martes, 4 de noviembre de 2008

Álbumes de una vida (6): King Crimson “Islands” (Robert Fripp III)



Con Islands se cierra un ciclo, el primero de King Crimson. Corría el año 1971, y tras un nuevo reajuste de miembros (se alistaban Ian Wallace y Boz Burrell), la banda entraba en los estudios Command para registrar la cuarta y última colaboración Fripp-Sinfield (suyos son todos lo temas). El resultado fue una obra maestra, tras ella la última gira americana, un directo muy criticable, Earthbound (1972) y la disolución definitiva… hasta la siguiente reencarnación del Rey Carmesí: la más poderosa y homogénea (Lark’s Tongues in Aspic_1973, Starless and Bible Black_1974 y Red_1974, así lo atestiguan).
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Island sorprende desde su portada: una impresionante fotografía de la nebulosa Trífida en Sagitario. Originalmente nada más (y nada menos) ni título, ni nombre del grupo. En su corazón: un canto al eclecticismo en una obra conceptual (islas geográficas Baleares e islas internas). Su belleza está por todas partes:

en el angustioso océano de sonidos,
en la fusión con el jazz más vanguardista,
en el lirismo sombrío y húmedo de sus melodías,
en los sugestivos desarrollos instrumentales,
en los inmensos crescendi-accelerandi de enorme tensión,
en su extraña dinámica desgarradora,
en su audaz experimentación dentro del estricto mundo rockero,
en la apertura a nuevas vías de expresión musical,
en la fragilidad exquisita de su instrumentación.
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King Crimson:
Robert Fripp, guitarras, melotrón y armonio
Ian Wallace, batería y percusión
Boz Burrell, bajo y voz
Mel Collins, flautas y saxos
Peter Sinfield, palabras, sonidos y visiones

Colaboradores:
Paulina Lucas, soprano
Mark Charig, corneta
Harry Miller, contrabajo
Robin Miller, oboe
Keith Tippett, piano


Formentera Lady: primer tema, primera sorpresa: rock exótico. Lo abre un contrabajo con arco delineando el primer motivo, introduciendo la flauta y la voz de Boz, que desgrana la primera estrofa de la melancólica y lenta melodía; tras lo cual se aviva el tempo con la potente entrada del bajo eléctrico ostinato, y la batería que llevan al segundo tema (estribillo). Tras una repetición completa, aparece un solo de saxo, delirante, cromático; seguido de la aparición de ecos vocales fantasmagóricos (Boz y la soprano) que airean el ambiente y presentan la introducción al siguiente corte en los platillos:
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Sailor’s Tale: una jam-session de jazz sincopado. Un instrumental muy potente y progresivo que se prefigura en el bajo y se lee en guitarra y saxo hasta el éxtasis sonoro en el caos. Cambio de ritmo para un desquiciado solo de Fripp sobre una base de melotrón, que se va acelerando y creciendo en intensidad y texturas hasta fenecer en el melotrón. Puro Crimson, algo tóxico.
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The Letters: lirismo doloroso. Voz queda, bajo y guitarra para abrir la melodía. De improviso, entrada furibunda del saxo rompiendo la quietud, más batería y solo de guitarra. Vuelta a la melodía en forte y desaparición por donde vino.
With quill and silver knife
She carved a poison pen
Wrote to her lover's wife:
"Your husband's seed has fed my flesh".

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Ladies of the Road: blues contrastado. Íntimo inicio en la voz, que lee una obscena letra (ver letras), y en la guitarra, para dar paso al bombo percutido y a un lacerante saxo de Collins sobre otro poderoso bajo eléctrico. La tensión se desvanece en un aéreo y extraño estribillo basado en un juego de voces al estilo Beach Boys o Beatles clásicos. Pura ensoñación que es barrida por sucesivos y vehementes solos en saxo y guitarra.
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Prelude: Song of the Gulls: asombroso delirio. Puro rock de cámara: cuerdas en pizzicato (en el melotrón) y oboe para un tema de ritmo danzante claramente dieciochesco.
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Islands: la perfección, la estrella rutilante, la isla interior, el fascinante abandono. Se inicia en el piano y en la flauta introduciendo a la voz, en otra melodía triste y desoladora en la primera estrofa, en plan pastoril. El segundo tema le gana en lirismo y abandono, y marca la presentación de la corneta y el armonio. Tras la segunda repetición de ambos temas, el oboe lee la melodía y el sonido va in crescendo, aumentando su dinámica con el evocador solo de corneta sobre un acolchado y omnipresente melotrón. Para escuchar en completa oscuridad…

Una obra por delante de su tiempo, con división de opiniones en crítica y público. Para mi gusto magnífica pese a su pretenciosidad y delirio.

Gracias a ProzaKc88 por sus youtubes

6 comentarios:

alfredo dijo...

...Impresionante, me quedo de una pieza, ...y yo que creía que conocía a los Crimson, hable de ellos en una entrada que hice en Diciembre del 2007

A veces he comentado la sensación de propiedad que tenemos sobre unos temas o cantantes que parece que compusieron sólo para nosotros,
sientes un escalofrio cuando compruebas que también otros participan de un pastel que durante años te proporcionaron emociones tan exclusivas.

Sólo confesarte que llevo en mi móvil como sonido de llamada el principio de Formentera Lady.

Concluyo: Fripp un Genio y el Post Genial

pilar dijo...

¡que islas¡¡¡

Barbebleue dijo...

Alfredo, somos muchos los que disfrutamos de la genialidad de Fripp desde hace décadas. A King Crimson le debo momentos únicos, algunos inconfesables.

Y resulta muy gratificante compartir ese deleite en tus emotivas palabras.

¡Va por tí, pues!

Josefina dijo...

Me sobrepasa, me sobrecoge y me adentra en un un mundo de la música inexplorado por mi. El Post es una maravilla, es exquisito, rico y didáctico... Lo que expresa es atemporal y lo que hace sentir toma el tiempo en que uno vive...

Titus dijo...

¿Cómo se me ha podido pasar esta entrada? Islands es mi disco preferido de King Crimson, la sublimación de la primera etapa, que es la que más me gusta a mí, aunque todas las posteriores son excelentes. Tanto Formentera Lady como Islands son dos canciones casi perfectas, Sailor's Tale es pura genialidad desbocada y Song of the Gulls un oasis neoclásico en medio del delirio. Un disco que nunca me cansaré de escuchar.

Anomo dijo...

Muchas gracias por hacerme entender mejor un disco que esta dentro de mí desde siempre.
En particular The letters y Islands me estremecen.