viernes, 28 de octubre de 2011

Robert Fripp (VIII): “En La Corte Del Rey Carmesí”

Un álbum formidable, apoteósico, hipnótico, tal vez el más influyente de la historia del rock. No es para menos, era el nacimiento discográfico de KING CRIMSON, el Señor del rock progresivo (que no sinfónico). La criatura más compleja, la banda que era capaz de enriquecer el rock más simple con la psicodelia, el color del jazz, o la electricidad más agresiva, sin estructuras fijas. Ah!... y las letras, las apocalípticas letras de Sinfield.
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En Julio de 1969 tras el monumental concierto de Hyde Park, comenzaron las sesiones de grabación de la obra “In The Court Of The Crimson King”. Cinco temas, cinco integrantes; 5, el número mágico, lo sobrenatural revoloteando siempre en torno al Rey. El 10 de Octubre se publicó con esa portada demoledora de Barry Godber, que luego se haría mítica.
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Ian McDonald (teclados, vientos)
Greg Lake (bajo, voz)
Michael Giles (batería, percusión)
Peter Sinfield (letras)
Robert Fripp (guitarras, melotrón)
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Por entonces Robert Fripp, presa del subidón, y ya en plan líder, declaraba: “el propósito fundamental de King Crimson es el de organizar la anarquía, utilizar el poder latente del caos y permitir que las influencias variables interaccionen y encuentren su propio equilibrio” Suena atractivo, pero ¿se puede materializar? Tal vez sea de esta manera:
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“21st Century Schizoid Man”: tema salvaje, intenso, demencial, un torbellino sonoro cercano y pionero del heavy; poderoso riff con voz distorsionada, y saxo obligado.
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“I Talk to the Wind”: la antítesis, un tema melódico, ensoñador, todo dulzura y delicadeza en la flauta pastoril que conduce el desarrollo, y en la molicie del punteo sobre el estribillo, con voces dobladas; pop de altura:

(vídeo gauchounesp)
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“Epitaph” incluye “March for no Reason” y “Tomorrow and Tomorrow”: el punto central gravitatorio de una obra perfectamente simétrica, el cénit; solemne y desoladora, opresiva en su grandeza, opulenta en la entrada del melotrón y las dobles guitarras, acordes de acústica, punteos de eléctrica. Lake canta mejor que nunca y en su línea de bajo se resume todo el agobio del mundo, de ahora y de mañana. La gran intensidad emotiva se envuelve en música para subsistir:
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El muro en que escribieron los profetas
se resquebraja por sus costuras.
Sobre los instrumentos de la muerte
la luz del sol brilla vivamente.
Cuando todos los hombres sean destrozados
con pesadillas y con sueños
Nadie portará la corona de laureles.
cuando el silencio ahogue los gritos.

Confusión será mi epitafio
Mientras me arrastro por un sendero roto y agrietado.
Si lo hacemos, podremos todos recostarnos
y reír
Pero temo que mañana estaré llorando.
Sí, temo que mañana estaré llorando

(vídeo ProgCollection)
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“Moonchild”: tema onírico, lunar, que degenera en una amplia improvisación
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“In the Court of the Crimson King” incluye “The Return of The Fire Witch” y “The Dance of the Puppets”: la apoteosis épica, siniestramente medieval con su dramática atmósfera y sus momentos líricos. Tras el barroquismo inicial, entra la voz arropada por acústica y flauta, para enarbolar una arrastrada melodía que resuelve su tensión en la opulenta llamada coral. La sección central se fundamenta en la suavidad de la flauta y el cristal de la percusión: el remanso. Pero vuelve la agitación para finalizar en el siniestro baile mecánico que devuelve el ritornello instrumental, catapultado por el impresionante redoble de batería, y conducido por un descarnado punteo de guitarra eléctrica, casi demoníaco...
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El guardián de las llaves de la ciudad
pone contraventanas en los sueños.
Espero frente a la puerta de los peregrinos
con planes inacabados.
La Reina Negra canta
una marcha fúnebre.
Sonarán las rotas campanas de bronce
para convocar a la Hechicera de Fuego
en la Corte del Rey Carmesí.

(vídeo MusicThatDoesNotSuck)
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Una obra conceptual, lúcida, simétrica, global, simbólica, atemporal, profundamente intensa y ecléctica; más, mucho más que el paralelismo barroco que traza Andrew Keeling (imaginería de las letras, los ritornellos, los afetti...)

8 comentarios:

Titus dijo...

Un disco imprescindible, el principio de una carrera que, en cierto sentido, gira alrededor de las bases que sentaron aquí, profundizando en ellas o alejándose dependiendo de la época. Unos años más tarde, ya sin Lake, alcanzarían la perfección en forma de Islands.

Barbebleue dijo...

Efectivamente, Titus, aquí se abrían las puertas que con el tiempo irían cerrando o explorando, según su evolución (palabra clave en KC). Después de Island llegaría más perfección, como RED.

gonzalo dijo...

Mi disco favorito del rey carmesí

Barbebleue dijo...

... sin renunciar a otros, gonzalo. ¡Bienvenido!

pilar dijo...

...a pesar de la carátula que es un "espanto"...

Barbebleue dijo...

... tal vez era eso lo que buscaban, pilar.

Titus dijo...

Es una portada ideal para un disco que contiene la canción "21st Century Schizoid Man".

Barbebleue dijo...

... otro clásico, que todavía mantienen en repertorio.