martes, 8 de abril de 2008

Credo in Schubert

La sexta Misa latina D950 de Franz Schubert fue compuesta durante los últimos meses de vida del compositor. Encargada por Michael Leitermayer para la Iglesia de la Santísima Trinidad de Viena, vio su estreno en dicho templo casi un año después de su muerte.
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Una rica y compensada mezcla de estilos aparentemente antagónicos. Por un lado la monumentalidad litúrgica vehiculada a través de la polifonía clásica, el estilo contrapuntístico (uso generoso del fugado: Cum sancto spiritu, Et vitam, Osanna, Agnus Dei). Por otro el personal lirismo del autor tendente a la homofonía cantabile, la capacidad melódica rica y profunda. Siendo ambas líneas estilísticas unificadas y apaciguadas por esa gracia infinita que Schubert atesoraba.
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Como ilustración musical sugiero el "Et incarnatus est" del Credo, un andante con una noble y profunda melodía que introducen los violonchelos y elevan las tres voces solistas, dos tenores y una soprano, en entrada sucesiva, hasta la aparición del coro en el "Crucifixus"; tras cuyo fortissimo retorna a deleitarnos el trío vocal con su tema, y se apaga nuevamente en el coro:
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Sibyilla Rubens, soprano
Christoph Genz, tenor I
Matthias Goerne, tenor II (una curiosidad)
Gächinger Kantorei / Bach-Collegium Stuttgart
Helmuth Rilling

3 comentarios:

Golaud dijo...

Mi pequeña historia sobre esta Missa Solemnis schubertiana: hace ya un tiempo me llamó mucho la atención una música preciosa que servía de fondo a un anuncio de televisión que ya no recuerdo sobre qué versaba. No se me iba de la cabeza, pero no sabía a qué obra pertenecía. Indagué y di con ella, aunque mi trabajo me costó porque la obra no es muy conocida, era el mágico comienzo del Kyrie. Me encapriché y la compré, la escuché y la arrinconé, el resto de la misa no me causó el mismo efecto que su inicio. Pasaron unos cinco años, hasta el verano pasado, y decidí darle otra oportunidad – en realidad me la dio ella a mí- y el reencuentro no pudo ir mejor. La estuve escuchando un día sí y otro también. El tiempo pone todo en su lugar. Lo primero que hice al volver de vacaciones fue recomendar a uno de los amigos de estos mundos de blog’s la 6ª Misa de Schubert, y por cierto, el concierto para piano de Brahms por Furt que fue un descubrimiento de este tiempo - ¡espero que te acuerdes, maac!. A mí me encanta, derrocha una belleza apacible inmensa, casi recóndita en algunos momentos, y aún en los de de mayor contundencia, no me parece tendente a la espectacularidad, la elegancia formal de Schubert planea en toda la obra. Mis dos partes predilectas son el Kyrie, como no podía ser menos, y el Credo. Cuántas casualidades.

ximo dijo...

¿Matthias Goerne, tenor II? me lo agencio. Gracias

pilar dijo...

este blog es de "parada y fonda", me maravilla toda la música que pones y lo que escribes sobre ella ...