domingo, 21 de diciembre de 2014

Canned Heat: Blues & Boogie


En la maravillosa feria de muestras musical de la década de los sesenta en California, una banda recogió la herencia más pura del blues norteamericano, para, en su aggiornamento, dotarlo de electricidad y psicodelia campestre. Y con el Blues trajeron una de sus variantes más rockanroleras: el bailable Boogie, y su walking bass.

Nacieron en 1965 y se hicieron llamar Canned Heat, en honor a un tema clásico de Tommy Johnson; alcanzaron en 1968 su mejor formación y su álbum más exitososo: “Boogie with Canned Heat” 

El “Oso” Bob Hite, torrencial vocalista y su gran amigo Alan Wilson, acogieron a Henry Vestine, guitarrista de las Mothers of Invention del gran Zappa, y junto al bajista de los Monkees, Larry Taylor, y el batería Fito de la Parra,  llenaron los Festivales más legendarios de la época (Monterrey, Woodstock…) de improvisaciones psicodélicas sobre blues y sus derivadas. Tal fue su fama y carisma, sostenida en su pareja de guitarristas y una excelente armónica, que incluso el padre blanco del blues, John Mayall habitó entre ellos y conformó sus bandas con sus integrantes. También el mítico bluesman John Lee Hooker colaboró con la banda.

El disco que hoy traemos, su segunda obra, contiene composiciones propias de amplio éxito y buenos boogies para mover el esqueleto:

* On the road again: su mayor éxito internacional es un arreglo de un tema de Floyd Jones:

(vídeo Chaîne de MrPhil198622)

* Amphetamine Annie: buen ejemplo de Blues psicodélico:

(video KingofMars62)

* Turpentine Moan: puro Blues:

(video GoinToSleepBIATCH)

En estas fechas, y después también, sigan el viejo consejo del hippie:
¡Hagan el Amor y no la guerra!

domingo, 14 de diciembre de 2014

Z Mrtvého Domu ¿anti-ópera?

MET 2009

Si todo ser vivo teme a la Muerte, su anti-yo, ¿qué se puede decir de la muerte en vida?  La aniquilación con latido; la desaparición con consciencia.

Leos Janácek, el señor que congelaba las cuerdas altas, trabajó durante los últimos meses de su vida (1928) exclusivamente sobre esa temática componiendo la que sería su última y genial ópera: Z Mrtvého Domu “Desde la Casa de los Muertos”

Tomando como base una novela autobiográfica, un documento humano en ruso, de F. Dostoyevski, Recuerdos desde la Casa de los Muertos, escribió personalmente un libreto en checo, muy lacónico, sobre un auténtico campo de concentración y aniquilamiento: una colonia penitenciaria en Siberia. En el más extremo medio de Soledad y Aislamiento, se produce la auténtica muerte en vida, la opresión, la tortura, la reclusión, la indiferencia; surgiendo como único consuelo y escapatoria, la locura y, por último, felizmente la muerte real. Profunda expresividad que busca la empatía del oyente.

En la obra no hay acción, no hay historia, es la antítesis del drama, la anti-ópera; sencillamente, situados en un medio intemporal, hay pasajes, relatos, historias de cada muerto. Cada uno de los personajes tiene su momento de gloria, de vida, enmarcados entre la llegada y partida del noble Alexander Petrovich Goryanchikov, preso político, y del águila herida, símbolo de libertad. Tan solo la Pantomima del día festivo del segundo acto introduce la sociabilidad que precisa la humanidad.

La música, muy rica en tímbrica, se contagia de la historia; Janácek se condensa, se vuelve más y más conciso y expresivo, manteniendo un alto grado de refinamiento. Concentra disonancias de la frontera asonante con melodías populares. Con una orquestación brillante y reducida, casi figurativa, describe el “testimonio de los locos” bajando desde la vida social de las cuerdas y la tortura en las maderas, hasta la demencia en los metales y la muerte en la percusión, incluyendo el arrastre de cadenas. La partitura, con su carga de dureza y frialdad, es capaz de expresar violencia pero también lirismo. La vocalidad del canto recitado ennoblece a los personajes en su emotividad; todos son masculinos salvo el joven Alyeya, el cual permite un guiño a la voz más aguda para la representación de la pureza (Kamila?)

Contemporánea, y de algún modo equivalente al Wozzeck de Berg, Janácek mira sin embargo hacia el mundo eslavo: Tolstoi, Dostoyevski, Mussorgsky… En sus últimas cartas a Kamila Stösslová, narra el proceso creativo, que finalmente concluye con su propia muerte, y escribe las últimas correcciones a través de su propia mano.

Tres Actos, breves, cada uno con la historia de algún preso, un acto social festivo en su parte central, todo desarrollado entre la llegada y tortura del noble Petrovic y su partida libre. En el penal, todo se queda inalterado e inalterable.

Así comienza la obra:

(vídeo mixalos)


(vídeo CzarDodon)

domingo, 7 de diciembre de 2014

El Arte como Liberación

philippe jaroussky by Simon Fowler

La verdad es que era igual que fuese el último día laborable de la última semana del mes más gris. Era lo mismo que hubiese que salir de viaje con la noche otoñal ya encima. No importaba que el cansancio y las preocupaciones se fuesen amontonando día tras día hasta dejarte exhausto. Sabes que el esfuerzo merece la pena, que la terapia es muy eficaz, y nada te arredra. Esperas el Arte con toda su carga liberadora. En mayor medida, si cabe, cuando el motivo de la excursión se llamaba Philippe Jaroussky, un valor seguro, una medicación deliciosa más aún cuando el excipiente es ciento por ciento Antonio Vivaldi. Por si todo ésto fuera poco, si a todo ello se le une algún amistoso reencuentro al calor de una taza de chocolate y unos churros de Bonilla compartidos, coges el coche como un niño en la víspera de Reyes.

La cita era en el teatro Rosalía de Castro, calle Riego de Agua en A Coruña, dentro del ciclo de otoño de la Temporada Lírica. Viernes, 28 de noviembre 20:30 h.

Ante todo, seamos justos: el excelso contratenor francés no llegaba solo. Como compañía instrumental se envolvía en el Ensemble Artaserse, un grupo de cuerdas y continuo de sonoridad deliciosa y elegante, perfecto envoltorio para el Arte de Jaroussky. Sus intervenciones en solitario revisaron tres Conciertos para cuerdas y una Sinfonía del prete rosso, alcanzando el cénit con el precioso RV522 para dos violines, número 8 de L'Estro Armonico, en el cual el diálogo de los dos solistas hizo olvidar por unos minutos el nombre de Philippe.

Pero no nos engañemos, el mago que oficiaba, el motivo de la quedada, era un joven de impoluto aspecto y musicalidad extrema. Jaroussky hace natural al contratenor, convierte cualquier sentimiento (affetto) sea furor, melancolía, resignación, ternura… en vocalidad emitida desde una aparente facilidad, para un efecto balsámico sobre una audiencia que la recoge como un solo ser, transformando penas y fragilidades en paz y felicidad. Y si creen que estoy exagerando, pregunten a la salida de un concierto.

Porque el Arte de Jaroussky  está por encima del completo dominio de todas las cualidades de la voz humana: fraseo exquisito, coloratura sencilla, articulación natural, manejo del fiato, de la regulación… No, no! su Arte radica en la expresividad, descarada y contagiosa; habita en una musicalidad tan asombrosa que parece sobrenatural. Es una continua siembra de flores vocales. Jaroussky es Música, y punto…

El programa era también exquisito y bien estudiado; Vivaldi a tiempo completo, pero, con gran acierto, comenzando con piezas de su maravillosa Música Sacra, para calentar voz y audiencia. En primer lugar, el Stabat Mater RV621, dolor contenido en hermosura profundamente humana; su Eia Mater fue de arrobamiento. Fantástico el cierre de la primera parte con el motete Longe mala, umbrae, terrores RV629, otra delicia expresiva.

(vídeo SJuli)

La segunda parte, como era de esperar, ofreció el ataque a variadas arias de ópera: la pirotecnia vocal del aria de Argillano “Se in ogni guardo” del Orlando finto pazzo, la melancolía del aria de Anastasio “Vedro con mio dilecto” del Giustino, y las dos arias de Licida de L’Olimpiade, la plácida “Mentre dormi” y la frenética “Gemo in un punto e fremo”

Tres bises y despedida a lo grande:

 “Sento in seno ch’in pioggia di lagrime” de Giustino:  una maravilla en pizzicati:

(vídeo KARL MORE)

"Se lento ancora il fulmine" de Agrippo: el furor desatado.

"Cum dederit" del Nisi Dominus RV608: angelical o arcangelical, tengo dudas.

Y sin embargo, juraría que la emoción fue más intensa cuando vino a SdC hace tres años…
¡Qué cosas tiene el recuerdo!



domingo, 30 de noviembre de 2014

Mazeppa

JLT Géricault

“Acabamos de atravesar el bosque:  estaba el sol en la mitad de su carrera, pero a pesar de estar en el mes de junio, era frío el aire. Puede que así me pareciese por habérseme helado la sangre en mis venas. Largos dolores hacen sucumbir al hombre más intrépido, no era entonces lo que en el día parezco; tan impetuoso como un torrente en el invierno, no se habían todavía desarrollado mis sentimientos, pero se manifestaban en mi esterior. La rabia, el terror, los dolores de mis miembros magullados, el frío, el hambre, la vergüenza y desesperación de verme en cueros sobre un caballo indómito ¿no era bastante para oprimir mi aniquilado cuerpo? (…)“

Así comienza el Canto XV de Mazeppa (1819) en una traducción al castellano de 1841 (Imprenta de J. Mayol y Compañía); poema narrativo de Lord Byron sobre una leyenda popular basada en la vida de Iván Mazepa, un caballero del siglo XVII que llegó a ser caudillo militar de los cosacos ucranianos, que fue castigado a vagar desnudo atado a un caballo (también desnudo) por haber tenido una aventura amorosa con la esposa de un conde de la corte polaca. Todo un ejemplo de un vigoroso estilo narrativo con poderosos sentimientos de sufrimiento y resistencia; un tornado del Romanticismo.

El terrible castigo se convirtió en feliz inspiración para otros grandes artistas: Victor Hugo y Alexander Pushkin en Literatura,  Théodore Géricault Eugène Delacroix en la Pintura, y en el mundo de la Música, PI Chaikovsky escribió una ópera homónima, y Franz Liszt compuso dos partituras con el mismo título: un Poema Sinfónico y un Estudio para piano.

Los doce Estudios de Ejecución Trascendental S168 de F. Liszt (¡el título ya asusta!) son un variado tapiz que representa una  cumbre de la literatura pianística de todos los tiempos, por expresividad y extrema dificultad; fueron escritos por un músico sobre el que hay el suficiente consenso para considerarle el mejor pianista jamás visto y escuchado. Un remolino de sentimientos que pocos pianistas están capacitados no ya para interpretar, sino simplemente para tocar.

El cuarto de los doce Estudios, titulado Mazeppa, es uno de los más conocidos y complicados. Basado en la legendaria historia, Liszt intenta y consigue meternos dentro de la brutal galopada a través de un increíble desarrollo de furia y agotamiento, unificado en un robusto tema principal que aparece temprano tras una desabrida introducción; reaparece una y otra vez, con diferentes tratamientos, para golpearnos con los cascos del equino justo por debajo de las cejas...


Jenö Jandó, piano

(vídeo Barbebleuei)


domingo, 23 de noviembre de 2014

Stil Moderno

El León de Venecia - Vittore Carpaccio (1465-1525)

Música para cuerdas en la República de Venecia entre 1615 y 1630.

Recién desaparecido Giovanni Gabrieli y hasta la epidemia de peste de 1630 la capella di San Marco vivió uno de sus mayores florecimientos musicales. Impulsados por una creciente autonomía económica, una pléyade de extraordinarios instrumentistas y compositores, autóctonos o inmigrantes de Brescia, levantó un nuevo estilo musical, alejado de los corsés de la polifonía antigua, que fue ávidamente demandado tanto para festividades religiosas como para fiestas profanas.

En este contexto se produjo la ansiada eclosión solista del violín, su vuelo ligero y solitario hacia cimas nunca vistas, y su extremoso contraste con el tutti orquestal que tanto sentimiento aportaría a la creación musical y con tanto color dejaría pintada la laguna.

Durante este período, bajo la dirección de Claudio Monteverdi, San Marco alumbró nombres ilustres como el bresciano Giovan Battista Fontana, el praguense Francesco Turini, el extraordinario Dario Castello, o el monje Giuseppe Scarani. Pero hoy visitan el Castillo otros dos ilustres:

Giovanni Rovetta (c1596-1668), cuya vida musical se labró totalmente en la Basílica, desde niño de coro hasta llegar a director musical de la capella a la muerte de Monteverdi. Su Canzone I  a tre (1626) asombra por el hermoso y oscuro color de su inusual combinación de cuerdas: dos violines y una viola:


Biagio Marini (1597-1666) emigrado de Brescia para ser joven violinista (1615) en San Marco. Su Sonata a tre violín in ecco es a la vez un prodigio de técnica violinística,  y un espectáculo teatral (según el compositor, el público tan solo debería ver el primer violín, permaneciendo los otros dos ocultos)

Sonatori de la Gioiosa Marca
(vídeos Barbebleuei)

domingo, 16 de noviembre de 2014

Beethoven, 5 cK


Contradiciendo de manera flagrante lo escrito en otras paredes de este mismo Castillo, nos asomamos hoy a una de las Músicas más conocidas y paradigmáticas:  la genial Quinta Sinfonía en Do menor op 67 del Sordo Genial. 

Porque ¿quién no conoce sus tres breves notas repetidas seguidas de una larga? El tema del Destino, reconocido urbi et orbi. La ilustre Quinta es un modelo de Sinfonía clásica; una estructura de proporciones perfectas, de cohesión orgánica y expresiva; una senda rítmica repleta de romanticismo. La Quinta “es Beethoven”.

Para acercarnos a esta cima musical, tenemos hoy con nosotros a un director, un mago, llamado Carlos Kleiber, quien nos ha dejado registrada (Musikverein 1974) una de las dos o tres versiones emblemáticas de esta partitura. El Arte de Carlos Kleiber es  un modelo de elegancia e inspiración, nacido de un trabajo concienzudo marcado por la alargada sombra de un padre igualmente genial. Para esta demostración de espíritu musical y para resaltar su esplendor, contó con la Filarmónica de Viena, centuria dotada de las mejores cuerdas de esta parte de la galaxia, y en la cual el idioma beethoveniano está impreso en su propia dotación genética. Seda forrada de seda.

La lectura es un prodigio de expresividad, emoción, fidelidad, fuerza, y transparencia absoluta de los planos sonoros, desde el famosísimo comienzo, en el cual el peso justo del Destino es detallado con precisión.

I.      Allegro con brio:  la llamada del Destino, cuyo desarrollo oscila entre oleadas de cuerda, descargas de metales y llantos de clarinete:


II.      Andante con moto: serenidad:


III.    Allegro: un scherzo que prolonga el tema inicial; el trío es un fugato de las cuerdas bajas que retoman el tema principal en pizzicato entre timbales sordos, para iniciar sin espera...:


IV.   Allegro: ... el triunfal y luminoso tema emparentado con el final del Fidelio, y concluir en un accelerando rítmico (marca de la casa en Kleiber) para colapso de las audiencias.

(videos John BH Won)

Aún con mala calidad de imagen, quiero dejar para el postre la única filmación que nos ha llegado de la impresionante gestualidad de C. Kleiber dirigiendo esta Sinfonía a la Filarmónica de Viena, desde Mexico 1981:

(vídeo La Casa di Davide)

domingo, 9 de noviembre de 2014

Contando Cuervos, después de Agosto...


Continuando con la sana costumbre del Castillo de presentar músicas de todos los géneros, especialmente aquellas menos conocidas, nos detenemos hoy en el mundillo del pop-rock de 1993.

Por entonces un quinteto de la zona de la bahía de San Francisco presentaba, con inesperado éxito, su brillante primer álbum; posiblemente el mejor del año en su género. Se hacían llamar Counting Crows, nombre extraído de un tema de ese mismo disco: “A Murder of One”.

Los muchachos, de aspecto bohemio post-hippie, estaban capitaneados por el frontman Adam Duritz, un bocazas en el mejor y más musical sentido del término. Expresivo cantante, teclista, compositor de muchas de las músicas y de todas las letras de la banda. Reconocían como influencias a Dylan, The Band, REM, Van Morrison, … (¿y quién no?) así que su estilo tiene la virtud del eclecticismo sobre un poso de folk-rock.

Lo primero que llamó mi atención de su álbum de presentación fue  una descolorida carátula con caligrafías del incontenible Duritz, y el nombre del grupo en caracteres más grandes, destacados, como por azar, por unas gotas de tinta de alguna antigua y hermosa estilográfica; maravillosamente atractivo resultaba también el poético título de la obra:  August and Everything After.

El despegue comercial llegó gracias a un rítmico y adictivo tema llamado “Mr. Jones”, que incluso llegó a sonar con asiduidad en las radiofórmulas de por aquí:

(vídeo CountingCrowsVEVO)

Pero, a mi entender, el espíritu del grupo habitaba en las desoladas baladas de atmósfera sombría y letras íntimamente torturadas; paisajes de perdedores sobre delicias melancólicas de acordeón y rayaduras de órgano. El jardín personal de Duritz que nos invita a pasearlo una y otra vez...

Omaha” :
(vídeo TrixxyCatt)

Perfect Blue Building”:
(vídeo Michael de Waal-Montgomery)

domingo, 2 de noviembre de 2014

Quartettsatz

Mittags -Georg Baselitz

1820. 
Viena.
Franz Schubert sufre de Angustia.
El Cuarteto de Cuerdas n.12 queda Inacabado.
Un solo movimiento, allegro assai en do menor:
es el Quartettsatz D703.  

Angustia en la urgencia del ataque.
Angustia en los pasajes más líricos.
Angustia en la trágica melodía de su segundo tema.
Angustia en el murmullo de las voces medias.
Angustia en el cromatismo omnipresente.
Angustia en los frenéticos golpes de arco (piedras en un estanque helado).
Angustia en la súbita conclusión.
Angustia de semitonos.
Angustia en espejo.
Angustia.

Ansiedad de cuerdas,
Angustia de Vida.

Angustia en la enfervorizada lectura del Cuarteto Amadeus:

(vídeo win081)

domingo, 26 de octubre de 2014

Orion


Ahora que la constelación de Scorpio va abandonando los cielos del 
hemisferio norte, se prepara la llegada de Orión, el Gran Cazador; tal vez la más bella de todas. Se acerca el invierno; hay que mirar al cielo.


Su origen mitológico contiene todos los ingredientes de un buen guión: amor, sexo, violencia, pasión, perdón, reconocimiento… Orión, el violador de Mérope, el gigante que todo lo cazaba,  sucumbe finalmente al ataque de un escorpión enviado por la despechada diosa Artemisa. Ambos finalmente subirán al cielo, pero evitando siempre su encuentro.


La belleza de la constelación no radica tan solo en su plástica silueta de gran atleta en actitud desafiante; también interviene la poderosa radiación lumínica de alguna de sus estrellas, como la rojiza Betelguese, la azulada Rigel, o la blanquecina Bellatrix. Y la maravillosa formación de tres puntos (Mintaka, Alnilam, Alnitak) que forman su Cinturón. Y el acompañamiento estelar cercano: la impresionante Sirius, la estrella más brillante; la amenazante presencia de la constelación de Tauro, o la ayuda de los dos Canis, Major y Minor, para la actividad cinegética. En su interior, además, borbotean Nebulosas inconcebibles, verdaderos viveros de millones de nuevas estrellas que pugnan por ser, algún día, también míticas.

Ante tal cúmulo de Belleza, muchos han sido los músicos que se han acercado a Orión en sus obras. Desde Francesco Cavalli y Johann Christian Bach, quienes compusieron óperas mitológicas sobre esta constelación, hasta Philip Glass.



También en nuestros días, la siempre excitante y atrayente  Kaija Saariaho compuso una obra tripartita con este mismo nombre, Orion (2002) para orquesta. Su especial estilo basado en una tímbrica muy personal y unas texturas cristalinas, evoca perfectamente la preciosa estampa estelar y todo el misterio y la fascinación que le acompaña.

II: Winter Sky

III. Hunter
(vídeos robertocovatta)

¡No dejen de mirar al cielo!

domingo, 19 de octubre de 2014

Colores Polifónicos

Ensayo de un quinteto en el taller del pintor Heinrich Knirr, probablemente tocando el 'Quinteto en Do mayor' de Schubert. Fotografía tomada en Múnich en el año 1900. Klee es el primero de la derecha.
.
“Una línea se encuentra con otra línea. Una línea esquiva otra línea. Aventura de líneas. Una línea por el placer de ser línea, de ir línea. Hasta entonces nadie había dejado que una línea soñara. Una línea aguarda. Una línea espera. Una línea vuelve a pensar en un rostro. Líneas de crecimiento. Una línea germina. Otras mil alrededor, preñadas de brotes. Una línea renuncia. Una línea descansa. Parada. Una línea se encierra. Algunos hilos salen de ella aún, lentamente. Una línea divisoria allí, una línea fronteriza, más lejos la línea-observatorio. Tiempo, Tiempo… Una línea de conciencia se ha vuelto a formar...”

En estos términos escribía el poeta Henri Michaux a propósito de la impresión que le causó la obra pictórica de Paul Klee. Sin duda toda una conmoción. Tanta que incluso le llevó a retomar él mismo la pintura, y a hacer una poética plástica:

                                                      Henri Michaux  -Movimientos

Klee, por su parte, también escribía poemas:

Mi corazón
es un paisaje de recuerdos,
una ciudad de lunas,
el tuyo es hoy
sueño del río que nos huye
y del desierto,
estancia que se yergue entre los pliegues
de un prodigio evocado,
cielos en fuga,
sinfonía al color
arrebatada.

Ciudad de Sueño, 1921

Pero, en su camino de posesión por el color hacia ser pintor, mantenía y cultivaba su formación musical. Era un pintor-músico; por gusto y formación, violinista; coloreaba la música: Fuge in Rot (Fuga en Rojo)


Y un húngaro nacido en Transilvania, Sándor Veress, apreciado por Bartók y Kurtág, hizo en 1951 el camino inverso: escribió música sobre el color de Klee. Siete Poemas. Siete Fantasías para dos pianos y orquesta de cuerda: Hommage à Paul Klee

I. Zeichen in Gelb (Signo en Amarillo) -allegro


II. Feuerwind  (Viento de Fuego) -allegro molto

III. Alter Klang  (Viejo Sonido) -andante con moto

IV. Unten und Oben (Abajo y Arriba) -allegretto piacevole



V. Steinsammlung (Colección de Minerales) -allegretto


VI. Grün in Grün (Verde sobre Verde) -andante

VII. Kleiner Blauteufel  (Pequeño Diablo Azul) -vivo


András Schiff, Dénes Várjon, pianos
Budapest Festival Orchestra
Heinz Holliger

(vídeos III y VI Matt Marble; resto, Barbebleuei)