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domingo, 31 de mayo de 2015

El Homenaje de Bruckner


La Séptima Sinfonía en mi mayor de Anton Bruckner (1824-1896) se ha convertido en la más conocida y admirada del compositor, superando a la muy apreciada Cuarta. Por sus indudables cualidades musicales que fueron popularizadas por la extraordinaria película de Visconti, Senso (1954)

Fue estrenada en diciembre de 1884 en Leipzig, bajo la batuta de Arthur Nikisch, recogiendo el evento el siguiente comentario laudatorio: “Al comienzo, Curiosidad, luego Interés, más tarde Admiración, y al final Entusiasmo”

El segundo movimiento, Adagio “Sehr feierlich und sehr langsam” (con una muy lenta solemnidad) es una sima profunda y hermosa de la literatura sinfónica, y fue escrito como homenaje In Memoriam a su admirado Maestro, Richard Wagner, desaparecido mientras completaba la partitura. No solo en el intenso lirismo wagneriano de sus cuerdas sino también con la inclusión, en los momentos cumbre, de cuatro trompas wagnerianas.

Dicho movimiento comienza con la desolación más profunda e intensa, pero contenida, en las cuerdas bajas y en las tubas, para ir ganando el consuelo en los violines del segundo tema. Tras un amplio desarrollo cuntrapuntístico de ambos temas, termina en un amplio crescendo muy emotivo.

Un sentido homenaje en una página de absoluta maestría.

Escuchemos la divina versión de Sergiu Celibidache con la Filarmónica de Munich:


(vídeo Classical Vault 1)

domingo, 16 de marzo de 2014

10. DÉCIMA, en Fa ♯ Mayor


El Adagio inicial de la Décima Sinfonía es el único movimiento totalmente terminado por Gustav Mahler. Esta Sinfonía, iniciada en el verano de 1910, es la Inacabada del compositor austríaco, posiblemente debido a una fuerte crisis matrimonial.

En los primeros años tras la desaparición del compositor se afirmó que Mahler había ordenado destruir todos los apuntes de la obra; y así se había hecho. Pero en 1924 Alma Mahler publicó una edición facsímil de los esbozos y el plan general de la obra, en cinco movimientos; ésto dio pié para su estreno público. Primero el Adagio completo, y el Purgatorio (tercer movimiento) terminado por Krenek, y posteriormente, a partir de los años sesenta, y gracias a las últimas entregas de Anna Mahler, las sucesivas versiones completas y ejecutables de Deryck Cooke, hasta tres. Con los años nacerían otras versiones: Carpenter, Weeler, Mazzetti, Barshai

Pero volviendo al Adagio, éste es un sensacional movimiento profundamente mahleriano, que se ensambla extraordinariamente bien con la Novena Sinfonía; una perfecta continuación en un lenguaje musical cada vez más vanguardista. 

Consta de una introducción melódica de las violas en Andante y dos ideas temáticas principales; la primera, amplia y poderosa, lírica y apasionada, contrasta con la segunda, mucho más ligera y aérea, con aires de danza. Los tres elementos se van sucediendo y desarrollando en inversión, hasta el brutal acorde de nueve notas en fortissimo, absolutamente cromático y expresionista, una violenta disonancia que fenece en una serena coda de armonías tonales:


(vídeo llaryRhyneKlange)

Filarmónica de Viena
Leonard Bernstein

FIN

domingo, 9 de febrero de 2014

9. NOVENA, en Re Mayor


La última sinfonía acabada por Mahler, en 1909, fue estrenada por Bruno Walter más de un año después del fallecimiento del compositor. Se trata de otra obra monumental, en esta ocasión totalmente instrumental, aunque como bien dice el compositor Dieter Schnebel “… los instrumentos son obligados a hablar”

Una obra que deslumbró a los miembros de la Segunda Escuela de Viena, especialmente a Alban Berg, como bien dejó dicho el añorado Eugenio Trías: por el dominio del espacio sonoro, las peculiaridades tímbricas y la reorganización de la textura orquestal.

Fue estructurada en cuatro movimientos de manera harto inusual:

I. Andante Commodo: descomunal inicio de la Sinfonía; una suerte de marcha fúnebre implacable sobre la organización del Caos.

II. Ländler: el punto popular animado por un núcleo de vals.

III. Rondo-Burleske: la poca luz relajante de todo el pentagrama.

IV. Adagio: es el sobrecogedor final de la obra; desde el mismo comienzo es una llamarada de cuerdas empujadas por metales ardientes, donde los acordes suspendidos años-luz obligan a la melodía a detenerse.

Aquí la orquesta de Mahler revela Procesos situados más allá de la Vida y la Muerte biológicas, una Creación y Destrucción a nivel cosmogónico.

Una fenomenal ignición de combustible que, fusionando hidrógeno bajo atmósferas de hierro fundido, exhala un séquito de radiaciones estelares; poco a poco van dejando una especie de ruido cósmico, hasta que, próxima al colapso, deviene en un reposo inestable de la materia sonora.

¡El Universo según Gustav Mahler!

... en esta ocasión en la laminante versión de Klaus Tennstedt y la Orquesta Filarmónica de Londres:



(vídeos Barbebleuei)

domingo, 12 de enero de 2014

8. DE LOS MIL, en mi ♭ menor


Fotografía: Ensayo general para el estreno absoluto de la Octava Sinfonía en el Neue Musik-Festhalle. Munich, septiembre 1910  (fuente: wikipedia)

Un monumental fresco, variado pero unitario, de música sacra, dramática, descriptiva, lied, polifonía, marcha, creación y redención. Todo ello es la Octava Sinfonía en mi bemol menor de G. Mahler, o según él mismo la  obra más grande que había hecho jamás…  “mis Sinfonía anteriores no son más que un preludio de ésta” ” Imaginen el universo entero empezando a sonar y resonar; ya no hay voces humanas, sino planetas y soles girando” 

Una Sinfonía escrita para la Voz Humana, una Sinfonía para Mil… Efectivos inmensos: una orquesta enorme, ocho solistas, dos Coros completos y un Coro de voces blancas.

Fue escrita durante el verano de 1906, dedicada a su querida mujer Alma, y estrenada, con gran éxito de crítica y público, por el propio compositor en Munich en 1910; en las décadas siguientes la crítica no fue tan unánime en sus elogios, siendo tachada por algunos ilustres como débil, suave, más pura que emotiva o simplemente kitsch. Se compone de dos partes:

La primera es, a la manera de un JS Bach, una gran Motete, en latín, basado en el himno cristiano del siglo IX Veni Creator Spiritus atribuido al arzobispo de Maguncia Rabanus Maurus , traducido al alemán por Goethe, y cuya apoteosis es una grandiosa doble fuga masiva que se alcanza a través de una forma de marcha progresiva tan al gusto de Mahler. Representa el primer movimiento de la obra. Escuchen el Inicio, desde el órgano:


La segunda parte se basa en la escena final del Fausto de Goethe (el viaje del alma de Fausto en su ascensión al cielo), a modo de descomunal Oratorio alemán, en funciones de movimiento lento, scherzo y finale. El comienzo descriptivo, único pasaje enteramente orquestal, en poco adagio, da carácter misterioso a las montañas solitarias del entorno escénico. El Finale, el Chorus Mysticus, nace de un soplo para en un crescendo contenido, alcanzar el soberbio clímax en un tutti del aparato interpretativo retomando el Veni Creator. Escuchen este final:


(vídeos Barbebleuei)

Staatsopernchor Berlin
Prager Philharmonischer Chor
Aurelius Sängerknabe Calw
Staatskapelle Berlin
Pierre Boulez

sábado, 30 de noviembre de 2013

7. CANTO DE LA NOCHE, en mi menor


La nocturna Séptima Sinfonía de Gustav Mahler, una de las menos reconocidas de su autor, en su abandono del Romanticismo del XIX y su apertura a los nuevas tendencias expresivas del siglo entrante (menos amables), encierra sin embargo en su estructura cíclica todo el Universo musical mahleriano: desde el sosiego y la ternura sublimes hasta los más grotescos, vulgares e inquietantes parajes del alma; un repaso, marchoso, por los diferentes estados del ánimo.

Fue compuesta entre 1904 y 1905, y estrenada por el propio compositor en Praga en 1908, con muy poco éxito, todo hay que decirlo.

Escrita en cinco movimientos, ostensiblemente cíclicos; el Primero, sombrío pero con todo tipo de algarabías rítmicas de amplio desarrollo, y el Finale triunfal rozando la atonalidad; ambos muy densos y expansivos. En medio, como un corazón indiviso, dos Músicas Nocturnas que engloban un Scherzo agitado; la primera, que nace de la visión de La Ronda de Noche de Rembrandt (ver arriba), oscurece y subtitula toda la obra.

La Nachtmusik II (Andante amoroso) es el momento más sereno, también el más triste, y un punto sarcástico. Anclado en un romanticismo obsoleto, mantiene un halo de sosiego en cuerdas y maderas que fluye con su propio lirismo relajado y evanescente; guitarra, arpa y mandolina contribuyen a suavizar las heridas de todo el conjunto Visiones poéticas, según Alma...


Chicago Symphony Orchestra
Pierre Boulez
(vídeo Barbebleue.i)

domingo, 22 de septiembre de 2013

6. TRÁGICA, en la menor

-Retro_Grade1
Considerada por una parte de la crítica como una de las más perfectas, la Sexta Sinfonía de G. Mahler fue escrita entre 1903 y 1904, en la menor; en esta trágica tonalidad se abre y en ella misma concluye, exhausta. Para Alban Berg era “la única Sexta, a pesar de la Pastoral”

Su estructura formal es decididamente clásica; cuatro movimientos en los que se enseñorea la forma sonata con su temática y su tonalidad. Entre los dos movimientos extremos, dos descomunales Allegros, se instala la inestabilidad de las piezas centrales, un Scherzo y un Andante; no fue hasta el último ensayo antes de su estreno que el compositor fijó su orden de aparición: S/A.

La Grandiosidad heroica del Finale, Allegro moderato, con su sucesión progresiva de marchas vitales cuyos límites explotan en los golpes de martillo, golpes del destino del héroe, hasta la elegíaca coda de metales y el reposo en el pizzicato de las cuerdas, representa el meollo esencial de la Sinfonía. 

Pero no cabe duda de que en la elevada pureza del Andante moderato habita la trascendentalidad. En ese movimiento, tal vez el más romántico y el menos atrevido, a través de sus oleadas de cuerda respiran el héroe y el artista, más allá de lo inexorable… una pieza cuya noble hermosura nos hace tanto bien.

(vídeos Tokkemon)



domingo, 18 de agosto de 2013

5. QUINTA, en Do♯ menor: elipsis y geometría


Gustav Mahler - Gordon Shaw

Llegamos a la Quinta, para la cual recuperamos una antigua crónica sobre su interpretación a cargo de la OSG. Estamos en verano...

No se alarmen, no voy a hablar del Círculo de quintas; tampoco sabría. Con este geométrico título quiero referirme a la Quinta Sinfonía de Gustav Mahler escuchada el pasado jueves 18 en el Auditorio de Galicia. La interpretación corrió a cargo de la Orquesta Sinfónica de Galicia con uno de los valores en alza de la dirección orquestal, el Maestro Pablo González, titular de la OBC a partir del próximo septiembre.

Las Sinfonías de Mahler son auténticos tapices poliédricos, pero aquí quiero hablar de una órbita elíptica en la interpretación de esta Quinta, situando como centro al propio Mahler, por su mayor o menor proximidad al espíritu compositivo, que desde cada personal foco mantiene siempre su propia perfección geométrica e incluso su bella excentricidad.

La vibrante y sólida, sin reciedumbres, arquitectura sonora del monumento mahleriano, que construyó González se apoyaba en dos columnas maestras: por un lado, en la clarificación del ambiente sonoro, siempre diáfano y eufónico; y por otro, en el absoluto control de dinámicas, amplias pero aseadas, arrolladoras pero pulcras. Así el edificio abundó en una amplia expresividad, a la vez amena y atractiva, más aún tratándose de una sinfonía larga y agitada. En el aspecto estilístico, el maestro optó por la implicación humana, contenida, nada mística pero de una intimidad que huyendo del romanticismo se afirma en el expresionismo de sus bruñidos metales cromáticos, y en la evolución de sus propios estados anímicos.

Ia. Trauermarch: desde la fanfarria inicial, asociada por algunos a la Quinta de Beethoven, sensacional prestación de trompas, trompetas, trombones y tuba en todo este inmóvil movimiento, soporte sonoro de él, contrastado en la nostálgica melodía de los violonchelos. Unos bronces que aportaban toda la pompa de las elegías mayúsculas.

Ib. Stürmisch Bewegt: vehemencia interpretativa, agitación interior, descarnada y humana que sacude de manera precisa, muy precisa, a todos los atriles. Posiblemente el momento más eficaz, dulce y redondo de la interpretación.

II. Scherzo: más anodino el excesivo scherzo, de ritmo vienés, popular y elegante en su danza, pero algo extraño y ajeno, como mirado desde fuera, tal vez buscando una distancia preventiva.

IIIa. Adagietto: el célebre movimiento, regalo de bodas de Alma Mahler, fue leído con hondura, pero sin el arrobo suficiente en las cuerdas más agudas. Dejó flotando un sentimiento sin huella en el alma, salvo en aquellos íntimos pasajes en los que el amor intenso del compositor deambula, ingenuo, entre las violas y los violonchelos

IIIb. Rondo-Finale. Allegro: la monumental polifonía, en forma fugada, con rasgos de ironía y desapego, tiende a la alegría vital, con la, ahora sí, óptima asistencia de todas las secciones, y de nuevo, el fulgor del metal rematando el proyecto.

Un gran Mahler, personal, elíptico, embridado, tal vez no genial pero con la talla suficiente para exclamar, con la últimos acordes todavía resonando, un sentido y también contenido ¡Bravo!

Desde la Goldener Saal del Musikverein (otro monumento) escuchemos el comienzo de la Quinta Sinfonía de Mahler bajo la dirección de Leonard Bernstein:


(vídeo Tokkemon)

domingo, 14 de julio de 2013

4. CUARTA, en Sol Mayor

más humano
fotografía Cecilia -peachesenregalia- RS

..
No hay música en la Tierra
Que se pueda comparar a la nuestra.
Cecilia y sus parientes
Son excelentes músicos de Corte.

Las voces angelicales nos cantan
Y alientan a nuestros sentidos
A despegar la Alegría

-Das Himmlische Leben (La Vida Celestial)


Escrita en la tonalidad de la Bendición, Sol Mayor, la dulce y ensoñadora gema de 1901 marcó para Gustav Mahler el final del ciclo Wunderhorn y, a la vez, el comienzo de una nueva senda sinfónica en su carrera: evolución y descubrimiento. 

Una partitura más breve que sus predecesoras, adornada por una veta clásica que recorre todo el primer movimiento, y que transita con la fragilidad de un sueño infantil diversos territorios, desde lo bucólico hasta lo sarcástico para desvanecerse en el Lied final "Das Himmlische Leben"; allí el paraíso celestial se derrama a través de la voz de la soprano y las cuerdas de la orquesta, no sin cierto revuelo...

Si en el Primer Movimiento "Bedächtig.Nicht eilen. Recht gemächlich" atravesamos con gracia y elegancia parajes haydnianos, con el Segundo "In gemächliger Bewegung. Ohne hast" bordeamos el Hades, más cerca de lo sarcástico que de lo diabólico.

En el Tercero "Ruhevoll" -poco adagio- cruzamos el puente hacia el Paraíso en otro de esos evocadores y sublimes adagios mahlerianos anímicamente tendidos. Terminamos recorrido en el Cielo: el Cuarto movimiento "Sehr behaglich" es el Wunderhorn Lied que nos hace enmudecer para sentir... 
en la sensacional versión de Judith Raskin (soprano), George Szell y la Orquesta de Cleveland 1963:


(vídeo mahlerman77)

sábado, 8 de junio de 2013

3. TERCERA, en re menor

(nebulosa del Cangrejo)
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¡Oh, Hombre! ¡Presta atención!
¿Qué dice la profunda medianoche?
¡Yo dormía!
¡Me desperté de un sueño profundo!
¡El Mundo es profundo!
¡Y más profundo de lo que el día recuerda!

¡Oh, Hombre! ¡Presta atención!
¡Profundo es tu dolor!
¡El placer es más profundo aún que el sufrimiento!
El dolor habla ¡Desaparece!
Más todo placer quiere Eternidad,
¡Quiere profunda, profunda Eternidad!

- F. Nietzsche -.
Este texto de Así habló Zaratustra fue utilizado por Gustav Mahler para poner voz humana al cuarto movimiento de su Tercera Sinfonía en Re menor: lo que me cuenta el hombre. Punto intermedio del relato cosmogónico emprendido en su grandiosa obra en seis movimientos: “la construcción de un mundo”; desde la Naturaleza inanimada, generadora de vida, hasta el místico final en la pura Trascendencia: lo que me cuenta el Amor.
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El Amor entendido por Mahler como el dios supremo, en un sentido religioso y moral, en una especie de panteísmo sinfónico. A través del Arte late la ansiedad del ser humano por la trascendencia, la eternidad, la disolución en el todo…
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El comienzo, un caos originario sometido a los elementos:
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Parte Una
I. El Despertar de Pan : en la llamada de las ocho trompas (el estado natural en el lenguaje romántico), y su fecundación vital que inicia una constante marcha incansable y primigenia conducida por la salvaje omnipresencia de los metales (entrada del verano): El Inicio de Todo, en la referencial versión de Jascha Horenstein 1970 con la London Symphony Orchestra (vídeo Barbebleuei)
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Siguiendo los peldaños intermedios:
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Parte Dos
II. Lo que me cuentan las flores del campo: en un delicado minuetto de “música despreocupada, como solo saben serlo las flores” (Mahler)
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III. Lo que me cuentan los animales del bosque: el scherzo bromista con canto de pájaros y corno de postillón. “Mi música no es más que el ruido de la naturaleza”
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IV. Lo que me cuenta el hombre
: un lied orquestal de medianoche, misterioso, profundo y grave, en la más baja tesitura femenina.
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V. Lo que me cuentan los ángeles: coral canto celestial del Wunderhorn, alegre e ingenuo en el Coro de niños.
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Subiendo hasta el plano superior, el sublime Adagio final, extenso e intenso:
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VI. Lo que me cuenta el Amor: un devenir atemporal en dos temas contrastantes, instrumentados en los registros agudos de los violines, cuyas melodías solemnes y meditativas nos van convirtiendo en polvo estelar, en Cobalto químicamente puro; aquí en la impresionante lectura de F. Charles Adler 1952 con la Vienna Symphony Orchestra (vídeo Barbebleuei)
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El Génesis según Mahler…

ps:  para continuar con la serie sinfónica de Mahler retomo esta antigua y valiosa entrada, por economía de medios y de  esfuerzos. Ustedes disculparán...

domingo, 28 de abril de 2013

2. RESURRECCIÓN, en Do menor



Grosse Auferstehung (1911) - W. Kandinsky

¡Resucitarás, sí resucitarás,
polvo mío, tras breve descanso!
¡Vida inmortal
te dará quien te llamó!

La Segunda Sinfonía de Gustav Mahler encuentra su génesis en un poema sinfónico, de escaso éxito vista la despiadada crítica que le dedicó el director Hans von Bulow; se trataba de Totenfeier (Ritos fúnebres).

Poco a poco Mahler lo va encajando, como primer movimiento, en su proyectada segunda obra sinfónica, de la que avanza en dos nuevos movimientos, segundo y tercero. Pero no es hasta otro encuentro con Bulow, esta vez en su funeral, cuando el compositor da forma definitiva a su obra, a partir del poema Die Auferstehung (La Resurrección) de Fiedrich Gottlieb Klopstock (1724-1803) interpretado durante las exequias del conductor. A partir de dicho texto, reelaborado por Mahler, cobra sentido toda la Sinfonía, en un movimiento final absolutamente impresionante y glorioso: el problema de la vida y de la muerte resuelto en la Resurrección.

Todo el Universo musical mahleriano concentrado en la primera obra de la trilogía sinfónica basada en los Wunderhorn Lieder.  Con un contingente de medios descomunal también es pionera en la introducción de la voz, en este caso soprano, alto y Coro. En total, cinco movimientos en torno a hora y media de duración:

1. Allegro maestoso: es el Totenfeier, una marcha fúnebre de amplia envergadura y poderoso dramatismo, cuyo tema basado en el Dies Irae será retomado en el finale.

2. Andante moderato: un plácido y sencillo laender vienés que evoca los tiempos felices de la vida.

3. In ruhig fliessender Bewegung: basado en el lied San Antonio de Padua predica a los peces, tiene un desarrollo incansable a modo de movimiento perpetuo con aromas de su Bohemia natal, pero donde aparece ya el “grito de desesperación”

4. Urlicht: un nuevo Wunderhorn lied , para alto, que en forma luminosa introduce el gran final.

5. Im Tempo des Scherzos: este descomunal movimiento se divide en dos amplias partes. La primera, puramente instrumental, se abre con el grito de desesperación para desarrollarse desde Dies Irae hasta el tema de la Resurrección con amplias repeticiones y modificaciones que van preparando la llegada de la segunda parte. Los tutti de la orquesta nos pasan de la nada al Todo con tan solo dejarnos llevar…

Entra el Coro en pianissimo y a cappella e introduce la parte final declamando el poema de Klopstock en sucesivos versos intercalados con sublimes interludios orquestales, a los que se van uniendo los dos solistas, para, incrementando la tensión, llegar al clímax de la obra con el Coro en fortissimo y el tañido de campanas.

Siendo Georg Solti un destacado mahleriano, especialmente referencial en la lectura de La Segunda, escuchemos su interpretación de la parte final de la obra, desde la entrada del Coro, en un concierto en vivo en la Philharmonie el 3 de marzo de 1979, con Lucia Popp, Mira Zakai, el Coro de la Catedral de Santa Eduvigis y la Orquesta titular, la Filarmónica de Berlin:

(vídeo Barbebleuei)

domingo, 24 de marzo de 2013

1. TITAN, en Re Mayor


Su tiempo ya ha llegado…

Gustav Mahler comenzó su Primera Sinfonía en 1885 durante su estancia, como director musical, en Cassel. La primera versión, en cinco movimientos, denominada Titán, poema sinfónico fue terminada tres años más tarde y estrenada en Budapest en 1889. Pero la versión definitiva, ya sin el movimiento central llamado Blumine, fue dirigida por el propio compositor en Berlín en 1896.

En origen fue influenciado por la novela Titan del escritor alemán Jean Paul (1763-1825); trataba de un héroe cuya poderosa arma era su extraordinaria fuerza interior, y en quien Mahler se vio reflejado. Pero a medida que avanzaba la composición se fue alejando, incluso en el nombre, y adentrándose en una visión más íntima y personal, más romántica, de su propia vida; en parte al menos debido al tórrido enamoramiento que por esas fechas vivió por la Señora von Weber, nieta política del gran Carl Maria.

Esta su primera Sinfonía contiene ya todos los elementos, tan variados, que componen el universo musical de Mahler, un romántico y toda una constelación sonora:

lujuriosa orquestación siempre original

personal juego de tensiones dramáticas desbordadas

sublimes contrastes de un lirismo extraterrenal hasta un grotesco pedestre muy eslavo,

lenguaje ecléctico e innovador para mostrar sentimientos , vínculos emocionales,

y ¡cómo no! su profundo amor por el sonido, mejor aún, por el canto de la naturaleza.

Así su primer movimiento “Langsam. Schleppend. Wie ein Naturlaut” (Lento. Arrastrando. Como un sonido natural) nos ofrece el despertar de la naturaleza desde los pupitres de la orquesta, evocando una Primavera sin Final, desde el misterioso comienzo en las cuerdas y la llamada del cuco en el clarinete, hasta la dulce y expansiva melodía tomada del segundo –Iba yo una mañana por los campos- de sus Lieder Eines Fahrender Ggesellen, por momentos irreal y de nuevo misteriosa, que conduce a una triunfal coda presentada por la fanfarria de trompetas.

Una oda que pasamos a escuchar en una de las mejores interpretaciones que se han registrado: Rafael Kubelik y la Orquesta de la Radio de Baviera, en directo en la Herkules-Saal de Munich:


(vídeo Barbebleuei)

Un relajante y terapéutico paseo por la Naturaleza, ahora que ya tenemos con nosotros la Primavera…

domingo, 27 de enero de 2013

Sensaciones en torno a la “JÚPITER”

Resulta muy reconfortante comprobar que no hemos perdido la capacidad de emoción, aún golpeando una y otra vez en la misma fragua. Aunque en ocasiones nos asalte la duda respecto a si páginas mil veces escuchadas con deleite y pasión, páginas archiconocidas, todavía guardan intacta su capacidad emotiva; si todavía podemos volver a ellas con ingenuidad y salir con asombro. Lo contrario sería algún tipo de muerte…

Exactamente eso, una duda razonable, me recorrió en forma de sensación angustiosa a raíz de una revisión de la Sinfonía n. 41 en Do Mayor “Júpiter” KV 551 de WA Mozart.

¿Continuaría erizándome el vello como ha hecho siempre?

¿Sentiría fatiga o aburrimiento?

O sería un valor refugio seguro para estado anímicos determinados!?

El resultado, de nuevo y espero que por mucho tiempo, ha sido generosamente satisfactorio. No sólo sino también; a la capacidad emotiva unía nuevos descubrimientos sensoriales. El sueño fue más plácido esa noche… al menos Mozart, su espíritu, seguía vivo y siendo efectivo. Era su triunfo, y mi refugio frente a la ciclogénesis vital.

El último movimiento –Finale: molto allegro- de su última Sinfonía sigue conmocionando por la transparente comunicación que se agita libremente sobre el robusto contrapunto de su fugado a cinco voces, que eleva su victoria más allá de su tiempo.

Pero no conviene olvidar que en Música el medio también es valorable, y esa persona que mueve las manos frente a la orquesta puede ser decisiva. Así ocurre en la nítida y limpia lectura, mozartiana, que de dicho movimiento obtiene Günter Wand (1912-2002) de la Orquesta Gürzenich de Colonia.

¡ojalá les emocione tanto como a mi!



(vídeo Barbebleuei)

domingo, 9 de diciembre de 2012

Duelo por un Héroe



Decepcionado con el rumbo político de su admirado Bonaparte al hacerse coronar Emperador “¡ahora sólo obedecerá a su ambición…!” Beethoven sustituye el segundo movimiento de su Tercera Sinfonía “Heroica”op.55; la marcha triunfal deja lugar a una marcha fúnebre: el duelo por un héroe.

La Marcia Funebre: Adagio assai es la pieza más célebre de la primera gran sinfonía beethoveniana, el monumento que rompe las costuras del clasicismo orquestal.

Sobre un ritmo de marcha procesional se alternan un primer tema doloroso y amargo, con un segundo más dulce y libre que es sometido en todo momento a la tiranía andante de la marcha, no sin visitar, en su parte central, los placeres del desarrollo fugado en los segundos violines.

Hans von Bülow, el legendario director alemán, se ponía unos guantes negros para dirigir esta pieza ¿se puede ser más elocuente? Creo que no…

Mejor no añadir nada y escuchar el movimiento completo con la Filarmónica de Viena, dirigida por Erich Kleiber, otra leyenda:

(vídeo Barbebleuei)

sábado, 17 de marzo de 2012

El fuego de la Cuarta, por Svetlanov

Estrenada en Moscú en 1878, la Cuarta de PI Chaikovski es la Sinfonía del Fatum, del Destino como Fatalidad, que la convierta en una partitura cíclica, cuyo tema principal reaparece también al final de la obra

Fue compuesta durante el año 1877, simultaneado con el Eugene Onegin, y fue dedicada a M. von Meck, con quien por esa época comenzó su relación. Entre su intercambio epistolar encontramos una intensa descripción de esta Sinfonía, sobre cuyo cuarto movimiento, Allegro con fuoco, decía Chaikovski “Si no encuentras ningún motivo de alegría en ti, mira hacia los demás. Existe una felicidad simple pero poderosa.”

Así, este movimiento se convierte en una fiesta popular, basada en una canción rusa que convierte “una realidad penosa en sueños de felicidad fugitiva”. Pero el implacable fatum retorna, angustioso, antes del final. La fiesta en la cuerda contrasta con la seriedad bufónica del metal, hasta que la llamada final de la Fatalidad desgarra, con su pesimismo angustioso, el bullicio hedonista, y nos conduce a la destrucción-purificación en el intenso fuego de la cuerda, tal como nos propone la incendiaria versión de Evgeny Svetlanov, el director pirómano, al frente de su Orquesta de la URSS (recuerdan?)

(vídeo yamajun88)

viernes, 10 de febrero de 2012

Szymanowski (x H-C)

...
Una cosa no acepto.
Volver a ese lugar.
Renuncio al privilegio
de la presencia.

Te he sobrevivido suficiente
como para recordar desde lejos.

Wislawa Szymborska –Despedida de un paisaje-
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Uno de los grandes renovadores de la gran escuela musical polaca a comienzos del siglo XX, miembro del grupo Joven Polonia, fue Karol Szymanowski (1882-1937)

Precoz y dotadísimo compositor, dueño de una personalísima armonía, en cuya obra podemos rastrear diversas y cronológicas influencias: desde una primera etapa, post-romántica, deudora de Wagner y R. Strauss; una segunda fase simbolista e impresionista, influida por Debussy; hasta un retorno a valores nacionalistas basados en un folclore popular. A esta tercera y última fase pertenece su magnífica Sinfonía Concertante para piano y orquesta op. 60, compuesta en 1932 y dedicada a su mentor Artur Rubinstein.
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El auge y valoración de la obra del compositor, recordemos los recientes y exitosos montajes de su ópera Krol Roger en el GTL y TR, nos sirve hoy de excusa para presentar una flamante interpretación de su Sinfonía Concertante (27 de enero de 2012 Herkulessaal, Munich) bajo la batuta del granadino Pablo Heras-Casado, más que una promesa de la dirección orquestal española. Tras su afortunada incursión en el podio de la Filarmónica de Berlin, ahora nos llega al frente de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera, con Emanuel Ax al piano, en una lectura de impetuosa tensión y briosa dinámica, dejando la piel en cada arista. Escuchemos el segundo de sus tres movimientos:
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2. Andante molto sostenuto: un piano ostinato acoge un delicado diálogo melódico entre flauta y viola, el cual, tras unas figuraciones del solista, introduce un solo de violín que encadena un formidable crescendo en el tutti; un clímax que se relaja y evapora en delicados timbres cristalinos, avanzados por la flauta y sonorizados en el marfil:
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(vídeo Barbebleuei)

sábado, 21 de enero de 2012

Adagio espressivo (y romántico)

No he podido evitarlo. Una semana más sigo atrapado por Robert Schumann, un compositor que desde fundamentos clásicos encarna el paradigma romántico, en vida y obra, e incluso mira hacia el futuro, hacia la modernidad, con atrevimiento y lucidez.

Y así, pensando, valorando, llego a su Sinfonía en Do mayor (en C de Clara) op 61. Estamos en Dresde en 1845, donde Schumann está saliendo de su primera gran crisis, con fuerza y determinación. Una música de convalecencia, en cuyo cuarto y último movimiento el músico afirma “sentirse renacer”

Esta su segunda Sinfonía, en realidad la tercera en ser compuesta, si bien se asienta en estructuras clásicas, con guiños evidentes a Beethoven (especialmente en los movimientos extremos) su alma y carácter giran en torno a su fenomenal Adagio. Un movimiento portentoso, bellísimo, de una intensidad descomunal, y un tema melódico que hace realidad el concepto del gran Tema al que hace referencia Eugenio Trías.

Este Adagio espressivo es hondamente romántico, apelativo, cautivador por la melancolía serena de su melodía principal que es presentada en las cuerdas y que toma color en la madera del oboe. Y en cuyo desarrollo, dulcemente fluido, alcanza en dos ocasiones el clímax tensional con una intensidad casi religiosa de los violines, dejando hueco, en medio, para un delicado fugato, homenaje al gran Bach.

Escuchemos este tercer movimiento en la siempre irresistible cuerda de la Filarmónica de Viena dirigida en esta ocasión por Leonard Bernstein:


(vídeo Barbebleuei)

Uno de los adagios sinfónicos más excitantemente hermosos...

miércoles, 2 de marzo de 2011

Cuarta de Brahms: “umbrosa caminata”

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
...
-Antonio Machado-
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La Sinfonía N. 4 en mi menor op98 de J Brahms, estrenada por el propio compositor en 1885 con la orquesta de Meiningen, con la presencia de un joven Richard Strauss, fue un rotundo éxito.
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Su última obra sinfónica recrea un auténtico paseo en solitario por los parajes, casi siempre sombríos y brumosos, del compositor de Hamburgo; una trágica marcha hacia adelante, una caminata por la vida…
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I. Allegro non troppo: el tremendo impulso inquietante del primer tema en los violines rompe la inercia del viajero precipitándole camino abajo, hacia lo desconocido; hacia la melodía de las violas, oscura y triste.
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II. Andante moderato: tema legendario en las trompas, recogido en el clarinete con las cuerdas en pizzicato, a modo de marcha lenta, sin prisas, rememorando. El paso se apresura en el segundo tema de las cuerdas, al tiempo que se oscurece el paisaje, bajo un bosque de caducas, para retornar a la llamada ancestral de la trompa y agotarse en los timbales.
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III. Allegro giocoso: en el falso scherzo todo se anima, entran piccolo y triángulo, el clima se hace acogedor, de sabor popular, mientras parece brillar el sol sobre un sendero que se hace fantástico. Reaparece la quietud y el follaje con las trompas, de un modo misterioso…
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IV. Allegro energico e passionato: una portentosa chacona preclásica en estilo trágico, rotundo y hermético; con el añadido de los trombones, los metales presentan el tema de la cantata bachiana bwv150, y se lo entregan a las maderas brahmsianas para evolucionarlo en más de treinta variaciones de instrumentación cambiante y rica: la variación progresiva (tan cara a Schönberg). Brahms nos lleva de excursión, una vez más, de la mano de JS Bach, a través del ser humano y su propia variación (evolución)
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Los vídeos, de abbjorko, pertenecen a la interpretación de la Orquesta del Estado de Baviera bajo la dirección del genial Carlos Kleiber: siempre un muestrario de elegancia en el fraseo, pulcritud estilística, juego de dinámicas, claridad de texturas,… y las más altas cotas de emoción artística.
Su lectura para DG con la Filarmónica de Viena es sencillamente magistral.

jueves, 27 de enero de 2011

De la Naturaleza a la Trascendencia

(nebulosa del cangrejo)
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¡Oh, Hombre! ¡Presta atención!
¿Qué dice la profunda medianoche?
¡Yo dormía!
¡Me desperté de un sueño profundo!
¡El Mundo es profundo!
¡Y más profundo de lo que el día recuerda!

¡Oh, Hombre! ¡Presta atención!
¡Profundo es tu dolor!
¡El placer es más profundo aún que el sufrimiento!
El dolor habla ¡Desaparece!
Más todo placer quiere Eternidad,
¡Quiere profunda, profunda Eternidad!
- F. Nietzsche -.
Este texto de Así habló Zaratustra fue utilizado por Gustav Mahler para poner voz humana al cuarto movimiento de su Tercera Sinfonía en Re menor: lo que me cuenta el hombre. Punto intermedio del relato cosmogónico emprendido en su grandiosa obra en seis movimientos: “la construcción de un mundo”; desde la Naturaleza inanimada, generadora de vida, hasta el místico final en la pura Trascendencia: lo que me cuenta el Amor.
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El Amor entendido por Mahler como el dios supremo, en un sentido religioso y moral, en una especie de panteísmo sinfónico. A través del Arte late la ansiedad del ser humano por la trascendencia, la eternidad, la disolución en el todo…
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El comienzo, un caos originario sometido a los elementos:
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Parte Una
I. El Despertar de Pan : en la llamada de las ocho trompas (el estado natural en el lenguaje romántico), y su fecundación vital que inicia una constante marcha incansable y primigenia conducida por la salvaje omnipresencia de los metales (entrada del verano): El Inicio de Todo, en la referencial versión de Jascha Horenstein 1970 con la London Symphony Orchestra (vídeo Barbebleuei)
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Siguiendo los peldaños intermedios:
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Parte Dos
II. Lo que me cuentan las flores del campo: en un delicado minuetto de “música despreocupada, como solo saben serlo las flores” (Mahler)
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III. Lo que me cuentan los animales del bosque: el scherzo bromista con canto de pájaros y corno de postillón. “Mi música no es más que el ruido de la naturaleza”
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IV. Lo que me cuenta el hombre
: un lied orquestal de medianoche, misterioso, profundo y grave, en la más baja tesitura femenina.
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V. Lo que me cuentan los ángeles: coral canto celestial del Wunderhorn, alegre e ingenuo en el Coro de niños.
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Subiendo hasta el plano superior, el sublime Adagio final, extenso e intenso:
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VI. Lo que me cuenta el Amor: un devenir atemporal en dos temas contrastantes, instrumentados en los registros agudos de los violines, cuyas melodías solemnes y meditativas nos van convirtiendo en polvo estelar, en Cobalto químicamente puro; aquí en la impresionante lectura de F. Charles Adler 1952 con la Vienna Symphony Orchestra (vídeo Barbebleuei)
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El Génesis según Mahler…

miércoles, 5 de enero de 2011

Tercera de Brahms: calidez invernal

La Sinfonía n.3 en fa mayor op 90 de J Brahms fue estrenada por la Filarmónica de Viena en 1883, obteniendo un gran éxito de público y crítica. Catalogada por el director del estreno, Hans Richter, como la Heroica brahmsiana, es considerada la más perfecta de sus obras sinfónicas.
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Escuchemos dos movimientos en la lúcida, decidida e imprescindible versión de la orquesta Philharmonia dirigida por Otto Klemperer. (vídeos de Addiobelpassato)

El tercer movimiento Poco allegretto, que se abre en una fluida y amplia melodía de los violonchelos, es de clima sereno pero sombrío, en el cual las cuerdas semejan maderas, las trompas, al retomar el tema inicial, parecen maderas; junto con las propias maderas del viento, forman la leña que arde en el hogar; un excepcional caso en el que la energía no se transforma sino que se bifurca:


El cuarto movimiento Allegro, trufado de temas y de un heroísmo muy personal, animoso y contenido, anima a salir a pasear en trineo entre abetos blancos, en las escasas horas de sol helado, sabiendo que nos espera la lumbre, para en sus rescoldos caer en la meditación: en la siempre meditativa música de Brahms:

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Segunda de Brahms: “consuelo de amigo”

Johannes Brahms compuso su Segunda Sinfonía en re mayor op 73 poco tiempo después de la Primera; contrasta con los años de preparación que necesitó su debut en el género. Recibida con éxito ya en su estreno en 1877 en Viena, fue su definitivo asiento en el Olimpo del sinfonismo clasicista y su evolución romántica; aceptada como una sabia mezcla de dos genios: Beethoven y Mozart.

Aunque mucho más sosegada que su predecesora, mantiene todo el poderío dinámico de sus brumosas atmósferas en sus cuatro movimientos:

I. Allegro non troppo: belleza melódica a ritmo de vals en cuerdas y maderas, solemnizada en las trompas.

II. Adagio non troppo: es en los tiempos lentos donde Brahms mejor nos habla; en este adagio encontramos la profundidad confortadora en la acariciante línea melódica de los violonchelos, que desarrollarán maderas y violines; a modo de consuelo de amigo, de abrazo sentido y repetido, de apretón de notas como caricias, de ayuda ante la tristeza: el afecto físico que tiende a la desaparición de la agitación dolorosa… Brumas sí, pero horizonte luminoso. Sintamos este agradable efecto en la batuta del genial Sergiu Celibidache con la orquesta SWR de Stuttgart:


III. Allegretto grazioso: danza afable y popular en forma de variación.

IV. Allegro con spirito: explosión orquestal con todo el optimismo vital de la sangre mozartiana (Hanslick)