miércoles, 2 de marzo de 2011

Cuarta de Brahms: “umbrosa caminata”

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
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-Antonio Machado-
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La Sinfonía N. 4 en mi menor op98 de J Brahms, estrenada por el propio compositor en 1885 con la orquesta de Meiningen, con la presencia de un joven Richard Strauss, fue un rotundo éxito.
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Su última obra sinfónica recrea un auténtico paseo en solitario por los parajes, casi siempre sombríos y brumosos, del compositor de Hamburgo; una trágica marcha hacia adelante, una caminata por la vida…
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I. Allegro non troppo: el tremendo impulso inquietante del primer tema en los violines rompe la inercia del viajero precipitándole camino abajo, hacia lo desconocido; hacia la melodía de las violas, oscura y triste.
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II. Andante moderato: tema legendario en las trompas, recogido en el clarinete con las cuerdas en pizzicato, a modo de marcha lenta, sin prisas, rememorando. El paso se apresura en el segundo tema de las cuerdas, al tiempo que se oscurece el paisaje, bajo un bosque de caducas, para retornar a la llamada ancestral de la trompa y agotarse en los timbales.
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III. Allegro giocoso: en el falso scherzo todo se anima, entran piccolo y triángulo, el clima se hace acogedor, de sabor popular, mientras parece brillar el sol sobre un sendero que se hace fantástico. Reaparece la quietud y el follaje con las trompas, de un modo misterioso…
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IV. Allegro energico e passionato: una portentosa chacona preclásica en estilo trágico, rotundo y hermético; con el añadido de los trombones, los metales presentan el tema de la cantata bachiana bwv150, y se lo entregan a las maderas brahmsianas para evolucionarlo en más de treinta variaciones de instrumentación cambiante y rica: la variación progresiva (tan cara a Schönberg). Brahms nos lleva de excursión, una vez más, de la mano de JS Bach, a través del ser humano y su propia variación (evolución)
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Los vídeos, de abbjorko, pertenecen a la interpretación de la Orquesta del Estado de Baviera bajo la dirección del genial Carlos Kleiber: siempre un muestrario de elegancia en el fraseo, pulcritud estilística, juego de dinámicas, claridad de texturas,… y las más altas cotas de emoción artística.
Su lectura para DG con la Filarmónica de Viena es sencillamente magistral.

8 comentarios:

pilar dijo...

maravilloso paseo que he concluido con la BWV 150 de JSB

gracias Barbazul, besos

Josefina dijo...

He leído que, en una carta escrita a una amiga, Brahms anunciaba los primeros esbozos de su cuarta sinfonía en estos términos:“¿Puedo atreverme a enviarle un fragmento de mí mismo?".

Si es sólo un fragento, cómo sería la expresión de él mismo en su profundidad!

Maravillosa caminata que nos acompaña y refleja nuestro propio
peregrinaje por el sendero de la vida.

Un abrazo, Barbebleue.

Barbebleue dijo...

sabia elección: terminar con esa temprana cantata del gran Bach, sin el cual no podríamos entender a Brahms.

besos, pfp

Barbebleue dijo...

Toda creación artística no deja de ser un fragmento del propio artista; lo que nos importa es la calidad del brillo de dichos "extractos". En este caso, las sombras de Brahms son siempre "cegadoras".

Desde el camino, otro abrazo Josefina.

Joaquim dijo...

Sencillamente definitiva, tanto la sinfonía, como la versión para la DG.
Con Brahms todo se explica, el pasado y el futuro.
Quizás por eso es el camino.
Buen domingo Barbebleue

Barbebleue dijo...

y Kleiber incluso logra explicar el presente, sin dejar de caminar.

Feliz lunes, Joaquim

Mara dijo...

Recuerdo, con todo detalle, con todo mi sentimiento, como si estuviera ahora mismo allí y entonces, la primera vez que oí esta sinfonía. Se quedó en mí. Se quedó en mí.

Como el anochecer entre los árboles silenciosos, mi pena, callándose, callándose, va haciéndose paz en mi corazón. Bashö.

No, no soy un robot.

Gracias, Barbe.

Barbebleue dijo...

No, Mara! si te llegó de esa manera la Cuarta de Brahms, seguro que no eres un robot...

Un beso.