miércoles, 26 de noviembre de 2008

Miles Davis: “Bitches Brew”, la cuna del jazz-rock

Hacia finales de la década de los sesenta, dos universos sonoros que se movían entre la indiferencia y el desprecio, intentaron una vida en común. Desde el mundo del rock se detectaba un hambre de experimentación evidenciada en largos desarrollos, el gusto por la improvisación, el papel destacado del solo instrumental: era el denominado rock progresivo. A la vez comenzaban a surgir importantes macrobandas con potentes secciones de viento, no como meros acompañantes melódicos sino con amplios y variados arreglos; citemos entre las más pioneras e influyentes Blood, Sweat and Tears de Al Kooper, los primeros Chicago de Lamm, Cetera y Kath, o la experimentación jazzística de Frank Zappa (Uncle Meat).

En el bando del jazz, éste se abría a nuevas sonoridades, se ponía en marcha una nueva evolución, lógica y necesaria, de su propio lenguaje, capitaneado por jóvenes instrumentistas de gran talento, amplias miras y convenientemente enchufados. Tras los pioneros escarceos de Cannonball Adderley, faltaba un punto de inflexión: una obra o un genio. Y ahí estaba Miles Davis, un tipo impulsivo, inquieto, innovador, que bebía en las raíces de muchos subgéneros del jazz clásico (cool, hard-bop). En una nueva orientación de su carrera, otra más, se vio influenciado por el éxito popular del rock, el funk y el soul, sobre todo entre la comunidad negra (Sly Stone, Jimi Hendrix, James Brown)
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Dejando atrás su Quinteto, y tras un primer y primoroso paso hacia la electrificación con el extraordinario disco “In a silent way” (1969), atmosférico, relajado y hermoso, dio una nueva vuelta de tuerca con “Bitches Brew”. En agosto de 1969 se llevó a los estudios Columbia de NY, repletos de enchufes, una amplia nómina de grandes instrumentistas, ningún diseño previo y una libertad creativa total. El andamiaje era la proteica sección rítmica duplicada: dos percusionistas, dos baterías, dos bajos (eléctrico y contrabajo pulsado), y dos o hasta tres pianos eléctricos. Completaban el elenco, una guitarra también enchufada y tres vientos (saxo tenor, clarinete bajo y la explosiva trompeta de Miles).
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De ahí surge un sonido de ritmos potentes, nerviosos, primarios, africanos, sobre una base viscoelástica de pianos eléctricos, dando paso a una música modal que facilita el desarrollo de amplios solos de los diferentes instrumentistas. Se suceden, se apoyan, rivalizan, crean inquietud, agitación. Tras amplísimas sesiones, vendría el ingente trabajo de posproducción con Teo Macero: un corta y pega para ensamblar los largos desarrollos y crear unidades temáticas, así como un novedoso tratamiento sonoro a base de efectos de estudio como ecos, delays, etc.. El producto es de gran tensión, anfetamínico, bien musculado, pleno de texturas y volúmenes sonoros, una especie de cubismo musical que fue ampliamente aceptado por el gran público, y con disparidad de opiniones entre la crítica. Entre las acusaciones de traición y herejía (como a Dylan en Newport) nacía el JazzRock o Fusión.

"Spanish Key" es uno de los más memorables y ejemplares temas del álbum: ritmo ostinato de amplias gamas percutivas y sucesión de palpitantes solos turbadores y voluminosos: trompeta, luego guitarra y piano, seguido por el saxo de Shorter, vuelta a la trompeta de Miles con aires españoles, para resolverse en los teclados y el clarinete:
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El cast es hoy por hoy legendario:

Miles Davis, trompeta
Wayne Shorter, saxo tenor
Bennie Maupin, clarinete bajo
Joe Zawinul, piano eléctrico
Larry Young, piano eléctrico
Chick Corea, piano eléctrico
John McLaughlin, guitarra eléctrica
Dave Holland, contrabajo
Harvey Brooks, bajo eléctrico
Lenny White, batería
Jack DeJohnette, batería
Don Alias y Jumma Santos, percusión

Y las secuelas serían de primera línea: Wayne Shorter y Joe Zawinul formarían Weather Report. John McLaughlin y Billy Cobham fundarían la Mahavishnu Orchestra. Chick Corea pondría en marcha Return to Forever… Algunas de las mejores y más energéticas bandas de jazzrock de los setenta.

Un disco histórico…

3 comentarios:

alfredo dijo...

...disco histórico, personajes y grupos irrepetibles, imprescindibles en los 60/70, me ha gustado el calificativo de "turbador" su trompeta siempre era algo mas, incomparable,
y su música, ...la del futuro

Un abrazo

pilar dijo...

es genial si, pero lo que más lo que más me ha gustado ha sido la base viscoelástica de los pianos eléctricos.
¡eres una pasada¡ besos por ponernos esta joya y contarnoslo.

Anónimo dijo...

Personalmente prefiero el kind of Blue, pero sin duda Bitches Brew es un disco increible.