impresionismo musical:
Claude Debussy.

"Et la lune descend sur le temple qui fut"
del segundo libro de Images pour piano.

“No existe una teoría. Sólo tienes que escuchar. El placer es la ley. Me gusta la música con pasión. Y porque me gusta trato de liberarla de las tradiciones estériles que la ahogan. Es un arte libre que brota - un arte al aire libre, sin límites, como los elementos, el viento, el cielo, el mar. En ningún caso debe ser cerrado y convertido en un arte académico.”

Claude Debussy


(vídeo Alberto Lodoletti)

domingo, 30 de agosto de 2015

El Órgano de la Colegiata


Mientras los orígenes de la Colexiata Santa María a Real de Xunqueira de Ambía se pierden en el oscuro siglo IV, para emerger durante el Románico del XII, y florecer en el Renacimiento y el Barroco, su Ciclo de Órgano e Música Antiga llega a la vigésimo sexta edición con la nave basilical repleta de un público entusiasta. Nada sorprendente al aglutinar en tiempo y lugar el atractivo de la Música, centrado en un brillante ejemplar de órgano ibérico de 1759 (obra del constructor Manuel González Maldonado y del escultor Xoan San Martín) con la belleza arquitectónica del templo.

El primero de los tres Conciertos del presente Ciclo estuvo a cargo de la organista, y directora musical del evento, Marisol Mendive. Discípula de González Uriol y Montserrat Torrent, la actual titular de órgano del Conservatorio provincial, con un amplio bagaje concertístico, ha querido presentar un muy atractivo programa sobre los Sentimientos en un Órgano Barroco, los conocidos affetti...

El Concierto, presentado en modo muy pedagógico, con explicaciones detalladas de cada pieza en palabras de la propia intérprete, fue un repaso convincente y atractivo, oscilando entre obras conocidas a absolutas joyas poco interpretadas, de los siguientes estados anímicos, según el guión de la organista:

- Locura: Toccata en do Mayor de Kaspar Kerll (1627-1693), cromatismo en plenum

- Amor: Variaciones sobre “D'ou vient cela” del gran Antonio de Cabezón (1510-1566)

- Humor: Fuga sobre un sujeto “Pink Panther” op148 de las Nouvelles Pièces pour Orgue de Guy Bovet (1942)

- Sosiego: Tiento de falsas de sexto tono, de Gabriel Menalt (1657-1687)

- Alegría: Coral In Dulci Jubilo BWV 729 de JS Bach, sobre un villancico popular, presentado en el órgano antes de atacar la composición bachiana. Escuchen y vean:

(vídeo Barbebleuei)

- Nostalgia: Canción del compostelano José Manuel Adrán (1909-2004)

- Distinción: elegante Chaconne de JC Fischer (1656-1746) con la utilización de una singular voz del órgano, la trompeta bastarda.

- Energía: Batalla, de Joseph de Torres (ca 1670-1738) energético final con amplio uso de toda la trompetería horizontal del instrumento ibérico.

Sensible y afín a cada sentimiento, la estupenda interpretación de Marisol Mendive calmó, por un momento, nuestro apetito espiritual. Para el gastronómico, mejor acudir a la cercana Taberna Acevedo; allí saben bien cómo hacerlo...

domingo, 23 de agosto de 2015

Los amores de Zappa. Segunda parte.

Para un músico tan ecléctico como Frank Zappa (1940-1993) quien tocó absolutamente todos los palos de la música popular y mucho más allá, la utilización, muy personal, de la orquesta sinfónica como medio expresivo fue durante toda su carrera una especie de obsesión amorosa. Conviene recordar aquí el shock que le supuso el descubrimiento del compositor Edgar Varèse (1883-1965); también el gusto por descifrar aquellos jeroglícos que tanto le atraían, y que no eran otra cosa que densas partituras orquestales.
Tan temprano en su carrera como en 1961 utilizó la Pomona Valley Symphony Orchestra, dirigida por Fred El Graff. Más tarde en su disco "Lumpy Gravy" (1967) se valió de la por él denominada Abnuceals Emuukha Electric Symphony Orchestra, un combinado de músicos de Los Angeles dirigidos por Sid Sharpe, quienes también participarían en "Orchestral Favorites" (1979). Al siguiente año, en "Ahead Of Their Time", hizo uso de algunos componentes de la BBC Symphony Orchestra. Y en el estreno de la obra "200 Motels" (1970) tocó la Los Angeles Philharmonic dirigida por Zubin Metha, aunque para la grabación de la banda sonora fue utilizada la Royal Philharmonic Orchestra, con Elgar Howarth en el podio.
Pero sin duda el gran paso adelante en la escritura e interpretación de obras para orquesta sinfónica se produce en 1983 con la contratación de la London Symphony Orchestra para unas sesiones de tres días. Para la batuta, Zappa contacta con un por entonces semidesconocido Kent Nagano, con quien dejaría grabados los volúmenes "LSO Zappa Vol. I & II". Al siguiente año sería Pierre Boulez quien grabaría con su prestigioso Ensemble InterContemporain algunas obras zappianas que verían la luz en el álbum "The Perfect Stanger". Al final de su vida lograría el éxito en el mundo clásico con su obra "The Yellow Shark" (1992) interpretado por el Ensemble Modern dirigido por Peter Rundel.
La obra orquestal de Frank, bebiendo en grandes maestros contemporáneos, desde Varèse hasta Boulez pasando por Stravinsky y Webern, mantiene vivo todo su eclecticismo musical, cercano al Dadaísmo, en un desaforado gusto por la tímbrica más elocuente y una rítmica cuando menos peculiar pero siempre atractiva. Música altamente expresiva.

Las sesiones con la LSO, primorosamente preparadas, amorosamente deseadas, dejaron también en Zappa un cierto regusto amargo que no se recató en plasmar por escrito en las notas autógrafas de aquellos discos, y que me permito reproducir aquí a propósito de la grabación del último tema "Strictly Genteel":

"La interpretación incluida aquí se registró en la última hora de la última sesión de la última noche ... sin posibilidad de prórroga (a ningún precio) para corregir errores. Durante el período de descanso final, justo antes del gran impulso para lograr una buena toma, toda la sección de trompetas decidió visitar un pub al otro lado de la calle. Regresaron con 15 minutos de retraso. La grabación no se podía hacer sin ellos, pero la orquesta se negó a quedarse otros 15 minutos al final de la sesión para compensar el retraso de su resplandeciente sección de metales. He hecho todo lo posible por mejorar esta muestra de artesanía británica (al menos 50 ediciones en 6:53 minutos) pero fue en vano ... el "elemento humano" se mantiene intacto."

(vídeo sergio benedetti)

domingo, 16 de agosto de 2015

Seguimos de luto


Paco, mi suegro, tenía un corazón tan grande que incluso le cabía yo; tan grande que hace unos días se le paró y no hubo repuesto.

DEP 1925-2015

En recuerdo, y cerrando el ciclo, escuchemos el movimiento final de Un Requiem alemán de J. Brahms: "Selig sind die Toten". Un verdadero In Paradisum bramhsiano. Interpretan el Coro y la Orquesta Philharmonia dirigidos por Otto Klemperer:


(vídeo Barbebleuei)

domingo, 9 de agosto de 2015

Los amores de Zappa


Hacia 1980, contando trece años de edad, Moon (Unit) Zappa, la hija mayor del gran Frank Zappa, comunicó por escrito a su famoso padre el enorme deseo que tenía de participar en alguno de sus discos. La carta manuscrita, una mezcla de cariño, asombro e ingenuidad, se reprodujo en el correspondiente álbum donde finalmente Moon pudo participar: Ship Arriving Too Late To Save A Drowning Witch (1981) (respuesta evidente al jeroglífico de su portada)

Es bien conocido el inmenso amor, y la enorme debilidad, que los padres sienten por sus hijas, así que el padre Zappa, algún tiempo después, despertó a Moon en plena madrugada y se la llevó al estudio de grabación. La joven, ya con catorce años, dejó grabado una especie de recitativo, muy bien modulado en su propia jerga, sobre las niñas pijas del cercano valle de San Fernando en California: las llamadas Valley girls.

Frank añadiría una música bastante comercial e intrascendente para convertirla en su tema de mayor éxito comercial “Valley Girl”; una muestra y parodia de la llamada New Wave que tantos bodrios dejaría corriendo la década. La canción ocupó el segundo corte del citado álbum de 1981, un disco que, pese a contar con unas de las mejores bandas de Zappa, no pasaría de ser bastante mediocre.

En todo caso, éxito de ventas, y los Zappa felices comieron perdices o lo que fuese costumbre en el lugar.


(vídeo 45rpm80s)