
La Semana Santa lejos de la escapada y la diversión, también posee, al menos para los que tenemos recuerdos más lejanos, un componente de introspección y reflexión con o sin fe, que eso es otra historia. Y nada mejor que el hecho musical para vehicularlo.
Con ella se acerca por fin uno de los momentos más esperados de toda la temporada de audiciones personales. De su mano viene invariablemente la cima musical de todos los tiempos: La Pasión según San Mateo BWV 244 de JS Bach.
Como es obra intensa y extensa para abrir los festejos religiosos nos centraremos en el bellísimo Coro-coral inicial “Kommt, ihr Töchter, helft mir klagen”
.
Escrito para dos grupos distribuídos a ambos lados de la Iglesia de Santo Tomás de Leipzig en su estreno en 1729, a modo de ensayo de estereofonía que refuerza el carácter dramático de la obra (algún parroquiano la tildó de ópera):
Chorus I:
Coro a cuatro
Orquesta, continuo y órgano
Chorus II:
Coro a cuatro
Orquesta, continuo y órgano (en la 3ª representación de 1736)
Para mayor abundamiento barroco y densidad contrapuntística, Bach añade un tercer coro de voces blancas o sopranos, que se hacen cargo de la gran fantasía coral luterana O Lamm Gottes unschuldig, coral favorito de Bach (cantus firmus). Convendría señalar aquí que quizás el uso de voces infantiles contrastaría mejor con los otros dos coros.
Comienza el pasaje con una introducción instrumental, seria, recogida y dramática que nos pone inmediatamente en situación. Sobre el ostinato del continuo, la orquesta construye una fuga con un motivo que van repitiendo flautas y oboes, hasta aparecer en los violines. Creando una gran densidad en movimiento continuo, que si aceptamos la sugerencia de Spitta (biógrafo de Bach) supone una “oleada de gente que avanza entre himnos y lamentos”
Cuando la tensión dramática es máxima entra el Coro I, en forma fugada polifónica, que termina por reunirse homofónicamente en la palabra Sehet, que es respondida por el Coro II iniciando un diálogo entre ambos, que se repite dos veces, con los vocablos Wen? Y Wie?. A lo que sigue la entrada del primer verso del coral O lamm gottes. Tras el segundo verso del cantus, ambos coros vuelven a dialogar con enorme intensidad y emotividad sobre los mismos términos.
Sigue ahora un interludio instrumental en ambas orquestas, describiendo una infinita pena y abatimiento ante la tragedia que se va a desarrollar. Tras lo cual reaparece el tema del coro, enmarcando otros dos versos del coral, dialogando ahora sobre la palabra Was?.
Otro interludio orquestal, más breve, conduce a un nuevo careo de los coros, mucho más rápido y nervioso sobre Wohin?. Mientras, se desgrana el quinto y sexto verso del cantus firmus. Tras otro puente instrumental llegamos a la sección final a modo de reexposición, expuesto por el tema del coro alcanzando el clímax dramático de la obra. En ese momento aparece el séptimo y último verso del coral.
El pasaje se apaga en un rallentando del diálogo de ambos coros sobre la palabra Lamm.
Otro nirvana musical, un largo instante mágico y profundo. Una cuestión de sensibilidad.
Como audición propongo dos versiones muy alejadas: por un lado la solemne, monumental, majestuosa, desorbitada, imponente, de tempi lentísimos, muy romántica, muy lejos del historicismo en la ejecución bachiana, de Otto Klemperer con el Coro y Orquesta Philharmonia, y Boys of Hampstead Parish Church Choir:
Chor
Kommt, ihr Töchter, helft mir klagen,
Sehet! Wen? Den Bräutigam.
Seht ihn! Wie? Als wie ein Lamm.
Sehet! Was? Seht die Geduld.Seht!
Wohin? Auf unsre Schuld.
Sehet ihn aus Leb und Huld
Holz zum Kreuze selber tragen.
Choral
O Lamm Gottes unschuldig
Am Stamm des Kreuzes geschlachtet,
Allzeit erfund'n geduldig,
Wiewohl du warest verachtet.
All' Sünd' hast du getragen,
Sonst müßten wir verzagen.
Erbarm' dich unser, o Jesu.
Coro
Venid, hijas, auxiliadme en el llanto,
¡Ved! ¿A quién? Al Amado.
¡Vedle! ¿Cómo? Como un cordero.
¡Mirad! ¿Qué? Ved su paciencia.
¡Mirad! ¿Dónde? Nuestros pecados.
Miradle. Por amor y clemencia
ÉL mismo va cargado con su cruz.
Coral
¡Oh, inocente Cordero de Dios!,
sacrificado en el tronco de la cruz,
siempre sereno,
pese a ser despreciado.
Has soportado todos nuestros pecados.
Sin Ti habríamos desesperado.
¡Compadécete de nosotros, Jesús!
.
Tom Koopman - Amsterdam Baroque Orchestra and Soloists: