Hace dos siglos vino a este mundo un prototipo del Romanticismo: Robert Schumann, el inestable, el sufriente, el frenético, el enamorado, el genio.
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Su desbocado amor por Clara Wieck le dicta sus Kinderszenen op 15, arquetipo de esas hermosas y aladas piezas para piano que evocan el placer y el dolor en su mínima duración. Aquí quedan en las manos de Horowitz en el Musikverein (video de LVB1770):
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Su desbocado amor por Clara Wieck le dicta sus Kinderszenen op 15, arquetipo de esas hermosas y aladas piezas para piano que evocan el placer y el dolor en su mínima duración. Aquí quedan en las manos de Horowitz en el Musikverein (video de LVB1770):
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