domingo, 21 de abril de 2013

El Color de las Maderas



Sí, ya sé que la Música es una acertada conjunción de componentes físicos que tras pasar por los extraños vericuetos de la psique elaboran una sustancia, desconocida todavía, que llamamos Emoción. Algún día, todavía lejano, descifraremos los mecanismos encefálicos y la Susodicha tenderá hacia funcionalidades casi robóticas…

En todo caso, y mientras esperamos tan a gusto, me gustaría destacar de nuevo una de las cualidades musicales que más me atraen: el Color.

Eso que llamamos color, por analogía con las artes plásticas, se fundamente especialmente en el timbre y en la armonía (recientemente evocada en el piano de Scriabin). Esa sensación que saborea nuestra saliva alcanza un punto álgido con los instrumentos de viento-madera, tal vez por su especial calidez casi orgánica, tal vez por su tacto acogedor, como la piel del amad@. El color pajizo de lana del oboe, las ocres lágrimas melancólicas del clarinete, la marina tristeza de payaso del fagot

Christian Schaffrath (Hoheinstein 1709 – Berlin 1763), un tardobarroco que transitó esa nebulosa galante situada entre el barroco y el clasicismo, desde la corte prusiana de Federico el Grande, nos llena los sentidos de coloridos sabores con su Trio Sonata en sol menor para violín y oboe, y la extraordinaria labor del fagot desde el continuo.

Dos maderas, tan distintas, tan hermosas, y cuatro cuerdas, sobre madera. Y un virtuoso que pinta un bodegón de contrapunto en colores para el oído.

Trío sonata en sol menor para violín, oboe y bajo continuo
Allegro / Largo / Presto
Epoca Barocca
(vídeo Barbebleuei)

6 comentarios:

Alfredo Cot dijo...

Yo también he utilizado (con cierto desconocimiento) la expresión: "el color" de alguna música. Ya me lo pareció en aquella ocasión de las maderas pintadas de Pilar, pero estoy de acuerdo que tiene mucho de emoción y acabas sintiéndolos y viéndolos en sus gamas más amplias.

Un placer de mañana de domingo.
Un abrazo

pfp dijo...

las maderas, cualquiera de ellas, hasta las más humildes, están llenas de colores, de texturas y de matices, ... la música que escuchamos a través de ellas, no puede ser menos...

Barbazul, Alfredo, un abrazo a los dos

Josefina dijo...

Ese color, de amplio espectro acústico, incide en las emociones como resultante de un conjunto de la diversidad de sonidos que penetran el sagrario del alma y producen,cual lluvia fina,las frecuencias que atraviesan las vibraciones de nuestra esencia insondable.
Así se forma un arco multicolor, el arco iris de nuestros sentimientos externos con los que podemos expresarnos.

Gracias, Barbebleue.

Barbebleue dijo...

Plástica expresión, Alfredo, que a partir de aquella maravillosa ocasión, se ha convertido en una saga...

Un abrazo y feliz semana.

Barbebleue dijo...

una amalgama sensorial a la que contribuyes, pfp

dos abrazos.

Barbebleue dijo...

Y son también los pilotes, como en Venecia, que nos estructuran desde el interior.

Gracias a ti, Josefina