domingo, 31 de mayo de 2015
El Homenaje de Bruckner
domingo, 16 de marzo de 2014
10. DÉCIMA, en Fa ♯ Mayor
(vídeo llaryRhyneKlange)
Filarmónica de Viena
Leonard Bernstein
FIN
domingo, 9 de febrero de 2014
9. NOVENA, en Re Mayor
(vídeos Barbebleuei)
domingo, 12 de enero de 2014
8. DE LOS MIL, en mi ♭ menor
(vídeos Barbebleuei)
Staatsopernchor Berlin
Prager Philharmonischer Chor
Aurelius Sängerknabe Calw
Staatskapelle Berlin
Pierre Boulez
sábado, 30 de noviembre de 2013
7. CANTO DE LA NOCHE, en mi menor
Chicago Symphony Orchestra
Pierre Boulez
(vídeo Barbebleue.i)
domingo, 22 de septiembre de 2013
6. TRÁGICA, en la menor
domingo, 18 de agosto de 2013
5. QUINTA, en Do♯ menor: elipsis y geometría

Llegamos a la Quinta, para la cual recuperamos una antigua crónica sobre su interpretación a cargo de la OSG. Estamos en verano...
(vídeo Tokkemon)
domingo, 14 de julio de 2013
4. CUARTA, en Sol Mayor
fotografía Cecilia -peachesenregalia- RS
..
No hay música en la Tierra
Que se pueda comparar a la nuestra.
Cecilia y sus parientes
Son excelentes músicos de Corte.
A despegar la Alegría
-Das Himmlische Leben (La Vida Celestial)
(vídeo mahlerman77)
sábado, 8 de junio de 2013
3. TERCERA, en re menor
¡Oh, Hombre! ¡Presta atención!
¡Profundo es tu dolor!
¡El placer es más profundo aún que el sufrimiento!
El dolor habla ¡Desaparece!
Más todo placer quiere Eternidad,
¡Quiere profunda, profunda Eternidad!
- F. Nietzsche -.
Este texto de Así habló Zaratustra fue utilizado por Gustav Mahler para poner voz humana al cuarto movimiento de su Tercera Sinfonía en Re menor: lo que me cuenta el hombre. Punto intermedio del relato cosmogónico emprendido en su grandiosa obra en seis movimientos: “la construcción de un mundo”; desde la Naturaleza inanimada, generadora de vida, hasta el místico final en la pura Trascendencia: lo que me cuenta el Amor.
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El Amor entendido por Mahler como el dios supremo, en un sentido religioso y moral, en una especie de panteísmo sinfónico. A través del Arte late la ansiedad del ser humano por la trascendencia, la eternidad, la disolución en el todo…
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El comienzo, un caos originario sometido a los elementos:
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Parte Una
I. El Despertar de Pan : en la llamada de las ocho trompas (el estado natural en el lenguaje romántico), y su fecundación vital que inicia una constante marcha incansable y primigenia conducida por la salvaje omnipresencia de los metales (entrada del verano): El Inicio de Todo, en la referencial versión de Jascha Horenstein 1970 con la London Symphony Orchestra (vídeo Barbebleuei)
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Siguiendo los peldaños intermedios:
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Parte Dos
II. Lo que me cuentan las flores del campo: en un delicado minuetto de “música despreocupada, como solo saben serlo las flores” (Mahler)
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III. Lo que me cuentan los animales del bosque: el scherzo bromista con canto de pájaros y corno de postillón. “Mi música no es más que el ruido de la naturaleza”
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IV. Lo que me cuenta el hombre: un lied orquestal de medianoche, misterioso, profundo y grave, en la más baja tesitura femenina.
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V. Lo que me cuentan los ángeles: coral canto celestial del Wunderhorn, alegre e ingenuo en el Coro de niños.
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Subiendo hasta el plano superior, el sublime Adagio final, extenso e intenso:
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VI. Lo que me cuenta el Amor: un devenir atemporal en dos temas contrastantes, instrumentados en los registros agudos de los violines, cuyas melodías solemnes y meditativas nos van convirtiendo en polvo estelar, en Cobalto químicamente puro; aquí en la impresionante lectura de F. Charles Adler 1952 con la Vienna Symphony Orchestra (vídeo Barbebleuei)
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ps: para continuar con la serie sinfónica de Mahler retomo esta antigua y valiosa entrada, por economía de medios y de esfuerzos. Ustedes disculparán...
domingo, 28 de abril de 2013
2. RESURRECCIÓN, en Do menor
Grosse Auferstehung (1911) - W. Kandinsky
¡Resucitarás, sí resucitarás,
polvo mío, tras breve descanso!
¡Vida inmortal
te dará quien te llamó!
Siendo Georg Solti un destacado mahleriano, especialmente referencial en la lectura de La Segunda, escuchemos su interpretación de la parte final de la obra, desde la entrada del Coro, en un concierto en vivo en la Philharmonie el 3 de marzo de 1979, con Lucia Popp, Mira Zakai, el Coro de la Catedral de Santa Eduvigis y la Orquesta titular, la Filarmónica de Berlin:
domingo, 24 de marzo de 2013
1. TITAN, en Re Mayor
(vídeo Barbebleuei)
domingo, 27 de enero de 2013
Sensaciones en torno a la “JÚPITER”
(vídeo Barbebleuei)
domingo, 9 de diciembre de 2012
Duelo por un Héroe
sábado, 17 de marzo de 2012
El fuego de la Cuarta, por Svetlanov

viernes, 10 de febrero de 2012
Szymanowski (x H-C)

.(vídeo Barbebleuei)
sábado, 21 de enero de 2012
Adagio espressivo (y romántico)

No he podido evitarlo. Una semana más sigo atrapado por Robert Schumann, un compositor que desde fundamentos clásicos encarna el paradigma romántico, en vida y obra, e incluso mira hacia el futuro, hacia la modernidad, con atrevimiento y lucidez.
Y así, pensando, valorando, llego a su Sinfonía en Do mayor (en C de Clara) op 61. Estamos en Dresde en 1845, donde Schumann está saliendo de su primera gran crisis, con fuerza y determinación. Una música de convalecencia, en cuyo cuarto y último movimiento el músico afirma “sentirse renacer”
Esta su segunda Sinfonía, en realidad la tercera en ser compuesta, si bien se asienta en estructuras clásicas, con guiños evidentes a Beethoven (especialmente en los movimientos extremos) su alma y carácter giran en torno a su fenomenal Adagio. Un movimiento portentoso, bellísimo, de una intensidad descomunal, y un tema melódico que hace realidad el concepto del gran Tema al que hace referencia Eugenio Trías.
Este Adagio espressivo es hondamente romántico, apelativo, cautivador por la melancolía serena de su melodía principal que es presentada en las cuerdas y que toma color en la madera del oboe. Y en cuyo desarrollo, dulcemente fluido, alcanza en dos ocasiones el clímax tensional con una intensidad casi religiosa de los violines, dejando hueco, en medio, para un delicado fugato, homenaje al gran Bach.
Escuchemos este tercer movimiento en la siempre irresistible cuerda de la Filarmónica de Viena dirigida en esta ocasión por Leonard Bernstein:
(vídeo Barbebleuei)
Uno de los adagios sinfónicos más excitantemente hermosos...
miércoles, 2 de marzo de 2011
Cuarta de Brahms: “umbrosa caminata”
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Su última obra sinfónica recrea un auténtico paseo en solitario por los parajes, casi siempre sombríos y brumosos, del compositor de Hamburgo; una trágica marcha hacia adelante, una caminata por la vida…
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I. Allegro non troppo: el tremendo impulso inquietante del primer tema en los violines rompe la inercia del viajero precipitándole camino abajo, hacia lo desconocido; hacia la melodía de las violas, oscura y triste.
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II. Andante moderato: tema legendario en las trompas, recogido en el clarinete con las cuerdas en pizzicato, a modo de marcha lenta, sin prisas, rememorando. El paso se apresura en el segundo tema de las cuerdas, al tiempo que se oscurece el paisaje, bajo un bosque de caducas, para retornar a la llamada ancestral de la trompa y agotarse en los timbales.
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III. Allegro giocoso: en el falso scherzo todo se anima, entran piccolo y triángulo, el clima se hace acogedor, de sabor popular, mientras parece brillar el sol sobre un sendero que se hace fantástico. Reaparece la quietud y el follaje con las trompas, de un modo misterioso…
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IV. Allegro energico e passionato: una portentosa chacona preclásica en estilo trágico, rotundo y hermético; con el añadido de los trombones, los metales presentan el tema de la cantata bachiana bwv150, y se lo entregan a las maderas brahmsianas para evolucionarlo en más de treinta variaciones de instrumentación cambiante y rica: la variación progresiva (tan cara a Schönberg). Brahms nos lleva de excursión, una vez más, de la mano de JS Bach, a través del ser humano y su propia variación (evolución)
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Los vídeos, de abbjorko, pertenecen a la interpretación de la Orquesta del Estado de Baviera bajo la dirección del genial Carlos Kleiber: siempre un muestrario de elegancia en el fraseo, pulcritud estilística, juego de dinámicas, claridad de texturas,… y las más altas cotas de emoción artística.
jueves, 27 de enero de 2011
De la Naturaleza a la Trascendencia
¡Oh, Hombre! ¡Presta atención!
¡Profundo es tu dolor!
¡El placer es más profundo aún que el sufrimiento!
El dolor habla ¡Desaparece!
Más todo placer quiere Eternidad,
¡Quiere profunda, profunda Eternidad!
- F. Nietzsche -.
Este texto de Así habló Zaratustra fue utilizado por Gustav Mahler para poner voz humana al cuarto movimiento de su Tercera Sinfonía en Re menor: lo que me cuenta el hombre. Punto intermedio del relato cosmogónico emprendido en su grandiosa obra en seis movimientos: “la construcción de un mundo”; desde la Naturaleza inanimada, generadora de vida, hasta el místico final en la pura Trascendencia: lo que me cuenta el Amor.
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El Amor entendido por Mahler como el dios supremo, en un sentido religioso y moral, en una especie de panteísmo sinfónico. A través del Arte late la ansiedad del ser humano por la trascendencia, la eternidad, la disolución en el todo…
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El comienzo, un caos originario sometido a los elementos:
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Parte Una
I. El Despertar de Pan : en la llamada de las ocho trompas (el estado natural en el lenguaje romántico), y su fecundación vital que inicia una constante marcha incansable y primigenia conducida por la salvaje omnipresencia de los metales (entrada del verano): El Inicio de Todo, en la referencial versión de Jascha Horenstein 1970 con la London Symphony Orchestra (vídeo Barbebleuei)
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Siguiendo los peldaños intermedios:
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Parte Dos
II. Lo que me cuentan las flores del campo: en un delicado minuetto de “música despreocupada, como solo saben serlo las flores” (Mahler)
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III. Lo que me cuentan los animales del bosque: el scherzo bromista con canto de pájaros y corno de postillón. “Mi música no es más que el ruido de la naturaleza”
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IV. Lo que me cuenta el hombre: un lied orquestal de medianoche, misterioso, profundo y grave, en la más baja tesitura femenina.
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V. Lo que me cuentan los ángeles: coral canto celestial del Wunderhorn, alegre e ingenuo en el Coro de niños.
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Subiendo hasta el plano superior, el sublime Adagio final, extenso e intenso:
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VI. Lo que me cuenta el Amor: un devenir atemporal en dos temas contrastantes, instrumentados en los registros agudos de los violines, cuyas melodías solemnes y meditativas nos van convirtiendo en polvo estelar, en Cobalto químicamente puro; aquí en la impresionante lectura de F. Charles Adler 1952 con la Vienna Symphony Orchestra (vídeo Barbebleuei)
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miércoles, 5 de enero de 2011
Tercera de Brahms: calidez invernal
La Sinfonía n.3 en fa mayor op 90 de J Brahms fue estrenada por la Filarmónica de Viena en 1883, obteniendo un gran éxito de público y crítica. Catalogada por el director del estreno, Hans Richter, como la Heroica brahmsiana, es considerada la más perfecta de sus obras sinfónicas.El tercer movimiento Poco allegretto, que se abre en una fluida y amplia melodía de los violonchelos, es de clima sereno pero sombrío, en el cual las cuerdas semejan maderas, las trompas, al retomar el tema inicial, parecen maderas; junto con las propias maderas del viento, forman la leña que arde en el hogar; un excepcional caso en el que la energía no se transforma sino que se bifurca:
El cuarto movimiento Allegro, trufado de temas y de un heroísmo muy personal, animoso y contenido, anima a salir a pasear en trineo entre abetos blancos, en las escasas horas de sol helado, sabiendo que nos espera la lumbre, para en sus rescoldos caer en la meditación: en la siempre meditativa música de Brahms:
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Segunda de Brahms: “consuelo de amigo”
Johannes Brahms compuso su Segunda Sinfonía en re mayor op 73 poco tiempo después de la Primera; contrasta con los años de preparación que necesitó su debut en el género. Recibida con éxito ya en su estreno en 1877 en Viena, fue su definitivo asiento en el Olimpo del sinfonismo clasicista y su evolución romántica; aceptada como una sabia mezcla de dos genios: Beethoven y Mozart.
Aunque mucho más sosegada que su predecesora, mantiene todo el poderío dinámico de sus brumosas atmósferas en sus cuatro movimientos:

I. Allegro non troppo: belleza melódica a ritmo de vals en cuerdas y maderas, solemnizada en las trompas.
II. Adagio non troppo: es en los tiempos lentos donde Brahms mejor nos habla; en este adagio encontramos la profundidad confortadora en la acariciante línea melódica de los violonchelos, que desarrollarán maderas y violines; a modo de consuelo de amigo, de abrazo sentido y repetido, de apretón de notas como caricias, de ayuda ante la tristeza: el afecto físico que tiende a la desaparición de la agitación dolorosa… Brumas sí, pero horizonte luminoso. Sintamos este agradable efecto en la batuta del genial Sergiu Celibidache con la orquesta SWR de Stuttgart:
III. Allegretto grazioso: danza afable y popular en forma de variación.
IV. Allegro con spirito: explosión orquestal con todo el optimismo vital de la sangre mozartiana (Hanslick)












