Vlasta Urbanova
Oldrich Spisar
Orquesta y Coro del Teatro Nacional Praga
Jiri Jirous


Terminamos la revisión del opus lírico de Zemlinsky con su ópera cómica Kleider machen Leute (traducido libremente como El hábito hace al Monje), cuya primera versión en tres actos fue completada en 1909; la segunda, en dos actos y un prólogo, fue concluida y estrenada en 1910 en
El libreto de Leo Feld está basado en la exitosa novela de Gottfried Keller, fechada en 1874 que cosechó parabienes del mismísimo Hofmannsthal quien glosó su limpieza narrativa y su hechura clásica.
La obra recoge el equilibrio del teatro mozartiano y la elegancia vienesa finisecular, en el estilo del Rosenkavalier straussiano. Sin llegar al nivel de la obra maestra de Richard Strauss, Zemlinsky permanece fiel a su extraordinario refinamiento orquestal, de escritura compacta, maestra en armonía y de amplio despliegue melódico; partitura rica en ritmo vivo y en melodía conmovedora.
La elegancia en el tratamiento de las escenas corales, el rigor constructivo, la suavidad narrativa, el fluido discurso, la perfección en las partes, aportan el clasicismo mozartiano que late detrás de la cuarta ópera de Zemlinsky.
El prólogo nos presenta al joven aprendiz de sastre Wenzel Strapinski dirigiéndose a la vecina ciudad de Goldach en busca de trabajo, vestido como un gran caballero. Se abre el Acto primero tras un evocador interludio:
Un misterioro cochero le conduce al hotel Zur Wage donde es recibido como un gran señor, más aún cuando, en pleno juego de equívocos, llega a ser presentado como Duque. Allí conoce a Nettchen, hija del magistrado de la ciudad, enamorándose inmediatamente ambos jóvenes. La confusión y los malentendidos continúan hasta que el antiguo pretendiente de la joven, Melcher Boehni desenmascara al aprendiz. Éste huye de la ciudad para no decepcionar a su novia, pero es seguido y rescatado por Nettchen, quien conoce su situación, y valora su bonhomía. Finalmente ambos jóvenes se casan, abriendo una sastrería de éxito que con el tiempo trasladarán a Golbach...
Strapinski... Hermann Winkler
Nettchen... Edith Mathis
Coro y Orquesta de la Ópera de Zurich
Ralf Weikert
Pabellón Secesión Viena -JM Olbrich-
(vídeos Barbebleuei)
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Sensacional Zemlinsky, Formidable Viena de entresiglos...

Gustav Klimt - El Árbol de la Vida- (detalle)Pelléas et Mélisande fue el título escogido, pues ellos dos son los protagonistas, la pareja; pero Golaud es el motor dramático, el ser fieramente humano que soporta el peso de la historia y la evoluciona entre el sufrimiento y la violencia, mientras los enamorados se enrocan en su mundo onírico, sin tiempo ni espacio, envueltos en el dulce cabello de la niña-madre, atrapados entre el sombrío bosque y el inmenso mar, en un misterio sin escapatoria: congelados susurrando.

flor de Psychopsis papilio (colección privada de Barbebleue)
En el verano de 1777 WA Mozart todavía se encontraba bajo el sombrero de sinople del Príncipe-Arzobispo Colloredo en Salzburgo, para cuya Capilla recibió el encargo de componer un Concierto para Oboe conocido como Concierto Ferlendis K.271, pues tal era el apellido del primer oboe de la orquesta. Durante su viaje a Mannheim de ese mismo año, Mozart le entregó una copia a Ramm, oboísta de
Un concierto en tres movimientos, de gusto francés, que tras un Allegro aperto vivaz y juguetón, un Andante non troppo de tierna línea melódica, termina en un Allegro Rondó con un animado tema principal rico en alegría, frescura y delicadeza, ligero y aéreo:
(vídeo bartje11)
Bien conocido es el poco aprecio que sentía Mozart por el oboe, así que no es de extrañar que al año siguiente, a propósito de su viaje a Mannheim y de un encargo de De Jean, realizase una transposición del mismo para flauta, modificando la tonalidad principal a Re mayor, convirtiéndose en su Segundo Concierto para Flauta K.314. Escuchemos el tercer movimiento rondó en esta instrumentación:
(vídeo whomakemefeel)
La frescura, la gracia aérea, la ligereza del movimiento evocan la delicadeza de la flor del papilio...
Pero no terminaría ahí la aventura musical del tema del Rondó. Poco tiempo después sería transcrito para voz en el aria de Blonde “Welche Wonne, Welche Lust” de su ópera Die Enfuhrung aus dem Serail, que pasamos a escuchar en versión de Desirée Rancatore en el aéreo, delicado, ligero y bellísimo Palacio Topkapi de Estambul:
(video elias12186)
Escojan, escojan...
Siguiendo el gusto neoclásico de las primeras décadas del pasado siglo, retomando la mitología clásica, Electra, Ariadna, Penélope, Orfeo, Las Bacantes, Antígona… Enescu produce una ópera que, en su nobleza elevada, profundo lirismo, grandiosidad y trascendencia, deja relucir un sentido de modernidad. Es por la suntuosidad de su rica orquestación de claroscuros muy matizados, su eficaz cromatismo vital, la sutileza neoclásica de sabor orientalizante (sin duda de base folclórica rumana), y sobre todo por la profunda humanidad de sus personajes y la solemnidad de unos coros de heterofonía bizantina, por los que llega al fondo de la grandiosidad del mito.