sábado, 23 de noviembre de 2019

Influencias mendelssohnianas


   Poco valorada y prácticamente ausente de las programaciones musicales, la Segunda Sinfonía en si bemol mayor op.52 de F. Mendelssohn (1809-1847) fue estrenada en Leipzig en 1840, con el sobrenombre de "Himno de Alabanza", para la conmemoración del cuarto centenario de la invención de la imprenta de Gutenberg.

     Se trata de una sinfonía-cantata, o sinfonía coral, en la que la participación de la voz cobra relevancia en los últimos movimientos de la obra. Siempre se ha reseñado la gran influencia del Beethoven coral, especialmente su Novena Sinfonía, pero también merece la pena volver a destacar la huella que el redescubrimiento del gran Bach (Johann Sebastian) dejó en el genial y joven compositor de Hamburgo. Dos de las tres grandes "Bes" de la música alemana.

      A pesar de sus innegables lagunas compositivas, por las que fue tachada incluso de aburrida, algunos de sus temas han podido trascender al tiempo y a la bruma, como este Allegretto un poco agitato:

vídeo: cat.ku


martes, 5 de noviembre de 2019

El solitario en otoño


La soledad se asocia al otoño, tal vez por la desnudez paulatina de los árboles caducos, tras el esplendor exuberante del verano. Tal vez por el recogimiento hacia el interior, del hogar, del alma, que las primeras inclemencias climáticas nos provocan.

Gustav Mahler (1860-1911) es uno de los compositores que con más asiduidad oportuna se asocia al otoño y al recogimiento. Ocurre cuando dejas escritos tantos divinos Adagios...

El segundo movimiento de su obra, una sinfonía vocal, Das Lied von der Erde (La Canción de la Tierra) lleva por título Der Einsame im Herbst (El solitario en Otoño). Basta escucharlo para saber la razón, al igual que basta mirar los árboles de Noviembre.


(vídeo de Tokkemon)

lunes, 18 de marzo de 2019

Piano Tríos


Pienso que una de las mejores puertas de entrada al universo musical de un grande como Frank Schubert (1797-1828) es su música de cámara. Más allá de las consabidas "La trucha" o "La muerte y la doncella", sin duda sus Tríos con piano ofrecen una completa visión de ese mundo ingenuo pero profundo, de cristalinas texturas y arrebatadoras melodías.

Concretamente el Trío con piano nº2  op.100 D929, es un paradigma en cualquiera de sus cuatro movimientos, pero el segundo, Andante con moto, lleva la seducción de su melancolía hasta límites de emotividad insoportables.


Disfruten de la interpretación del Trio Wanderer:


miércoles, 20 de febrero de 2019

Madurez y sentimiento


En el núcleo del invierno, cuando la luz se extiende y el frío aumenta, cuando la noche se ilumina con Orión y la mañana se tiñe de blanco, cuando las mimosas viran al amarillo y la gripe se vuelve epidemia, es cuando más me atrae Brahms. 

Ese Brahms maduro, orondo y barbudo, solitario e ictérico: el ser que observa, reflexiona y recuerda. El hombre que vuelve al piano solo, y nos escribe sentimientos intensos, pensando en una mujer llamada Clara, como el Intermezzo opus 117 número 2. 

Tiempo después un tal Arturo, los hace volar:


lunes, 11 de febrero de 2019

Death Don't Have No Mercy


El reverendo Gary Davis (1896-1972), nativo de Carolina del Sur, fue uno de los grandes nombres de la época en blanco y negro del Blues, tanto como compositor y cantante, como guitarrista.

Su influencia y magisterio impregnó a gran cantidad de estrellas americanas de la década prodigiosa del Rock (1965-1975): Stefan Grossman, David Bromberg, Steve Katz, Dave Van Ronk, Larry Campbell, Bob Weir (Grateful Dead), Bob Dylan, Jorma Kaukonen (Jefferson Airplane) o John Sebastian (Loving' Spoonful).

Su impresionante tema "Death Don't Have No Mercy" conoce muchas, variadas y hermosas versiones de estas grandes figuras. Antes de revisar algunas de ellas, escuchemos la original:


Bob Dylan, en sus inicios:


La electrificada e instrumental versión de Grateful Dead:


La elegante recreación acústica de los Hot Tuna de Jorma Kaukonen:


La siempre proteica lectura de Mark Lanegan:




domingo, 13 de enero de 2019

Cuartetos Prusianos


Los denominados Cuartetos prusianos fueron los tres últimos cuartetos de cuerda que dejó escritos W.A. Mozart (1756-1791). Partituras que, con números de catálogo K575, K589 y K590, fueron escritas entre 1789 y 1790.

Su denominación se debe a que fueron compuestos tras un viaje a Berlín, en busca de un trabajo estable de kapellmeister (maestro de capilla) en la corte del rey Federico Guillermo II de Prusia. Real personaje muy aficionado a la música, siendo un aceptable instrumentista de violonchelo. A él fueron dedicados estos tres cuartetos a los que Mozart embelleció con una amplia y hermosa parte para el instrumento que ejecutaba el monarca. 

Algo similar había hecho el gran Bach, unos cuarenta años antes, con su Ofrenda Musical: obra dedicada a otro rey prusiano, Federico el Grande, reconocido flautista y autor del tema musical original.

El segundo movimiento, Andante, del primero de los Cuartetos, suena así de bien:


domingo, 16 de diciembre de 2018

El grunge se hace mayor


Mark Lanegan (1964), vocalista de Screaming Trees, banda coetánea y pionera del conocido estilo grunge, mantiene esa aureola de leyenda viva del movimiento musical de Seattle con una amplia y fecunda actividad de variadas colaboraciones.

Su voz ha adquirido el poso voraz de los años astillándose en su bajada a los graves. El resultado es espléndido, como podemos comprobar en esta recreación de su tema One way street:


domingo, 4 de noviembre de 2018

Un Serse referencial


Franco Fagioli con Il Pomo d'Oro dejan constancia grabada de una extraordinaria lectura del HWV 40 de GF Händel. A destacar la magnífica aportación de la soprano Inga Kalna.

El pasado 30 de octubre en el Palacio de la Ópera de A Coruña.


lunes, 20 de agosto de 2018

Un recuerdo


Sirva una de las más bellas músicas de JS Bach como emotivo recuerdo y homenaje a una de las más fieles y queridas visitantes de este Castillo, gran admiradora del Kantor de Leipzig y muy querida amiga de quien suscribe.


Hasta siempre, un gran beso, Josefina López de Pastors.



miércoles, 20 de junio de 2018

Intermezzo rústico


Pocas piezas musicales, especialmente operísticas, han tenido un mayor y mejor aprovechamiento emotivo y evocador en el arte visual que el Intermezzo de Cavalleria rusticana (1890), la afamada ópera de Pietro Mascagni (1863-1945), cumbre del movimiento artístico conocido como verismo.

La desgarradora fuerza dramática de la partitura, ensalzada por la impactante belleza desoladora de la melodía, la han situado entre algunos de los fotogramas más conocidos del cine clásico: Toro salvaje, de Scorsese, o El Padrino III, de Coppola.

Hoy la recordamos, fluyendo entre sugestivos paisajes de la hermosísima Toscana, que también le sientan de maravilla: