miércoles, 17 de diciembre de 2008

Álbumes de una vida (7): Mozart - Violin Concerti (Zukerman / Saint Paul)

El año 1775 fue definitivo y definitorio. Entre abril y diciembre el aún adolescente Mozart iniciaba y culminaba su concepción del concierto para violín, dejando escritos cinco conciertos para la orquesta del Arzobispo de Salzburgo. Existe un sexto de 1781 e incluso un séptimo, cuyos menores méritos musicales arrojan serias dudas sobre su autenticidad, al menos en su integridad. Con aquellos, y partiendo de sus recientes experiencias parisinas, elevó el estilo galante hasta cotas prerrománticas, en un proceso de evolución que todavía sorprende por su celeridad y logros: orquestación, técnica concertante, seducción melódica y potencial emotivo.
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Entre la plétora de registros imperecederos de estas páginas, desde los históricos de Heifetz, Szering o Grumiaux hasta los más recientes de Mutter o Carmignola con Abbado, aporto las lecturas que en 1982 dejó grabadas Pinchas Zukerman con la Saint Paul Chamber Orchestra. ¿Razones?
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*Su frescura, lozanía, espontaneidad y vitalidad: tan juveniles, tan mozartianos.
*El acercamiento camerístico al opus: una primera impresión.
*La compenetración orquesta-solista, encarnada en la figura del solista-director Zukerman.
*El virtuosismo galante y contenido: la expresividad al servicio del conjunto, nunca protagónica.
*La adecuación al estilo francés, su origen

Adjunto el Concierto n.3 en Sol mayor K216:

-Para respetar la integridad de la obra
-Por ser el punto de inflexión en la colección de los cinco, el ecuador y el gran paso adelante en técnica compositiva y en belleza musical
-Por el amplio coloquio concertado entre solista y tutti
-O tal vez por el precioso diálogo con los oboes del primer movimiento, el lirismo elevado del segundo o el torbellino melódico del tercero.

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I. Allegro: amplio y alegre, alborotador, en su preludio orquestal presentando los dos temas que irá recogiendo sucesivamente el violín solista, para posteriormente, en medio de un amplio desarrollo, enternecer con su sutil diálogo con los oboes:
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II. Adagio: muy lírico y delicado, con un fondo aflictivo. Su cantabile es llevado por la orquesta que ha cambiado los oboes por las flautas y añadido sordina a las cuerdas. Inolvidable resulta la sublime subida hasta el re sobreagudo para continuar el canto por las alturas del agudo, entre un regusto de lamento:
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III. Rondeau:Allegro: pleno de ideas, bullicioso, extrovertido en sus tres secciones, con un intermedio a ritmo de pavana con pizzicato de cuerdas, seguido de otra danza en allegretto, de riquísima melodía e instrumentación:
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Videos de Barbebleuei

5 comentarios:

pilar dijo...

precioso regalo prenavideño...

Josefina dijo...

Ha amanecido hace casi dos horas y despertar al día así, con Mozart, es un verdadero regalo Barbebleue... He seguido tus palabras que me ayudan tanto en la comprensión de la música y sí, en el Allegro el "diálogo" del violín y los óboes es delicadísimo, el Adagio como un "lamento" se introduce lentamente en el lugar del alma que se reserva a la intimidad y, de pronto, el Rondeau impulsa a salir a la vida...

maria teresa dijo...

Menudos tesoros guardas en tu castillo! gracias, esta tarde me pasaré un buen rato oyendo Mozart y siguiendo tus explicaciones.

Titus dijo...

Mozart nunca decepciona, ni en el violín, ni en el piano, ni en la trompa, ni...

Joaquim dijo...

Maravilloso Barbebleue.

He ido un poco ajetreado estos últimos días, entrando y saliendo del castillo sin tomarme ni tan siquiera un respiro en alguna de esas salas que nos reservas para descanso y sosiego de la mente y el alma.

Tu Castillo no está hecho para ese "andare e venire". Lo que precisamente distingue este blog de todos los demás es esa necesidad de parar y zambullirse en esa extrema calidad y sensibilidad.

Escribiendo esto, estoy escuchando por segunda vez el adagio y he tenido que volver a parar de escribir.

Ese toque Barbebleue, que empieza en el título del blog, para no abandonar ni uno de los posts que el maravilloso castillo contiene, es la señal identitario, que estamos libremente en la república de las artes.

Hoy tenía que soltar el rollo.
Mozart, con permiso del omnipresente e imprescindible JSB me ha motivado a ello, pero ¿quién nos nutre de los tesoros?

Gràcies amic