(vídeo TheLeonardoSaez)
viernes, 30 de septiembre de 2011
Autumnus, autumni
(vídeo TheLeonardoSaez)
viernes, 23 de septiembre de 2011
"Six Concerts Avec Plusieurs Instruments" (y 7)

I. Históricas:
1930 Furtwängler BPO: una de las primeras, románticamente rica y plena
1935 Adolph Busch Chamber Players: espiritualidad sin romanticismo
Concierto 1 movimiento 1 (vídeo petrof4056)
1950 Pau Casals Prades Festival Orchestra: el bach humano
Concierto 2 movimiento 2 (vídeo shellac1925)
1962 Otto Klemperer y la Orquesta Philharmonia: profundo y parsimonioso
Concierto 6 movimiento 1 (vídeo BeautyMeansDeath)
II. Historicistas:
1964 Harnoncourt y el Concentus Musicus: el pionero
Concierto 3 (vídeo MrRecordHighs)
III. Especiales:
Jacques Loussier Trio
concierto 5 movimiento 1 (vídeo artvandelay13)
Swingle Singers
Concierto 3 movimiento 1 (vídeo japino11)
Walter Carlos
Concierto 3 movimiento 1 (audio ulises53)
viernes, 16 de septiembre de 2011
Un rigoletto personalizado

Una de las facetas más atractivas, y definitorias, del ilustre recreador o intérprete, es la capacidad de llevar la obra de arte, el personaje, a su terreno; haciendo suya y creíble la historia que desgrana en una amalgama espléndida entre el respeto al creador y la propia personalidad de quien lo rememora. Ese delgado filo entre la fidelidad a la fuente y el marchamo personal es el quid, el nudo gordiano definitorio del ejecutante superior, del genio de la interpretación.
Y ese es el valor que Leo Nucci nos regaló durante el 59 Festival de Ópera de A Coruña. Un honorable representante de la vieja escuela italiana, con casi cuarenta años de carrera y cerca de quinientos rigolettos a sus espaldas, cuenta con toda esa dilatada experiencia para conseguir, en cada recreación del bufón verdiano, insuflarle la vida, carne y espíritu, metamorfoseándose en cada gesto, en cada mirada, en cada nota.
De acuerdo con que su voz carece del metal poderoso de otrora, o de otros ilustres barítonos; adolece del bruñido salvaje de un inmoral suavizado por la paternidad; pero con su lustroso vibrato nos llegaba toda su humanidad debilitada en una voz carnal, opaca, de terciopelo gastado por su propia función, todavía acariciadora.
La representación giraba a su alrededor, el público, los coprotagonistas, también la orquesta, impresionante, seguía y atendía con mimo el devenir trágico de su maldición: lenta, parsimoniosa, arropante, atenta, fiel acompañante de un rubato dramático
Todo pensado para y por Nucci, quien estaba encantado, inmerso a gusto en su otro yo. Se palpaba en su entrega, en el ademán certero, en su sonrisa franca ante los muchos vítores, excesivos durante la representación diría yo, que le llevaron a bisar el duo-cabaletta del Acto Segundo "Si, vendetta, tremenda vendetta"; aquí lo tienen:
Video de rafadmartin
A su lado, a un nivel más prosaico,
Mikeldi Atxalandabaso, como diría mi galaico amigo, tiene las notas del Duca en su garganta; no aporta nada especial, ni asombra por su bello color pero no desmerece el nivel del reparto, enganchándose a una poderosa y rica emisión por encima del pasaje.
Muy estimable el Sparafucile de Dmitri Ulyanov, de voz potente y oscura bien emitida, y terrorífico desempeño, ciertamente atractivo en su imprescindible rol.
El resto de coprimarios resultaron más bien anodinos, sin nada reseñable salvo la belleza femenina de la contessa de Ceprano (Alina Lindquist)...
Especial mención para el maestro Miguel Angel Gómez Martínez que dio una lección de concertación, de buen gusto musical, desde la batuta de
La régie tradicional de Emilio Sagi contaba con un montaje tirando a feo pero efectivo; unas bases móviles inclinadas que dibujaban intrincadas callejas, que funcionaban bien en determinadas escenas y resultaban pobres en otras. Los pabellones parecían más de van der Rohe que de la propia época que desvelaba el vestuario.
El público, desaforado, con ganas de jarana y dispuestos a que el Rigo-Nucci ofreciera un bis, por encima de todo. Misión cumplida, aquí paz y después gloria, yo satisfecho con un notable alto en mi calificación personal. Para otras calificaciones y comparativas, anexo un vídeo con cinco vendettas de barítonos y sopranos renombrados:
(Vídeo de 34fgsfgsdtu48w7qtaqt)
viernes, 9 de septiembre de 2011
Pop Místico
Gracias a la reciente algarabía de las JMJ 2011 logré recordar una noticia musical, con más de un año de antigüedad, publicada en L'Osservatore Romano, periódico oficial de
Ahí va:
Revolver, The Beatles
If I Could Only Remember My Name, David Crosby
The Dark Side Of The Moon, Pink Floyd
Rumours, Fleetwood Mac
The Nightfly, Donald Fagen
Thriller, Michael Jackson
Achtung Baby, U2
(What's the story) Morning Glory, Oasis
Supernatural, Santana
Llamaba mi atención, además del hecho singular en sí mismo, no solo las clamorosas ausencias, sino también la inclusión de obras y autores que podríamos calificar como "de culto” (y perdonen el juego de palabras). Entre los cuales quisiera destacar hoy el primer disco en solitario del más bigotudo de los renombrados Crosby, Stills, Nash & Young: David Crosby y su If I Could Only Remember My Name (1971)
Un disco revalorizado con el paso de los años, que es y representa una mezcla, un collage, una auténtica jam de lo más granado de la costa oeste americana del cambio de década, el glorioso gozne sesenta-setenta. Crosby, además de integrar a miembros de las mejores bandas del lugar y de la época, CSN&Y (Nash y Young), Grateful Dead (García, Lesh, Kreutzmann), Jefferson Airplane (Kantner, Kaukonen, Cassady, Slick), Santana (Rolie, Schrieve) Joni Mitchell... perfectos amigos en escena y fuera, consigue con su reconocida maestría en las armonías vocales, un redondo producto de pop intimista de raíz folk-blues, aderezado con toques sicodélicos de sonoridades cuando menos sorprendentes e hipnóticas, que conforman un ambiente de relax entre hippie y trascendente, místico vamos, dejando una sensación de paz y bienestar; una especie de lo mejor de cada casa, huyendo del caos en el que se convertían con frecuencia aquellas colaboraciones.
Tamalpais High (at about 3): composición aérea de Crosby, con el propio David a la guitarra, Graham Nash; Jorma Kaukonen; Jerry Garcia; Phil Lesh; Bill Kreutzmann
Song With No Words (tree with no leaves): otro tema sedativo como un susurro cariñoso, de Crosby con Graham Nash; Gregg Rolie; Jerry Garcia; Jorma Kaukonen; Jack Casady; Michael Shrieve
Orleans, adaptación de un tema tradicional de origen francés del siglo XV, en la voz y la acústica de Crosby. "Orléans, Beaugency, Notre-Dame de Cléry, Vendôme, Vendôme !"
(todos los vídeos de RakyMaky)
Preciosismo sonoro, intimismo relajante, misticismo, evocación,... que ustedes lo disfruten y el Vaticano le bendiga.
Hmmm... ¡Si tan solo pudiese recordar TU nombre...!
viernes, 2 de septiembre de 2011
Oboe, Flauta ¿o Voz?
flor de Psychopsis papilio (colección privada de Barbebleue)
En el verano de 1777 WA Mozart todavía se encontraba bajo el sombrero de sinople del Príncipe-Arzobispo Colloredo en Salzburgo, para cuya Capilla recibió el encargo de componer un Concierto para Oboe conocido como Concierto Ferlendis K.271, pues tal era el apellido del primer oboe de la orquesta. Durante su viaje a Mannheim de ese mismo año, Mozart le entregó una copia a Ramm, oboísta de
Un concierto en tres movimientos, de gusto francés, que tras un Allegro aperto vivaz y juguetón, un Andante non troppo de tierna línea melódica, termina en un Allegro Rondó con un animado tema principal rico en alegría, frescura y delicadeza, ligero y aéreo:
(vídeo bartje11)
Bien conocido es el poco aprecio que sentía Mozart por el oboe, así que no es de extrañar que al año siguiente, a propósito de su viaje a Mannheim y de un encargo de De Jean, realizase una transposición del mismo para flauta, modificando la tonalidad principal a Re mayor, convirtiéndose en su Segundo Concierto para Flauta K.314. Escuchemos el tercer movimiento rondó en esta instrumentación:
(vídeo whomakemefeel)
La frescura, la gracia aérea, la ligereza del movimiento evocan la delicadeza de la flor del papilio...
Pero no terminaría ahí la aventura musical del tema del Rondó. Poco tiempo después sería transcrito para voz en el aria de Blonde “Welche Wonne, Welche Lust” de su ópera Die Enfuhrung aus dem Serail, que pasamos a escuchar en versión de Desirée Rancatore en el aéreo, delicado, ligero y bellísimo Palacio Topkapi de Estambul:
(video elias12186)
Escojan, escojan...
viernes, 26 de agosto de 2011
Susana, la de Floyd
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-Lorenzo Lotto-
Acto II: el recién llegado predicador Olin Blitch le exige también público arrepentimiento, y tras el nuevo rechazo de Susannah, acude a su casa, en ausencia del hermano, para convencerla.
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-PP Rubens-
Tras la fuerte disputa, el reverendo la aborda de forma mucho más humana, la seduce violentamente para finalmente violarla en su propio hogar
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-Tintoretto-
Al día siguiente, arrepentido, intenta convencer a los Ancianos de la inocencia de Susannah, con poco éxito, a la vez que ruega a la joven un perdón que ella no le concede. Susannah relata a su hermano Sam todo lo sucedido, y éste sale con su arma y mata al predicador. Una multitud acecha la casa de Susannah, a la cual planta cara la joven con toda la determinación y el coraje de la experiencia sufrida. Sobre ella cae el telón, mientras desde su porche observa retirarse a la multitud…
La mujer como fuente de deseo y maldad, elevada por algunos a los libros más sagrados…
viernes, 19 de agosto de 2011
A Classic of Our Time

Así, parafraseando el Oratorio de Tippett, podemos referirnos a Sir William Walton (1902 Oldham – 1983 Ischia) o mejor aún usando sus propias palabras “un compositor clásico con fuerte tendencia al lirismo”… un lirismo intenso, elegante, natural, depurado, agridulce, energético.
Su Concierto para Violonchelo y Orquesta data de 1956; fue encargado por el violonchelista ucraniano Gregor Piatigorski quien lo estrenó al año siguiente con
La partitura es un compendio de las cualidades musicales de Walton: la elegancia refinada y el lirismo punzante, dentro de una estructura neoclásica que podemos calificar como muy personal, merced a unas texturas orquestales nubosas que cobijan a un solista incisivo.
I. Moderato: pinceladas impresionistas en la orquesta para acunar a un lírico solista en un soleado y tibio amanecer (en Isquia): color y sueño.
II. Allegro appassionato: en realidad un scherzo enérgico donde la lucha solista/orquesta solo cesa en la lírica melodía que encuentra el violonchelo, pareciera casi como por azar.
III. Lento: tema e improvisaciones, sombrías, líricas y delicuescentes del chelo, que termina ligando con el tema del moderato inicial y su atmósfera irreal, para desaparecer en un sostenido desmedido, como el Tirreno.
Versión original de la obra en un vídeo de TheWelleszCompany
viernes, 12 de agosto de 2011
“Six Concerts Avec Plusieurs Instruments” (6)
viernes, 5 de agosto de 2011
La flor y nata: CREAM

Eric Clapton, también conocido como dios, tocaba por aquella época (1966) con los Bluesbreakers del padre blanco del blues, John Mayall. Reconocido ya como el mejor guitarrista eléctrico de las Islas, decidió dar vía libre a su creatividad, montando su propio combo con el mejor bajista, Jack Bruce, quien colaboraba esporádicamente con los bluesbreakers; y con el mejor batería, Ginger Baker, percusionista de la Graham Bond Organisation, en donde ya se había peleado con el propio Bruce.
Contaba la leyenda urbana que la vanidad estaba detrás de la formación; no se habían podido resistir a tocar los tres mejores de cada instrumento. Ella misma en forma de ego pondría punto final a la banda tras dos años y medio, y cuatro discos, dos de ellos imprescindibles “Disraeli Gears” y “Wheels of Fire”
La lengua materna de los tres era el blues, aquí no había dudas ni engaños; pero su contribución fue darle un nuevo empuje, una actualización: una mezcla exitosa con la psicodelia sonora del momento rica en pedaleras y distorsiones, un predominio de la instrumentación imaginativa, una experimentación libre (rock progresivo), una promiscuidad estilística exacerbada. Coordenadas que fueron siguiendo en la década siguiente, y posteriores, muchos de los más grandes del circo rock. En Cream encontramos al Clapton más energético y creativo, lejos de la irregular carrera que luego seguiría. Descubrimos también la importancia y la necesidad del bajista como creador musical: un Jack Bruce descomunal que sería llamado por el genio Zappa para aquel sensacional álbum llamado Apostrophe. Y ¡cómo no! La ilimitada aportación de un percusionista a una banda de blues-rock.
Sus limitaciones: el aspecto vocal, encabezado por un plano Bruce y un Clapton que nunca sería un buen cantante. Tampoco como compositores eran geniales, sirviéndose de clásicos del género, de los que harían versiones referenciales. Pero sus interpretaciones supusieron una descarga de vitalidad poderosa, fastuosa y creativa.
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Escuchemos alguno de sus más legendarios temas:
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Sunshine of Your Love: un grupo vestido a la moda
(vídeo zosoclapton)
Strange Brew: no se pierdan el cardado de Clapton
(vídeo myBeatclub)
White Room
(vídeo alienwithanattitude)
viernes, 29 de julio de 2011
Cegado por el Sonido

A Venezia!
En ocasiones, más de vez en vez que de cuando en cuando, tu mente se vuelve insólitamente transparente y, de manera inmediata, te haces consciente de que estás ante un evento extraordinario, de la máxima precisión y exactitud: ante la Excelencia (Musical).
Las descargas placenteras no admiten dudas; las procesas y piensas ¡diosmío, esta vez sí!
Esas, y no otras, eran mis sensaciones, ya a partir del cuarto compás de la primera obra que Il Giardino Armonico interpretó en el tercer concierto de enjundia del Via Stellae-2011. Un concierto, como su nombre indicaba, dedicado a la escuela barroca veneciana, con profusión de nombres y palos.
Amigos, todo comenzó en la cuerda ¡qué cuerda! … de tripa. Enrico Onofri, decenas de kilos más delgado, lideraba los dos violines, la viola, el violonchelo, el contrabajo y el laúd, más clave. Era una suavidad con drama, como una caricia con pasión. Pocas veces el sonido estuvo tan cerca de la música; las voces instrumentales se deslizaban arriba y abajo, con o sin arco, con tal brillo y sustancia que producía ceguera por fulgor; ese fulgor de oro y sol que solo en Venecia se reconoce.
En los momentos cumbre del concierto, entraba el flautín de Giovanni Antonini, cual pajarillo, libre y animado, emancipado y lozano, para evocar al sin par Vivaldi: gorjeo orgiástico, de ese que no quieres que termine, de ese que te deja culpable de no sé qué transgresión, por acceder a algo improbable y tal vez prohibido.
Los nombres y la obras se iban desgranando, en una audición de embeleso: Dario Castello, Tarquinio Merula, Giovanni Legrenzi, Baldassarre Galuppi, y el sin par … Sonate, Canzone, Concerti, Ciaccona …
Reconozco mi debilidad, ya antigua, por el grupo italiano así que les invito a que hagan la prueba, por ejemplo con la Ciaccona para dos violines y bajo continuo de Merula (1637):
(vídeo paulviejo)
Lo dicho: la Excelencia en forma de Jardín...

