domingo, 24 de mayo de 2015

Rainer Ptacek: guitarra de arena


Rainer Ptacek fue un músico para músicos; un cantante, compositor y guitarrista de excelente técnica que alcanzó el respeto y admiración de sus colegas. Alejado, muy alejado, del mercado comercial, consiguió ganarse a grandes del show-business y a un público escaso pero fiel, quienes reconocían en él a un músico poco convencional.

Nacido en Berlín Este, emigró de niño a los Estados Unidos y aprendió la técnica de la guitarra slide y el dobro. Comenzó su carrera musical entre las arenas de Arizona, siendo cofundador de la banda Giant Sand y del trío Rainer and Das Combo. Recluido en sus propios e íntimos temas, de un blues muy personal, recogería cierto éxito gracias a colaboraciones con afamados nombres como Robert Plant, PJ Harvey, Billy Gibbons …

Instalado en la pista de despegue hacia el éxito, sufrió el embate de la enfermedad que llevó a sus amigos a grabar un disco de homenaje y ayuda llamado The Inner Flame(1997) que pagó sus deudas y le dejó el reconocimiento de la profesión. Murió en 1997 a los cuarenta y seis años.


De su álbum en solitario Worried Spirits (1992): “Life is Fine”

(vídeo litterboxmusic)

De Barefoot Rock with Rainer and Das Combo (1986): “The Unseen Enemy”

(vídeo #RainerPtacek)

lunes, 18 de mayo de 2015

Blues Boy King


Se ha ido B.B. King. Se ha ido una historia viva del Blues. Una leyenda.

El largo camino desde el Blues añejo y rural de los campos de algodón de Misisipi, hasta la electrificada sofisticación urbana de Memphis y Chicago, y el mestizaje con las nuevas generaciones del Rock& Roll y Rhythm&Blues, sin olvidar el Jazz y el Gospel, para la renovación del género.

Infatigable corredor de fondo, siempre en la cúspide, siempre con Lucille como amante, ha dejado una infinidad de discípulos y aficionados huérfanos y a una guitarra viuda y sin vibrato.

Tres minutos de silencio, para escuchar uno de sus primeros éxitos: 
Three O’Clock Blues


(vídeo Ron Levy)

domingo, 17 de mayo de 2015

Día das Letras Galegas 2015



Xosé Filgueira Valverde (1906-1996)

Seis Canciones de Mar "in modo antico" (1941)

1

Porque non seca a morte a fonte das cantigas
eu vos chamo, segreles, que veñades cantar
onde os verdes loureiros gardan vellas ermidas,
cabo das sabias ondas sulcadas do luar,
das insuas da ribeira nun antigo lugar,
¡San Cremenço do mar!

Porque non tolla o frío o albre dos cantares
eu vos digo, rapazas, que vaiades bailar
onde os gayos loureiros quecen fríos fogares,
cabo das tolas ondas, cando o sol vai raiar,
das insuas da ribeira no máis ledo lugar,
¡San Cremenço do mar!


domingo, 10 de mayo de 2015

La Sonata de Vinteuil


Pocos escritores, y cuando digo pocos debiera decir ninguno, han podido superar a Marcel Proust en la capacidad para expresar emociones a través de la paleta de palabras; estamos evocando En Busca del Tiempo Perdido y a su protagonista Charles Swann.

Emociones aprehendidas a través de los sentidos, un placer sensual por tanto, que se convierten en un ideal estético que trae al presente el pasado, y se proyecta sin límites temporales, a través del propio ser, convirtiéndose sin saberlo siquiera en alguien distinto.

Sentidos como el gusto, en el asunto “magdalena”, o la vista, como los campanarios de Martinville, son un buen ejemplo de evocación temporal. Pero el clímax sensorial llega a través de una pequeña frase musical, surgida de una Sonata para piano y violín escuchada en el salón de Mme. Verdurin, que se convierte en la banda sonora de la novela, centro y atención de su amor por Odette de Crécy. Viene y va, etérea como su materia, a través de toda la obra para recobrar el tiempo, haciéndolo desaparecer.

Nunca ha quedado claro, ni siquiera en la correspondencia del escritor, cuál es la fuente musical y el nombre real del personaje ficticio de Vinteuil. Wagner, Schubert, Saint Saëns, Hahn… ? creo que todavía sigue en cabeza la opción Franck: César Franck y su Sonata para violín y piano en la mayor. Una cumbre, un soporte y la evolución de la música de cámara francesa del XIX; esta Sonata cíclica y cuatripartita (Allegro ben moderato - Allegro - Recitativo Fantasia - Allegro poco mosso) es sin duda el lugar más adecuado para buscar la frase proustiana.

Pero mejor me callo ya, y dejo hablar al genio:

“Le gustó mucho ver cómo de pronto, por bajo la línea del violín, delgada, resistente, densa y directriz, se elevaba, como en líquido tumulto, la masa de la parte del piano, multiforme, indivisa, plana y entrecortada, igual que la parda agitación de las olas, hechizada y bemolada por la luz de la luna. Pero en un momento dado, sin poder distinguir claramente un contorno, ni dar un nombre a lo que le agradaba, seducido de golpe, quiso coger una frase o una armonía. No sabía exactamente qué era lo que, al pasar, le ensanchó el alma, lo mismo que algunos perfumes de rosa que rondan por la húmeda atmósfera de la noche tienen la virtud de dilatarnos la nariz. Quizá por no saber música le fue posible sentir una impresión tan confusa, una impresión de esas que acaso son las únicas puramente musicales, concentradas, absolutamente originales e irreductibles a otro orden cualquiera de impresiones.”

(...) 

“Y así, apenas expiró la deliciosa sensación de Swann, su memoria le ofreció, acto continuo, una trascripción sumaria y provisional de la frase, pero en la que tuvo los ojos clavados mientras que seguía desarrollándose la música, de tal modo, que cuando aquella impresión retornó ya no era inaprensible. Se representaba su extensión, los grupos simétricos, su grafía y su valor expresivo; y lo que tenía ante los ojos no era ya música pura: era dibujo, arquitectura, pensamiento, todo lo que hace posible que nos acordemos de la música. Aquella vez distinguió claramente una frase que se elevó unos momentos por encima de las ondas sonoras. Y en seguida la frase esa le brindó voluptuosidades especiales, que nunca se le ocurrieron antes de haberla oído, que sólo ella podía inspirarle, y sintió hacia ella un amor nuevo.” 

(...)

“La frase despertaba en él la sed de una ilusión desconocida; pero no le daba nada para saciarla. De modo que aquellas partes del alma de Swann en donde la frasecita iba borrando la preocupación por los intereses materiales, por las consideraciones humanas y corrientes, se quedaban vacías, en blanco, y Swann podía inscribir en ellas el nombre de Odette. Además, la frase infundía su misteriosa esencia en aquello que podía tener de falaz y de pobre el afecto de Odette. Y al mirar el rostro que ponía Swann, cuando la oía, hubiérase dicho que estaba absorbiendo un anestésico que le ensanchaba la respiración. Y, en efecto, el placer que le proporcionaba la música, y que pronto sería en él verdadera necesidad, se parecía en aquellos momentos al placer que habría sentido respirando perfumes, entrando en contacto con un mundo que no está hecho para nosotros, que nos parece informe porque no lo ven nuestros ojos, y sin significación porque escapa a nuestra inteligencia y sólo lo percibimos por un sentido único.”

Si les parece bien pueden hacer la búsqueda en esta versión de David Oistrakh, violín, y Svjatoslav Richter, piano:


(vídeo Wolfgang Amadé Mozart)

domingo, 3 de mayo de 2015

Un Rato no Tubo


Con este curioso, atractivo y gracioso nombre se formó hace unos pocos años en mi ciudad la Asociación Cultural de Amigos del Órgano, con el noble objetivo de extender el amor por este instrumento, su conocimiento y conservación, y el deleite por su fascinante sonoridad. Pocos instrumentos pueden presumir de tal solemnidad y arquitectura; también de un catálogo de obras dedicadas, de tanta altura y abundancia.

Hace apenas una semana dicha Asociación programó su Concierto de Primavera en una de las Iglesias de mayor abolengo de la ciudad: Santa Eufemia.

El Programa, atractivo de verdad, incluía obras para órgano y trompeta, y piezas para teclado solo. Los intérpretes eran dos profesores del Conservatorio Profesional de Música, con sólido bagaje como concertistas.

Marisol Mendive Zabaldica, organista discípula de González Uriol y Montserrat Torrent, une a su labor docente una amplia actividad concertística en innumerables ciudades españolas y europeas, y actualmente participa en el equipo encargado de la Catalogación completa de Órganos de Galicia, siendo además la Presidenta de la comentada Asociación.

Rubén Freire Bermúdez, profesor de trompeta, ha trabajado con prestigiosas orquestas españolas como la Nacional o la Sinfónica de Galicia. Para el programa del concierto utilizó una Trompeta piccolo, ejecutando los dos bises con un Fiscorno.

Con la Iglesia abarrotada, el Concierto comenzó con Henry Purcell, una transcripción de su Sonata nº1 en re menor; un músico brillante que hizo vibrar a la trompeta especialmente en su movimiento maestoso.


(vídeo Tempo de Lecer Ourense)

La segunda pieza fue el Pasacaglia en do menor para órgano de F. Mendelssohn; todo un homenaje en virtuosismo y monumentalidad a su querido JS Bach.

Siguieron, en conjunto, con la transcripción del Concierto en re menor para trompeta y cuerdas de Leopold Mozart; vivo clasicismo melódico que se resaltó con una compleja cadenza del solista escrita por el propio intérprete.


(vídeo Telemiño Ourense)

Volvió el órgano solo con una impresionante obra: la Toccata en si menor de Eugène Gigout, organista francés discípulo de Saint-Saens. Un obra de gran virtuosismo, muy hermosa e intensa que vivió una fantástica lectura.

Se cerró el programa previsto con la preciosa Sonata en Fa Mayor, obra cuatripartita de GF Händel, que sirvió para explicitar las excelentes dotes interpretativas de ambos músicos.

Los dos bises requeridos por un público exigente fueron coloreados por el metal del fiscorno, y, siendo muy diferentes en estilo, supusieron el hermoso broche a una velada perfecta.

El primero, una de las Canciones Populares de Manuel de Falla embelesó a la concurrencia. El cierre, como no podía ser de otra manera, corrió a cargo del padre de la Música: el Coral Schubler "Wachet auf, ruft uns die Stimme" BWV 645 de JS Bach.

¡Apoteosis y Triunfo!
Gracias a los Profesores y a la Asociación Un Rato no Tubo





domingo, 26 de abril de 2015

La Fida Ninfa


Resulta cansino, y casi siempre inútil, ponerse a defender, otra vez, no solo las bondades sino también la necesidad de la Ópera Barroca. Soy de la opinión de que todo Teatro o Programación Lírica que se precie debiera incluir al menos un título en su Temporada regular.

Razones se podrían dar muchas y detalladas, pero debiera ser suficiente decir que el Barroco Musical es el período más fértil de la historia de la Música de Occidente; estamos hablando de siglos. La leyenda negra que la acompaña, esa pesada carga de ser aburrida, redundante, cargante, irreal, … (completen como quieran) bien podría ser extensivo a otros períodos musicales por cualquiera con cierto nivel de polemista docto. El vastísimo escaparate de sentimientos y emociones (affetti) que despliega una obra de este tipo, en su incesante goteo de arias diversas y recitativos dramáticos, debiera enamorar a cualquier aficionado simplemente iniciado. Claro que luego, hay compositores y compositores ¡no lo vamos a negar!

Y a la Temporada Lírica 2014-2015 de A Coruña llegó Antonio Vivaldi ¡y eso son palabras mayores! Una garantía de calidad musical. Entonces los aburridos se quedan en casa...

La Fida Ninfa (dramma per musica) fue compuesta en 1729, un Vivaldi maduro, para la inauguración del Teatro della Accademia Filarmonica de Verona; el evento fue patrocinado por el noble al mando, el marqués Scipione Maffei, quien además ¡escribió el libreto! Y, claro, si los libretos barrocos son barrocos, los de un noble aficionado, pues rizan el rizo, y despliegan sin control ninfas, pastores, piratas e incluso dioses antropomorfos. No, no se preocupen, no voy a entrar para nada en los mil y un enredos inverosímiles de la trama.

En este estreno en España, en versión de concierto, la partitura fue defendida por La Cetra Barockorchester de Basilea, que toma su nombre del opus 9 vivaldiano. Un conjunto historicista de primera línea que ofreció una sonoridad exquisita e íntimamente idóneo bajo la dirección de Andrea Marcon, otro vivaldiano de pro, que nos propuso un Vivaldi vibrante, musculoso y soleado; también dramático desde los atriles. Fue de agradecer, cosa que no siempre se hace, la interpretación completa de la obra, salvo un pequeño Duetto del Acto III, y algún que otro Da capo.

El conjunto del amplio elenco vocal fue muy homogéneo, más si cabe entre los efectivos masculinos, reales que no operísticos.

Luca Tittoto (bajo) leyó un Oralto atronador, pendenciero, socarrón y muy, muy atractivo.

Topi Lehtipuu, el tenor finlandés que ya había llevado su personaje, Narete, al disco, disfrutó e hizo disfrutar con su completo dominio del personaje que goza de algunas de las arias más atractivas


(vídeo Jeffrey Stivers)

El contratenor Carlos Mena bordó por fraseo exquisito y musicalidad extrema su personaje de Osmino.

Ismael Arróniz, barítono, dio la talla en su breve cometido de Eolo.

Roberta Invernizzi, con voz irregular, salvó el personaje de Morasto gracias al oficio, la sobreactuación y su todavía amplio dominio de las agilidades.

María Espada, con su interpretación de Licori, fue el contrapunto de la anterior: bello timbre vocal, muy justa de coloratura y escasa de expresividad, con tendencia constante a la languidez.

Franziska Gottwald, contralto, defendió sin problemas su Elpina, con excelente gusto.

Romina Basso, la otra contralto, arrojó luz y dominio escénico a su personaje de Giunone, de escasa presencia y limitada musicalidad.

Excelentes y bien compenetrados los números de conjunto que nos dejó Vivaldi: dúos, tríos, cuartetos, tutti...

El éxito de la función fue descomunal; el todo barroco gallego (un auténtico subestilo) se dio cita en el Rosalía de Castro coruñés y llenó de inmensas y sucesivas ovaciones que llevaron a los intérpretes a aplaudir al público (!)

Aquí tienen la interpretación completa:


(vídeo Rinaldo Magnasco)


domingo, 19 de abril de 2015

Serenata Notturna

fotografía: Koromoto

Casi siempre resulta atractivo acercarse al cristal de una ventana, mirar a través de él. En muchas ocasiones esperando que sea transparente, casi indetectable, para observar lo más bello de la realidad, los detalles; en otras, nos reconforta un cierto velo, unas gruesas gotas de agua agarradas como dípteros sin patas a su superficie vertical, que nos permite vernos también a nosotros mismos.

Algo similar ocurre con la Música de WA Mozart: maneja continuamente una dualidad arrebatadora. Permite ver el campo y tus ojos, los árboles y el bosque, lo sagrado y lo profano, lo popular y lo culto. Es un concepto dual, completo, redondo y perfecto.

El año 1776 fue el período más fértil del compositor de Salzburgo, anterior a su partida a Viena. Dominado todavía por el estilo galante, comenzó a forjar su propia personalidad artística y puso en marcha la potentísima maquinaria melódica que todavía hoy nos asombra y enloquece.

La Serenata N.6 en Re Mayor "Notturna" KV 239 es un buen ejemplo de lo expuesto. Mucho más concisa, en forma, que muchas de sus predecesoras, representa la esencia misma de lo mozartiano: elegancia, frescura, brillantez, alegría, poderío, fluidez,  empatía, conmoción… todo aquello que hace exclamar a cualquiera: ¡es Mozart! Es Música intemporal.

Escrita en tres breves movimientos, para dos pequeñas orquestas de cuerda que estuviesen concertando entre sí, en un eficaz sistema de estereofonía. El resultado seduce sin remedio, de dentro a fuera, y viceversa. Un cristal espejo, según el día.

I. Marcia (maestoso)
Como toda Serenata comienza con una marcha, pero esta vez incluida en el primer movimiento y de apenas unos breves compases de duración, para dar paso a  dos temas cantabile, y un desarrollo que echa mano de pizzicati y timbales.

II. Menuetto
Canto alternativo en ambas orquestas, y gracia sutil en el Trío merced a los segundos violines.

III. Rondó (Allegretto-Adagio-Allegro)
El exquisito tema francés del Rondó conduce a un sorprendente pasaje en Adagio, que desemboca en una alegre danza final de ida y vuelta...


(vídeo agustigula4)

domingo, 12 de abril de 2015

perlas, rojas.


Dicen que el mayor acto de vanidad, en estos tiempos virtuales, es tener un Blog; yo mantengo uno desde hace ocho años y les puedo asegurar que NO. El mayor acto de vanidad es escribir un Libro, y editarlo; si además es un poemario, el pecado se contrarresta con una virtud, la valentía.

Los últimos siete años de mi vida han sido tan emotivos e intensos que han gestado cuarenta y seis poemas, que poco a poco han querido reunirse en las páginas marfiles de un libro, bajo un mismo título: perlas, rojas.

Ya que el Arte es como mínimo Sentimiento o no es nada, por encima de aspectos formales y capacidades literarias, lo único que les puedo asegurar con este libro, es que Sentimientos contiene, y en abundancia; en los textos, y en las seis Ilustraciones, más la portada, obra de mi querida amiga Pilar Fdez.-Pinedo, quien acertó a iluminar con trazos de fuego  mis oscuras palabras. Gracias, Pilar.

Esta Alegoría entre el Amor y la Muerte, en forma de joyas sobre un cuerpo extraño, es un humilde conjunto de Sueños… y recuerdos, fantasías, deseos, melancolías, tristezas, alegrías, lágrimas, emociones, dolores, risas, sentires... Sentimientos que, en un determinado momento, he tenido el deseo de compartir con el lector, deseando que los hiciese suyos, y, a la vez, ejerciese la noble tarea de crítico.


Y perlas tan humildes buscan siempre acompañarse de la más Grande y Hermosa: el Goldberg-prodigio:


(vídeo La Casa di Davide)

Nota: perlas, rojas. se puede adquirir a través del Autor o en Amazon


domingo, 5 de abril de 2015

Historias de Antes


En los largos días de las vacaciones estivales de la escuela, una de mis actividades predilectas era dejarme caer por casa de mi tía, la hermana de mi madre. En realidad era subir, pues aunque cercana en distancia, mi casa estaba situada en una cota mucho más baja que la suya.

Mi madre y su hermana siempre mantuvieron una muy estrecha relación, así que acercarme por allí era un acto de pura cotidianeidad; me resultaba placentero, no solo por ella, mi tía, sino también por su hija, mi prima, apenas tres meses menor que yo. Sin duda la hermana que nunca llegué a tener. En aquellos años, en plena adolescencia, era hermoso y aleccionador hablar horas y horas con ella, de lo humano y de lo divino, desde perspectivas hormonales bien diferentes. ¡Cuánto aprendí por entonces del universo femenino, que todavía me fascina!

Para ser sincero, también era atractiva la visita por el hermano de mi prima, mi primo; varios años mayor que nosotros, era un chico con infinidad de amigos, quienes sin saber yo bien cómo, le procuraban un excelente surtido de discos LP’s, muchos de ellos inéditos en la triste España de entonces. Había mucho dónde escoger, multitud de portadas de grupos desconocidos, de nombres impronunciables, y con enormes cantidades de pelo.

Mi querida prima tenía un tocadiscos de la época, aquellos con el altavoz en la tapa y un asa de transporte para guateques. En él, entre disco y disco de Aute, a quien ella adoraba, yo probaba aquellas rarezas de su hermano. Pronto Luis Eduardo fue historia para mí.



Entre la amplia oferta enseguida se destacó un sonido y una portada. Era la ópera prima de cuatro chicos británicos que no dejaban de mirarme con cara ingenua desde la contraportada de su obra; luego se harían muy famosos, incluso legendarios. La portada era apocalíptica: el Hindenburg en llamas, en blanco y negro.

En cada visita el vinilo giraba una y otra vez, cada vez a mayor volumen para resaltar los agudos vocales de Robert Plant, la bluesera Gibson Les Paul de Jimmy Page, la demencial batería de John Bonham y el elegantísimo bajo, y órgano, de John Paul Jones. El progresivo aumento de  los decibelios atraía inevitablemente a mi tía, alarmada por el estruendo del cuarteto; inevitable también era su comentario: “¡no sé cómo os puede gustar esa música!”.

La realidad era que a mí me gustaba, y mucho; en realidad, todavía me gusta. Ese Led Zeppelin (I) (1969) tiene un lugar especial en mi corazón, lleno de blues y de juventud. También cantidades ingentes de rock progresivo y buen rhythm&blues:

1. Good Times Bad Times: lo primero que escuché de la banda:


(vídeo salvosturgiscoben)

2. Babe I'm gonna leave you: los altibajos de la despedida:



(vídeo Bashkim Mujovi)

domingo, 29 de marzo de 2015

Música de Tinieblas


El Oficio de Tinieblas, conocido como De las Lamentaciones, se celebraba desde el siglo VIII durante los maitines del Jueves, Viernes y Sábado Santos. Pero a partir del siglo XIV, por razones de comodidad, se trasladó a la tarde del día anterior, tomando el nombre de Tinieblas.

Una celebración con fuerte carga de simbolismo trinitario tanto en los cantos y rezos (tres oficios compuestos por tres nocturnos formados por tres salmos) como en el ritual litúrgico, pues después de cada salmo se iban apagando, uno a uno, catorce de los quince cirios que estaban colocados sobre un candelabro triangular. Tan solo se dejaba encendido el cirio superior que representaba a Cristo, mientras las tinieblas invadían el mundo con su muerte. Al final se ofrecía la luz recuperada como símbolo de la Resurrección, en medio de un gran estrépito, con carracas obligadas.

La Música del Oficio de Tinieblas tomaba su texto de Las Lamentaciones del Profeta Jeremías, libro del Antiguo Testamento, en el cual el profeta llora la destrucción de Jerusalén en el siglo IV adC. Dichas Lamentaciones suelen comenzar por una letra de hebreo antiguo, y los versículos escritos en latín terminan todos con el alegato “Jerusalem, convertere ad Dominum Deum tuum”

El Oficio eminentemente musical, se convirtió en una celebración cada vez más popular, llegando a ser durante el reinado de Luis XIV una manifestación de masas, transformando su carácter puramente religioso en verdaderos conciertos profanos.

La Música compuesta para tales Oficios, conocidas como Leçons de Ténèbres, un género barroco eminentemente francés, contó con unos compositores de gran altura como Lambert, Delalande, Couperin y Charpentier.

Marc-Antoine Charpentier (c1645-1704) nos legó treinta y una Lecciones divididas en dos períodos. El primero, compuesto para la Abadía Real de Montmartre y para la Abbaye-aux-Bois en el barrio Saint-Germain de Paris, abundan en una mayor exuberancia musical, con recargados melismas y profusa ornamentación. Las del segundo período, mucho más sobrias pero con más riqueza instrumental, fueron escritas para la Iglesia de Saint-Louis de Paris, regentada por los jesuitas.

Todas las Lecciones de Tinieblas utilizan el grave tono gregoriano de la lamentación, una profunda expresividad dramática en su armonía, y esa ornamentación a la francesa, que resaltaba el carácter del texto.

Una música absolutamente sobrecogedora y fascinante que nos sumerge en la meditación sobre la vida y nuestra consciencia.

De las Leçons de Ténèbres du Vendredy Sainct, escritas para la Abbaye-aux-Bois les propongo escuchar el primero de los tres versículos de la Première Leçon H.105 para soprano, viola obligada, clave y tiorba:


(vídeo petrouchka2011)

Judith Nelson
Concerto Vocale
René Jacobs