viernes, 3 de febrero de 2012

HWV 18

La decimoctava ópera de GF Händel tuvo por título TAMERLANO (1724), y fue fruto literario de una adaptación del libreto de CA Piovene sobre la tragedia Tamerlán o La Muerte de Bayaceto de J Pradon. Obra teatral de gran aceptación en el mundo lírico pues son varias las óperas sobre la misma temática:
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Il Gran Tamerlano (1706), de A Scarlatti
Il Tamerlano (1711), de F Gasparini
Il Gran Tamerlano (1771), de J Myslivecek
Y podemos añadir el pasticcio Bajazet (1735), de A Vivaldi
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Pero nadie mejor que Händel para moverse por esta imposible trama de locos amores cruzados y de míticos emperadores bipolares. Nadie mejor que el genio de Halle para poner en la voz del Senesino el fundamental papel de Andronico, o elevar a la tesitura de tenor al emperador otomano Bayaceto, consiguiendo, siglos después, que el ecléctico Domingo se sintiese atraído por el rol. Nadie mejor, efectivamente, que este formidable dramaturgo musical para navegar en un océano de dudas y malentendidos, con escenas de gran fuerza emocional, aromas exóticos y variedad de afectos:
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Acto I: presentación
Melancolía en el aria de Asteria S’ei non mi vuol amar:
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(vídeo tenar41146)
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Acto II: nudo
Pena en el aria de Andronico Cerco in vano:
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(vídeo sosarme1)
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Acto III: desenlace
Dulzura, valor y consuelo en el dúo de amantes, Andronico y Asteria, Vivo in te, mio caro bene:
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(vídeo tenar41146)
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Nancy Argenta, Asteria
Michael Chance, Andronico
English Baroque Soloists
Sir John Elliot Gardiner

sábado, 28 de enero de 2012

KrautRock

(Alemania, un siglo después de Schumann)
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Con ese despectivo nombre denominaron los británicos a la fértil e imaginativa escena rock de principios de los setenta, en la conocida por entonces como República Federal de Alemania; nosotros no íbamos más allá de llamarle Rock Alemán. La gran influencia anglosajona, incluso cantaban en inglés, cosechaba los primeros frutos autóctonos de la juventud post-Reich, y lo hacía a lo grande, cualitativa y cuantitativamente.
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Pese a la amplitud de propuestas, además de la coincidencia en tiempo y espacio, se pueden rastrear en muchos de los grupos influencias comunes, explícitas o no, que van desde Stockhausen hasta la cultura psicodélica post-hippie, pasando por la Velvet Underground, el free-jazz, las vanguardias clásicas o el etnicismo sonoro más exótico, para dar un impulso potente y mucho lustre al Rock Progresivo con fuerte dosis de experimentación.
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Por motivos didácticos, siempre erróneos y de líneas difusas, distinguiría una línea o escuela Planeadora o Cósmica, basada en sintetizadores, muy atmosférica, liderada por grupos de la talla de los nebulosos Tangerine Dream, Ash Ra Tempel, los industriales Kraftwerk o los místicos Popol Vuh (autores de bandas sonoras de algunos de los mejores films de Werner Herzog, Nosferatu, Aguirre, Fitzcarraldo) Su legado provocó la explosión de la música electrónica, el Ambient y la New Age.
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Por otro carril, paralelo, una tendencia más rock, potentemente rítmica y mucho más interesante para mi gusto, de algún modo seminal para la aparición del punk; su origen puede encontrarse en el grupo NEU! y los representantes más destacados para quien suscribe son:
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AMON DÜÜL II: nacidos artísticamente en la comuna Amon Düül de Munich, supusieron la evolución dospuntocero, o sea profesional, de la faceta musical de dicho enclave artístico, alejados de veleidades políticas. Con el multiinstrumentista C. Karrer (guitarra, violín, saxos, voz) al frente y una vocalista con ínfulas líricas Renate Knaup, el grupo fue enormemente libre en su aspecto creativo; de amplia paleta instrumental se movían a sus anchas en las largas improvisaciones saturadas de toda la variedad de influencias imaginables. Para valorarlos escuchemos dos ejemplos de su magnífico segundo y doble álbum YETI (1970):
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Sandoz in the Rain: improvisación de aromas exóticos entre flauta y violín.
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(vídeo krautfranz)
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No se engañen con el ejemplo anterior, también tenían su lado salvaje:
Arcangels Thunderbird: potentes riffs de ambiente siniestro
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(vídeo estepedeamigos)
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CAN: (Comunismo, Anarquismo, Nihilismo) posiblemente los mejores, mucho más creativos e imaginativos, su influencia llega hasta nuestros días entre los grupos más rompedores, en especial en la propuesta world music. Con una formación muy sólida de miembros provenientes de distintas escuelas musicales: clásica, jazz, rock, y un vocalista japonés en sus mejores tiempos, construyeron auténticos rascacielos sonoros basados en un concepto rítmico muy rico e inteligente, gracias a una base rítmica brutal Czukai/Liebezeit (bajo/batería), en un ambiente psicodélico. Con el tiempo fueron derivando hacia propuestas más atmosféricas, pero todavía disfrutamos de su doble elepé TAGO MAGO (1971)
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Oh Yeah: un tema que comienza en viaje cósmico para terminar en una danza tribal
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(vídeo KERAKAO)
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Y de su fenomenal EGE BAMYASI (1972)
One More Night: un perfecto tema cánido.

(vídeo GilmoursAngst)

sábado, 21 de enero de 2012

Adagio espressivo (y romántico)

No he podido evitarlo. Una semana más sigo atrapado por Robert Schumann, un compositor que desde fundamentos clásicos encarna el paradigma romántico, en vida y obra, e incluso mira hacia el futuro, hacia la modernidad, con atrevimiento y lucidez.

Y así, pensando, valorando, llego a su Sinfonía en Do mayor (en C de Clara) op 61. Estamos en Dresde en 1845, donde Schumann está saliendo de su primera gran crisis, con fuerza y determinación. Una música de convalecencia, en cuyo cuarto y último movimiento el músico afirma “sentirse renacer”

Esta su segunda Sinfonía, en realidad la tercera en ser compuesta, si bien se asienta en estructuras clásicas, con guiños evidentes a Beethoven (especialmente en los movimientos extremos) su alma y carácter giran en torno a su fenomenal Adagio. Un movimiento portentoso, bellísimo, de una intensidad descomunal, y un tema melódico que hace realidad el concepto del gran Tema al que hace referencia Eugenio Trías.

Este Adagio espressivo es hondamente romántico, apelativo, cautivador por la melancolía serena de su melodía principal que es presentada en las cuerdas y que toma color en la madera del oboe. Y en cuyo desarrollo, dulcemente fluido, alcanza en dos ocasiones el clímax tensional con una intensidad casi religiosa de los violines, dejando hueco, en medio, para un delicado fugato, homenaje al gran Bach.

Escuchemos este tercer movimiento en la siempre irresistible cuerda de la Filarmónica de Viena dirigida en esta ocasión por Leonard Bernstein:


(vídeo Barbebleuei)

Uno de los adagios sinfónicos más excitantemente hermosos...

viernes, 13 de enero de 2012

momentos Schumann

Existen momentos en los cuales
Los humores del corazón
Inundan las sinapsis neuronales
Impulsando averías eléctricas
Que apagan nuestro raciocinio
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En el oscuro clímax, las tensiones
Son liberadas por rebosamiento
En las compuertas lacrimales
Creando gotitas saladas
Elegantes y luminosas
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Con molicie y vanidad
Descienden los pómulos
Para acogerse tras la comisura
Y fertilizar el paladar blando,
En re menor
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En su efímero trayecto
Van reiniciando el sistema
Dejando un vestigio de felicidad
En la piel del corazón
Y un rastro de demencia en los ojos
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Esos son los momentos Schumann
Robert Schumman y su piano, moderno
El Colapso fundido a negro
La Locura y el Deseo
La Electricidad y la Sal

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Robert Schumann: Fantasía en Do op17 -tercer tiempo- Lento sostenuto
“Todos los sonidos que resuenan
en el multicolor sueño de la Tierra,
contienen un sonido muy suave
para quien lo escuche secretamente.”
(Friedrich Schlegel)

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(video violim)
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por favor, no se las sequen…

sábado, 7 de enero de 2012

Zemlinsky (y VIII): "KLEIDER machen LEUTE"

Terminamos la revisión del opus lírico de Zemlinsky con su ópera cómica Kleider machen Leute (traducido libremente como El hábito hace al Monje), cuya primera versión en tres actos fue completada en 1909; la segunda, en dos actos y un prólogo, fue concluida y estrenada en 1910 en la Volksoper de Viena, siendo revisada en 1922.

El libreto de Leo Feld está basado en la exitosa novela de Gottfried Keller, fechada en 1874 que cosechó parabienes del mismísimo Hofmannsthal quien glosó su limpieza narrativa y su hechura clásica.

La obra recoge el equilibrio del teatro mozartiano y la elegancia vienesa finisecular, en el estilo del Rosenkavalier straussiano. Sin llegar al nivel de la obra maestra de Richard Strauss, Zemlinsky permanece fiel a su extraordinario refinamiento orquestal, de escritura compacta, maestra en armonía y de amplio despliegue melódico; partitura rica en ritmo vivo y en melodía conmovedora.

La elegancia en el tratamiento de las escenas corales, el rigor constructivo, la suavidad narrativa, el fluido discurso, la perfección en las partes, aportan el clasicismo mozartiano que late detrás de la cuarta ópera de Zemlinsky.

El prólogo nos presenta al joven aprendiz de sastre Wenzel Strapinski dirigiéndose a la vecina ciudad de Goldach en busca de trabajo, vestido como un gran caballero. Se abre el Acto primero tras un evocador interludio:


Un misterioro cochero le conduce al hotel Zur Wage donde es recibido como un gran señor, más aún cuando, en pleno juego de equívocos, llega a ser presentado como Duque. Allí conoce a Nettchen, hija del magistrado de la ciudad, enamorándose inmediatamente ambos jóvenes. La confusión y los malentendidos continúan hasta que el antiguo pretendiente de la joven, Melcher Boehni desenmascara al aprendiz. Éste huye de la ciudad para no decepcionar a su novia, pero es seguido y rescatado por Nettchen, quien conoce su situación, y valora su bonhomía. Finalmente ambos jóvenes se casan, abriendo una sastrería de éxito que con el tiempo trasladarán a Golbach...

Strapinski... Hermann Winkler
Nettchen... Edith Mathis
Coro y Orquesta de la Ópera de Zurich
Ralf Weikert
Pabellón Secesión Viena -JM Olbrich-
(vídeos Barbebleuei)

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Sensacional Zemlinsky, Formidable Viena de entresiglos...

domingo, 1 de enero de 2012

Pet Sounds

Cuenta Brian Wilson, alma compositora de los Beach Boys, que la publicación del álbum Rubber Soul de los Beatles, a finales de 1965, le supuso todo un revulsivo en la forma de abordar la nueva obra del grupo californiano. No solo por el tratamiento y belleza de las armonías vocales sino también por la concepción del disco como obra completa e íntegra.
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Tras unos meses de febril actividad compositiva e interpretativa vio la luz Pet Sounds (1966), lo nuevo de los Chicos de la Playa; pensado y realizado como obra cumbre del pop. Así sucedió en realidad, pues los reyes, The Beatles, se vieron obligados a trabajar duro para superarse a sí mismos con su Sgt. Pepper's.
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Los Beach Boys siempre han sido un grupo eminentemente vocal, los príncipes del falsetto (los reyes fueron los Bee Gees discotequeros), deudores de unas armonizaciones vocales provenientes del jazz. Para esta nueva obra, Wilson tomó la decisión de ir más allá, de superar el estatus conservador y frívolo del grupo, para alumbrar un sonido con aura, con ligera y audaz instrumentación, y de melodías introspectivas y sofisticadas, donde anidaban la más delicada expresión de sentimientos, dudas y pensamientos.
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God Only Knows: la canción pop más bella jamás compuesta, según McCartney; instrumentación de alto nivel:
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(vídeo Alixx2)
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Caroline, No: la preferida de Wilson:
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(vídeo MarkvBob)
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Don’t Talk (put your head on my shoulders): el latir del corazón; no hables, pon tu cabeza en mi hombro:
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(vídeo Unknown360DD)
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Suena a toda una época... pero es hermoso. El próximo año nos anuncian la reaparición de los Beach Boys, y nos prometen la continuación del Pet Sounds...
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¡FELIZ AÑO NUEVO!


domingo, 25 de diciembre de 2011

Otra Navidad con Él

«He dicho que Dios le debe todo a Bach. Sin Bach, Dios sería un personaje de tercera clase. La música de Bach es la única razón para pensar que el Universo no es un desastre total. Con Bach todo es profundo, real, nada es fingido. El compositor nos inspira sentimientos que no nos puede dar la literatura, porque Bach no tiene nada que ver con el lenguaje. El sonido lo es todo. Bach compromete la idea de la nada en el otro mundo. Sin Bach yo sería un perfecto nihilista.»
Émile M. Cioran

Aunque para JS Bach, y para muchos otros, la Música no está obligatoriamente ligada a eventos precisos, pues es más bien un estado anímico, un sentimiento, no cabe duda de que el nacimiento de un niño siempre supone un motivo de celebración y alegría (salvo para Cioran) que puede convertirse en Música; más aún si el recién llegado viene, al menos para algunos, con una mayúscula en su primera letra.
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Así el gran Bach, profundo creyente, destinó un conjunto de Seis Cantatas para las celebraciones litúrgicas asociadas al nacimiento del hijo del dios cristiano; conocidas desde el XIX como Oratorio de Navidad BWV 248

Aunque de sobra conocido, y abundantemente representado en este Castillo, no quisiera dejar pasar esta nueva ocasión para sumergirnos en esa galaxia musical aprovechando una reciente interpretación en Dresde: un enclave señero del renacer en la conjunción de Música, Arquitectura y Naturaleza. En la Frauenkirche, símbolo de la capital sajona, el excelente nuevo director titular Christian Thielemann dirige a la maravillosa Sächsische Staatskapelle Dresden asumiendo el desafío de una interpretación moderna de la obra bachiana; acompañan el Coro de la Frauenkirche y cuatro solistas competentes.
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No se prodigan estas lecturas con orquestas que no sean de instrumentación original, y menos con criterios alejados de los cánones (nunca mejor dicho) historicistas. Más difícil aún resulta salir airoso del esfuerzo. Eso lo consigue Thielemann con su mensaje de poderío y solidez, en unas descomunales dinámicas y una pulsión arrebatadora, aún con querencias románticas, , delante de una orquesta con mayúsculas en todas sus letras, dotada de cuerdas radiantes y metales gloriosos, que espejean la enjundia de una música sin límites, interminable, infinita...
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Escuchemos la llamada de los timbales a las jubilosas trompetas del Coro que abre la Navidad “Jauchzet, Frohlocket, Auf, Preiset die Tage”, tomado del Concierto de Dresde, con fantásticos planos de la Frauenkirche:
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(vídeo meinhardo)
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Bach, Cioran y Dresde en el mismo post,
esta vez creo que he ido demasiado lejos...
Es igua, la Cultura es salvación,
y éstas son Fiestas para la FELICIDAD
esa misma que les deseo a todos.

sábado, 17 de diciembre de 2011

La Haffner: más que un divertimento

Los Haffner y los Mozart mantenían una larga amistad familiar, por lo que no resulta extraño que, siendo burgomaestre de Salzburgo Siegmund Haffner, encargase al veinteañero WA Mozart una composición de circunstancias con motivo de la boda de su hija Elisabeth.

Para la víspera del evento nupcial, 21 de julio de 1776, Wolfgang, honrado por el encargo y ávido de reconocimiento, quiso presentar una composición monumental, la Serenata Haffner en re mayor KV 250: una cuasi sinfonía para orquesta con un regalo sorpresa en su interior, un Concierto para violín en tres movimientos.

Una obra donde un Mozart juvenil, vigoroso, lozano, eleva el estilo galante a altas cotas de elegancia y clase, destacando la propia instrumentación, y los colores y sentimientos que en ella conviven. Una de sus primeras cimas orquestales, que nos permite intuir su próxima evolución vienesa, hacia la genialidad.

Años más tarde vería la luz la Sinfonía Haffner KV 385 compuesta también para honrar a S. Haffner con motivo de su elevación a la nobleza.

De los ocho movimientos de la partitura, cinco pertenecenen a la Serenata propiamente dicha, comenzando por el que abre la composición: I. Allegro Maestoso – Allegro molto: cuyo comienzo rítmico y triunfal introduce los dos temas, plenos de vigor juvenil y aire festivo, destacando el segundo de ellos por su aire juguetón en las cuerdas agudas.


(vídeo 581983141)
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El segundo movimiento II. Andante, corresponde al primero del Concierto para violín en sol mayor intercalado, que se introduce con un tierno tema del solista que se irá desarrollando con gran belleza en una atmósfera de ensoñación:


(vídeo paolopacc)
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El final VIII. Adagio – Allegro assai, aparece sorpresivamente en un adagio sutil y suplicante, hasta que los violines dan rienda suelta al allegro con un primer tema extrovertido que encadena el siguiente, mucho más matizado y de colores turbios. Una giga, cuyas modulaciones construyen el desarrollo, convierte el movimiento en una fiesta y la obra en una celebración...


(vídeo cmlwhcl)

Saludable...

viernes, 9 de diciembre de 2011

Katerina Lvovna

Cartel Lady Macbeth del Teatro Real 2011

“Bésame hasta lastimarme los labios,
bésame hasta que la sangre me golpee las sienes,
hasta que se caigan los iconos del altar”

Sexo y violencia. Amor y sangre. ¿Componentes suficientes para triunfar? Hoy en día, sí. Pero hay muchos más matices en este cuadro de época: egoísmo, desesperación, soledad, celos, sumisión, lascivia: Pasión.

Pasiones irrefrenables en un entorno de brutalidad, tal es el contexto en el que se mueve un ser humano: una mujer en soledad, fuerte y débil a la vez. El amor llevado al crimen por el único personaje íntegro de la historia, rodeada de monigotes: un suegro libidinoso y cruel, un marido pusilánime, un amante egoísta, un cura borrachín, un sargento envidioso. Una sociedad grotesca que convierte la autodestrucción más escalofriante en una forma de vida.

Esta es la Lady Macbeth del Distrito de Mtsenks, Katerina Lvovna Ismailova, según relata la novela homónima (1865) de Nicolai Leskov, que fue recogida por Dmitri Shostakovich para su gran ópera de 1932.

Obra que, tras su éxito inicial, sería fulminada, al igual que el compositor, por la jerarquía estalinista en su particular caza de brujas buscando su propio Arte degenerado (o burgués, o apolítico) demostrando, una vez más, la todavía vigente máxima de la censura “desprecia cuanto ignora”. Sería en 1958 cuando, reivindicado ya el compositor, éste estrenase una versión revisada de la obra: Katerina Ismailova. Rostropovich en 1978 halló la partitura original, la preferida de Dmitri, registrando en EMI junto a su mujer, la soprano Galina Vishnevskaya, la primera Lady Macbeth: la verdadera, la laminada.

Para una historia tan candente, Shostakovich acertó a insuflarle una música sin concesiones, enfocando la visión de una tragedia satírica con toda su carga de griterío y neurosis (Pravda dixit). Toda la obra se balancea en un desesperado verismo sui generis, el más brutal expresionismo orquestal como un collage abrumador, un bufo retrato de la sociedad de la época, salpicado de los pasajes más variados y hermosos de lirismo, ternura, melancolía, desesperación, entre explosivas disonancias de metales.

Escuchemos el desesperanzado canto a la orfandad de amor, a la necesidad de caricias de Katerina, en la memorable interpretación de la Vishnevskaya, plena de oficio, arte y entrega:


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Y en la mejor tradición rusa, el coro con bajo solista; los convictos camino de la muerte. Crimen y castigo. Consuelo:


(vídeos Barbebleue)
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Otro acierto del Teatro Real; y van tres…

sábado, 3 de diciembre de 2011

La Escena Canterbury

El Sonido Canterbury o Escena (como prefiero denominarlo) hace alusión a una eclosión de grupos (Caravan, Soft Machine, Camel, Hatfield and the North,... y posteriores derivadas) con inquietudes musicales similares, que surgieron hacia finales de los sesenta en torno a la ciudad de Canterbury, Kent, al sudeste de Inglaterra. Nació como una suerte de fusión rock-jazz con fuerte componente de psicodelia y rock progresivo.

SOFT MACHINE fue, a gusto de quien escribe, el punto álgido y desarrollado de ese ambiente sonoro. Formado en torno a un iluminado australiano de nombre Daevid Allen, quien luego emigraría a Francia para fundar una de las bandas más frikis de la historia: Gong.

A medida que Mike Ratledge, teclista de formación clásica, se fue haciendo con el devenir estilístico del grupo, fue depurando la formación (incluida la base rítmica original, Hugh Hopper y Robert Wyatt) y fue derivando el sonido original hacia una suerte de jazz-rock vanguardista, de intensa improvisación y atmósferas casi cinematográficas, abandonando definitivamente toda aportación vocal, profesionalizando la banda y alejándose de cualquier veleidad comercial.
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A partir de la sexta entrega discográfica del grupo, entró en la formación el multiinstrumentista Karl Jenkins, proveniente también de ambientes musicales cultos, y generador, con posterioridad del proyecto Adiemus, quien relanzaría la carrera de la banda hacia sus más altas cotas: Soft Machine Six y Soft Machine Seven.
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El sonido de la banda se purificaba completamente, basándose en ritmos muy marcados, sincopados, obstinados (batería y bajo eléctrico), sobre el que se trenzaba el tejido sonoro de los teclados de Ratledge (piano acústico y eléctrico, órgano) a modo de segundo ritmo o textura, sobre la que evolucionaban los vientos de Jenkins (saxos barítono, tenor, soprano, oboe, flauta...) o una segunda capa de teclados.

De su mejor época les propongo dos temas: “Chloe and the Pirates” evocador tema del doble elepé Six (1973) :
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(vídeo TheSelectorsOriginal)

Del Seven (1973): “Penny Hitch” paradigma del sonido de la banda:
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(vídeo alici00)