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domingo, 27 de noviembre de 2016

KING CRIMSON, soberano directo

foto: escenario, Madrid 21/XI/2016

Las gradas del Palacio Municipal de Congresos estaban completamente ocupadas, apenas se podía encontrar algún hueco debido posiblemente a indisposiciones de última hora. El público, mayoritariamente masculino y de una media de edad que rondaría la cincuentena, era, sin duda alguna, buen conocedor, ferviente seguidor y rendido admirador de la mítica banda nacida en Londres en el ya lejano 1969. Desde entonces, aún sin un gran eco mediático, los incondicionales se dan cita en los conciertos de cada reencarnación del Rey, como si fuese una celebración mística.

Porque King Crimson es una religión sonora, una creencia ciega en una propuesta estética, un continua renovación experimental, una ambición humana, un propósito. Su rostro y alma, un inglés menudo y circunspecto llamado Robert Fripp, único miembro fundador que es una constante en todas las formaciones. Y su divisa, la intensidad sonora, el clímax instrumental, sobre bases en perpetuo cambio. Si logras conectar con su propuesta musical única e irrepetible, por encima de estilos o etiquetas, te conviertes en un adicto irracional; en caso contrario, mejor desistir, o a lo sumo divertirse con alguno de sus temas más conocidos y banalizados. No hay término medio: mucha gente ni los conoce, para quien suscribe son la mejor banda de música popular de todos los tiempos. Su ingente legado, todavía en activo, ilumina el mundo del Rock, por encuadrarles en algún género.

La séptima ¿o era la octava? formación de King Crimson llegaba a Madrid en medio de su gira europea 2016. Fripp decidió en esta nueva reencarnación dimensionar al grupo con tres percusionistas, tres paquetes de percusión que iban más allá de unas simples baterías; además los sitúa al frente de la banda, en primer plano, quedando las cuerdas y metales en segundo plano: dos guitarras, una con su parafernalia de teclados (él mismo y Jakko Jakszyk), un bajista (Tony Levin) y un soplador de flautas y saxos (Mel Collins). Todo un desafío para los tres percusionistas (Pat Mastelotto, Gavin Harrison y Jeremy Stacey), quienes además de proporcionar la sustanciosa base rítmica tejieron entre ellos una fina tela de fantasía.



Se cumplían de nuevo dos máximas de la banda: la enorme calidad instrumental de los músicos que la componen (ésto no es negociable para Fripp) y la predominancia de las percusiones, con sus variadísimos timbres, en el sonido del grupo.

Una de las novedades de esta nueva formación de King Crimson es la reinterpretación (palabras de Fripp) de los clásicos de la banda. Por el comentado concierto desfilaron temas nuevos como «Meltdown» o «The Hell Hounds of Krim» pero también clásicos de su primera época como «Epitaph» o «In The Court of the Crimson King». No es ni puede ser novedoso pero es bien cierto que en cada nuevo paso se acrecienta esa sensación de poderío sónico, de intensidad brutal, que se asienta en una precisión milimétrica de todos los solistas, en especial en los duelos de los percusionistas, en la capa aérea de los vientos, y en el rugido de las guitarras eléctricas.

Conocía el sonido de la nueva banda y el repertorio que nos iban a presentar, por el reciente doble álbum «Live in Toronto» (2015) pero la propuesta madrileña lo superó en calidad y ambición, sin desmayos ni concesiones. Desde el inicial «Lark's Tongues in Aspic part I» hasta el sensacional «Starless» final, cuando todo el grupo fue inundado por una inquietante luz carmesí; pasando por una salvaje lectura de «Red», y cerrando con un brutal «21st Century Schizoid Man» como bis de despedida, en medio de la apoteosis de los incondicionales. Por el camino de un concierto de casi dos horas y media, también interpretaron temas de «Islands» (1971), una de sus cumbres discográficas.

Un concierto imposible de olvidar…
Intensidad instrumental. Ambición humana ¿o no?

(vídeo DGM Live - King Crimson)


domingo, 25 de septiembre de 2016

El Rey Carmesí


El fondo de la tarde
se cubre con el amianto
de un calor extranjero,
mecido en notas cercanas
que ascienden desde el interior
del recuerdo: acordes del
Epitaph de King Crimson,
que atraviesan los años
desnudando emociones
tan intensas que se ocultan
en capas de uno mismo.

Sonidos, visiones,
bordes de luz
rojo carmesí:
intensa opulencia
Fripp
en las alas imposibles del aire.

Palabras de profetas
que vacían de tiempo
los consuelos del sentir
dejando en el aire sólido
la verdad de los sentidos:
el Silencio es la única
respuesta ante la Belleza.

Sí, me temo que mañana estaré llorando...

"Rey Carmesí" poema inédito, 2016 
Arturo R. Camba

"Epitaph" King Crimson 
versión Toronto 2015

En Madrid, 21 y 22 de Noviembre 2016
Barcelona, 24 y 25 de Noviembre 2016

 
King Crimson - Epitaph - Toronto (2015) por thinkfloyd61

viernes, 28 de octubre de 2011

Robert Fripp (VIII): “En La Corte Del Rey Carmesí”

Un álbum formidable, apoteósico, hipnótico, tal vez el más influyente de la historia del rock. No es para menos, era el nacimiento discográfico de KING CRIMSON, el Señor del rock progresivo (que no sinfónico). La criatura más compleja, la banda que era capaz de enriquecer el rock más simple con la psicodelia, el color del jazz, o la electricidad más agresiva, sin estructuras fijas. Ah!... y las letras, las apocalípticas letras de Sinfield.
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En Julio de 1969 tras el monumental concierto de Hyde Park, comenzaron las sesiones de grabación de la obra “In The Court Of The Crimson King”. Cinco temas, cinco integrantes; 5, el número mágico, lo sobrenatural revoloteando siempre en torno al Rey. El 10 de Octubre se publicó con esa portada demoledora de Barry Godber, que luego se haría mítica.
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Ian McDonald (teclados, vientos)
Greg Lake (bajo, voz)
Michael Giles (batería, percusión)
Peter Sinfield (letras)
Robert Fripp (guitarras, melotrón)
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Por entonces Robert Fripp, presa del subidón, y ya en plan líder, declaraba: “el propósito fundamental de King Crimson es el de organizar la anarquía, utilizar el poder latente del caos y permitir que las influencias variables interaccionen y encuentren su propio equilibrio” Suena atractivo, pero ¿se puede materializar? Tal vez sea de esta manera:
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“21st Century Schizoid Man”: tema salvaje, intenso, demencial, un torbellino sonoro cercano y pionero del heavy; poderoso riff con voz distorsionada, y saxo obligado.
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“I Talk to the Wind”: la antítesis, un tema melódico, ensoñador, todo dulzura y delicadeza en la flauta pastoril que conduce el desarrollo, y en la molicie del punteo sobre el estribillo, con voces dobladas; pop de altura:

(vídeo gauchounesp)
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“Epitaph” incluye “March for no Reason” y “Tomorrow and Tomorrow”: el punto central gravitatorio de una obra perfectamente simétrica, el cénit; solemne y desoladora, opresiva en su grandeza, opulenta en la entrada del melotrón y las dobles guitarras, acordes de acústica, punteos de eléctrica. Lake canta mejor que nunca y en su línea de bajo se resume todo el agobio del mundo, de ahora y de mañana. La gran intensidad emotiva se envuelve en música para subsistir:
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El muro en que escribieron los profetas
se resquebraja por sus costuras.
Sobre los instrumentos de la muerte
la luz del sol brilla vivamente.
Cuando todos los hombres sean destrozados
con pesadillas y con sueños
Nadie portará la corona de laureles.
cuando el silencio ahogue los gritos.

Confusión será mi epitafio
Mientras me arrastro por un sendero roto y agrietado.
Si lo hacemos, podremos todos recostarnos
y reír
Pero temo que mañana estaré llorando.
Sí, temo que mañana estaré llorando

(vídeo ProgCollection)
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“Moonchild”: tema onírico, lunar, que degenera en una amplia improvisación
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“In the Court of the Crimson King” incluye “The Return of The Fire Witch” y “The Dance of the Puppets”: la apoteosis épica, siniestramente medieval con su dramática atmósfera y sus momentos líricos. Tras el barroquismo inicial, entra la voz arropada por acústica y flauta, para enarbolar una arrastrada melodía que resuelve su tensión en la opulenta llamada coral. La sección central se fundamenta en la suavidad de la flauta y el cristal de la percusión: el remanso. Pero vuelve la agitación para finalizar en el siniestro baile mecánico que devuelve el ritornello instrumental, catapultado por el impresionante redoble de batería, y conducido por un descarnado punteo de guitarra eléctrica, casi demoníaco...
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El guardián de las llaves de la ciudad
pone contraventanas en los sueños.
Espero frente a la puerta de los peregrinos
con planes inacabados.
La Reina Negra canta
una marcha fúnebre.
Sonarán las rotas campanas de bronce
para convocar a la Hechicera de Fuego
en la Corte del Rey Carmesí.

(vídeo MusicThatDoesNotSuck)
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Una obra conceptual, lúcida, simétrica, global, simbólica, atemporal, profundamente intensa y ecléctica; más, mucho más que el paralelismo barroco que traza Andrew Keeling (imaginería de las letras, los ritornellos, los afetti...)

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Robert Fripp (VII): King Crimson THRAK

La encarnación de King Crimson en los noventa se basó en la dualidad. La dualidad, que siempre fue evidente en la manifestación artística del grupo, ahora llegaba hasta la propia composición instrumental del mismo. Robert Fripp puso en pie un sexteto en versión Doble Trío: dos baterías, dos bajos y dos guitarras. Una simetría sonora para un gran juego instrumental, donde la base rítmica pasaba a ser determinante, y muy poderosa, y con la cual iniciaba un nuevo bloque evolutivo.
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Superada la fase new wave de los ochenta con su Trilogía de colorines - rojo - azul – amarillo- el cuarteto incorporaba a Pat Mastelotto como segundo percusionista al lado de Bruford, y a Trey Gunn, tocando el stick (una mezcla entre bajo y guitarra, que se ejecuta utilizando la técnica de "tapping", consistente en tocar el instrumento por el cuello de éste con ambas manos presionando las cuerdas sobre el diapasón –wiki-) y la guitarra Warr (evolución del stick, llamada también touch guitar) haciendo una doble función de bajo rítmico y de apoyo melódico a las guitarras solistas merced a las características peculiares de sus instrumentos. Añadían además los soundscapes de Fripp como material envolvente supliendo al antiguo mellotron
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La nueva formación se rodó durante una gira por Argentina mientras grababan una mini obra llamada Vrooom donde apuntaban la nueva etapa musical; se anclaba rotundamente en las mejores obras de su monumental historia musical: In the Court… y Red.
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Una vez a punto la máquina sónica, Fripp decidió editar el primer larga duración en estudio, ya con las ideas asentadas. Esta obra se llamó THRAK (1995): en su factura aparecía nuevamente la dualidad:
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Por un lado la visión introvertida, lírica, seductora y tentadora del rey carmesí: baladas de tempo lento e intensidad vocal, puras melodías pop con guitarras envolventes:
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El suspendido Walking on Air:
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La delicada One Time:
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Por otro, todo el poderío rítmico de la nueva formación: ritmos pujantes, casi tribales; demoledores riffs de guitarra, para asfixiantes atmósferas post-industriales: la faceta que marcaría la evolución del grupo, en detrimento de la primera.
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Vrooom (un movimiento de avance implacable y aparentemente inevitable que se lo lleva todo por delante) aquí en una interpretación en directo:
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El devastador Thrak:
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Escojan y saboreen sus preferencias, yo me quedo con ambas.

viernes, 8 de enero de 2010

Robert Fripp (VI): Larks’ Tongues in Aspic (King Crimson)

Este álbum supone el inicio de la tercera generación de la mítica banda británica; una de las más ricas de su larga existencia, así como la apertura a nuevos conceptos musicales que anclarían definitivamente su estilo musical más genuino, cuya influencia llega hasta el presente. El KC más puro y personal, único.
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Tras el sensacional "Islands" (1971) y su posterior gira norteamericana se produjo la desbandada (nunca mejor dicho) poniendo punto final a la segunda estirpe de los Crimson, tras numerosas turbulencias musicales y personales. Fripp no tardaría, apenas unos meses, en reclutar nuevos integrantes; por esa época se daban literalmente tortas en la escena británica por integrarse en el grupo. Los nuevos músicos fueron:
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David Cross, violín, viola, teclados: sólido músico de formación y experiencia clásicas que rápidamente se adaptó al mundo eléctrico amplificado.
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John Wetton, bajo y voz: un valor seguro en sus cometidos, que ya estuvo a punto de integrarse en la anterior formación.
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Bill Bruford, batería: procedente de los exitosos Yes, no dudó en dejarlos ante la llamada de Fripp; todavía permanece hoy.
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Jamie Muir, percusión: un fenómeno procedente del free-jazz británico, músico riquísimo en ideas.
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Y un nuevo letrista, externo al grupo: Richard Palmer-James
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Tras algunos ensayos y los primeros conciertos públicos durante 1972, para perfilar los nuevos estilos y composiciones, en 1973 grabaron la primera pieza de la Trilogía que dejarían para la historia: el demoledor “Larks’ Tongues in Aspic”
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El grupo estaba más conjuntado y unido que nunca:
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. La composición era compartida entre varios miembros (Cross, Wetton, Muir, Fripp) olvidando las ampulosidades iniciales y las veleidades jazzísticas.
. Predominaban los temas instrumentales de largo desarrollo y amplia participación solista, llegando hasta los umbrales del heavy-metal (diría que haciéndolos trizas)
. Se incrementaba el gusto por la improvisación y la experimentación sonoras (jams)
. Y siempre manteniendo el concepto básico del Rey Carmesí: energía, eclecticismo, intensidad.
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En el interior de una preciosa portada, sin letra alguna, de Tantra Designs, se incluían los temas siguientes:
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- Larks’ Tongues in Aspic part one: monumental tema instrumental, rico en percusiones de Muir y en metálicas partes de guitarra, que nos exponen sin tapujos la nueva línea emprendida.

- Book of Saturday: típico lento crimsoniano, lírico, de regusto melancólico, que comienza entre la suave línea de bajo y los acordes de guitarra de Fripp, envolviendo a la voz de Wetton en la sencilla melodía, que se repite entre los solos de violín y guitarra.
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Cargado por histria.
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- Exiles: representa el nexo con el pasado; tras una introducción de sonidos oscuros, el melotrón nos lleva a la luz con la entrada resplandeciente de todo el grupo en la acústica de Fripp. Cross presenta el tema melódico para dar paso a la voz de Wetton. Tras el dulce solo de guitarra eléctrica de Fripp el tema finaliza en un crescendo marca de la casa:
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Cargado por histria.
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- Easy Money: potente línea rítmica ribeteada de acerados riffs de Fripp y amplia panoplia percutiva.

- The Talking Drum: oscuro y rico instrumental firmado por todo el grupo, de evolución ascendente y variados lucimientos instrumentales, entre la amenazante guitarra y la lúgubre viola.

- Larks’ Tongues in Aspic part two: potentísimo instrumental con el riff de guitarra más terrorífico, abrasivo y feroz de la historia del rock, sobre una base rítmica muy marcada, y amplia variedad de dinámicas: desde los interludios calmos a las agresivos alaridos. Uno de los temas que más asentarían el devenir estilístico de la banda, en sus sucesivos desarrollos. (Como curiosidad señalaría que ciertas secciones del tema fueron plagiadas en la banda sonora del bodrio de softcore de los setenta, Emmanuelle). Precaución para los oídos delicados:
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Video de LOCOINSANE1

martes, 4 de noviembre de 2008

Álbumes de una vida (6): King Crimson “Islands” (Robert Fripp III)



Con Islands se cierra un ciclo, el primero de King Crimson. Corría el año 1971, y tras un nuevo reajuste de miembros (se alistaban Ian Wallace y Boz Burrell), la banda entraba en los estudios Command para registrar la cuarta y última colaboración Fripp-Sinfield (suyos son todos lo temas). El resultado fue una obra maestra, tras ella la última gira americana, un directo muy criticable, Earthbound (1972) y la disolución definitiva… hasta la siguiente reencarnación del Rey Carmesí: la más poderosa y homogénea (Lark’s Tongues in Aspic_1973, Starless and Bible Black_1974 y Red_1974, así lo atestiguan).
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Island sorprende desde su portada: una impresionante fotografía de la nebulosa Trífida en Sagitario. Originalmente nada más (y nada menos) ni título, ni nombre del grupo. En su corazón: un canto al eclecticismo en una obra conceptual (islas geográficas Baleares e islas internas). Su belleza está por todas partes:

en el angustioso océano de sonidos,
en la fusión con el jazz más vanguardista,
en el lirismo sombrío y húmedo de sus melodías,
en los sugestivos desarrollos instrumentales,
en los inmensos crescendi-accelerandi de enorme tensión,
en su extraña dinámica desgarradora,
en su audaz experimentación dentro del estricto mundo rockero,
en la apertura a nuevas vías de expresión musical,
en la fragilidad exquisita de su instrumentación.
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King Crimson:
Robert Fripp, guitarras, melotrón y armonio
Ian Wallace, batería y percusión
Boz Burrell, bajo y voz
Mel Collins, flautas y saxos
Peter Sinfield, palabras, sonidos y visiones

Colaboradores:
Paulina Lucas, soprano
Mark Charig, corneta
Harry Miller, contrabajo
Robin Miller, oboe
Keith Tippett, piano


Formentera Lady: primer tema, primera sorpresa: rock exótico. Lo abre un contrabajo con arco delineando el primer motivo, introduciendo la flauta y la voz de Boz, que desgrana la primera estrofa de la melancólica y lenta melodía; tras lo cual se aviva el tempo con la potente entrada del bajo eléctrico ostinato, y la batería que llevan al segundo tema (estribillo). Tras una repetición completa, aparece un solo de saxo, delirante, cromático; seguido de la aparición de ecos vocales fantasmagóricos (Boz y la soprano) que airean el ambiente y presentan la introducción al siguiente corte en los platillos:
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Sailor’s Tale: una jam-session de jazz sincopado. Un instrumental muy potente y progresivo que se prefigura en el bajo y se lee en guitarra y saxo hasta el éxtasis sonoro en el caos. Cambio de ritmo para un desquiciado solo de Fripp sobre una base de melotrón, que se va acelerando y creciendo en intensidad y texturas hasta fenecer en el melotrón. Puro Crimson, algo tóxico.
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The Letters: lirismo doloroso. Voz queda, bajo y guitarra para abrir la melodía. De improviso, entrada furibunda del saxo rompiendo la quietud, más batería y solo de guitarra. Vuelta a la melodía en forte y desaparición por donde vino.
With quill and silver knife
She carved a poison pen
Wrote to her lover's wife:
"Your husband's seed has fed my flesh".

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Ladies of the Road: blues contrastado. Íntimo inicio en la voz, que lee una obscena letra (ver letras), y en la guitarra, para dar paso al bombo percutido y a un lacerante saxo de Collins sobre otro poderoso bajo eléctrico. La tensión se desvanece en un aéreo y extraño estribillo basado en un juego de voces al estilo Beach Boys o Beatles clásicos. Pura ensoñación que es barrida por sucesivos y vehementes solos en saxo y guitarra.
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Prelude: Song of the Gulls: asombroso delirio. Puro rock de cámara: cuerdas en pizzicato (en el melotrón) y oboe para un tema de ritmo danzante claramente dieciochesco.
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Islands: la perfección, la estrella rutilante, la isla interior, el fascinante abandono. Se inicia en el piano y en la flauta introduciendo a la voz, en otra melodía triste y desoladora en la primera estrofa, en plan pastoril. El segundo tema le gana en lirismo y abandono, y marca la presentación de la corneta y el armonio. Tras la segunda repetición de ambos temas, el oboe lee la melodía y el sonido va in crescendo, aumentando su dinámica con el evocador solo de corneta sobre un acolchado y omnipresente melotrón. Para escuchar en completa oscuridad…

Una obra por delante de su tiempo, con división de opiniones en crítica y público. Para mi gusto magnífica pese a su pretenciosidad y delirio.

Gracias a ProzaKc88 por sus youtubes

miércoles, 28 de mayo de 2008

Robert Fripp (II): PROJEKCT's

La “fractalización” de King Crimson. En el año 1996 finalizaba un nuevo ciclo en la existencia del grupo, la del Doble Trío. Normalmente tras cada encarnación se producía una disolución de la banda, posiblemente por su propio agotamiento musical. Además coexistía la enorme dificultad de mantener en continua actividad al grupo, tanto por problemas de repertorio, logística o agenda de sus componentes.

Pero en esa ocasión, Fripp decidió dividir el grupo en componentes más pequeños y plenamente operativos, los fractales. Nacían así en 1997 los PROJEKCT’s: pequeñas subunidades del Crimson original con una finalidad de investigación y desarrollo, basada en libres improvisaciones que eran recogidas en grabaciones en vivo, procesadas en estudio y que servirían de nuevo combustible para la futura reencarnación del Rey Carmesí.

Comparten todos los proyectos algunas similitudes. En primer lugar la presencia en todos ellos del alma mater, Robert Fripp. En segundo lugar una potente rítmica asentada en bajos telúricos sobre percusiones hipnóticas cuando no cibernéticas, sobre el que se desarrollan texturas y espacios a través de guitarras de diversos sonidos y los personales soundscapes de Fripp. Una amalgama improvisada de jazz eléctrico, metal, electrónica trip-hop y ambient, con una clara intención, no siempre conseguida, de crear conjunto, no meramente líneas solistas. Pero siempre manteniendo las líneas maestras definitorias de King Crimson: Energía, Improvisación, Eclecticismo, Intensidad, Innovación

PROJEKCT ONE
Bill Bruford, percusión. Trey Gunn, touch guitar.
Tony Levin, bajo, stick y sintetizador. Robert Fripp, guitarra.

Ve la luz durante cuatro días de concierto en el Jazz Cafe londinense. Musicalmente es el proyecto más cercano al jazz fusión, muy corrosivo y contundente. También el más anclado en el pasado del grupo, tal vez por la sinergia Fripp-Bruford proveniente de pasadas glorias.

- Live at Jazz Cafe 1997
- Jazz Café Suite 1997














"4 i I"

PROJEKCT TWO
Adrian Belew, V-Drums. Trey Gunn, touch guitar. Fripp, guitarra.

El grupo más electrónico, cibernético, futurista y original. Una exploración de atmósferas irreales casi de ciencia-ficción.

- Space Groove 1998
- Live Groove 1998
- Live Northhampton MA 1998
- Live Chicago IL 2006
















"Light Construkction"


PROJEKCT THREE
Trey Gunn, touch guitar. Pat Mastelotto, ingenios electrónicos. Robert Fripp, guitarra.

Es el más complejo y oscuro, muy editado en estudio. Es también el más cercano a la arquitectura musical del doble trío.


- Masque 1999
- Live Austin TN 1999
- Live Alexandria VA 2003












"Masque 3"


PROJEKCT FOUR
Tony Levin, bajo, stick. Pat Mastelotto, ingenios electrónicos.
Trey Gunn, touch guitar. Robert Fripp, guitarra.

Enormemente rítmico, energético y brillante, de gran proyección hacia el futuro Crimson, en concreto el de su último álbum hasta la fecha, Power to believe.


- West Coast Live 1999
- Live San Francisco CA 1999












"Projekction"


PROJEKCT X
Adrian Belew, guitarra. Trey Gunn, touch guitar.
Pat Mastelotto, percusión electrónica. Robert Fripp, guitarra.


Procede de ensayos y descartes de las sesiones de grabación de The Construkction of Light, debidamente reelaborados.

- Heaven and Earth 2000








"Overhead floor mats under toe"

PROJEKCT SIX Adrian Belew, V-drum. Robert Fripp, guitarra

- East Coast Live 2006

Menos intenso y más atmosférico y ambiental que los precedentes proyectos.

Fragmentos y descargas AQUÍ

NOTICIA: ¡King Crimson vuelven este verano! Han comenzado los ensayos para su debut en el Park West de Chicago el próximo 6 de agosto. La nueva formación es un quinteto: Fripp, Levin, Belew, Mastelotto y Gavin Harrison (batería de Porcupine Tree)

(De nuevo dedicado al Imperator)

sábado, 24 de noviembre de 2007

Robert Fripp (I): Soundscapes


Como bien le definía David Cross, compañero en la tercera reencarnación de King Crimson, Fripp es un idealista que cree en el poder de la música, pero que también funciona en el mundo real. Por ello nunca ha dejado de evolucionar tanto a nivel individual como en conjunto; ahí está para demostrarlo el único grupo rock que no ha envejecido.


Dentro de la amplia, variada, poliédrica pero consecuente carrera musical del alma mater del Rey Carmesí, hoy nos vamos a detener en una de sus facetas más vanguardistas y arriesgadas: los paisajes sonoros. O como con gran desparpajo él mismo los definía: un sencillo método de meter mucho ruido con sólo una guitarra.
...
Fruto de su colaboración con Eno (impulsor de la ambient music), nacieron en la década de los setenta como Frippertronics, utilizando su guitarra eléctrica y un dispositivo analógico de delay formado por dos grabadoras de cinta en paralelo, concretamente dos Revox A77, que se retroalimentaban sónicamente y retardaban la emisión del sonido resultante. Estas experiencias musicales fueron evolucionando al ritmo del desarrollo de las técnicas digitales de tratamiento del sonido, hasta alcanzar la madurez en los sucesivos trabajos presentados a mediados de los noventa. Para ello, aparte de su omnipresente guitarra Les Paul como fuente sonora, utilizaba sistemas de retardo digital, procesadores digitales de sonido y sintetizadores de guitarra. Siempre sobre una base de total improvisación, muchos fueron grabados en sesiones en vivo, con mayor o menor trabajo en estudio.

La consecuencia musical es un sonido omnipresente, arrítmico, envolvente, hipertexturado e irreal. Teñido, casi siempre, de una profunda tristeza y ensimismamiento, pasando desde la extática contemplativa casi religiosa hasta el más hondo desgarro y sufrimiento.


Frippertronics 1979


Soundscape 2003 (obsérvese la diferencia de cacharrerío)



Midnight Blue, del álbum A Blessing of Tears (1995)
Presentación en SplashCast con óleos de John Miller, pintor
al que Fripp se sentía muy unido. (Gracias, Ximo)























Sometimes God Hides (extracto), del álbum Gates of Paradise (1997)








(dedicado a Titus)