martes, 28 de septiembre de 2010

El Arte de la Orquestación: Ravel

"L'orchestre de l'Opéra" -Edgar Degas-
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Si consideramos a la Orquesta como la máxima manifestación de la Cultura occidental, en cuanto Expresión Musical, resulta lógico deducir que orquestar es un Arte. De hecho, su buen uso expresa y refuerza la forma musical hasta sus más elevadas cimas.
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Y es un Arte porque se trata de componer con timbres (A. Belkin): una sabia combinación de familias instrumentales en función de su timbre particular, y de unas cualidades propias (homogeneidad y flexibilidad en las cuerdas, disparidad y color en las maderas, dramatismo y rigidez de los metales, variedad ambiental en la percusión) cuyo sabio maridaje entrega una plenitud sonora caleidoscópica.
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Un Arte, ni siquiera al alcance de grandes compositores, que siguiendo a Belkin atesora unas características, que podríamos hacer extensivas a las de un buen Director musical e incluso a un buen equipo reproductor de música:
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. Sentido formal: respetuoso con la forma musical, su expresividad y sus contrastes.

. Variedad y color: elección de combinaciones tímbricas idóneas, para el tipo de sonido deseado.

. Fraseo rico y expresivo: en el uso proporcionado de dinámicas y registros, acentos, progresiones, desvanecimientos, gradación del clímax, y un movimiento musical siempre presente, siempre necesario.

. Claridad instrumental y de texturas: merced a líneas musicales nítidas, huyendo de la pesadez y la confusión que conducen al aburrimiento.

. Riqueza de planos sonoros: entre los instrumentos que comparten el mismo contorno rítmico.

. Carácter definido y Unidad de conjunto de la obra y su ambiente, con la participación activa de todos los atriles, en su justo momento.
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Maurice Ravel es un paradigma del gran orquestador, rico, variado, imaginativo, evocador, logra reunir Belleza y Emoción en su paleta orquestal. Su ballet - Sinfonía coreográfica- Daphnis et Chloé representa una síntesis de sus dones orquestales. Escrito para los ballets rusos de Diaghilev fue estrenado en 1912 por el legendario Nijinsky y el director Pierre Monteux.
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Las tres partes de su Suite orquestal n.2 en la magnífica versión de la Orquesta Sinfónica de Boston con Charles Munch en el podio nos ejemplifica esos dones: (vídeos de conductorrrr)
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- Lever du jour: ondulaciones de la cuerda e irisaciones de arpas, picoteadas por la flauta piccolo, van agrandando la luminosidad, con resonancia de fondo, hasta el estallido de los metales en la apoteosis solar del amanecer.
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- Pantomime: colorido de las maderas, en intervención solista, sin doblajes para más claridad sonora, introducen el lento, que va a reposar sobre el solo de flauta - reminiscencias del dios Pan - en una aérea escena de abrazo amoroso.
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- Danse Générale: riqueza de percusión, húmeda y seca, y espesor sonoro de los metales, animan a ritmo de galope orgiástico, llevando hacia el clímax en el tutti.
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Una PRECIOSIDAD...

martes, 21 de septiembre de 2010

Equinoccio de Otoño

hoja de Acer Freemanii (rubrum x saccharinum)
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El jueves 23 de septiembre de 2010, a las 5h 9m hora oficial peninsular, se inicia el otoño en el hemisferio Norte, según el convenio astronómico. Científico pero pedestre…
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Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas,
pero mi senda se pierde
en el alma de la niebla.
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La luz me troncha las alas
y el dolor de mi tristeza
va mojando los recuerdos
en la fuente de la idea.
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Todas las rosas son blancas,
tan blancas como mi pena,
y no son las rosas blancas,
que ha nevado sobre ellas.
Antes tuvieron el iris.
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También sobre el alma nieva.
La nieve del alma tiene
copos de besos y escenas
que se hundieron en la sombra
o en la luz del que las piensa.
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La nieve cae de las rosas,
pero la del alma queda,
y la garra de los años
hace un sudario con ellas.
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¿Se deshelará la nieve
cuando la muerte nos lleva?
¿O después habrá otra nieve
y otras rosas más perfectas?
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¿Será la paz con nosotros
como Cristo nos enseña?
¿O nunca será posible
la solución del problema?
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¿Y si el amor nos engaña?
¿Quién la vida nos alienta
si el crepúsculo nos hunde
en la verdadera ciencia
del Bien que quizá no exista,
y del Mal que late cerca?
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¿Si la esperanza se apaga
y la Babel se comienza,
qué antorcha iluminará
los caminos en la Tierra?
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¿Si el azul es un ensueño,
qué será de la inocencia?
¿Qué será del corazón
si el Amor no tiene flechas?
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¿Y si la muerte es la muerte,
qué será de los poetas
y de las cosas dormidas
que ya nadie las recuerda?
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¡Oh sol de las esperanzas!
¡Agua clara! ¡Luna nueva!
¡Corazones de los niños!
¡Almas rudas de las piedras!
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Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas
y todas las rosas son
tan blancas como mi pena.
Federico García Lorca -Canción otoñal- (1918)
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Y si hay un instrumento de timbre otoñal, melancólico, caduco, es el clarinete… y si hay un súmmum de belleza musical es WA Mozart… y si los juntamos, pues ya tenemos el otoño auditivo.
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Concierto para Clarinete en La mayor K 622 -Adagio- Sabine Meyer, clarinete. Claudio Abbado, dirección. Berliner Philharmoniker orquesta. John Constable, pintor (vídeo de fairlytaleofnewyork):
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martes, 14 de septiembre de 2010

Steely Dan (3): “PRETZEL LOGIC” -la electricidad de la seda-

No hace mucho, a propósito de su sexto álbum AJA, comentábamos la originalidad y elegancia del sonido “Dan”: algo así como la sofisticación de la seda. El brillo y la caída de un tejido musical que para algunos podía pecar de demasiado “muelle”. Bien, si nos remontamos a su tercera obra “Pretzel Logic” (1974) encontraremos una mayor carga energética: una buena dosis de pop guitarrero, sin pérdida de la propia identidad, encasillado en el siempre estrecho formato de una clásica y directa canción pop-rockera.
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Y recalco la propia identidad sonora pues están presentes sus personalísimos patrones rítmicos, que se mueven desde la samba pop hasta el galope libre conducido por guitarras. También aparecen los delineados de piano eléctrico, la riqueza y abundancia de timbres auxiliares, la fluidez instrumental, o la nasalidad vocal de Fagen… Pero el extra de energía, la consistencia, corre a cargo esta vez del excelente guitarrista Jeff “Skunk” Baxter (posteriormente miembro de los desmadrados Doobie Brothers) quien con su despliegue técnico (improvisación, punteo, pedal, intensidad,…) dota de emoción y dinámica la aparente blandura del duo Fagen-Becker, cargando de electricidad la seda.
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Pero, en lo que sería su último disco como banda estable, no podían faltar los guiños al jazz, aquí más explícitos que nunca: desde los propios ritmos hasta la introducción pianística de Horace Silver en "Rikki Don't Lose That Number", o la mención expresa de la “Parker’s Band” (Charlie) e incluso atreviéndose con la versión rápida del clásico de DukeEast St Louis Toodle-Oo
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Escuchemos algunos temas destacados por gentileza de videos xRainxWhenxIxDiex
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Any Major Dude Will Tell You: belleza melódica marca de la casa:

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Parker's Band: galope rítmico:

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East St. Louis Toodle-Oo: Duke Ellington revisited:

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With a Gun: vigor guitarrero con sabor country:

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Charlie Freak: asfixiante atmósfera sonora conducida por el piano eléctrico:

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PS: es para mí un motivo de orgullo y satisfacción dedicarle esta entrada al Imperator Titus.

martes, 7 de septiembre de 2010

Accademia della Morte, Ferrara 1686

Maestro de Capilla de la citada Institución (de terminal nombre) el violinista, organista y compositor Giovanni Battista Bassani (c1657 – 1716) desarrolló gran parte de su labor creadora de música sacra en la célebre villa de la Casa de Este, por esa época perteneciente ya a los Estados Pontificios.
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En 1686 estrenó el Oratorio La Morte delusa para cinco voces, cornetto, dos violines y continuo, sobre un libreto de A. Ambrosini, y dedicado “a la memoria de las almas de los difuntos caídos en las acometidas cristianas contra el Turco” impulsadas por Inocencio XI. Así en su desarrollo dramático narra los intentos de Lucifer y la Muerte para arrancar a la Gloria y la Piedad las almas de los Cruzados. La Justicia, con mayúscula, compone el quinto personaje de la obra. El sexto, y más importante, es instrumental: el cornetto, auténtica columna medular de la partitura, con su embrujo sonoro, su tímbrica solar, su implicación completa a lo largo de todo el recorrido musical.
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Jean Tubéry instrumento en mano
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Una obra que, manteniéndose dentro de la sobriedad del tema y una sonoridad arcaizante, nos presenta sin máscaras ni artificios la atracción y el encanto de la escritura dramática de Bassani, llena de introspección, hondura y encanto, tanto en los momentos más recogidos “Ombre nere della tomba” u “Ogni Stilla” como en los más extrovertidos y danzables “Speranza lusinghiera”
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Sirva de ejemplo la grabación del sello Opus 111 con Emanuela Galli–La Pietà- , Daniela del Monaco–La Morte-, Philippe Jaroussky–La Gloria- , François Piolino–La Giustizia-, Jean-Claude Sarragosse–Lucifero- acompañados por el Ensemble La Fenice dirigidos sin gran inspiración por Jean Tubéry, pero especialmente fino en su ejecución como cornetista. Escuchemos dos bellos pasajes en los videos de carosaxone:
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El primero con la Sinfonia de apertura, la primera aria de Lucifer y la atrayente de la Justicia “Speranza lusinghiera”:
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El segundo con la delicada belleza de "Ogni Stilla" en la siempre sugestiva voz de Jaroussky:
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Otra muestra más del fertilísimo, inabarcable, y siempre maravilloso Barroco Italiano...
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Aquí el Oratorio completo

domingo, 29 de agosto de 2010

El Parsifal de "O Cebreiro"

"Y río, río, no puedo llorar.
Sólo grito,aúllo, gruño, deliro,
sumergida en la noche del desvarío..."
-Kundry-
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Los wagnerianos gallegos no somos pocos ni siquiera cobardes. Quedó en evidencia ante la programación del primer Parsifal en estas tierras, ni tan extrañas ni tan lejanas al mito. A pesar, o a favor, de ser en versión concierto, de la indudable extensión de la obra, y de ser víspera de laborable, el lleno y la expectación fueron antológicos. Se palpaba la excitación entre las mesas de la cafetería, durante el abastecimiento previo a tan magno espectáculo. Bien es cierto que el elenco contratado ayudaba a tal fin...
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A la hora en punto, el escenario del Auditorio de Santiago dC se llenó completamente: sillas rojas a ambos lados del podio, coro al fondo, orquesta en medio; único decorado: una reproducción dimensionada de la plaza del Obradoiro, Catedral centrada, recortada sobre un cielo negro. Apropiado y elegante..
Vasily Petrenko, el joven director ruso que ya suena para Bayreuth, se lanzó de inmediato, acallando toses y rumores, hacia un intenso y místico Preludio; de generosas dinámicas y bello fraseo. Un preludio que dio la medida de lo que fue toda su labor: intensidad, profundidad, extroversión, vitalidad, entrega; un tanto metronómico en su lectura como único defecto (en la antípodas de la celebración de un Kna). La Royal Liverpool Philharmonic Orchestra respondía de memoria, con un sonido brillante, expansivo, algo acerado, sin la dulzura de la cuerda de las más grandes pero generosa y sobre todo veraz, creíble, involucrado cada atril. Así durante todo el Festival Escénico Sacro.
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El Acto I se abrió con el oficio del experimentado Kurt Rydl, un Gurnemanz volcado en el sprachgesang de buen narrador, rico en dramatismo y proyección, buen volumen sobrado de vibrato. Con la presentación del Grial llegó el momento más místico de la representación, también el más intenso y recogido por parte del director, manejando delicadamente a la orquesta y disparando hacia el cielo al Coro de la Ópera Nacional de Brno y el de voces blancas Cantabile, entre el irreal sonido de las campanas tubulares que parecía nacer en el decorado. Finalizó el acto con una aparición ciertamente tremenda de Jukka Rasilainen, Amfortas blanco y doloroso que supo quebrar su voz con un impactante Erbarmen!, y con una ráfaga de un Titurel profundo y poderoso en la oscura voz de Ain Anger
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El Acto II resultó ciertamente bello, inserto entre las dos intervenciones de KlingsorEgils Silins, barítono de voz bella aunque escasamente maligna. Tras las tentaciones de unas hiperexcitadas muchachas-flor, insertas entre el coro, comenzó el gran dúo de Violeta Urmana, Kundry seductora, fieramente lírica, que pronto despejó todas las prevenciones sobre su actual estado vocal: voz amplia y homogénea, hermosa, cristalina, de incólumes agudos, pero sin toda la profundidad requerida para el ambivalente personaje; segura y perforante pero sin salvajismo, contenida, de risa enlatada. Aquí les queda muestra de su papel en el Parsifal de Gergiev de inminente publicación:
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Y el Parsifal de Nikolai Schukoff, tenor de voz joven y generosa, sana y real, sin un timbre bellísimo y un poco falto de metal y heroísmo, pero eficaz y atractivo, con capacidad de crecimiento. Un acto muy redondo, ampliamente recompensado.
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El Acto III nos devolvió al curtido Gurnemanz – Rydl, ahora más agotado vocalmente, entregado a Parsifal – Schukoff de amplio lirismo contemplativo; melopea orquestal y despedida intensa de Amfortas – Rasilainen tan entero como sufriente, mientras el coro y orquesta atacaban el espiritual final con una contención y recogimiento memorables.
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Apoteosis final para la primera aparición del necio y casto por las tierras del Grial (24 de agosto de 2010) en una representación a la altura del mejor teatro del mundo, Bayreuth incluido por supuesto.

sábado, 21 de agosto de 2010

La derrota de la luna

Era agosto avanzado, ese agosto que quema el verde y encoge los días. Ese agosto de nordeste afilado, que te mantiene en el interior pegado a la ventana. Hacía rato que el sol había llegado a su ocaso, como un dios. También el pintor de bóvedas del oeste había dejado su adelanto del día siguiente. Sin aviso pero con cita, emergían en un cielo de hegemonía azul, dos luminarias.
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Dos astros de belleza prestada, de luz robada. Selene creciente, filiforme, musulmana, dolorida de ese gran bocado terrestre. Próximo, un punto exultante, soberbio: Venus monocular.
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Exhibiéndose ufanos, parecían dialogar, y como una pareja antigua y vanidosa, discutir, discrepar, pelear: aburrirse en suma. Por un momento diríase que habría batalla, me mantuve atento; pero no, enseguida la luna cedió, y comenzó su derrota hacia el sudoeste, lentamente como un velero sin gobierno ni lonas. Apagado su esplendor inicial se teñía de una opacidad rubra, mitad ira, mitad vergüenza, y partía tras su fuente, señor y hermano.
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El lucero vespertino, henchido, brillaba como nunca, triunfante. Más en cuanto la línea inasible se la hubo engullido a ella, castigo hemisférico, el planeta emuló su rumbo entre estertores de fulgor; con sideral calma rastreaba a su víctima y cómplice, empujado desde el norte por la doble uve de Casiopea.
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Entre la tinta china, ahora reinaban las dueñas de luz propia; ávidamente dirigí la mirada hacia el sur, buscando a mi querida Antares, la roja. Allí estaba su centelleo evidente, en su derrota veraniega, sobre la cabeza del Escorpión, atemorizando al mismísimo cazador, Orión.

Mientras, en el cálido interior, profesando el Quadrivium, sonaban en el órgano la infinitud contrapuntística y la cósmica polifonía de los Corales Schübler del gran hacedor JS Bach.
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Aún emocionado, la Belleza me hizo sentir pequeño, intrascendente… dichoso.
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Wachet auf, ruft uns die Stimme BWV 645 - Marie Claire Alain -

lunes, 16 de agosto de 2010

Albumes de una vida (12):"Blonde on Blonde"


“el fantasma de la electricidad aúlla en los huesos de su cara”
(Visions of Johanna –Bob Dylan-)
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En plena gira mundial de conciertos, y en pleno cambio estilístico, a los gritos de "Judas" o "Traidor", en febrero de 1966 Bob Dylan y tan solo dos de sus inseparables músicos de esa época, el teclista Al Kooper y el guitarrista Robbie Robertson, se presentaron en Nashville para grabar un nuevo álbum. La ciudad de Tennessee era, y sigue siendo (que se lo pregunten a Robert Plant) la capital musical de los Estados Unidos: el centro del country acrisolado con el mejor blues de aluvión.
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En la mochila llevaba únicamente la estructura de nuevas canciones, y en mente “un sonido fino, un sonido de mercurio salvaje” (Dylan). Con ese fin se contrató al reputado músico local, Charlie McCoy, y una rica y adaptable sección rítmica eléctrica curtida en grabaciones con Elvis Presley o Roy Orbison; todos bastante ajenos al pop-rock y a la obra dylaniana. A instancias de Bob las grabaciones se realizaron en directo en el estudio, con todos los músicos tocando a la vez, como en un concierto.
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El Dylan más soberbio pasaba por su más prolífico y genial momento por lo que el resultado fue grandioso, torrencial: el primer doble LP de la historia del rock, los temas más extensos del mundillo popular, un sonido único ciertamente de mercurio salvaje, la puesta de largo de un género menor, y una belleza subyugante en textos mitad sardónicos, mitad sufrientes, siempre irónicos, siempre melancólicos, más barrocos y herméticos que nunca, surrealistas; y en música, largas peroratas repetitivas envueltas en celofán de órgano, a modo de nubes, que parecen no tener fin ni quererlo. Temas anclados en el órgano y la armónica, de raíces rhythm&blues, una mezcla de rock sicodélico y folk eléctrico tan único y personal que nunca nadie ha hecho ni hará nada parecido.
. El álbum se abre con Rainy Day Women #12 & 35: un auténtico desmadre, a ritmo de marcha militar, con trombón y trompeta incluídos, fruto de varios cócteles Leprechaun y de poner a tocar a los músicos con un instrumento diferente al suyo habitual.
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Pledging my Time: blues lento saturado de armónica.
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Visions of Johanna: uno de los mejores temas, una explosión de creatividad, de visiones y sonidos oníricos:
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One of us must know (sooner o later):
sinfonismo dylaniano para el desencuentro
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I Want You: magia pop ribeteada en guitarra y órgano, un deseo incontenible, anhelante y repetitivo, un caramelo mordaz :
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Stuck inside of Mobile: inconmensurable historia en largos párrafos cuya continuidad marca el órgano.
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Leopard-skin Pill-box Hat: blues ácido y guitarrero
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Just like a Woman: una delicadeza aérea, un remanso de quietud, la ternura oculta de Dylan, una mujer, una niña…
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Simplemente es imposible encajar
Sí, creo que es el momento de dejarlo
Cuando nos encontremos de nuevo,
Presentados como amigos,
Por favor no cuentes que me conociste cuando
Estaba hambriento y este era tu mundo.
Ah, engañas como una mujer, sí, lo haces
Haces el amor como una mujer, sí, lo haces
Luego, sufres como una mujer
Pero te echas a llorar como una niña pequeña
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Most likely you go your way and I’ll go mine: metales para un tema incluso bailable
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Temporary like Achilles: otro blues lento trazado al piano
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Absolutely Sweet Mary: contagioso tema pop
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4th Time Around: un círculo sin salida, un tema obsesivo, de belleza lunar, de guitarra acústica
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Obviously 5 Believers: machacón y punzante
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Sad-eyed Lady of the Lowlands: grandiosa canción de amor, balada inabarcable, Dylan en estado puro, emotivo, intenso; un fluir constante de versos que configuran párrafos musicales con su propio clímax. Una cara entera del LP para un tema descomunal, profundamente sentimental:
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Con tu boca de mercurio en tiempos misioneros,
Y tus ojos como humo y tus oraciones como rimas,
Y tu cruz de plata, y tu voz como campanadas,
¡Oh, quién de ellos crees que podría enterrarte?
Con tus bolsillos siempre bien protegidos,
Y tus visiones de tranvía que colocas en la hierba,
Y tu carne como seda, y tu cara como el cristal,
¿Quién de ellos crees que podría conseguir llevarte?
Dama de ojos tristes de las tierras bajas,
Donde el profeta de ojos tristes dice que ningún hombre llega,
Mis ojos de almacén, mis tambores árabes,
¿Debo dejarlos a tu puerta,
O, dama de ojos tristes, debo esperar?

Con tus sábanas como el metal y tu cinturón como un lazo,
Y tu baraja de cartas sin joker ni as,
Y tus ropas del sótano y tu cara hundida,
¿Quién de ellos piensas que podría anticiparse?
Con tu silueta cuando la luz del sol se oscurece
En tus ojos donde nada la luz de la luna,
Y sus canciones astilladas y tus himnos gitanos,
¿Quién de ellos intentaría impresionarte?
Dama de ojos tristes de las tierras bajas,
Donde el profeta de ojos tristes dice que ningún hombre llega,
Mis ojos de almacén, mis tambores árabes,
¿Debo dejarlos junto a tu puerta,
O, dama de ojos tristes, debo esperar?

Los reyes de Tiro con sus listas de presidiarios
Estás esperando en fila por su beso de geranio,
Y no sabías si sucedería así,
Pero realmente, ¿Quién de ellos quiere sólo darte un beso?
Con tus pasiones infantiles en tu alfombra de medianoche,
Y tus modales españoles y las drogas de tu madre,
Y tu boca de vaquero y tus tapones de toque de queda,
¿Quién de ellos crees que podría resistirse?
Dde ojos tristes de las tierras bajas,
Donde el profeta de ojos tristes dice que ningún hombre llega,
Mis ojos de almacén, mis tambores árabes,
¿Debo dejarlos junto a tu puerta,
O, dama de ojos tristes, debo esperar?

Oh, los granjeros y los empresarios, todos ellos decidieron
Dónde están los ángeles muertos que solían esconder
Pero, ¿por qué te escogieron para simpatizar a su lado?
Oh, ¿podrían alguna vez confundirte?
Querían que aceptaras la responsabilidad de la granja,
Pero con el mar a tus pies y la falsa alarma,
Y con el hijo de un gorila arropado en tus brazos,
¿Cómo podrían ellos alguna vez haberte convencido?
Dama de ojos tristes de las tierras bajas,
Donde el profeta de ojos tristes dice que ningún hombre llega,
Mis ojos de almacén, mis tambores árabes,
¿Debo dejarlos junto a tu puerta,
O, dama de ojos tristes, debo esperar?

Con las láminas metálicas de tu memoria de Cannery Row,
Y tu marido de revista que un día simplemente tuvo que irse,
Y tu gentileza, que no puedes dejar de mostrar,
¿Quién de ellos crees que te emplearía?
Ahora estás junto a tu ladrón, estás en su libertad condicional
Con tu medallón sagrado que doblan tus huellas,
Y tu cara de santa y tu alma de fantasma,
¡Oh, quién de ellos crees que podría destruirte?
Dama de ojos tristes de las tierras bajas,
Donde el profeta de ojos tristes dice que ningún hombre llega,
Mis ojos de almacén, mis tambores árabes,
¿Debo dejarlos junto a tu puerta,
O, dama de ojos tristes, debo esperar?
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Tal vez no sean sus temas más conocidos, pero si no es el mejor álbum del pop-rock, se le parece mucho… también el mejor de Dylan (“Blood on the Tracks” me perdone) Y yo ya no sé si es mejor poeta que músico...

jueves, 5 de agosto de 2010

A-S Mutter en el recuerdo

Que Anne-Sophie Mutter es una extraordinaria violinista no es ningún secreto, como tampoco lo es ese aura que la acompaña: no sabría bien decir si de mito, de leyenda, de excepcionalidad; en todo caso algo prodigioso, de esa etérea sustancia que estructura la genialidad, y que tanto nos atrae.
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Tal vez debido a su impresionante carrera de virtuosa, frontera límite de la excelencia; al apadrinamiento desde chiquilla del muy mediático Karajan; a la increíble belleza sonora de su Stradivarius (nombre siempre mítico). Cualquiera de ellas y muchas más, por separado, y todavía más en conjunto, hacen imposible negarse a escucharla cuando se acerca a tu propia casa. Una cuestión de apetito…
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Programada su actuación para el pasado 18 de junio en A Coruña, dentro del Xacobeo Classics, la expectación y la acogida fueron de fábula. Encajada en un sugerente, y ya habitual, vestido de sirena, en color azul, escote palabra de honor, apareció acompañada por el pianista Lambert Orkis. Y se presentó con un programa ecléctico y poco homogéneo:
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Sonata en sol menor de C Debussy: prodigio de la mano izquierda en unas nubes sonoras que semejaban circulación sin vasos...
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Sonata en fa mayor de F Mendelssohn: pasión contenida, desmelenamiento peinado, romanticismo clásico...
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Fantasía sobre Carmen, de P Sarasate: sabor popular, digitación, extroversión, colorido...
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Pero fue en la Tercera Sonata en re Mayor op 100 de J Brahms donde todo su virtuosismo musical brotó indómito:
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-Irresistible hermosura de un sonido fuera de lo común, natural, cristalino, de infinitos colores, aterciopelado, amoroso, agradecido, seductor, pura ternura para la rama coclear del octavo par craneal.
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-Técnica apabullante, asombrosa, para la que nada parece tener secretos: afinación, digitación, pizzicati, ataques de arco, fraseo, control de dinámicas, …

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-Calidez en la interpretación, interiorizada a ojos cerrados, extrayendo la esencia de la partitura con diluvios de emoción, desde el alma del instrumento hasta la de la audiencia.
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Un conjunto de cualidades al servicio de la profundidad angustiosa y arrolladoramente humana del superlativo Brahms, cuyos ocres colores fueron evidenciados sin pudor.
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Orkis fue un acompañante delicioso, dialogante, ensoñador, de fraseo exquisito y muelle: un precioso contrapunto a su altura.
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Pasemos a escucharla tocando los cuatro movimientos de la mencionada Sonata en la grabación de 1982 con Alexis Weissenberg (cortesía de TheLeonardoSaez):
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Allegro

Adagio

Un poco presto

Presto agitato

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Seducción y embeleso ante una mujer fascinante…

viernes, 30 de julio de 2010

Agrippina Hallenberg

Otra cita ineludible del Via Stellae 2010 fue la versión semiescenificada de la ópera veneciana de GF HändelAgrippina”. Escrita en 1709 sobre un libreto del Cardenal Grimani, a partir de música de sus Cantatas italianas, arias de otros compositores y en especial de su oratorio La Resurrezione; algunos de sus números se mantendrían vigentes en Rinaldo y en otras fruslerías. Algo común en la época: una especie de radiofórmula alla barocca.
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El meritorio libreto nos narra a través de dos personajes femeninos bien perfilados, Agrippina y Poppea, las maquinaciones de la primera (todo un lobby) para intentar, y conseguir, nombrar a su hijo Nerón heredero al trono romano de Claudio. Un enredo de situaciones softcore, dignas de unas Bodas mozartianas: vanidad, lujuria, orgullo, ira, redimidos por el amor y la bondad, para un bonito final moralizante.
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Händel escogió y compuso música variada e ilustrativa, brillante y explícita, para dar coherencia y dramatismo a las diversas situaciones de la corte imperial; repasando los distintos estados de ánimo de los personajes, expuestos todos ellos a los designios de la inmoralidad –Agrippina- y de la astucia –Poppea- Con la luminosa belleza, y la atractiva maestría de un joven pero suficientemente preparado Georg Friedrich.
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Fabio Biondi acudió a Santiago de Compostela con su orquesta barroca, Europa Galante, y un elenco de cantantes muy similar al estreno en el Malibran veneciano del pasado otoño, con la orquesta de La Fenice. La obra se presentó con la orquesta sobre el escenario, atrás, y los actores interactuando en los escasos metros que quedaban de tablas y el patio de butacas, bajo la dirección escénica de Davide Livermore . Sobre el fondo, unas reiterativas proyecciones de sombras a cargo del grupo Controluce, que poco aportaban.
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Ann Hallenberg: tal vez la mejor mezzo händeliana del momento fue una Agrippina con enjundia. Intensa y expresiva en el recitativo, poderosa y subyugante en las arias, siempre dueña de un fraseo goloso, de una tímbrica embriagadora y de una expresividad contagiosa: una voz que engancha. Un portento de determinación que consigue implicar al público, mientras se embolsa un triunfo sin paliativos: carisma creo que se le llama a esto. Imperial fue su atormentada interpretación de “Pensieri, voi mi tormentate” del acto II:
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Verónica Cangemi: una Poppea dulce pero decidida, menos expresiva que su oponente, de gratísimo timbre y atractiva línea de canto. Comedida en emotividad, un tanto exigua en personalidad.
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Lorenzo Regazzo: un Claudio abufonado, inestable, border line, sobreactuado a lo Jack Nicholson, pero bien dicho por el bajo italiano: enfático, extrovertido, expansivo, poniendo en valor un instrumento vocal nada llamativo.
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Xabier Sábata: un Ottone con empaque, resaltando la debilidad del personaje con una gran actuación y unas dotes canoras adecuadísimas. Vibrante y hermoso.
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José María Lo Monaco: mezzo de nombre invertido, de canto contenido para un inestable Nerone; nada especial pero resultón.
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Ugo Guagliardo: Pallante de empuje y tronío.
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Milena Storti: un pobre Narciso, de emisión heterogénea, ligerilla y poco atractiva
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Davide Malvestia: suficiente para salvar su secundario personaje –Lesbo- y su apellido.
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Europa Galante se decantó por el lado casto, recatado, de escasa fantasía, para una partitura en muchas ocasiones lasciva. Sonoridad escasa de brillo; por momentos, agreste y desabrida; corta de dinámicas, siempre en un segundo plano sonoro. Faltó intensidad y amplessi en la orquesta pese a la actividad de un incansable Fabio Biondi.
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En todo caso una cima… y volviendo al símil ciclista: fue una pena que no hubiese una tercera, para evocar las míticas Tres Cimas del Lavaredo… y sus imprescindibles TreintainueveVeinticinco.

viernes, 23 de julio de 2010

Orlando, furioso; Lemieux, exultante

Decíamos ayer…
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... que las óperas barrocas son el Tourmalet del Festival Via Stellae. Intensas, elevadas, decisivas, demoledoras… un Rubicón donde un buen festival se juega éxito y reputación.
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Un año más (y van …) el Via Stellae compostelano ha acertado de pleno: obras, repartos, orquestas, directores… En esta edición nos proponían dos títulos: la Agrippina de GF Händel, y el Orlando Furioso de A Vivaldi.
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El segundo Orlando vivaldiano es una obra desatada, rebosante de excesos, escaparate de affetti, colmada de recursos dramáticos: magia, locura, ternura, desesperación,… Compuesta en 1727 para el teatro San Angelo de Venecia, contó con un gran reparto en su época, al igual que el que se subió a las tablas del Teatro Principal de SdC en versión de concierto: un elenco redondo, homogéneo, adecuado, musical, y una orquesta, la Venice Baroque, con toda la magia y el brillo veneciano en todos sus atriles; al mando, un experto: un Andrea Marcon animado, positivo, contento, generoso…
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Orlando: Marie-Nicole Lemieux: bajo un look y un lenguaje corporal a lo Rosa de España, asomaba un carácter indómito e incontenible que, desde la sobreactuación, oscilaba entre el puro infantilismo ingenuo hasta la demencial fiereza, realzada por una expansiva voz más de mezzo que de contralto, fecunda en armónicos, bien gobernada y homogénea, cordial coloratura, inmensa riqueza musical, como un abrazo de corcheas. Su escena de locura fue de ídem, al igual que el recibimiento del público en los saludos.
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Marie-Nicole Lemieux: aria de Orlando "Nel profondo cieco mondo"
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Alcina (Marina Prudenskaya): típica mezzo eslava, más larga que un día sin pan, de voz entubada y escasos matices. Muy nerviosa y algo ausente dramáticamente de la función, leyó sus atractivas arias de una forma un tanto académica, sin salsa, ni grasa, ni personalidad.
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Bradamante (Romina Basso): en un papel adecuadísimo a sus cualidades supo brillar Romina, demostrando categoría y entrega, belleza y pasión, juventud y arrebato. Bravo!
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Angelica (Inga Kalna): comienzo heterogéneo y titubeante para ir consolidando el personaje más tierno, con unas aterciopeladas arias intimistas, y una voz que se fue ajustando como un guante al rol.
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Medoro (Martín Oro): equilibrio, buen gusto, profundidad, empaque…
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Ruggiero (David D. Q. Lee): una excelente impresión dejó este contratenor de exquisito gusto en el fraseo, bello timbre y sonoro instrumento.
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Astolfo (Luca Tittoto): barítono atenorado de vocalidad brillante y creíble, buena y agradable emisión.
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La orquesta veneciana estuvo maravillosa: de sonoridad untuosa en cuerdas y maderas, brillante y soleada, suculenta de dinámicas, amplias pero bajo control. Andrea Marcon desde el clave pilotaba con buen tino la nave a través de esos mundos feéricos y encantadores que el bueno del Prete Rosso nos dejó de regalo.
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Grazie, signor Antonio!