domingo, 20 de noviembre de 2016

Max Reger

retrato: Franz Nölken, 1913

«Bach es el comienzo y el final de toda música» 
Después de esta rotunda cita se entenderán bien las preferencias, vida y obra de Johann Baptist Joseph Maximilian Reger (1873-1916), un músico continuador, incluso a destiempo, de la gran tradición alemana desde JS Bach, Beethoven, Wagner, y su muy apreciado J. Brahms; lo que él llamaba la música absoluta.

Nacido en la localidad bávara de Brand, estudió música en Munich y Wiesbaden, fue profesor de órgano y composición en Munich, hasta que en 1911 se instaló en Leipzig hasta su fallecimiento. En la ciudad de Bach fue profesor de composición en el Real Conservatorio y director musical de la Universidad, así como director de la Orquesta de Meiningen.

A pesar de su corta vida, dejó abundante obra, escrita en todos los géneros musicales salvo la ópera. Su estilo, como hemos dicho, continuador de la gran tradición, pecó del excesivo efectismo retórico del postromanticismo, por lo que recibió abundantes críticas nada constructivas, tachándolo de confuso.

Destacó especialmente en la forma de fuga y variaciones (Bach y Brahms) donde plasmó lo mejor de su arte, como son las Variaciones y Fuga sobre un tema de Mozart, y las Variaciones y Fuga sobre un tema de Hiller.

Su Suite Romántica op 125 para orquesta nos desvela también parte de sus inquietudes musicales: en medio de un cierto expresionismo musical podemos detectar un amplio vuelo romántico y una estructura cíclicamente clásica. Escrita a modo de poema sinfónico en tres movimientos, sobre tres poemas de Joseph von Eichendorff, está fechada en 1912:

I. Notturno (molto sostenuto): de suave lirismo en las maderas.
II. Scherzo (vivace): un ritmo de vals que nos remite a Mahler.
III. Finale (molto sostenuto): recapitulación muy elaborada de toda la obra.

(vídeo Ulrich Dönnebach)