Vuelve Antonio Vivaldi al Castillo; no con sus maravillosos Concerti, que no son siempre el mismo como difaman los antivivaldianos, ni con sus extraordinarias Óperas, en plena ebullición discográfica. Vuelve con otra de las columnas que sostienen su legado musical: la Música Sacra (que para eso era cura, aunque rojo).
Laudate pueri RV 602 para dos sopranos, coro, doble orquesta de cuerda y oboe, y doble continuo en La Mayor, es una obra que corresponde a este período; basado en el Salmo 112, se trata de un gran da capo. Un buen ejemplo de vitalidad, claridad y luz, una pieza soleada; sagrado en el sentido más secular ¡toma ya!.
Sus cuatro primeros números:
- Laudate pueri: comienza con las dos orquestas en eco que introducen a las dos sopranos respondiéndose; presentando hacia el final el tema principal – sit nomen Domini- en el precioso coro homofónico, que dará continuidad a toda la obra, a modo de Antífona.
- A solis ortu: la soprano nos canta al amanecer en el más puro contrapunto y el mayor virtuosismo; el momento solar.
- Excelsus super omnes: unido al Quis sicut Dominus, es el punto cenital del Salmo. La solemnidad de su dulzura melódica se realza sobre un ritmo de barcarola. Puro Vivaldi, pura Venecia...
Ahora vamos a escucharlos en dos versiones tan diferentes como bellas:
La primera, plenamente historicista, con instrumentos barrocos:
Carolyn Sampson (soprano I)
Joanne Lunn (soprano II)
The King's Consort
Robert King
vídeo RachelPortman
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La segunda, clasicista, no diría yo romántica, con cuerdas modernas:
Margaret Marshall (soprano I)
Felicity Lott (soprano II)
John Alldis Choir
English Chamber Orchestra
Vittorio Negri
vídeo Babebleuei