domingo, 20 de abril de 2014

Anna Magdalena, 1722


Al fondo de su temible  simetría
sobrecogen las escaleras de la
Quintana de Muertos;
peldaños dispuestos para sentarse
más que para salvar los desniveles.
Los pies conducen inconscientes, mudos,
hasta su salida menos natural
el ángulo cerrado, eclesial, de
San Paio;
acogido por las sombras de piedra,
hojas de viña, racimos áureos,
Casa de la Parra,
¿atracción hacia lo desconocido?
¿mística medieval de lo oscuro?
Vía Sacra
búsqueda electiva del ascenso
tendido, irreductible, hacia los
surtidores que invitan a dejar
el protector soportal curvado de
Plaza de Cervantes:
sangrienta claraboya del angosto
Preguntoiro.
Paseando, fugaz, sin rumbo ni norte,
en ociosidad de día laborable,
Casas Reais,
donde reina discreta la capilla
de las Ánimas:
dimensiones humanas, proporciones
divinas, arquitecturas clásicas,
orden jónico, volutas de mujer,
frontón celeste, fuego de portada,
notas que a través de sus maderas
se precipitan tenues al exterior
obligan a traspasar sus columnas.
Interior, quietud, ausencia, estuco,
piedra de enigma y esperanza;
nadie parece recoger absorto,
entre dios hecho dioses, filigranas
del órgano que un ángel oculto
esparce entre la única nave
saciando las oquedades del templo
y el triste vacío de uno mismo.
Reverbera, solemne, reposado
“Jesu, meine Züversicht” gran coral del
Clavier-Büchlein de Anna Magdalena
contando a quien no está, que Bach es
Quintana, Parra, Sacra, Preguntoiro,
Cervantes y Ánimas: Compostela.
El día se ha vuelto festivo en el
Purgatorio.

-Barbebleue


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(vídeo Barbebleue.i)





domingo, 13 de abril de 2014

"Liege & Lief"


“Leal y Dispuesto”, o algo similar, sería la traducción del inglés medieval del título del cuarto álbum del grupo británico Fairport Convention. Un obra de enorme influencia que puso en pie el denominado British Folk-Rock, cuando el siempre bien guarnecido mundo del folclore británico sintió las eléctricas embestidas de las hordas rockeras.

Después de ciertos devaneos con el folk norteamericano (primer Dylan incluído) los Fairport volvieron la vista hacia la rica música autóctona tradicional, con la entrada en el grupo del violinista Dave Swarbrick y la explosión creativa y vocal de la añorada Sandy Denny, quien poco más tarde saltaría a la gran fama cantando a dúo con Robert Plant el tema "The Battle of Evermore" del exitoso Led Zeppelin IV.

Todas esta conjunciones provocaron el resplandor de “Liege & Lief” (1969) que, como nos gusta decir a los pedantes, fue una obra seminal en su estilo. Plagado de arreglos tradicionales, especialmente danzas populares,  mantiene la esencia de origen con una puesta al día que aún hoy permanece vigente. 

Tras la cumbre, la desmembración: Denny fundó los exquisitos Fotheringay, y el bajista del grupo dio alas a los esenciales Steeleye Span

"Matty Groves":

(vídeo Dennis Metselaar)

"Farewell, Farewell":


(vídeo Sandy Denny)

"Tam Lin":


(vídeo Dave Saunders)

domingo, 6 de abril de 2014

Dido y Eneas: un Mito, un Aria


El excelente compositor JA Hasse (1699-1783), durante su estancia en Dresde, escribió también una ópera sobre los trágicos amores de Dido y Eneas que relató Virgilio; y digo también porque el mítico tema dio lugar a un importante número de obras líricas: entre otros F. Cavalli, H. Purcell, N. Jommelli, L.Vinci, D. Sarro, C. Graupner, B. Galuppi, H. Desmarest, N. Porpora, T. Traetta, G. Sarti, N. Piccinni…

Hasse nos dejó su versión de la Didone Abbandonata (1743) sobre un libreto de Francesco Algarotti basado en la célebre pieza de Metastasio.

De la inmensa calidad musical de Hasse hemos dado cuenta anteriormente en el Castillo; tan solo añadir que esta ópera seria del otro caro saxone está también repleta de hermosas y sorprendentes arias, especialmente su segundo Acto.

Pero es el personaje de Iarba, completando el triángulo amoroso, quien, a mi parecer, ofrece uno de los momentos más bellos de toda la enorme partitura: su aria “Cadrà fra poco in cenere” del tercer Acto. Un sensacional lamento sobre la ruina de Cartago que estremece los cimientos de una sensibilidad abierta a los melismas del sentimiento…


(vídeo sfkcbf)

domingo, 30 de marzo de 2014

Juego de dobles


Otro de los autores a quien siempre se puede recurrir cuando el invierno se hace eterno y el gris sigue de moda entrada ya la primavera, es el polaco universal: Fryderyc Chopin, el hombre del piano, la sangre romántica del grupo p

Su opus 22 fue compuesto en dos fases, en dos fechas, en dos lugares. Todavía en Varsovia (1830-31), vio la luz la Gran Polonesa Brillante, para piano y orquesta. Pasados unos años (1834-35), ya en París, Chopin vio la necesidad de añadirle un preludio, una introducción que contrastase y concediese relieve a la polonesa: el Andante Spianato, para piano solo. Así quedó definitivamente construida su partitura Andante Spianato y Gran Polonesa Brillante en Mi bemol mayor op.22, composición dotada de elegancia, libertad y frescura.

Andante Spianato: un nocturno de suave filigrana y soñador lirismo; suave y perfumado, para íntima relajación. Canto llano, y manivela de la mano izquierda para encender la:

Gran Polonesa Brillante: épica y majestuosa danza cuyo heroico tema principal refuerza la elegancia y la bravura de la pieza.
(aún siendo escrita con acompañamiento, leve, orquestal, suele interpretarse arreglada para piano solo) 

Escuchemos la sensacional interpretación, plena de exquisito fraseo y hermosísimo rubato,  de Arturo Benedetti Michelangeli (1920-1995), el genial pianista de Brescia, llamado "el nuevo Liszt"; un artista único, inimitable, inclasificable...


(vídeo libertango)

Dos obras, dos nombres, dos genios; un Arte.

domingo, 23 de marzo de 2014

"Music is the Air I Breathe"


(…)
La Música fue el único mundo al cual escapar desde la banalidad de una existencia de clase media baja. En la intimidad de mi habitación, podía ser una princesa africana, una gitana salvaje, o una cortesana con un corazón de oro (¡no se lo digas a mamá!)
(…)
Poco a poco, la Música me dio una identidad, totalmente mía, y no sólo como hija de alguien, hermana o sobrina. La Música me dio una profesión. Me trajo un gran amor y, cuando terminó, llenó el vacío con un incentivo para vivir más plenamente como persona, no como un apéndice. Me liberó como mujer, forjó mi independencia de mente y espíritu. La Música estimuló mi creatividad y me dio un sentido de confianza y serenidad interior.


La Música es el Aire que Respiro y el planeta que habito. La única manera en que puedo pagar mi deuda con la Música es  llevarla a los demás, con todo mi amor.

Cathy Berberian

Catherine Anahid Berberian (1925-1983) es la personificación de la valentía del artista, de la libertad creativa. Soprano ancha, compositora, intérprete por necesidad, animal de escena, fue un potente proyector, con luz propia, de una parte imprescindible de las vanguardias musicales del siglo XX.

Nacida en Massachusetts, USA, de origen armenio, a mediados de siglo se trasladó a Paris y luego a Milán para continuar sus estudios musicales. Estuvo casada, de 1950 a 1964, con el compositor italiano Luciano Berio, pionero de la música electrónica; pero no sólo él le escribió partituras sino una buena representación de los grandes nombres de su época: Sylvano Bussotti, John Cage, Hans Werner Henze, William Walton, Igor Stravinsky, Anthony Burgess… Siempre un paso más allá, se atrevió a hacer suyos desde Monteverdi hasta The Beatles, pasando por el folclore armenio y terminando con una composición propia: Stripsody, utilizando la técnica de la onomatopeya.

Berio escribió Recital I (for Cathy) (1972) especialmente destinada y dedicada a ella, a Su interpretación. Se trata de una obra corta de escena para mezzo y 17 instrumentos. Un enorme collage musical durante el cual Cathy da vida a una actriz-cantante que en plena escena todavía está buscando al pianista que debía acompañarla. Entre monólogos de continuidad, se van sucediendo pasajes musicales del propio Berio, y muchas grandes ideas musicales que van desfilando, a buen ritmo y armonía, por escena: Monteverdi (que abre fuego), Bach, Schubert, Donizetti, Wagner, Ravel, Stravinky, Schoenberg, Verdi, y otros...

Un atrevimiento para poner a prueba su enorme talento.
La Valentía. La Libertad.
El Animal. La Artista.
Sus palabras, que hago mías: Music is the Air I Breathe


(vídeo JanisLapsa)

Más información sobre  Cathy

domingo, 16 de marzo de 2014

10. DÉCIMA, en Fa ♯ Mayor


El Adagio inicial de la Décima Sinfonía es el único movimiento totalmente terminado por Gustav Mahler. Esta Sinfonía, iniciada en el verano de 1910, es la Inacabada del compositor austríaco, posiblemente debido a una fuerte crisis matrimonial.

En los primeros años tras la desaparición del compositor se afirmó que Mahler había ordenado destruir todos los apuntes de la obra; y así se había hecho. Pero en 1924 Alma Mahler publicó una edición facsímil de los esbozos y el plan general de la obra, en cinco movimientos; ésto dio pié para su estreno público. Primero el Adagio completo, y el Purgatorio (tercer movimiento) terminado por Krenek, y posteriormente, a partir de los años sesenta, y gracias a las últimas entregas de Anna Mahler, las sucesivas versiones completas y ejecutables de Deryck Cooke, hasta tres. Con los años nacerían otras versiones: Carpenter, Weeler, Mazzetti, Barshai

Pero volviendo al Adagio, éste es un sensacional movimiento profundamente mahleriano, que se ensambla extraordinariamente bien con la Novena Sinfonía; una perfecta continuación en un lenguaje musical cada vez más vanguardista. 

Consta de una introducción melódica de las violas en Andante y dos ideas temáticas principales; la primera, amplia y poderosa, lírica y apasionada, contrasta con la segunda, mucho más ligera y aérea, con aires de danza. Los tres elementos se van sucediendo y desarrollando en inversión, hasta el brutal acorde de nueve notas en fortissimo, absolutamente cromático y expresionista, una violenta disonancia que fenece en una serena coda de armonías tonales:


(vídeo llaryRhyneKlange)

Filarmónica de Viena
Leonard Bernstein

FIN

domingo, 9 de marzo de 2014

Tim Hardin


La primera vez que oí hablar de Tim Hardin (1941-1980) fue a causa de la exitosa versión que hizo Rod Stewart de su tema “Reason to Believe”. Esa canción tenía, y todavía conserva, una cierta magia agridulce, un carácter envolvente, una elegante finura, patrones típicos del cantautor de Oregon.

Más tarde oí decir al emergente, y poco amigo de cumplidos, Bob Dylan que Tim era el tipo más dotado de entre todos ellos; se refería sin duda a todos aquellos jóvenes cantautores estadounidenses, hijos de los sesenta, que llevaban grabadas a fuego las raíces variadas y multiculturales de la música popular del Norte de América (blues, folk, jazz), con parada y fonda en el Village neoyorquino.

Aún alertado, los dos primeros álbumes de Tim Hardin me impresionaron profundamente; todavía lo hacen. Sin recurrir a los tópicos de su biografía autodestructiva, en cualquiera de sus canciones, y en su manera personal de interpretarlas, se adivina la genialidad única de un artista que desde la elegancia y la necesidad, supo sacar a flote profundos sentimientos humanos hechos belleza de minutos. "Cantaba desde su Corazón". Escuchemos alguna pieza; del Tim Hardin 1 (1966):

"Reason to Believe":


(vídeo Rockola Sesentera)

"How Can We Hang On To A Dream":


(vídeo newwavedave67)

Del Tim Hardin 2 (1967): "Black Sheep Boy":


(vídeo an3yt)

"Lady Came From Baltimore":


(vídeo RDBeatnik)

He escogido estas cuatro perlas representativas de su buen hacer; son de las que más me conmueven a mí, pero, no importa, todas son buenas… Tal vez, tal vez, sobraban ciertos melosos arreglos de cuerdas; a él tampoco le gustaban...

domingo, 2 de marzo de 2014

Galanterías del Sur

detalle arquitectónico del Palais Garnier. Paris

En el fértil período que conoce la disolución del Barroco musical en el estilo Galante (Rococó), mientras se armaba el Clasicismo vienés y Europa se perfumaba con el nuevo estilo napolitano, fueron muchos los grandes nombres de compositores que dejaron su impronta.

Sin duda uno de ellos es Domenico Cimarosa (Aversa,1749- Venecia,1801) napolitano cuya fama acabó conquistando cortes norteñas como la de San Petersburgo de Catalina La Grande, o la vienesa de Leopoldo II donde sustituyó como Kappellmeister a Antonio Salieri.  Su gloria, ya en vida, fue labrada en el mundo de la ópera donde dejó escritos más de sesenta títulos, siendo uno de ellos un auténtico referente, una cima de la comedia bufa, todavía incluido en el gran repertorio actual: Il Matrimonio Segreto.

Pero en los grandes artistas es una buena, y provechosa, costumbre fijarse también en lo que podríamos, con licencia, denominar su catálogo menor: aquellas obras, escritas en otras formas, donde también brilla la genialidad, diferentes reflejos de un mismo diamante.

Por ello traemos hoy al Castillo el opus de los Seis Cuartetos para flauta (u oboe) y cuerdas (violín, viola y violonchelo) de nuestro sol de Nápoles. Escritos durante su estancia en Viena, atesoran todo el lirismo, la dulzura y el melodismo vocal que inunda su labor operística.

El Cuarteto n.1 en Re Mayor es un precioso ejemplo, tanto de belleza formal como de mano experta y redondez maestra:

1 Allegro moderato: una delicadeza algo burlona pero soñadora que brota en la melodía del solista, cincelada en el mármol de unas cuerdas clásicas.

2 Adagio: un expresivo lamento de la flauta rescatado por el ímpetu vital del violín.

3 Rondeau: ritmo aéreo de vuelo dulce y aroma ingenuo.


(vídeo Barbebleuei)

Laura Pontecorvo, flauta
L'Arte dell'Arco
Federico Guglielmo

domingo, 23 de febrero de 2014

Improvisaciones


Improvisación: tr. Hacer algo de pronto, sin estudio ni preparación. (RAE)

Unas pocas semanas atrás comentábamos en estas mismas páginas el bello arte de la Transcripción; de renacer una obra musical en manos de otro compositor, con nuevos colores. Dando un paso más allá en el aspecto creativo, llegamos al arte de la Improvisación, esa forma única de creación instantánea desarrollada sobre una idea previa, y que fluye como el agua..

Un arte y ejercicio un tanto olvidados, salvo en el mundo del Jazz, pero de gran arraigo en la historia de la Música: JS Bach, WA Mozart ó F Liszt fueron improvisadores irredentos y geniales.

La pianista venezolana Gabriela Montero (Caracas, 1970) está convirtiendo esa su natural y espontánea manera de expresarse en el eje de su carrera interpretativa, que transforma cada actuación en un hecho artístico irrepetible al lograr una unión íntima con el público. Un talento innato que, según comenta, llevaba reprimido hasta que la gran pianista Martha Argerich le descubrió y le animó a desarrollar y ofrecer como un regalo de talento. Y también, como ella misma suele recordar, porque humaniza una Música Clásica que para determinadas audiencias puede pecar de complicada, fría e intelectual.

Gabriela, en sus conciertos y recitales, anima al público a presentarle temas musicales para improvisar sobre ellos, en vivo y en directo. Más complejo pudiera ser captar la magia de ese momento creativo en una grabación discográfica, pero cuando las dotes son grandes todo se supera.

Aún cuando ella misma reconoce que se puede improvisar sobre cualquier compositor u obra, se ha decantado por grabar, en su disco "Bach and Beyond" una serie de improvisaciones sobre temas del gran JS Bach, porque “su Música cercana a la Perfección se presta extraordinariamente bien pues su Sencillez esconde una Complejidad asombrosa”

Escuchemos su improvisación sobre "Jesus bleibet meine freude" el conocido coral de la Cantata BWV147 Herz und Mund und Tat und Leben:


Y su lectura creativa sobre la célebre Chacona de la Partita para violín solo n.2 en re menor BWV1004:


(vídeos Barbebleuei)

domingo, 16 de febrero de 2014

Robar el Tiempo


Cuenta Claudio Cavina, director del Ensemble barroco La Venexiana, que una de las aportaciones más geniales del gran Claudio Monteverdi a la historia de la Música, un cierto concepto de modernidad musical, ha sido “otorgar al intérprete (cantante) la libertad de robar el tiempo, de fluctuar sobre una base rítmica”.  En palabras del propio Monteverdi “cantar siguiendo el tiempo del afecto, del ánimo, y no el del compás”

Sin duda debido a esa Libertad de interpretación y cómo no, al Amor por la Música, Cavina agrupa con su Ensemble,  a un Cuarteto de Jazz (saxos, acordeón, contrabajo y batería) para liderados por la Voz, la soprano Roberta Mameli, lanzarse a una lectura, por encima del tiempo, de algunos madrigales de Monteverdi y contemporáneos, en su disco ‘Round M Monteverdi Meets Jazz

El atrevimiento que supone añadir ideas musicales, improvisadas en buena medida, y tímbricas alejadas por siglos, a composiciones tan hermosas, no deja de asombrar. Ante este registro, dejando aparcados purismos bienintencionados, uno se deja llevar disfrutando de la maravillosa sonoridad de un saxo tenor doblando la voz humana, o el perfume lánguido de un acordeón envolviendo un aire secular…

Escuchemos arrobados cómo roban el tiempo en el “Lamento della Ninfa” del Ottavo Libro dei Madrigali 1638 de C. Monteverdi:


(vídeo Frédéric Degroote)

O cómo un basso ostinato se convierte en pura modernidad en “Ohimé ch’io cado” del Quarto Scherzo delle Ariose Vaghezze 1624, del mismo autor:


(vídeo mattia moretti)