“Debo comunicaros que he escrito un pequeño concierto de piano, con un pequeño y precioso scherzo”. Así anunciaba Brahms a su amiga Elisabeth von Herzogenberg la composición de su
Segundo Cconcierto para piano en si bemol op.83, la obra concertante más amplia desde el
“Emperador” beethoveniano, un monumento. Veintidós años habían transcurrido desde la presentación del Primero, no muy bien acogido por el público y con reservas por la crítica.
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Para esta ocasión Brahms ofreció una mayor madurez instrumental y emocional. Acababa de componer su Segunda Sinfonía y esa experiencia orquestal se refleja en el carácter sinfónico del concierto; incluso en su expansión a cuatro movimientos y en el papel del conjunto en el desarrollo temático. Aún sin extremos alardes de virtuosismo solista, el piano destaca por su intensa sensibilidad y por su capacidad para ser receptivo a la masa acompañante.
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El concierto fue un éxito desde su estreno en la
Redoutensaal de Budapest en 1881, con el propio Brahms como solista, y continúa siendo una referencia en el repertorio concertante para piano. Una obra colosal e imponente.
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Pasemos ahora a su visión y escucha en una gran versión, vibrante y apasionada, a cargo de
Krystian Zimerman con la
Filarmónica de Viena dirigida por
Leonard Bernstein en directo en el Musikverein.
Videos cortesía de koralgol5.
Primer movimiento
(Allegro non troppo): expansivo, proteico, beethoveniano, épico a la par que sencillo, se abre con una introducción en las trompas, con serenidad, llevando el tema al
tutti, que recoge el solista. Todo el amplio desarrollo se balancea entre empuje y lirismo:
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Segundo movimiento
(Allegro appassionato): el famoso
pequeño scherzo, estructurado en el desarrrollo de dos temas. El primero, presentado en el piano, entusiasta pero de aire oscuro como un mal presagio, seguido en las cuerdas de un segundo tema más jovial pero con un poso lastimero:
Tercer movimiento
(Andante): aquí Brahms utiliza un segundo solista, el violonchelo, para ofrecer el tema principal,
cantabile, una bella, sedante y poética melodía que recoge el teclado. Tras una sección central ensimismada, etérea, el violonchelo retoma el tema principal compartiéndolo con el piano, casi a modo de doble concierto:
(comienza aquí sin pausas el cuarto movimiento).
Cuarto movimiento (Allegretto grazioso): el primer tema es ligero, elegante, aéreo, mozartiano, vienés. El contraste viene de la mano de un segundo tema de raíz popular, muy rítmico:
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LLegados a este punto no puedo dejar pasar por alto un pequeño ensayo de Sviatoslav Richter, auténtica referencia en esta obra (y en otras muchas):
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Aquí os dejo también un enlace para descargar otra excelente versión, amplia y serena:
Emil Gilels/BPO/Eugen Jochum
(dedicado a Cenerentola)