domingo, 15 de febrero de 2015

Excitante


Pocas combinaciones producen un sonoridad más excitante que la trompeta y el órgano, teniendo en cuenta, además, que hablamos de tan solo dos instrumentos. 

La potenciación del envolvente universo orquestal del continuo, con veleidades de solista, del órgano con el desparpajo extrovertido, y cierta dosis de tristeza circense, de la trompeta con su especial tímbrica, transmite pasión intrigante,  ansiedad endocrina, movimiento hipertensivo, alegría con tristeza, solemnidad y frescura al unísono; en especial si el sonido aprovecha la reverberación de una catedral o basílica, o cualquier templo de esos de altos techos y profundos espacios.

Entonces eres parte del Sonido. Pura Física.

En el fértil período musical del Barroco, el más fértil de la Historia, era bien conocido y utilizado para excitar los sentidos, tanto en composiciones ad hoc como en multitud de transcripciones.

Muchos son los autores que supieron sacarle partido, desde Vivaldi a Telemann.  Y entre tantos nombres ilustres hoy elegimos a uno menos conocido:  Jean Baptiste François Loeillet  (1653-1728) y su magnífica Sonata para órgano y trompeta en do mayor, escrita en la vieja arquitectura formal de sonata da chiesa, en cuatro movimientos Adagio-Allegro-Largo-Allegro:


(vídeo Barbebleuei)

Maurice André, trompeta
Hedwig Bilgram, órgano Detlef-Kleuker de la Iglesia Evangélica Alemana de París

8 comentarios:

Esdedesear dijo...

Es verdad, cuánta razón. Excitante.Nunca lo había advertido.
Un abrazo, Barbe

gloria abras pou dijo...

Otro músico que me era desconocido y un duo instrumental que, sin oírlo previamente,me habría hecho dudar. Claro que si lo recomienda Barbe...
¿Qué será que la música barroca suena tan hermosa en nuestros días? Me pregunto si siempre ha sido así.
Un beso, Barbe.

Barbebleue dijo...

¡Hay que frecuentar más las Basílicas, Conchita!
Un beso.

Barbebleue dijo...

Aún siendo extenso en el tiempo, el Barroco musical no solo es la cima de la música occidental sino también su pilar. Su novedosa e imaginativa expresión de los sentimientos, todos, nos llega ahora más vívida que nunca; pero no, no siempre fue así...

Un abrazo, Glòria.

pfp dijo...

en octubre pasado, tuve el placer inmenso de escuchar un dúo similar, órgano y trompeta, en la monumental iglesia de Santiago en Praga. Yo diría ¡excelso¡

un abrazo barbazul

Barbebleue dijo...

¡las mil caras del placer! ¡el dúo!

besos

Mara dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Barbebleue dijo...

El Dúo, o cuando tres son multitud...