miércoles, 6 de mayo de 2009

Dylan vs Salieri

Uno de los grandes aciertos de Milos Forman, y de su guionista Peter Shaffer, en la película Amadeus, es el efectista acercamiento al desorden mental de Salieri. De manera maniquea, tal vez en exceso simplista, presenta la conversión del amor hacia una obra que considera sublime, en un odio aterrador y destructivo, también vengativo, hacia su autor. Lo más impactante del proceso degenerativo en Salieri es su inmenso dolor al ser consciente de su propia mediocridad frente al genio. En su puesto elevado, valorado en fama y éxito, su deterioro procede del conocimiento. Esto le honra, le reconoce, pero le destruye. No se enfrentaba a un competidor, sino al toque divino, a lo inigualable. Tal vez un desconocimiento, o el menosprecio, le hubiesen salvado, pero él era conocedor de su inmensa inferioridad llegando a compararse con el patrón de los mediocres. Creo que pocos castigos más duros existen para un ser inteligente…
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Lo que el film dramatiza de forma tal vez irreal, un punto exagerada y nociva, lo podemos comprobar y corroborar en la realidad. En el magnífico documental “Don’t look back” de D.A. Pennebaker sobre la gira británica de Bob Dylan en 1965, hay una escena reveladora. Dylan era ya un reconocido cantautor situado en un momento culminante de su carrera en pleno giro eléctrico, cambio de instrumentación que no de lenguaje. Un artista seguro de sí mismo, sin complejos, arrogante y lúcido. En dicha escena, en una fiesta privada está invitado Donovan, cantautor de éxito en esa época, a veces acusado veladamente de plagiar al de Duluth. Tímida y nerviosamente se pone a cantar “To sing for you” para Dylan, presentado con ese miedo y reverencia hacia el que conscientemente considera un genio superior. Dylan vigila, se balancea y procesa. Finalizada la interpretación arropado por los suyos, Bob toma el mando y con todo su magnetismo desgrana su increíble “It’s all over now, Baby Blue” ante el asombro del selecto auditorio y el disfrute del artista, a quien su vanidad le hace sonreír. Donovan, como Salieri, conoce la distancia, se hace consciente de su mediocridad. En su lenguaje corporal habita la desazón, de su sonrisa obtiene una mueca; mira, desvaría, se tensa y se entrega. Su gestualidad es un libro abierto: pobre Donovan. La escena no tiene desperdicio: DEMOLEDORA.
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Sabe y conoce, no sé si llega a odiar…

5 comentarios:

pilar dijo...

genial impertinencia de Dylan, pobre Donovan... que mal trago.

interesante reflexión, mala cosa la mediocridad... a mi me lo vas a contar¡¡¡¡

L'amourdeloin dijo...

miércoles 12 de noviembre de 2008
"mudo absorto y de rodillas"

Titus dijo...

Ay, pobre Donovan, no me acordaba de esta escena. Que ocasión desperdiciada para decir "No, hoy no puedo cantar, me duele la garganta".

Recuerdo que en esta película alguien del séquito de Dylan pronuncia una frase referida a Joan Baez que en mis tiempos de estudiante causó furor entre las hornadas de futuros filólogos: "She's wearin' a see-through shirt you don't even wanna". Nos parecía el non plus ultra de la sintaxis.

Josefina dijo...

Los grandes espíritus siempre han encontrado oposición violenta de parte de las mediocridades, aquéllas que no pueden comprender que alguien sea poseedor de un don privilegiado y singular.

No obstante, pienso que Salieri fue un gran músico, y que su reacción se transformó en violencia extrema contra sí mismo ya que su innegable inteligencia y su conocimiento, labraron la amargura y la desesperación de quien, aspirando a la cima de la creación en el Arte de la Música, no se encuentra con un rival, ni con alguien mejor, es que frente a él está lo imposible, lo inefable, lo divino… la música de Mozart.

No conocía lo de Dylan y Donovan, eso ya es de otro cariz...

Allau dijo...

Quizás mediocridad sea una palabra demasiado fuerte para referirse a Salieri o Donovan. No hay que olvidar que la obra de Shaffer es una dramatización y que se utiliza el contraste entre los dos protagonistas como eficaz recurso teatral, sin que éste tenga que ver necesariamente con la verdad histórica.

Por otra parte, Donovan tampoco es tan despreciable y tiene sus buenas canciones ('Seasons of the witch', por ejemplo).