miércoles, 3 de junio de 2009

Il Trionfo de Pamphili en Lugo

Fotografía: White Red Flower
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GF Händel inició su periplo italiano a finales de 1706 en Florencia, por invitación de Fernando de Medici, trasladándose al año siguiente a Roma bajo la protección de príncipes de la iglesia como Colonna, Pamphili y Ottoboni, y del marqués Ruspoli.
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“Il Trionfo del Tempo e del Disinganno” constituyó su primer oratorio italiano en la primavera de 1707. Este género representaba en esa época en Roma una especie de “ópera camuflada” por estar prohibida ésta por el papado. El libreto fue escrito por el Cardenal Benedetto Pamphili (1653-1730) y estrenado en su propio palacio probablemente interpretado por su orquesta dirigida por Corelli. Posteriormente, ya en Londres, Händel compondría dos secuelas: la revisión de 1738 “Il triunfo del Tempo e della Verità”, y el oratorio en lengua inglesa “The triumph of Time and Truth” en 1757.
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Se trata de una gran Cantata dramática de carácter alegórico en dos partes en la que la Belleza (soprano) va recibiendo distintas influencias del Placer (soprano), el Tiempo (tenor) y el Desengaño (contralto). Extraordinaria muestra de las capacidades melódicas del compositor perfumadas por un suave frescor juvenil:
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Duo ‘Il voller nel fiore’
La Belleza: Debora York
Il Piacere: Gemma Bertagnoli
Concerto Italiano Rinaldo Alessandrini
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En el Festival Cidade de Lugo el pasado jueves pudimos escuchar la versión de Fabio Bonizzoni con La Risonanza: una orquesta de exquisita sonoridad y hermoso idioma, en una lectura de tempi lentos, y contenido dramatismo, lejos de otras conocidas versiones más extrovertidas y brillantes (Alessandrini, Haïm). La Risonanza se hallan grabando para Glossa las Cantatas italianas de Händel.
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Solistas:
Nuria Rial (Bellezza) típica soprano de bello y lírico timbre con escaso volumen, que fue apagándose a medida que transcurría la obra, hasta su aria final ‘Tu del ciel ministro eletto’ donde dejó constancia de un exquisito fraseo y un evocadora línea de canto, ligado hasta el apoyo. Una ligera decepción.
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Yetzabel Arias Fernández (Piacere) soprano cubana de amplio volumen y bello color, se marcó una excelente ‘Lascia la Spina’, muy ovacionada. En su contra, resaltaría un cierto descontrol en la emisión, en los ataques al agudo. Una sorpresa.
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Elena Biscuola (Disinganno) mezzo-contralto de instrumento feo y heterogéneo, escaso fiato y canto destemplado, y ausencia de coloratura. Su papel fue el menos conseguido, hubiese preferido un contratenor. Una pena.
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Makoto Sakurada (Tempo): contrastado tenor japonés, de ricos matices y probado dominio del idioma barroco. Una confirmación.

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Cuarteto ‘Voglio tempo’

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La Bartoli canta ‘Lascia la spina’, la hermosa aria que proveniente de una zarabanda de Armida, dio lugar a la célebre ‘Lascia ch’io pianga’ del Rinaldo. El entorno es el Teatro Olímpico de Vicenza del increíble Palladio.
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Sonata para órgano obligado: Primer Concierto de Órgano de la historia

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Versión de Emmanuelle Haïm

6 comentarios:

Mei dijo...

Ay, qué pena lo de la Rial... Me parece que esta soprano no acaba de explotar... Lástima porque su instrumento no está nada mal, quizá le falte ser más enérgica...

Espero que sólo fuera una mala noche... :-(

Barbebleue dijo...

Mei, la encontré un tanto apática y ausente. Una pena, sí.

pilar dijo...

que ínterpretación¡¡¡

que alegría que vitalidad desprenden los cuatro interpretes en la versión de Emmanuelle Haïm

que envidia, quien supiera cantar¡¡¡

Josefina dijo...

Con todo lo dicho y, a pesar de tu ligero desengaño, tu sorpresa, la pena y la confirmación (términos que expresan la trayectoria que el concierto obró en tu siempre magnífica apreciación de la música), me ha gustado mucho, sobre todo el que señalas como primer concierto de órgano de la historia. Fué ayer casi de noche que me deleité con lo que nos has ofrecido y reconozco que la versión de Haïm y sus intérpretes, es fabulosa, pero me quedo con el Oratorio que, pese a sus deficiencias, me ha hecho feliz...
Gracias Barbebleue.

Esdedesear dijo...

Estos días pasados, en un par de sitios, con el coro al que pertenezco (Escuela Municipal de Música), hemos ¿cantado? algunas cositas de Händel, este año toca, claro está. Me da la risa pensando en lo que diriais si nos escuchaseis, pero os aseguro que es un placer cantar estas cosas aunque sea destrozándolas. Como con todo lo que nos gusta hacer , en mi caso la música y la escritura, hay que hacerlo entre el deseo y el olvido. Un abrazo.

Barbebleue dijo...

Sí, Pilar, la interpretación es energética. Además se divierten, y la Dessay está inmensa.

Josefina, el órgano impregna el oído con dulzura. El aria subsiguiente también conlleva órgano obligado.

Conchita, siempre será un placer interpretar estas músicas, aunque sea con humildad. Esdedesear...

Gracias por vuestros comentarios.