lunes, 2 de noviembre de 2009

El Siegfried necesario

Tras el fiasco del reciente Siegfried coruñés era necesaria una vuelta a los clásicos para cuadrar el balance mental de una ópera minusvalorada y esencial: es esta segunda jornada de la Tetralogía la obra más radical de Wagner. Siguiendo su propio discurso teórico, el drama se esencializa y la música se estiliza para narrar la puesta en marcha del Destino.
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Vibrante el heroísmo del primer acto, con toda la carga utilitaria de su martilleante tímbrica. Sufriente la sanguinaria liquidación y apropiación del mal residente, introducida por una oscura y tenebrosa orquestación en el segundo acto. Con ese bagaje nos encaminamos hacia el gran momento generador: rota la lanza y abatidas las caducas leyes de Wotan, vulnerado el fuego sagrado de Loge, alumbra la Catarsis.
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Y en ese monumental y mágico instante Wagner, como el grandísimo compositor que es, se crece, progresa y nos eleva. Conoce y transmite el énfasis de lo imprescindible. Cuando hace despertar a Brünnhilde, se pone en marcha el ciclo de la destrucción/regeneración, al mejor modo sivaísta. Y lo consigue con una música sublime, puramente mística; cristaliza la gran transformación de los personajes: la semidiosa hecha mujer, segura y determinada; el héroe, hombre temeroso y temerario. La orquesta se estiliza en los violines y las arpas, y como en el preludio al acto I de Lohengrin, el sonido viene directamente de las alturas.
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Ahí se introduce la salutación al sol de Brünnhilde: en las elementales notas del tema del Destino que es retomado tras la larga pausa del castigo. Ahora Wagner olvida el sprachgesang y hace cantar propiamente a los protagonistas. Siegfried, por primera vez asustado, engarza con el saludo de la valquiria, y en sus trompas y en la respuesta resuelta, pone en marcha el motor del cambio total: amor, temor, obligación, necesidad, destino.
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Gira de nuevo, en palabras de Wotan, la incontenible rueda que rueda. Puro misticismo: la justiciera conoce al necesario y su necesidad… 'Heil dir, Sonne!'
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¡Salve, oh sol!
¡Salve, oh luz!
¡Salve, oh resplandeciente día!
Largo fue el sueño
del que desperté.
¿Quién es el héroe
que disipa mi letargo?
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Al final, recordando al Tristan, el incandescente amor se hace magia y carne: 'Ewig war ich'
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Eterna fui,
Eterna soy,
Eterna en el dulce
Anhelo de delicias
¡Eterna para tu gloria!

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Astrid Varnay
Wolfgang Windgassen
Festival de Bayreuth 1955
Joseph Keilberth

10 comentarios:

Joaquim dijo...

GRACIAS BARBE!!!!
La Varnay de mis amores en estado de gracia reclinatoriable absoluta.

Barbebleue dijo...

Joaquim, es lo que tienen 'los clásicos': siempre nos ponen de rodillas...

Esdedesear dijo...

¡Qué maravilla! Muchas gracias, Barbe.
Te envío esta convocatoria de conferencia en Paideia de Gómez Pin, el jueves 5, por si te interesa:http://www.paideia.es/magazine/public/ficheros/noticias/2b56629c69f71716d17a7b3e4c1f86e7.pdf

Barbebleue dijo...

Es una música maravillosa, Conchita. A veces incluso irreal.

Gracias por el enlace, mañana espero tener tiempo de echarle un vistazo al igual que a tu nueva entrada...

pilar dijo...

es una música realmente increible desde luego, y también es increible lo que os pasó en A Coruña...
siempre que voy Alemania tengo la suerte de encontrar "un Wagner" en algún teatro de ópera (no necesariamente en Berlín o Dresde) y aún no siendo cantantes consagrados siempre he oido/visto interpretaciones quizá no históricas, pero más que dignas, y no lo digo yo, que soy fácil de contentar, sino los aplausos rendidos de los espectadores, en general logicamente alemanes y wagnerianos perdidos ... quiero decir con esto que haberlos, los hay,(cantantes wagnerianos) habrá que buscarlos sin tanta improvisación... digo, quizá...

maac dijo...

¿De dónde has sacado esa foto de la Varnay? ¿Me la puedes pasar?. Dos veces que me he pasado por el blog y dos veces que me he quedado bobo mirándola.
A los clásicos, por la cuenta que nos trae, es mejor volver que visitarlos antes de las representaciones.

Barbebleue dijo...

Pilar, haberlas haylas, las meigas. Pero como estos dos, va a ser difícil.

Maac ¿a qué foto te refieres? La Varnay sólo está en dos...

maac dijo...

La de Heil dir, Sonne, que parece una escultura sacada de la esquina de un frontón.

Euterpe dijo...

¡Enhorabuena por el blog! Lo he encontrado a propósito de unos corales bachianos. Me encanta ver que aún queda gente por estos lares con mis mismas aficiones. Os invito cordialmente al blog que he creado para difundir en el mundo hispánico las actividades del maravilloso, sublime coro de niños de Tölz: recomiendo discos, presento algunos conciertos, hablo sobre la trayectoria de varios solistas e incluyo una emisión radiofónica, todo en http://toelzerknabenchor.blogspot.com. Muchas gracias y saludos.

Barbebleue dijo...

Bienvenida Euterpe, dulce musa. Y enhorabuena por la afición...

Te pongo un enlace desde aquí.