viernes, 30 de septiembre de 2011

Autumnus, autumni

Foto CRS
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Tal vez por el decreciente nivel de luz siempre he sentido esta estación como un suceso que aporta un inminente final... la renovación o la desaparición: lo desconocido.
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Un suceso que se legitima en los árboles, cuyas hojas cambian de color y son arrastradas por un viento que emerge audaz desde sus cavernas de verano, impulsando aguas como lluvia:
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No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero el Jardín Botánico es un parque dormido
que sólo despierta con la lluvia.

Ahora la última nube ha resuelto quedarse
y nos está mojando como alegres mendigos.

El secreto está en correr con precauciones
a fin de no matar ningún escarabajo
y no pisar los hongos que aprovechan
para nadar desesperadamente.

Sin prevenciones me doy vuelta y siguen
aquellos dos a la izquierda del roble,
eternos y escondidos en la lluvia
diciéndose quién sabe qué silencios.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero cuando la lluvia cae sobre el Botánico
aquí se quedan sólo los fantasmas.

Ustedes pueden irse.
Yo me quedo.
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(A la izquierda del roble -Mario Benedetti-)
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Y se introduce lenta, suavemente, en un cantabile del violonchelo, entre texturas del piano y contrastes armónicos del violín, acompañando en una especie de andante largo, parsimonioso, con rasgos de majestad lírico-dramática; una formidable modulación resalta la importancia del momento como un rito continuo de paso hacia la desaparición, en los ataques del arco del chelo. Es Beethoven, que olvida a Haydn y engendra a Schubert, quien nos sumerge en lo desconocido con el Largo de su Triple Concierto para violín, violonchelo, piano y orquesta opus 56:


(vídeo TheLeonardoSaez)
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Ustedes pueden quedarse...

viernes, 23 de septiembre de 2011

"Six Concerts Avec Plusieurs Instruments" (y 7)


Nada mejor para cerrar el ciclo de los Brandemburgos que escuchar alguna versión especialmente llamativa; además de las ya publicadas: English Concert, Münchener Bach- Orchester, Il Giardino Armonico, Musica Antiqua Köln, Concerto Italiano,... podemos seguir la evolución en la interpretación de la música del Kantor, desde postulados postrománticos hasta las aproximaciones con instrumentos originales, pasando por algunas derivadas.

I. Históricas:

1930 Furtwängler BPO: una de las primeras, románticamente rica y plena

Concierto 3 movimiento 1 (vídeo nyankothecat)



1932 Alfred Cortot et Orchestre de L’École Normale de Musique de Paris: entusiasmo sentimental
Concierto 5 (vídeo gullivior)



1935 Adolph Busch Chamber Players: espiritualidad sin romanticismo
Concierto 1 movimiento 1 (vídeo petrof4056)



1950 Pau Casals Prades Festival Orchestra: el bach humano
Concierto 2 movimiento 2 (vídeo shellac1925)



1962 Otto Klemperer y la Orquesta Philharmonia: profundo y parsimonioso
Concierto 6 movimiento 1 (vídeo BeautyMeansDeath)
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II. Historicistas:

1964 Harnoncourt y el Concentus Musicus: el pionero
Concierto 3 (vídeo MrRecordHighs)
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1984 Christopher Hogwood y The Academy of Ancient Music: vívida, cortante, estridente
Concierto 2 (vídeo theprof1958)



III. Especiales:

Jacques Loussier Trio
concierto 5 movimiento 1 (vídeo artvandelay13)



Swingle Singers
Concierto 3 movimiento 1 (vídeo japino11)



Walter Carlos
Concierto 3 movimiento 1 (audio ulises53)



viernes, 16 de septiembre de 2011

Un rigoletto personalizado

Una de las facetas más atractivas, y definitorias, del ilustre recreador o intérprete, es la capacidad de llevar la obra de arte, el personaje, a su terreno; haciendo suya y creíble la historia que desgrana en una amalgama espléndida entre el respeto al creador y la propia personalidad de quien lo rememora. Ese delgado filo entre la fidelidad a la fuente y el marchamo personal es el quid, el nudo gordiano definitorio del ejecutante superior, del genio de la interpretación.

Y ese es el valor que Leo Nucci nos regaló durante el 59 Festival de Ópera de A Coruña. Un honorable representante de la vieja escuela italiana, con casi cuarenta años de carrera y cerca de quinientos rigolettos a sus espaldas, cuenta con toda esa dilatada experiencia para conseguir, en cada recreación del bufón verdiano, insuflarle la vida, carne y espíritu, metamorfoseándose en cada gesto, en cada mirada, en cada nota.

De acuerdo con que su voz carece del metal poderoso de otrora, o de otros ilustres barítonos; adolece del bruñido salvaje de un inmoral suavizado por la paternidad; pero con su lustroso vibrato nos llegaba toda su humanidad debilitada en una voz carnal, opaca, de terciopelo gastado por su propia función, todavía acariciadora.

La representación giraba a su alrededor, el público, los coprotagonistas, también la orquesta, impresionante, seguía y atendía con mimo el devenir trágico de su maldición: lenta, parsimoniosa, arropante, atenta, fiel acompañante de un rubato dramático

Todo pensado para y por Nucci, quien estaba encantado, inmerso a gusto en su otro yo. Se palpaba en su entrega, en el ademán certero, en su sonrisa franca ante los muchos vítores, excesivos durante la representación diría yo, que le llevaron a bisar el duo-cabaletta del Acto Segundo "Si, vendetta, tremenda vendetta"; aquí lo tienen:


Video de rafadmartin

A su lado, a un nivel más prosaico, la Gilda de María José Moreno; muy bella de timbre, de voz clara y atractiva de ligera competente; íntima y recogida, supo seguir con resolución al maestro Nucci.

Mikeldi Atxalandabaso, como diría mi galaico amigo, tiene las notas del Duca en su garganta; no aporta nada especial, ni asombra por su bello color pero no desmerece el nivel del reparto, enganchándose a una poderosa y rica emisión por encima del pasaje.

Muy estimable el Sparafucile de Dmitri Ulyanov, de voz potente y oscura bien emitida, y terrorífico desempeño, ciertamente atractivo en su imprescindible rol.

El resto de coprimarios resultaron más bien anodinos, sin nada reseñable salvo la belleza femenina de la contessa de Ceprano (Alina Lindquist)... La Coral polifónica El Eco, podríamos despacharla con el lugar común de cumplidora, lo cual no es poco.

Especial mención para el maestro Miguel Angel Gómez Martínez que dio una lección de concertación, de buen gusto musical, desde la batuta de la OSG, acompañando con mimo y esmero a los cantantes, con unos tempi amplios, majestuosos, dramáticos, supongo de común acuerdo con Nucci; demostrando lo que debe de ser un director de foso con gusto y oficio. Excelente la respuesta de la orquesta que dejó una muestra maestra en su desempeño durante la escena del cuarteto del tercer Acto: presencia, oscuridad, dramatismo, tragedia, dolor,... en los atriles.

La régie tradicional de Emilio Sagi contaba con un montaje tirando a feo pero efectivo; unas bases móviles inclinadas que dibujaban intrincadas callejas, que funcionaban bien en determinadas escenas y resultaban pobres en otras. Los pabellones parecían más de van der Rohe que de la propia época que desvelaba el vestuario.

El público, desaforado, con ganas de jarana y dispuestos a que el Rigo-Nucci ofreciera un bis, por encima de todo. Misión cumplida, aquí paz y después gloria, yo satisfecho con un notable alto en mi calificación personal. Para otras calificaciones y comparativas, anexo un vídeo con cinco vendettas de barítonos y sopranos renombrados:


(Vídeo de 34fgsfgsdtu48w7qtaqt)

viernes, 9 de septiembre de 2011

Pop Místico

Gracias a la reciente algarabía de las JMJ 2011 logré recordar una noticia musical, con más de un año de antigüedad, publicada en L'Osservatore Romano, periódico oficial de la Santa Sede. Más que una noticia, se trataba de una puesta al día, esta vez con pocas décadas de retraso, de la opinión vaticana respecto a la música pop, evidentemente anglosajona: una lista de los diez mejores discos de música ligera.

Ahí va:

Revolver, The Beatles

If I Could Only Remember My Name, David Crosby

The Dark Side Of The Moon, Pink Floyd

Rumours, Fleetwood Mac

The Nightfly, Donald Fagen

Thriller, Michael Jackson

Graceland, Paul Simon

Achtung Baby, U2

(What's the story) Morning Glory, Oasis

Supernatural, Santana

Llamaba mi atención, además del hecho singular en sí mismo, no solo las clamorosas ausencias, sino también la inclusión de obras y autores que podríamos calificar como "de culto” (y perdonen el juego de palabras). Entre los cuales quisiera destacar hoy el primer disco en solitario del más bigotudo de los renombrados Crosby, Stills, Nash & Young: David Crosby y su If I Could Only Remember My Name (1971)

Un disco revalorizado con el paso de los años, que es y representa una mezcla, un collage, una auténtica jam de lo más granado de la costa oeste americana del cambio de década, el glorioso gozne sesenta-setenta. Crosby, además de integrar a miembros de las mejores bandas del lugar y de la época, CSN&Y (Nash y Young), Grateful Dead (García, Lesh, Kreutzmann), Jefferson Airplane (Kantner, Kaukonen, Cassady, Slick), Santana (Rolie, Schrieve) Joni Mitchell... perfectos amigos en escena y fuera, consigue con su reconocida maestría en las armonías vocales, un redondo producto de pop intimista de raíz folk-blues, aderezado con toques sicodélicos de sonoridades cuando menos sorprendentes e hipnóticas, que conforman un ambiente de relax entre hippie y trascendente, místico vamos, dejando una sensación de paz y bienestar; una especie de lo mejor de cada casa, huyendo del caos en el que se convertían con frecuencia aquellas colaboraciones.

Tamalpais High (at about 3): composición aérea de Crosby, con el propio David a la guitarra, Graham Nash; Jorma Kaukonen; Jerry Garcia; Phil Lesh; Bill Kreutzmann


Song With No Words (tree with no leaves): otro tema sedativo como un susurro cariñoso, de Crosby con Graham Nash; Gregg Rolie; Jerry Garcia; Jorma Kaukonen; Jack Casady; Michael Shrieve


Orleans, adaptación de un tema tradicional de origen francés del siglo XV, en la voz y la acústica de Crosby. "Orléans, Beaugency, Notre-Dame de Cléry, Vendôme, Vendôme !"



What Are Their Names: típico tema de la factoría Jefferson, atmosférico, viajero, con una introducción instrumental que abarca cuarto y mitad de su duración, y el arropamiento impagable de las mejores gargantas de la costa. Crosby con Neil Young; Jerry Garcia; Phil Lesh; Michael Shrieve; Graham Nash, Joni Mitchell, David Freiberg, Paul Kantner, Grace Slick.
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(todos los vídeos de RakyMaky)

Preciosismo sonoro, intimismo relajante, misticismo, evocación,... que ustedes lo disfruten y el Vaticano le bendiga.

Hmmm... ¡Si tan solo pudiese recordar TU nombre...!

viernes, 2 de septiembre de 2011

Oboe, Flauta ¿o Voz?

flor de Psychopsis papilio (colección privada de Barbebleue)

En el verano de 1777 WA Mozart todavía se encontraba bajo el sombrero de sinople del Príncipe-Arzobispo Colloredo en Salzburgo, para cuya Capilla recibió el encargo de componer un Concierto para Oboe conocido como Concierto Ferlendis K.271, pues tal era el apellido del primer oboe de la orquesta. Durante su viaje a Mannheim de ese mismo año, Mozart le entregó una copia a Ramm, oboísta de la Orquesta de Mannheim. Pero fue en 1920 cuando Bernhardt Paumgartner descubrió en el Mozarteum las partes separadas de dicho concierto en Do mayor.

Un concierto en tres movimientos, de gusto francés, que tras un Allegro aperto vivaz y juguetón, un Andante non troppo de tierna línea melódica, termina en un Allegro Rondó con un animado tema principal rico en alegría, frescura y delicadeza, ligero y aéreo:


(vídeo bartje11)

Bien conocido es el poco aprecio que sentía Mozart por el oboe, así que no es de extrañar que al año siguiente, a propósito de su viaje a Mannheim y de un encargo de De Jean, realizase una transposición del mismo para flauta, modificando la tonalidad principal a Re mayor, convirtiéndose en su Segundo Concierto para Flauta K.314. Escuchemos el tercer movimiento rondó en esta instrumentación:


(vídeo whomakemefeel)

La frescura, la gracia aérea, la ligereza del movimiento evocan la delicadeza de la flor del papilio...

Pero no terminaría ahí la aventura musical del tema del Rondó. Poco tiempo después sería transcrito para voz en el aria de Blonde “Welche Wonne, Welche Lust” de su ópera Die Enfuhrung aus dem Serail, que pasamos a escuchar en versión de Desirée Rancatore en el aéreo, delicado, ligero y bellísimo Palacio Topkapi de Estambul:


(video elias12186)

Escojan, escojan...

viernes, 26 de agosto de 2011

Susana, la de Floyd

Susana y los Viejos. 1610 . -Artemisia Gentileschi-
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CARLISLE FLOYD es un compositor, nacido en Carolina del Sur en 1926, especialmente atraído por la ópera. Pertenece a una generación de músicos estadounidense que forjaron el nacimiento de una lírica con raíces, a mitad del pasado siglo (Copland, Moore, Ward, Hanson, …)
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Uno de sus mayores éxitos lo obtiene a los 28 años con la ópera SUSANNAH, estrenada en 1955 en Tallahassee, Florida. Él mismo escribió el libreto, basándose lejanamente en el apócrifo de Susana y los Viejos, historia bíblica de difamación e intolerancia. Tema que daría lugar a obras maestras no solo de la música (Händel) sino especialmente de la pintura: Lotto, Rubens, Tintoretto, Van Dyck, Rembrandt, Veronese, Artemisia Gentileschi
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Una historia asfixiante repleta de intolerancia y violencia, reflejo buscado del macartismo de la época, que contrasta con una música ampliamente melódica, de intenso sabor folclórico; con escenas corales de fuerte carácter dramático y excelentes arias fieramente líricas y apasionadas. Una suerte de verismo a la americana
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Sinopsis de la obra, con algunas arias destacadas tomadas de la función de octubre de 1993 en la Lyric Opera of Chicago, con Renée Fleming como Susannah, y Samuel Ramey en el papel de Olin Blitch (vídeos Barbebleuei):
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Acto I: Susannah Polk vive con su hermano Sam en una pequeña comunidad rural de Tennesse; es una ingenua joven, vital y hermosa, que comienza a ser criticada por los viejos lugareños y sus esposas, pertenecientes a la Iglesia de la Nueva Esperanza. Un día es sorprendida accidentalmente por los ancianos bañándose desnuda en el arroyo, y comienza la difamación sobre su conducta. Se le exige una expiación pública de sus pecados, cosa que Susannah no acepta al creerse libre de toda culpa, y así se lo hace saber a Sam.
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-Lorenzo Lotto-
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Acto II: el recién llegado predicador Olin Blitch le exige también público arrepentimiento, y tras el nuevo rechazo de Susannah, acude a su casa, en ausencia del hermano, para convencerla.
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-PP Rubens-
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Tras la fuerte disputa, el reverendo la aborda de forma mucho más humana, la seduce violentamente para finalmente violarla en su propio hogar
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-Tintoretto-
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Al día siguiente, arrepentido, intenta convencer a los Ancianos de la inocencia de Susannah, con poco éxito, a la vez que ruega a la joven un perdón que ella no le concede. Susannah relata a su hermano Sam todo lo sucedido, y éste sale con su arma y mata al predicador. Una multitud acecha la casa de Susannah, a la cual planta cara la joven con toda la determinación y el coraje de la experiencia sufrida. Sobre ella cae el telón, mientras desde su porche observa retirarse a la multitud…
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La mujer como fuente de deseo y maldad, elevada por algunos a los libros más sagrados…

viernes, 19 de agosto de 2011

A Classic of Our Time

(La Mortella: villa y jardines de William y Susana Walton en Ischia, en el golfo de Nápoles)

Así, parafraseando el Oratorio de Tippett, podemos referirnos a Sir William Walton (1902 Oldham – 1983 Ischia) o mejor aún usando sus propias palabras “un compositor clásico con fuerte tendencia al lirismo”… un lirismo intenso, elegante, natural, depurado, agridulce, energético.

Su Concierto para Violonchelo y Orquesta data de 1956; fue encargado por el violonchelista ucraniano Gregor Piatigorski quien lo estrenó al año siguiente con la Orquesta Sinfónica de Boston dirigida por Charles Munch.

La partitura es un compendio de las cualidades musicales de Walton: la elegancia refinada y el lirismo punzante, dentro de una estructura neoclásica que podemos calificar como muy personal, merced a unas texturas orquestales nubosas que cobijan a un solista incisivo.

I. Moderato: pinceladas impresionistas en la orquesta para acunar a un lírico solista en un soleado y tibio amanecer (en Isquia): color y sueño.

II. Allegro appassionato: en realidad un scherzo enérgico donde la lucha solista/orquesta solo cesa en la lírica melodía que encuentra el violonchelo, pareciera casi como por azar.

III. Lento: tema e improvisaciones, sombrías, líricas y delicuescentes del chelo, que termina ligando con el tema del moderato inicial y su atmósfera irreal, para desaparecer en un sostenido desmedido, como el Tirreno.

Versión original de la obra en un vídeo de TheWelleszCompany

viernes, 12 de agosto de 2011

“Six Concerts Avec Plusieurs Instruments” (6)

flor de Viola cornuta
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Cálida oscuridad sin sombras: la disputa de las violas. Así podríamos definir el Sexto Concierto de Brandemburgo en Si bemol mayor BWV1051 de JSBach. En realidad un Concierto para dos violas, con cuatro; una arquitectura que supone el ensamblaje perfecto entre la tradición y la modernidad en la instrumentación: dos violas y un violonchelo como solistas modernos, y dos violas da gamba, contrabajo y clave como continuo tradicional. Rompedora resulta la utilización de la noble gamba para papeles secundarios de continuo…
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La ausencia del brillo de los violines, el papel destacado y distintivo de las violas en su personal lucha por la preeminencia rítmica, así como la permanente polifonía instrumental, marcan la personalidad del considerado más antiguo de los seis brandemburguenses. Posiblemente su origen proviene de Cöthen, donde el príncipe era un esforzado ejecutante de gamba, sin olvidar que la viola es uno de los instrumentos preferidos de JSB.
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Pese a la sonoridad grave, apenas podemos hablar de excursiones por las sombras, ni siquiera en la meditación pesarosa del segundo movimiento, con toques de misterio sobrenatural y calidez humana. El lenguaje del gran Bach no requiere la evidencia para surtir efecto…
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Philip Pickett lo interpreta, en su lectura simbólica, a la luz de la leyenda del s. XIII de los Tres vivos y los Tres muertos, donde la tímbrica de la orquestación refleja la lucha de la muerte y el triunfo final de la vida eterna.
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El clásico, sobrio y recordado Karl Richter nos interpreta los tres movimientos del Concierto con miembros de su Orquesta Bach de Munich, en unos vídeos subidos por SoliDeoGloria8550:
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I. (sin indicación de tempo): hasta seis deliciosos y expresivos ritornellos en las violas solistas, las cuales, persiguiéndose en canon con intervalos de corchea, dirimen una disputa que aporta un continuo flujo de perfección.
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II. Adagio ma non tanto: sin gambas, pero con figuraciones del violonchelo discurre la meditación en las violas en forma fugada, recogida y redentora.
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III. Allegro: toda la instrumentación para una giga italiana tripartita cuya vitalidad evidencia el triunfo de la energía como luz y vida; el triunfo de la Música y de su padre, Bach…
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viernes, 5 de agosto de 2011

La flor y nata: CREAM

(pintada en el Londres de los sesenta)
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Lo escogido y lo selecto, lo mejor de cada casa, la élite… así nació Cream, el primer Supergrupo rock consciente de ello. Pero no solo, sino también: la evolución del rythm and blues, la vanguardia sonora de finales de los sesenta, y una influencia que alimentó a toda una generación de grupos.
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Eric Clapton, también conocido como dios, tocaba por aquella época (1966) con los Bluesbreakers del padre blanco del blues, John Mayall. Reconocido ya como el mejor guitarrista eléctrico de las Islas, decidió dar vía libre a su creatividad, montando su propio combo con el mejor bajista, Jack Bruce, quien colaboraba esporádicamente con los bluesbreakers; y con el mejor batería, Ginger Baker, percusionista de la Graham Bond Organisation, en donde ya se había peleado con el propio Bruce.
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Contaba la leyenda urbana que la vanidad estaba detrás de la formación; no se habían podido resistir a tocar los tres mejores de cada instrumento. Ella misma en forma de ego pondría punto final a la banda tras dos años y medio, y cuatro discos, dos de ellos imprescindibles “Disraeli Gears” y “Wheels of Fire”
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La lengua materna de los tres era el blues, aquí no había dudas ni engaños; pero su contribución fue darle un nuevo empuje, una actualización: una mezcla exitosa con la psicodelia sonora del momento rica en pedaleras y distorsiones, un predominio de la instrumentación imaginativa, una experimentación libre (rock progresivo), una promiscuidad estilística exacerbada. Coordenadas que fueron siguiendo en la década siguiente, y posteriores, muchos de los más grandes del circo rock.
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En Cream encontramos al Clapton más energético y creativo, lejos de la irregular carrera que luego seguiría. Descubrimos también la importancia y la necesidad del bajista como creador musical: un Jack Bruce descomunal que sería llamado por el genio Zappa para aquel sensacional álbum llamado Apostrophe. Y ¡cómo no! La ilimitada aportación de un percusionista a una banda de blues-rock.
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Sus limitaciones: el aspecto vocal, encabezado por un plano Bruce y un Clapton que nunca sería un buen cantante. Tampoco como compositores eran geniales, sirviéndose de clásicos del género, de los que harían versiones referenciales. Pero sus interpretaciones supusieron una descarga de vitalidad poderosa, fastuosa y creativa.
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Unos adelantados a su propio tiempo…
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Escuchemos alguno de sus más legendarios temas:
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Sunshine of Your Love: un grupo vestido a la moda
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(vídeo zosoclapton)
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Strange Brew: no se pierdan el cardado de Clapton
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(vídeo myBeatclub)
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White Room
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(vídeo alienwithanattitude)
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Born Under A Bad Sign: un clásico
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(vídeo RogerSydBarrett07)

viernes, 29 de julio de 2011

Cegado por el Sonido

A Venezia!

En ocasiones, más de vez en vez que de cuando en cuando, tu mente se vuelve insólitamente transparente y, de manera inmediata, te haces consciente de que estás ante un evento extraordinario, de la máxima precisión y exactitud: ante la Excelencia (Musical).

Las descargas placenteras no admiten dudas; las procesas y piensas ¡diosmío, esta vez sí!

Esas, y no otras, eran mis sensaciones, ya a partir del cuarto compás de la primera obra que Il Giardino Armonico interpretó en el tercer concierto de enjundia del Via Stellae-2011. Un concierto, como su nombre indicaba, dedicado a la escuela barroca veneciana, con profusión de nombres y palos.

Amigos, todo comenzó en la cuerda ¡qué cuerda! … de tripa. Enrico Onofri, decenas de kilos más delgado, lideraba los dos violines, la viola, el violonchelo, el contrabajo y el laúd, más clave. Era una suavidad con drama, como una caricia con pasión. Pocas veces el sonido estuvo tan cerca de la música; las voces instrumentales se deslizaban arriba y abajo, con o sin arco, con tal brillo y sustancia que producía ceguera por fulgor; ese fulgor de oro y sol que solo en Venecia se reconoce.

En los momentos cumbre del concierto, entraba el flautín de Giovanni Antonini, cual pajarillo, libre y animado, emancipado y lozano, para evocar al sin par Vivaldi: gorjeo orgiástico, de ese que no quieres que termine, de ese que te deja culpable de no sé qué transgresión, por acceder a algo improbable y tal vez prohibido.

Los nombres y la obras se iban desgranando, en una audición de embeleso: Dario Castello, Tarquinio Merula, Giovanni Legrenzi, Baldassarre Galuppi, y el sin parSonate, Canzone, Concerti, Ciaccona

Reconozco mi debilidad, ya antigua, por el grupo italiano así que les invito a que hagan la prueba, por ejemplo con la Ciaccona para dos violines y bajo continuo de Merula (1637):


(vídeo paulviejo)

Lo dicho: la Excelencia en forma de Jardín...