domingo, 24 de julio de 2016

Concierto para Trombón


Nino Rota (1911-1979) además de niño prodigio en el ámbito musical, es especialmente conocido por ser el compositor de grandes bandas sonoras de películas famosas. Sus colaboraciones con Fellini (La Strada, La Dolce Vita, Amarcord, Ocho y Medio, Roma, …), Visconti (El Gatopardo, Rocco y sus Hermanos), Zeffirelli (Romeo y Julieta) o FF Coppola (El Padrino I y II) están ya por derecho propio en la historia del séptimo arte.

El compositor milanés dejó también escrita abundante música clásica: once Óperas, tres Sinfonías, abundante obra coral, varios Conciertos para solista y diversas partituras de Cámara.

Posiblemente la más conocida e interpretada, por ser una cima del instrumento solista, sea el Concierto para Trombón y Orquesta en Do mayor, escrito en 1966. Dividido en tres movimientos – Allegro Giusto - Lento bien ritmato - Allegro moderato-, la obra es buen ejemplo del estilo de Rota: un elegante neoromanticismo amante de la melodía.

Escuchemos toda la ternura que se puede extraer de este viento metal:

(TheWelleszCompany)

Andrea Conti, trombone
I Solisti Italiani
Marzio Conti, director

domingo, 17 de julio de 2016

Sinfonía número cinco


Para Felix Mendelssohn (1809-1847) fue una obra fallida, en todos los aspectos. La partitura se completó con retraso para las celebraciones del tercer centenario de las Confesiones de Ausburgo en 1830. Fueron cancelados los primeros ensayos orquestales por el rechazo de los músicos. Y a pesar de su estreno en 1832 en Berlín, bajo la dirección del compositor, éste nunca quedó satisfecho de su obra, lo que le llevó a querer destruirla. Todo lo cual motivó su tardía publicación en 1868, años después de la muerte de Mendelssohn, como Sinfonía N.5 en Re mayor "Reforma" op.107, siendo en realidad cronológica la segunda de las cinco Sinfonías del compositor de Hamburgo.

Sin embargo, con el peso del tiempo, fue ganando brillo y valoración. Siendo, como es, una obra académica, donde el genial compositor recoge la gran tradición coral y contrapuntística del Barroco alemán, encabezado por JS Bach, resultan innegables a estas alturas de la historia musical sus indudables méritos.

Entre sus dos descomunales movimientos extremos, cargados de simbolismo religioso y densa escritura, que incluye menciones tan explícitas como el Dresden Amen o el coral “Ein' feste Burg ist unser Gott”, hay cabida para el Mendelssohn más frágil y personal, más de íntimo claroscuro, por tanto, romántico. Especialmente en el Allegro vivace en modo scherzo, y en el cantabile Andante.

Escuchemos dos movimientos de esta hermosa obra fallida: tercero y cuarto.


(vídeos Addaick)

New Philharmonia Orchestra
Riccardo Muti

domingo, 10 de julio de 2016

Mudcrutch


A pesar de su innegable éxito, especialmente en su país natal, nunca he sido un gran seguidor de Tom Petty, el rockero de Florida. Una dilatada carrera desde comienzos de los setenta, le ha convertido en uno de los artistas con más ventas discográficas; no solo con su grupo insignia -Tom Petty and The Heartbreakers- sino también con obras en solitario, como el muy valorado “Wildflowers”, y con abundantes participaciones con otras luminarias del género, como el efímero supergrupo The Traveling Wilburys de finales de los ochenta, formado por Roy Orbison, Bob Dylan, Jeff Lynne, George Harrison y el propio Petty. Todo un pedigree.

(vídeo TravelingWilburys)

Pero el valorado Petty tuvo también unos complicados comienzos. En 1970 uno de sus primeros grupos locales, de corta vida y nulo éxito, se llamó Mudcrutch. En breve plazo el grupo se disolvió dejando apenas un single en el mercado, llevándose a dos de sus componentes a su posterior y exitoso proyecto: los Heartbreakers.

En 2008 Petty relanzó aquel grupo inicial, reuniendo la casi totalidad de la formación original, grabando un larga duración y saliendo de gira por California. Era la resurrección de Mudcrutch.

(vídeo tompetty)

En mayo de este año nos llegaba, en medio de una efectiva y potente campaña publicitaria, la segunda entrega discográfica del grupo: Mudcrutch 2. Desde el ya lejano “Damn the torpedoes” (1979), un vinilo que cría polvo en una antigua estantería, no me detenía con tanta determinación con una obra de Petty, y la verdad es que he disfrutado a lo grande.

Sin tener una personalidad musical apabullante ni demasiado singular, el bajista de Gainesville atesora un oficio que se agradece en estos tiempos de alta volatilidad musical. Sus compañeros de renacimiento secundan plenamente esta artesanía sonora, edificando un disco energético y sobre todo muy sincero.

Cada uno de los componentes aporta un tema, con una cierta deriva hacia el country, pero son las composiciones de tintes dylanianas de Petty -varias cabezas por delante de sus compañeros- los que dan lustre al álbum y lo posicionan hacia aquello que hace décadas se llamó Rock Sureño: potentes guitarreos melódicos sobre sólidas bases rítmicas, y rhythm and blues de fondo.

Es tiempo de revisitar a Tom Petty.

Baladita: “Beatiful Blue”

(vídeo Ani D)

Caña: “Dreams of Flying”

(vídeo Space City Shows)

domingo, 3 de julio de 2016

Divertimento


En los tiempos en los que WA Mozart era un jovenzuelo en Salzburgo, a las órdenes del arzobispo Colloredo, la música de “divertimento” era un mero acompañamiento sonoro para festividades lúdicas. Se trataba de composiciones que no requerían una atenta escucha en algún lugar serio (teatro, iglesia) sino más bien suponían un fondo musical para una comida o una conversación animada, generalmente al aire libre.

Ahora que parece que el verano meteorológico se asienta entre nosotros, es buen momento para traer alguna de estas partituras que, como es norma habitual en nuestro querido compositor, están dotadas de un contenido sensorial y anímico de alto nivel. Una suerte de formidable bálsamo en frasco de cristal topacio.

Recordemos pues el Divertimento en Fa mayor para cuerdas y dos trompas KV 247 escrito en 1776 para la onomástica de la Condesa Antonia Lodron, hermana de su patrono el Arzobispo. Una obra que Mozart tenía en gran estima y sobre cuyo Adagio sobrevuelan las cuerdas solas con un destacadísimo primer violín:


(vídeo barbebleuei)

Academy of Saint-Martin-in-the-Fields Chamber Ensemble

domingo, 26 de junio de 2016

Pierné

Square Gabriel Pierné - París

Hay Músicos, con mayúsculas, que han terminado en una fosa común, olvidados de sus coetáneos, para ascender con los siglos a los altares de los melómanos de medio orbe. Y hay otros que siendo famosos y respetados durante su vida, sufrieron el polvo del olvido pasados los años.

Uno de estos últimos casos, bastante extremo, es (Henri Constant) Gabriel Pierné (1863-1937), compositor, organista y director de orquesta francés, nacido en Metz. Tras estudiar en el Conservatorio de París bajo la tutela de nombres como César Franck (órgano) o Jules Massenet (composición), comenzó su fulgurante carrera musical ganando el Grand Prix de Rome con su cantata Édith, lo que le llevaría a su adorada Italia. Volvería a París como organista en San Sulpicio, para posteriormente sustituir a su maestro César Franck en Santa Clotilde. Triunfaría también como director de orquesta dirigiendo con gran éxito los por entonces famosos Conciertos Colonne, donde estrenaría multitud de obras suyas y de sus contemporáneos como Debussy, Ravel, Stravinski, Roussel,… Tras el reconocimiento de público y crítica, fue nombrado miembro de la Academia de Bellas Artes y Caballero de la Legión de Honor.

Hoy permanece bajo un manto de oscuridad incluso en su país natal. Diversas podrían ser las causas de esta situación; tal vez una reacción pendular a su propio éxito en vida, o el agotamiento de un estilo tardo-romántico que inundó el final de siglo, o su inclusión en un grupo homogéneo que algún crítico denominó “círculo de César Franck”.

Pierné fue un compositor de carácter refinado y muy prolífico -tal vez otra causa de su olvido- dejando escritas varias óperas, oratorios, ballets, abundantes partituras orquestales, melodies, …

Tal vez su mejor versión habita en la obra de cámara y en sus partituras para piano y orquesta. Como el Concierto para piano y orquesta en do menor op.12, donde se percibe una clara influencia de Saint-Saëns, especialmente en el precioso Scherzando que conforma su segundo movimiento:


(vídeo deviantrake's channel)

domingo, 19 de junio de 2016

Viktor Ullmann en el Teatro Real

VIKTOR ULLMANN ( 1898 – 1944 )


BIOGRAFÍA: Compositor, pianista, director, profesor y crítico musical nacido el 1 de enero de 1898 en Teschen, ciudad fronteriza entre la República Checa y Polonia, en aquellos tiempos perteneciente al todavía incólume Imperio Autro-Húngaro. Ambos progenitores provenían de antiguas familias judías, aunque ya convertidos al catolicismo, entre otras causas por mor de una mayor promoción militar de su padre, Maximiliam Ullmann.

En 1909 se trasladan a Viena, donde completa sus estudios elementales, y cumple su servicio militar durante la I Gran Guerra en el frente italiano. En 1916 regresa a la vida civil iniciando los estudios de leyes, enrolándose en los seminarios de composición de Arnold Schoenberg, y cursando estudios de piano con Steuermann. Recomendado por el padre del atonalismo, se traslada en 1918 a Praga como asistente de Zemlinsky en el Neues Deutches Theater de la capital checa, donde sucesivamente se convierte en maestro de coro, maestro repetidor y director musical.

Durante el año 1927 dirige una temporada de ópera en Usti nad Labem, programando óperas de Mozart, Wagner, Strauss y también Krenek. Entre 1929 y 1931 trabaja como director invitado y compositor de música incidental en la Zurich Schauspielhaus. Por esta época se siente muy atraído por la Antroposofía, escuela fundada por Rudolf Steiner, se une con fervor al movimiento filosófico, llegando a abrir en Stuttgart la librería “Novalis” para la difusión de estas ideas.


En 1933, tras el fracaso y bancarrota de la librería, vuelve a Praga donde vive como un auténtico “freelance” musical, compositor ocasional, crítico y profesor musical. Estudia con Alois Haba la técnica microtonal. Completa la versión orquestal de sus Variaciones Schoenberg, obra con la que gana el prestigioso Premio Hertzka 1934. Dos años más tarde vuelve a obtener dicho premio por su antroposófica ópera Der Sturz des Antichrist.

El día 8 de septiembre de 1942 es trasladado al campo de concentración de Terezin, donde lidera la vida musical y cultural junto con otros ilustres como Gideon Klein, Rafael Schächter y Karel Ancern. Convertido en escaparate de propaganda nazi, las autoridades del campo permitieron un gran desarrollo de actividades culturales, utilizadas como ejemplo ante el mundo. Aquí vivió su más prolífica etapa musical durante los 25 meses que estuvo internado, llegando a componer más de veinte obras, entre las que destacan su Tercer Cuarteto de cuerda, las Sonatas para piano n.5-6 y 7, Die Weise von Liebe und Tod des Cornet Christoph Rilke y su ópera Der Kaiser von Atlantis.

Reproduzco aquí unas palabras suyas sobre el campo y su influencia: 

“ ( … ) Terezin fue y será siempre para mí la Escuela de la Forma. Antes, cuando no era consciente del impacto de la vida material debido al confort, esa hazaña mágica de la civilización, yo encontraba sencillo concebir formas artísticas hermosas. Es aquí, donde debemos sobreponernos a las penurias de la vida material recurriendo al poder de la forma, aquí está la escuela verdadera para maestros, si convenimos con Schiller, en ver el secreto de la obra de arte en la aniquilación de la materia por la forma, que, probablemente, es la misión total del hombre, no sólo del hombre estético, sino del hombre ético ( … ) Debo enfatizar que Terezin ha potenciado, no inhibido, el desarrollo de mis actividades musicales, que de ninguna manera he asumido para llorar sobre todos los ríos de Babilonia. Y que nuestro deseo de cultura igualó a nuestro deseo de supervivencia; y estoy convencido de que todos aquellos que, en la vida y en el arte, lucharon por forzar la forma para resistir a la materia, estarán de acuerdo conmigo. ( … )“ 

Lúcidos y combativos comentarios.

El 16 de octubre de 1944, entre otras causas, debido a la sátira que representaba el libreto de su última ópera, él y otros miembros del elenco son trasladados a Auschwitz, donde es asesinado dos días más tarde en una cámara de gas.

ESTÉTICA MUSICAL: Definido como una equidistancia entre Schoenberg y Zemlinsky, en su trayectoria compositiva de distinguen tres períodos delimitados.

El primero abarca desde los años 20 hasta comienzos de los 30, siendo su influencia predominante el atonalismo de Schoenberg, y a partir de mediados de la década de los 20, también Alban Berg, sobre todo a través de su ópera Wozzeck, obra que le impresionó grandemente y de lo que ha dejado fehaciente constancia escrita.

El segundo período, a partir de 1933, se caracteriza por una toma de postura intermedia en una búsqueda de rellenar el vacío existente entre la estética del romanticismo y la armonía atonal, muy en la línea también de Berg. Siempre al borde mismo de la tonalidad, enfatiza el uso de la disonancia pero en relación siempre estrecha con la forma tonal e incluso con el uso de la polifonía, como podemos observar en su ópera de este período Der Sturz des Antichrist.

En sus últimos años, bajo la influencia del confinamiento en Terezin, se decanta por una estética más formal y expresiva, incluso caquética obviamente, con mayor influencia tardo-romántica de un Zemlinsky, un Mahler o un R. Strauss. Hasta podríamos convenir que se hace más melódica.

ÓPERAS:

PEER GYNT op 6: basada en la obra de Henryk Ibsen. Actualmente perdida.

DER STURZ DES ANTICHRIST op 9: ( La Caída del Anticristo ) 1935

Ópera en tres actos escrita sobre un libreto de Albert Steffen, de claras influencias antroposóficas: un soberano hambriento de poder desea el dominio del mundo. Sólo técnicos, sacerdotes y poetas, como personificación de la ciencia, la religión y el arte, se le resisten. Finalmente sólo el artista no sucumbe y es capaz de provocar su caída. El Arte como salvación del mal y vital en el desarrollo humano. Musicalmente escrita bajo el influjo del Wozzeck bergiano, todo un modelo para él, Ullmann elabora un música de gran densidad basada en armonías disonantes, con gran carga expresionista pero manteniendo siempre el dominio de la estructura formal.

DIE HEIMKEHR DES ODYSSEUS op 33: 1941, actualmente perdida.

DER ZERBROCHENE KRUG op 36: ( El Cántaro quebrado ) 1942

Ópera comedia en un acto sobre un libreto de H. von Kleist plagado de humor negro (judío). Publicada por el autor durante la ocupación nazi de Praga, se perdió durante la Segunda Guerra Mundial. Fue descubierta una copia en la Librería Universitaria de Praga por el director Israel Yinon quien dirigió su estreno en 1996. Escrita para diez voces solistas y acompañamiento orquestal de 63 músicos. Tras una amplia y proteica obertura, muy atmosférica, la obra está dominada por las escenas cómicas y burlescas, sobre una hiperinflación de disonancias.

DER KAISER VON ATLANTIS oder DIE TODVERWEIGERUNG op.49: ( El Emperador de la Atlántida ó La Muerte abdica ) 1943

Esta ópera en un acto, satírica, potente, implacable, es su obra maestra operística. Compuesta sobre un libreto del joven poeta Petr Kien (1919-1944), está estructura en un Prólogo y cuatro escenas y desarrollada sobre siete personajes:

Emperador Überall, tirano de Atlantis (barítono)
Altavoz, narrador (bajo)
La Muerte, el héroe de la historia (bajo)
Arlequín, la vida (tenor)
Soldado (tenor)
Bubikopf, soldado femenina (soprano)
Tambor, portavoz del Emperador (mezzo)

La ciudad de Atlantis está regida por el tirano Emperador Überall quien, aislado en su palacio, gobierna a su pueblo con extrema crueldad. Arlequín y La Muerte discuten sobre el sinsentido de la situación. Cuando el Portavoz imperial anuncia la orden de provocar una guerra total de todos contra todos, sin supervivientes, La Muerte se rebela y anuncia que deja de cumplir sus deberes. Nadie más muere en todo el reino, el Emperador está horrorizado, e inicialmente reacciona con una campaña de propaganda ofreciendo a sus súbditos el regalo de la vida eterna. En la escena tercera, en el campo de batalla, dos soldados enemigos, ante la imposibilidad de matarse, acaban enamorándose pese a la insistencia del Portavoz en que se aniquilen. Con todo su reino en un limbo entre la vida y la muerte, el Emperador descubre ante el espejo el reflejo de La Muerte que le ofrece retomar sus funciones si Él es el primero en morir; Überall finalmente lo acepta como única esperanza para la humanidad. El coro final agradece y reverencia a La Muerte al grito de “… no tomarás el nombre de la muerte en vano, ahora y nunca …” ( Hitler, Goebbels o la misma Eva Braun en la vitrina )

Musicalmente compuesta para los recursos disponibles en el campo, siete voces solistas y trece instrumentistas, incluyendo banjo, saxo alto, piccolo, flauta, oboe, clarinete, trompeta, percusión, violín, viola, violonchelo, contrabajo y teclados, piano, armonium y clave, que añade un tono punzante a los recitativos.

Con unos roles vocales de estatura wagneriana, la música está plagada de disonancias extremas, líneas melódicas angulosas y amplios saltos vocales, amalgamado todo por una fuerte pasión romántica ( Berg, otra vez). Una maestra mezcla de polifonía, tardo-romanticismo, cabaret y aromas jazzísticas que debió de alisar las runas de los uniformes de lo prebostes de las SS. Por nominar referencias, una conjunción de Mahler/Zemlinsky con Kurt Weill.

Temáticamente ofrece unos guiños culturales enormemente expresivos e intencionados:

- El tema de la muerte, presentado por el narrador ( "Hallo, hallo !" ) motivo basado en dos tritonos, extraído de la Sinfonía Asraël de Josef Suk en referencia al Ángel de la Muerte, a su vez inspirado en un motivo del Réquiem de Dvorak.

- Tema de la alegría del 5º movimiento "Der Trunkene im Frühling" del Das Lied von der Erde de Mahler, en el aria de Arlequín.

- El uso del himno nacional alemán “Deutschland, Deutschland, Über alles” (compárese con el nombre del Emperador), en versión macabra durante el aria del Tambor.

- La utilización del coral luterano "Ein feste Burg" de la Cantata BWV80 de Bach, al final de la obra para dar de nuevo la bienvenida a La Muerte, usado como guiño a las raíces musicales alemanas.


(vídeo Hervé GILLES)

DER 30. MAI 1431: 1944

Proyecto de ópera en dos actos y seis escenas sobre Juana de Arco. Sólo el libreto llegó a completarse. Referente a la música sólo nos quedan dos fechas: el fin del prólogo y dedicatoria, Ullmann anota 16 de mayo de 1944, y el final de la escena 2 del acto II, 23 de mayo de 1944.

domingo, 12 de junio de 2016

La Trompa de Strauss (hijo)


Es muy posible que el compositor-hijo más famoso de la historia haya sido un Strauss, concretamente Johann Strauss II. Perteneciente a esa gran familia de músicos austríacos de tan distinguido apellido, para siempre asociados al vals y al Danubio.

Richard Strauss, el bávaro, sin tener relación alguna con los mencionados, sí compartió apellido, y al igual que ellos también tuvo padre: padre y músico llamado Franz Joseph Strauss. En este caso, compositor e instrumentista de trompa en la Orquesta de la Corte de Munich durante cuarenta años. Mentor y primer maestro de su hijo, a quien ayudó en gran medida a llegar a la inmensa cumbre donde hoy se sitúa Richard, sin duda entre los más grandes.

Como buen y agradecido hijo, también por las influencias domésticas, la trompa es instrumento destacado en la obra de Richard Strauss. A la temprana edad de 19 años escribió su Primer Concierto para Trompa y Orquesta en mi menor op. 11, dedicado a su progenitor. Una obra clásicamente romántica, donde ya apuntaba maneras de gran compositor.

La friolera de sesenta años más tarde, Richard volvería a la trompa solista escribiendo su Segundo Concierto para Trompa y Orquesta, también en la tonalidad de mi menor. Fue escrito en 1942 en plena Segunda Guerra Mundial, en su retiro en los Alpes bávaros, y terminado en Viena, poco después del exitoso estreno en Munich de su última ópera Capriccio, y estrenado en el Festival de Salzburgo de 1943 con la Filarmónica de Viena dirigida por Karl Böhm.

Estamos ante una obra muy diferente a la primera para esta misma formación. Huyendo del virtuosismo extremo, de la tiranía de la técnica, y de las exuberancias de juventud, Richard esparce un sencillo fluido de melodías de gran lirismo y vuelo poético; casi un cantabile contemplativo, sin atisbos de tristeza o desolación.

Buen ejemplo es el segundo movimiento del Concierto: un Andante con moto en el que el solista, sin sobresalir en exceso de entre el resto de metales, nos va haciendo olvidar que estamos respirando...


(vídeo Barbebleuei)

Peter Damm, trompa
Staatskapelle Dresden
Rudolf Kempe


domingo, 5 de junio de 2016

Let it Be... Naked


Aprovechamos que Paul McCartney ha habitado recientemente entre nosotros para hacerle hueco en el Castillo.

Paul, además del guaperas oficial de los archiconocidos The Beatles, era su lado más pop y pienso que musicalmente el más conservador. Su vena melódica siempre delicada, a veces almibarada, no tenía parangón en el Cuarteto, pero nunca se le detectaron grandes deseos de innovación o evolución musical dentro de su ya larga obra.

En 1969, en plena desbandada, los fab four se metieron en el estudio para grabar algunos temas nuevos con vistas a un proyecto cinematográfico que revitalizase al grupo, proponiendo una vuelta a las raíces rockeras. Tras editar “Abbey Road” (1969), su penúltimo álbum oficial, retomaron las cintas de las sesiones previas, y decidieron entregarlas al por entonces productor de moda, Phil Spector.

Spector se hizo famoso por la sobrecarga de sonidos que incorporaba a las grabaciones. Su técnica, denominada “Wall of Sound”, fue puesta al servicio de la última obra oficial de los Beatles: “Let it Be” (1970)

Secciones de cuerdas, coros, y una multitud de overdubs desfilaron por algunos temas de este último álbum. Especialmente notable en dos canciones, ambas legendarias: “Across the Universe” y “The Long and Winding Road”.

McCartney nunca estuvo satisfecho con la producción de Spector y el tratamiento que dio a los temas, en especial al segundo mencionado. Decía que había cambiado completamente la obra y el concepto del disco.

Así que en 2003 convenció a sus otros dos compañeros vivos, Harrison y Starkey, para editar una versión de Let it Be sin todo el trabajo de producción de Spector. El álbum se llamó “Let it Be… Naked” (2003) y en él, además de otros cambios en el orden y composición de los tracks, podemos disfrutar de los dos temas comentados en su versión original, tal cual fueron grabados en el estudio.

Valoren ustedes mismos, con el clásico “The Long and Winding Road”(El largo y tortuoso camino):

(vídeo Justin Shea)

(vídeo Pedro Gabriel Guzmán)



domingo, 29 de mayo de 2016

JG Pisendel

Ernst Ludwig Kirchner,_Houses in Dresden

Siempre resulta atractivo y conveniente recurrir a las fuentes, volver a los maestros o sencillamente conocer mejor a aquellos nombres, hoy más desconocidos, que inspiraron o disfrutaron de la consideración de los más grandes.

Hoy les quiero presentar a un violinista y compositor que conoció al gran Bach en Weimar, que fue amigo de A. Vivaldi y de JD Zelenka, que tuvo a G. Torelli de maestro y que fue a su vez maestro de F. Benda y de JG Graun. Un músico alemán que desarrolló casi toda su actividad en la Orquesta de la Corte de Dresde, faro musical en su época. Se trata de Johann Georg Pisendel (1688-1755)

Reconocido y admirado, tanto como violinista como compositor, por muchos de sus colegas, su obra, no demasiado numerosa, se circunscribe a partituras instrumentales: Conciertos para diversos instrumentos, Sonatas, y un Trío.

Para conocer más y mejor al hombre a quien Vivaldi dedicó Sonatas y Conciertos, al igual que T. Albinoni o GP Telemann, les propongo la audición del primer movimiento, Vivace, de su Concierto en Re Mayor para Violín solista, Trompas, Oboes, Fagot, cuerda y continuo. Una preciosa página, en tan colorista combinación de sonoridades, que tanto recuerdan a nuestros queridos Brandemburgos bachianos, pasados por un tamiz que nos lleva hasta la Italia más norteña.


(vídeo Barbebleuei)

Freiburger Barockorchester
Gottfried von der Goltz, violín y dirección

domingo, 22 de mayo de 2016

Las mariposas de Terezín

Terezín - Dibujo de Margit Koretzova

Terezín, al norte de Praga, fue fundada a finales del siglo XVIII por el emperador José II, en honor a su madre la emperatriz María Teresa, a partir de una peculiar fortaleza militar. Durante el régimen nazi fue convertida en gueto judío y campo de concentración bajo el nombre alemán de Theresienstadt.

Dicho campo fue utilizado por la propaganda nazi como modelo de ciudad para el pueblo judío; un paradisíaco lugar donde florecían las artes. Para dicho fin llegaron a realizar un documental bajo el ilustrativo título “El Führer regala una ciudad a los judíos”, e incluso organizaron visitas abiertas a la comunidad internacional. Por eso concentraron a multitud de artistas en dichas instalaciones, con cierta libertad para organizar eventos artísticos, desde teatro hasta conciertos y óperas. Pero en realidad se trataba de un campo de paso hacia los verdaderos campos de exterminio, Auschwitz especialmente.

Hablando tan solo de músicos, por Terezín pasaron y trabajaron compositores como Elkan Bauer, Rudolf Karel, Viktor Ullmann (estrenó aquí su ópera Der Kaiser von Atlantis), Pavel Haas, Hans Krása (estrenó su ópera para niños, Brundibár) o Heinz Alt. También intérpretes como la pianista Alice Herz-Sommer, o el director de orquesta Karel Ancerl, supervivientes ambos.



Pero, ahondando en el horror del horror, de la humillación y el exterminio nos han llegado también poemas de niños que elevaron su sensibilidad más allá de esos muros: Pavel Friedmann, Franta Bass, M. Kosek, H. Lowy, Bachner, y otros, entre los más de quince mil niños que pasaron por Terezín. Obras que se conservan en el Museo Judío de Praga.

La compositora Lori Laitman (1955) escribió entre 1995-1996 un ciclo de seis canciones sobre seis poemas de algunos de estos niños, titulado “I Never Saw Another Butterfly”. Tal vez el más emotivo de todos es el primero, poema homónimo de Pavel Friedmann, que pasamos a escuchar en la profunda y desoladora versión para soprano y clarinete solo. Transcribo la versión en inglés del poema, tal como se utilizó para la canción; no me he atrevido a traducirla.

The last, the very last
So richly, brightly, dazzlingly yellow.
Perhaps if the sun's tears would sing
against a white stone…
Such, such a yellow
Is carried lightly 'way up high.
It went away I'm sure because I wished to
kiss te world good-bye.
For seven weeks I've lived in here,
Penned up inside this ghetto.
But I have found what I love here.
The dandelions call to me
And the white chestnut branches in the court.
Only I never saw another butterfly.

That butterfly was the last one.
Butterflies don't live in here,
in the ghetto.

(vídeo Charles-David Tremblay)