
“E' la solita storia del pastore…”, tal vez lo más hermoso de la ópera “L’Arlesiana” (1897) de Francesco Cilea, heredero de la escuela verista italiana. Conocida como el Lamento de Federico, los más grandes tenores la han incorporado a su repertorio. Una emotiva aria teñida de amargura, un obvio dramatismo y una línea melódica cercana al mejor Puccini. Estrenada por el mítico Caruso, aquí os la dejo en interpretación del “rey del legato”: Pippo Di Stefano:
Obra e interpretación que un buen amigo barítono tuvo la gentileza de dedicarme en un programa radiofónico. Belleza para el oído con los ojos húmedos…
Obra e interpretación que un buen amigo barítono tuvo la gentileza de dedicarme en un programa radiofónico. Belleza para el oído con los ojos húmedos…
E' la solita storia del pastore…
Il povero ragazzo voleva raccontarla,
e s'addormi.
C'è nel sonno l'oblio.
Come l'invidio!
Anch'io vorrei dormir cosi,
nel sonno almeno l'oblio trovar!
La pace sot cercando io vò:
vorrei poter tutto scordar.
Ma ogni sforzo è vano...
Davanti ho sempre di lei il dolce sembiante!
La pace tolta è sempre a me...
Perché degg'io tanto penar?
Lei!... sempre mi paria at cor!
Fatale vision, mi lascia!
mi fai tanto male!
Ahimè!