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lunes, 23 de febrero de 2009

Álbumes de una vida (8): “Der Freischütz” y Carlos Kleiber


Janowitz, Mathis, Schreier, Adam, Crass, Weikl
Rundfunkchor Leipzig, Staatskapelle Dresden
Carlos Kleiber

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Carl Maria von Weber estrenó este "Cazador Furtivo" en 1821, abriéndole las puertas de la historia a su nombre, y consolidando la ópera romántica alemana hija del Sturm und Drang. Como puente musical entre Mozart-Beethoven y Wagner-Strauss, fue un adelantando en el concepto de obra de arte total.
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Diversas fueron las causas que motivaron su éxito. Por un lado un libreto débil pero anclado en algunos de los motivos más demandados en esa época: la valoración de la naturaleza, la feliz rusticidad y nobleza del los cazadores, el gusto por lo sobrenatural y demoníaco, los cuentos fantasiosos de espíritus, …
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Musicalmente lograba aunar magistralmente el bello melodismo, vital e ingenuo, con la feliz instrumentación y el novedoso tratamiento tímbrico y armónico.
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Y para mí personalmente supuso también el descubrimiento de otra genialidad: la pasión y sabiduría del director Carlos Kleiber, que ya nunca me abandonarían. Una mezcla maestra de conocimiento y temperamento hasta los límites del perfeccionismo, unidos a la más alta cota de sensibilidad artística, emotividad y elegancia al frente de una orquesta. Un soñador de base sólida, o como se le ha definido “un alquimista musical”.
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Obertura: presenta alguno de los temas melódicos de la obra. Introducción en las cuerdas para ubicarnos en las sombras del bosque por medio de la quietud natural de las trompas. El desasosegante timbal nos presenta al maligno, con su dramatismo y primera gran tensión orquestal. El nostálgico clarinete calma la atmósfera y conduce al lirismo de las cuerdas. Segundo gran ascenso tensional, y conclusión entre cantos populares. Un buen ejemplo de maestría en la concertación, con su control dramático de dinámicas y su limpieza instrumental:

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Cavatina “Und ob die wolke sie verhülle” lirismo pleno de temor entre la pureza cristalina de las cuerdas. Siempre me ha recordado a la Condesa mozartiana, en la voz de la delicada y gloriosa Gundula Janowitz:

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Imposible despedir al Cazador sin retomar el conocido Coro de cazadores del Acto III, con toda su carga de rusticidad y desenfado:

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Luego vendrían papá Kleiber y la Grümmer, pero eso ya es otra historia…

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PS: Cualquier parecido con la actualidad política española es mera coincidencia. Ya se sabe que las escopetas las carga el diablo.