miércoles, 10 de junio de 2009

El universo de Rigoletto

Rigoletto: cartel Montana Lyric Opera
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De la denominada trilogía popular de Verdi, es sin duda Rigoletto la ópera que más me satisface. Por el dramático recorrido a través de unos sentimientos tan profundos, tan cercanos, tan humanos, tan a flor de partitura, que rozando la patología han de resolverse en la tragedia. Y por la propia vocalidad de la obra, cuyo protagonista es un antihéroe en la hermosa cuerda de barítono, eclipsando a un frívolo y poco consistente tenor y a una volátil soprano.
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El gran mérito, decía, reside en el bufón, en su retrato de mil caras, de impresentable vengativo, ridículo y servil que atesora en el amor paterno toda su riqueza interior, su debilidad, su razón de existir, o como dice él mismo: su universo. Toda la obra deviene un paseo por sus estados de ánimo de la mano de la inagotable pulsión melódica de Verdi, reflejando siempre el estatus psicológico del personaje cual imagen fidedigna.
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Como todo profundo amor, apartado de la razón en sus motivaciones y excesivo en sus manifestaciones, convoca a una de las escenas más conmovedoras de la ópera, alejada de las populares arias: es la escena paterno-filial del segundo acto culminada en el dúo ‘Ah, veglia o donna’ en la que el obsesivo buffone expresa toda la inquietud de su amor paterno, objetivada en el honor, y canalizada en la sobreprotección hacia su hija-universo, mientras ésta contrapone en el agudo la angustia del genitor con su juvenil ansia de amor y libertad.
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Escuchemos el dúo en la versión antológica de unos de los mejores Rigolettos, Cornell MacNeil, y la Gilda de Gianna D’Angelo; estamos en el MET de 1964 y dirige Nello Santi:
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A continuación un moderno bufón, Zeljko Lucic, acompañado por Diana Damrau, el pasado año en Dresde bajo la batuta de Fabio Luisi:
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10 comentarios:

Joaquim dijo...

Precisamente ayer, escuchando el tristísimo Rigoletto que nos ofreció Radio Clásica en transmisión directa desde el Real, pensaba en MacNeil, no sólo en el, ya que a parte de la correcta (sin más) Ciofi, nadie se salvaba de mi hoguera particular.
¿Sabes que me ocurre Barbe?, si las óperas tan escuchadas y populares, tipo Rigoletto, no está a una altura notable, prefiero que no las hagan. Demasiados referentes y muy buenos, inmejorables diría.
Mejor, si no cuentan con verdaderos cantantes para hacerlas, que se saquen de la manga ópera poco escuchadas, al menos tendremos el aliciente de la novedad y tampoco podremos comparar mucho.
Lo de ayer me arruinó la noche. Menuda pifia.

Titus dijo...

Lucic será de lo mejor que hay hoy en día, pero lo escucha uno después de haber escuchado a McNeil y es que no hay color.

Sobre lo que comenta Joaquim de las óperas populares, es lo mismo que llevo yo diciendo respecto a Les Arts cada vez que se ha presentado una nueva temporada y se ha criticado la falta de Toscas, Barbieres y Lucias. ¿A quién van a traer para cantar Lucia, a mi amiga la Voulgaridou? Para eso prefiero que no la programen.

Barbebleue dijo...

Joaquim, Titus, estoy totalmente de acuerdo con vosotros, son tantos los referentes del gran repertorio que la desazón se hace insoportable, incluso hasta el abandono del asiento cuando uno ha cometido el error de animarse a sacar entrada.

Tal vez de ahí nazca la tiranía de los 'régisseurs'

alfredo dijo...

Barbe, tengo y escucho con frecuencia la producción para cine de Jean-Pierre Ponnelle, me he acostumbrado a Wixel y al contrario de lo que me pasa con otras, no he encontrado con posterioridad Rigolettos que me gusten tanto, acabo de escuchar a MacNeil y me parece impresionante, (no tanto Ciofi)

Comparto el punto de vista de Titus, respecto a hechar en falta determinadas Operas en Les Arts, pero si hemos pasado con una Mimi (Cedolins) un Pisapia (Pinkerton) o una Guleghina (Turandot) no me importaría en ese nivel, disfrutar de una Violeta, Tosca o Gilda, entre otras.

Saludos

Titus dijo...

Alfredo, que Cedolins no ha venido nunca a Les Arts, ya nos gustaría. De los otros dos, Pisapia es un tenor cumplidor con un registro agudo muy bueno y nada por debajo, y Guleghina es un lujo asiático. Pero volviendo al tema, si van a programar una obra de lo que se ha venido en llamar "gran repertorio" y van a conseguir niveles como el de la pasada Luisa Miller, mejor que no lo intenten. Si lo hacen, que lo hagan bien, si les llega el bolsillo en tiempos de crisis, y si no que apuesten por otro tipo de obras.

alfredo dijo...

...tienes razón Titus, los he visto varias veces juntos (a Cedolins y Pisapia) y no puedo evitar asociarlos, efectivamente en Valencia creo que fué Kovaleska.
El problema no sería divulgar a los cuatro vientos que Violeta la va a hacer Netrebko, es que llegue el momento y la cambien por la Sta. Voulgaridou.(que podría ser)

Saludos

Papagena dijo...

Pues no sé si será porque yo no voy a la ópera con ningún disco en la cabeza, pero disfruté como una loca de Lucic en vivo. Es un Rigoletto como la copa de un pino, verdaderamente grande, de los que no se olvidan fácilmente.

Por cierto, maravilloso el dúo con Damrau.

Papagena dijo...

Otra cosita: el barítono de la retransmisión de Radio Clásica era Roberto Frontali, que no se acerca a la grandeza de Lucic.

Barbebleue dijo...

Lucic hace un buen Rigoletto, pero en mi cabeza siguen la enormidad de MacNeil (MI bufón), el dramatismo de Cappucilli o la nobleza de Fischer-Dieskau. No me los puedo apear.

pilar dijo...

Joaquim, yo también apagué la radio decepcionada. Mañana voy al Real, que séa "loquediosquiera"... con lo que a mí me gusta Rigoleto¡¡