(zarcillos de vid surgiendo de una flor de hortensia paniculata)
foto Barbebleue
Se
podría pensar que es noche oscura,
travesía,
sin
luz, sin esperanza.
Se
podría creer que el sol volviera,
desierto
de
ruido y polvo.
Se
podría esperar en vano la madrugada,
porque
cuando beso tus labios
siempre
cierro los ojos...
Se
podría suponer que no es más que una obertura; un preludio expositor de temas y
motivos. Vana suposición.
Se
podría sentir una sublime introducción; un milagro musical. El más celestial crescendo que se ha escrito, en irresistible color azul plateado (T. Mann).
Se
podría culpar a los etéreos violines in
divisi, revoloteando en el agudo. Al color terrenal de las maderas
recogiendo el tema; a la feliz explosión de acordes en los metales, a golpes de timbal. A
la melodía lenta, sutil y obstinada; al cromatismo sincopado que la impregna.
Al diminuendo final hacia regiones
originarias; a la exposición lumínica que irradia. A la atmósfera de misterio
que levanta… Todo, todo ello es el culpable de la Hermosura.
Se
podría creer que Algo ha bajado del Cielo.
Es Richard Wagner y su Preludio al Acto
primero de Lohengrin.
Barbebleue
(vídeo Barbebleuei)
Lovro von Matacic
Bayreuth 1959
(vídeo Barbebleuei)
Lovro von Matacic
Bayreuth 1959
