jueves, 29 de noviembre de 2007

BIBER y sus misterios


Heinrich Ignaz Franz von Biber (1644-1704), compositor y violinista referencial nació en Bohemia, al norte de Praga. Al igual que otro genio un siglo más tarde, estuvo al servicio del Arzobispo de Salzburgo, ciudad en la que progresaría hasta Maestro de Capilla y que también le vería morir.

Una de sus obras, que más le mantiene hoy en día vivo entre las audiencias, es la denominada Sonatas del Rosario (o del Misterio) (1674). Colección de quince Sonatas para violín y bajo continuo, repartidas entre los tres Misterios de esta devoción: gloriosos, dolorosos y gozosos; y coronadas con un Passacaglia polifónico para violín sólo. Considerada como la obra cumbre de la literatura violinística del XVII por su variedad, imaginación, técnica y profundidad, nos llaman la atención además por el uso ejemplar de la técnica de la scordatura: cambio en la normal afinación del violín (sol, re, la, mi) en catorce de las dieciséis piezas que la integran. Medio técnico que le permite extraer del instrumento una más amplia variedad de timbres, armonías, atmósferas y simbolismos.

Hoy os traigo una presentación con el segunda parte de la sonata XI, La Resurreción, de curiosa scordatura (sol, sol, re, re) escrita sobre el coral pascual “Surrexit Christus hodie”. Ilustrada con obras de la actual exposición Durero-Cranach del Thyssen madrileño.

Y como colofón la Sonata I, La Anunciación, completa: una de las dos que no hacen uso del comentado recurso técnico.

¡Que os guste!


Sonata XI, La Resurrección (parte 2)












Sonata I, La Anunciación: 1. Praeludium




2. Aria y variaciones



3. Adagio


4. Finale
...
John Holloway, violín
Davitt Moroney, clave y órgano
Tragicomedia

3 comentarios:

ximo dijo...

¡Se me había pasado! ¡Qué barbaridad!.
Primero. La exposición de la colección Tyssen para caerse de espaldas. ¡Qué bello partido le sacamos a esto del SplashCast!
Segundo. No diré que cada día me ponga mi dosis de Biber, pero si le encuentras el punto, es una gozada, aunque después de un ratito me tengo que poner un Wagner. No me lo tengas en cuenta, son pequeñas deformaciones, inofensivas y quizás subsanables.

Barbebleue dijo...

A tí tengo que agradecerte el haber descubierto Splashcast. Realmente muy útil e interesante, aún sin saber sacarle todo el partido. Te permite personalizar incluso las cuestiones más nimias, abriendo más la ventana de nuestras querencias.

Las deformaciones tipo Wagner nunca son patológicas, jaja

Anónimo dijo...

Encontré este blog por casualidad buscando interpretaciones de Porgi amor. Me llamo Mónica,tengo 25 años y estudio ópera e historia del arte en Málaga. A partir de ahora visitaré a menudo su página, la encuentro muy interesante y me aporta mucha información.
Le dejo mi email por si le interesa agregarme: monicalimocho@hotmail.com

Siempre es bueno conocer a personas con criterio y curtidas en este tema. Muchas gracias.

Encantada.