miércoles, 18 de marzo de 2009

Chola: bronces sagrados

La dinastía Chola era de origen Tamil y llegó a conformar un Imperio que en su apogeo, siglos X al XII, abarcaba todo el sur del subcontinente indio de costa a costa, incluyendo Sri Lanka y las Maldivas, hasta el Ganges por el norte, e incluso conquistando reinos del archipiélago malayo. A efectos didácticos su historia de divide en cuatro períodos:
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Temprano: comienza con los primeros reyes Chola en el siglo I de nuestra era, y su capital era la ciudad de Urayur.
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Inter-reino: un período oscuro y de transición que va desde el siglo III al IX, y en el que son desplazados y sometidos por otras dinastías rivales: Pallavas y Pandyan.
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Medieval: comienza a finales del IX con el levantamiento de Vijayalaya, y comprende el período de máximo esplendor de la dinastía, con los grandes reyes Raja-Raja Chola I y Rajendra Chola, a la cabeza. Las capitales imperiales fueron Thanjavur (Tanjore), Gangaikonda y Cholapuram. Sus relaciones comerciales incluyeron desde la China Tang hasta el imperio Srivijaya, pasando por el Califato Abbasí.
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Chola-Chalukya: por las alianzas políticas y sanguíneas con los reyes Chalukya a finales del XI, marcarían el declinar del Imperio, y su posterior desaparición y absorción por los Pandyan y Hoysala hacia el siglo XIV.
(fuente: Wikipedia)
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Arte Chola: una cultura hinduísta de culto shivaísta, que en el campo de las artes plásticas destacó especialmente en la Arquitectura y Escultura. En el aspecto constructivo descuellan los templos-edificio de diseño dravídico, siendo relevantes los enormes complejos de Thanjavur y Gangaikondacholapuram.
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Escultura: notable en piedra y extraordinaria en bronce. El legado de bronces sagrados para uso ritual es de altísimo nivel, posiblemente la más alta cota de la escultura india. Maestros en la técnica de la cera perdida, que todavía perdura entre las tradiciones artesanales del sur de la India, inciden sus representaciones, plenas de dinamismo, flexibilidad y sensualidad corporales y detallismo ornamental, en los dioses hinduístas, especialmente Shiva en sus distintos avatares, como el muy conocido Shiva Nataraja, el divino bailarín, el Señor de la Danza; el Shiva Ardhanarishwara, mitad femenino, mitad masculino; Hanuman, el dios mono; y también en su divina esposa Parvati.
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Los bronces Chola, extraordinarios en forma y estilo, emergen en el siglo IX durante el reinado de Aditya Chola, con agraciadas figuras de sencillos cuerpos, caras ovales y flexibles contornos. A partir del X, coexisten dos escuelas formales: la Sembiyan Mahadev, con grandes esculturas muy ornamentadas, y la Escuela Raja-Raja, cuyas producciones están equipadas de una majestuosidad que irradia una tremendo poderío físico y espiritual.
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Técnica de la Cera Perdida:
1. Creación del modelo de cera: con cera de abeja se prepara una réplica exacta de la figura a reproducir.
2. Fabricación del molde: con hasta tres capas de arcilla y cáscara de arroz se va cubriendo la figura de cera dejando unos orificios y conductos para poder verter el metal.
3. Rellenado del molde: situado en el horno, la cera va fundiendo y dejando libre el molde al que se añadirá el bronce fundido.
4. Remate de la pieza: reparación, pulido y acabado final de la estatua.
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Veamos algunas piezas maestras (siglos IX al XIII) de este arte escultórico, acompañadas del Kriti (composición típica) “Ninnadanela” , una muestra de música carnática (tradicional) del sur de la India en interpretación del maestro Ramnad Krishnan: .
Ramnad Krishnan, voz
V. Thyagarajan, violín
T. Ranganathan, mridangam
V. Nagarajan, kanjira
P. Srinivasan, tampura

2 comentarios:

pilar dijo...

curvas, sensualidad, dominio de la técnica ALUCINANTES, pero a mí y no quiero ser ni snob ni extravagante, me conmueven más la arpilleras y los sacos de Burri, parece increible, lo sé, pero es cierto.

Josefina dijo...

Pues yo estoy intentando que las arpilleras me conmuevan, pero no hay manera... Sin embargo, el solo pensamiento que me traslada a tantos siglos atrás en la manifestación de las Artes, estremece la sensibilidad de la que, para bien o para mal, estoy hecha, hasta el extremo de sumirme en la admiración más profunda por esta herencia de Belleza y de Misterio que nos ha sido dada...