jueves, 14 de julio de 2011

Ann Hallenberg: concierto Farinelli (otra manera de contarlo)

Una Pena. Tu Ausencia.
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Si estuvieses aquí, verías a Ann Hallenberg vestir brocados barrocos con turquerías.
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Si estuvieses conmigo, sabrías que las dos primeras arias eran del hermano de Farinelli. Notarías la valentía de comenzar con “Son qual nave ch’agitata”
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Si hubieses venido, te explicaría que la Sinfonía op 6 n.6 era de un hijo de JSB: el Bach de Londres, el amigo de Mozart.
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Si me acompañases, te comentaría que el orden de las dos últimas arias de la primera parte se había alterado: Giacomelli antes que Porpora.
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Si estuvieses a mi lado, escucharías abrir la segunda parte con la monumental “Alto Giove”, también de Porpora.
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Si vinieses conmigo, recordarías la obertura de Cleofide de JA Hasse.
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Si estuvieses aquí, escucharías cerrar el concierto con dos perlas de Leonardo Leo, de su Catone in Utica.
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Si te encontrases a mi lado, te diría que Ann es muy completa: grandeza, hermosura, agilidad, dramatismo, color, affetti… Bravíssima!!!
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Si te hubieses sentado conmigo, te haría partícipe de la excelente impresión de Les Talens Lyriques de Chistophe Rousset y sus pantalones pitillo, mucho más brillantes que en otras ocasiones.
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Si estuvieses aquí, te reirías con el penacho de plumas azules con que adornó la mezzo sueca su rubia cabeza.
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Si hubieses estado, disfrutarías del Festival Via Stellae en su inauguración.
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La Ausencia tiñó de Tristeza la Belleza Musical; tanto que fuera de programa Hallenberg atacó una “Lascia ch'io pianga” desoladora, echando a secar las lágrimas entre palco y palco, en un cordel de estrellas.
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La Tristeza es Agua; la Felicidad, Aire.
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Una Pena. Tu Ausencia.
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Ann Hallenberg ensayando con Les Talens Lyriques la “nave” de Riccardo Broschi

(vídeo LTLTV)

7 comentarios:

Josefina dijo...

!Qué otra manera tan hermosa de contarlo!

Así, se siente uno protagonista y presente en Via Stellae, sin haber ido... e incluso cabe reprocharse "por qué no fuí", si hubiera sido tan sencillo.

Barbebleue: has hecho presencia de las ausencias que nos reconocemos, has dado a probar la excelencia de la que te deleitabas, en un gesto lingüístico lleno de belleza que acompaña a la Música que tanto amamos.

Gracias.

GLÒRIA dijo...

Esto es una carta de amor. ¡Y qué carta!
Es fantástico haberme quedado aquí para leerte, Barbe.

Anónimo dijo...

si, una pena para los ausentes, que no pudimos disfrutar de la belleza musical de la Hallenberg, ni desde luego de tu compañía. En fín, siempre nos quedará el Castillo...

pilar

Anderea dijo...

Oro y penachos azules. Cuando leí la entrada, pensé, como Glôria, que era una carta de amor. Mi duda era: amor a una persona ausente o amor por el Via Stellae. Sea como fuere, Amor.

Ausencia, Aire y Amor. Agua.

¡Qué nombre tan bellísimo el del Festival!

Gracias por presentarlo, por compartirlo, Barbebleue.

Barbebleue dijo...

¡Qué puedo añadir sobre lo ya escrito!

Mil gracias, Josefina, Glòria, Pilar, Anderea... Ausencia, Aire, Amor, Agua...

Anónimo dijo...

Quizá la Musica que escuchaste tan bien acompañado de soledad y de afecto, debió de ser tan intensa, única e irrepetible como tu forma de contarnosla, Por eso, estoy casi segura, de que cualquiera que se detenga en tu castillo, y la lea y la escuche, sentirá que le hubiera gustado estar contigo allí,

Barbebleue dijo...

Gracias, Anónima, por tu delicado comentario truncado,