domingo, 17 de julio de 2016

Sinfonía número cinco


Para Felix Mendelssohn (1809-1847) fue una obra fallida, en todos los aspectos. La partitura se completó con retraso para las celebraciones del tercer centenario de las Confesiones de Ausburgo en 1830. Fueron cancelados los primeros ensayos orquestales por el rechazo de los músicos. Y a pesar de su estreno en 1832 en Berlín, bajo la dirección del compositor, éste nunca quedó satisfecho de su obra, lo que le llevó a querer destruirla. Todo lo cual motivó su tardía publicación en 1868, años después de la muerte de Mendelssohn, como Sinfonía N.5 en Re mayor "Reforma" op.107, siendo en realidad cronológica la segunda de las cinco Sinfonías del compositor de Hamburgo.

Sin embargo, con el peso del tiempo, fue ganando brillo y valoración. Siendo, como es, una obra académica, donde el genial compositor recoge la gran tradición coral y contrapuntística del Barroco alemán, encabezado por JS Bach, resultan innegables a estas alturas de la historia musical sus indudables méritos.

Entre sus dos descomunales movimientos extremos, cargados de simbolismo religioso y densa escritura, que incluye menciones tan explícitas como el Dresden Amen o el coral “Ein' feste Burg ist unser Gott”, hay cabida para el Mendelssohn más frágil y personal, más de íntimo claroscuro, por tanto, romántico. Especialmente en el Allegro vivace en modo scherzo, y en el cantabile Andante.

Escuchemos dos movimientos de esta hermosa obra fallida: tercero y cuarto.


(vídeos Addaick)

New Philharmonia Orchestra
Riccardo Muti