domingo, 18 de septiembre de 2016
Arriaga, el Mozart de Bilbao
domingo, 25 de octubre de 2015
El Cuarteto del célebre Largo
Una precisión expresiva muy romántica que se desarrolla en dos ideas musicales que, entre modulaciones espectaculares, alcanzan una cota emotiva de tal altura, que después de hacer llorar al padre de Mendelssohn, dejó entusiasmado al legendario violinista Joseph Joaquim.
Aeolian String Quartet
domingo, 15 de junio de 2014
Brahms y el Cuarteto (I)
Takács String Quartet
Quartetto Italiano
sábado, 29 de junio de 2013
Larghetto (de Spohr)
Tomemos distancia con los problemas diarios gracias al citado segundo movimiento, Larghetto:
(vídeo Barbebleuei)
New Budapest Quartet
domingo, 3 de marzo de 2013
La Muerte… y la Poesía
-Edvard Munch
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entre el rumor del plástico,
tabiques de intimidad,
suena sordo el grito sin eco
del bisel en la vena...
surge el instante opaco, lúgubre,
el cielo adquiere un color indefinido,
cuando uno mismo, sin consciencia,
comienza a perder el suyo.
fuera, gélidas,
negocian la Vida y la Muerte
distantes al pájaro y al pánico.
inmóvil, en el interior,
el poeta se niega a desaparecer.
-Barbebleue 2013
¡Atentos a la dulce muerte!
(video win081)
domingo, 3 de febrero de 2013
El Cuarteto de Ravel
(vídeos thegoodgeneral)
jueves, 21 de abril de 2011
Schubert: tierna desolación en forma de Cuarteto
Entre 1824 y 1826, tras unos años de profunda oscuridad y depresión, Franz Schubert dio vida a sus tres últimos Cuartetos de Cuerda: tres obras maestras del género.
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El Cuarteto n. 13 “Rosamunda” D 804 op 29 n.1 en la menor es un fiel reflejo de su período de abatimiento: destella una desolación fluida y aceptada, casi amable; alejada del dramatismo retorcido de su coetáneo “La Muerte y la Doncella” D810. Aquí todo fluye de forma pacífica, triste pero resignada…
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I. Allegro ma non troppo: dos temas se entrecruzan con momentos de batalla de contrastes: el primero nostálgico, desolador, vehiculado por el primer violín; el segundo, confiado, ingenuo…
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II. Andante: el tema principal, tomado de su ballet Rosamunda (de ahí el nominativo del Cuarteto) transpira ternura y desánimo, sombras en forma de variación. Dulce inquietud en una formulación purísima…
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Takacs Quartet (vídeo HARMONICO101)
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III. Menuetto: Allegretto: proviene del lied “Los dioses de Grecia” y quiere arrojar luz sobre la obra, pero en su tristeza no alcanza a traspasar una débil y humilde incandescencia de tungsteno; el trío intenta, sin conseguirlo, animar el movimiento con su sabor popular…
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Quartetto Italiano (vídeo Barbebleuei)
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IV. Allegro moderato: ¿contraste? ¿risa sardónica? en el fondo de sus animados y rítmicos temas subyace el negro color de la tribulación…
jueves, 3 de febrero de 2011
Seis Adagios
Tal como al fin el tiempo lo transforma en sí mismo,
a su edad que no supo descubrir, espantada,
que la muerte inundaba su extraña voz de abismo.
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Es muy posible que la contribución más decisiva de Dmitri Shostakovich (1906-1975) a la música del siglo XX no hayan sido sus populares Sinfonías, ni tan siquiera su extraordinaria ópera Lady Macbeth de Mtsensk; pienso más bien que ha sido, fue, el aggiornamento del más puro y elemental género: el Cuarteto de Cuerda.
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No solo por su contribución a la evolución de las cuatro cuerdas, con Beethoven siempre como referente ineludible, en la síntesis de las mejores escuelas rusas; sino también por su ecléctico y personal idioma musical donde tienen cabida la gran tradición coral ortodoxa o el más desgarrado cromatismo, hijo de Schönberg.
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Su último Cuarteto Nº15 en Mi bemol menor op 144 escrito en 1974 es una auténtica reflexión sobre la muerte, que deriva en un réquiem ¿por él mismo? en una suspensión del tiempo como magnitud física. Fue estrenado en Leningrado por el Cuarteto Taneyev pocos meses antes de la desaparición del compositor.
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Se estructura en seis movimientos, Elegía – Serenata – Intermezzo – Nocturno – Marcha Fúnebre – Epílogo, todos en Adagio, y todos en la tonalidad principal, los cuales en su sobria austeridad transmiten una profunda melancolía no exenta de paz.
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Primer movimiento, Elegía: superado el tiempo, aparece la eternidad: la ausencia de todo cambio o progresión. Comienza en una fuga sombría, como un coral de órgano, que se mueve entre los cuatro atriles y que, en su estatismo, nos suspende en un estado sin coordenadas; da paso a un segundo tema emparentado, mitad tranquilo, mitad desasosegante, para terminar retomando el sujeto inicial en un fugato teñido de cromatismo. El propio compositor dejó instrucciones para su ejecución: “debe ser interpretado de tal manera que las moscas caigan muertas al suelo, y que provoque que la audiencia vaya abandonando la sala, de puro tedio” . Devastador.
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Una Música sencilla, nada fácil, pero hondamente hermosa: Cuarteto Emerson (Videos de ShartanX) :
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¿Queda alguien ahí? ...
martes, 22 de diciembre de 2009
Cartas Íntimas
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Esta potente frase se encuentra en la amplia correspondencia de Janácek con su último amor, Kamila Stösslová, a propósito del Cuarteto de cuerda n.2 “Cartas íntimas”. Una obra que el gran músico checo compuso sobre y a partir de la intensa relación epistolar que mantuvieron durante trece años y más de setecientas cartas. Una pasión irresistible que iluminó los últimos años de Janácek, y un amor tan íntimo, platónico, que buscó la más pura de las voces instrumentales: el cuarteto de cuerda.
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“He comenzado a escribir algo hermoso. Contendrá nuestra vida… Cuánto me alegro! Estaré a solas contigo. Nadie entre nosotros…” (Leos Janácek)
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Kamila StösslováEl Cuarteto, partiendo del amor como motor creativo, es un intensísimo fresco de sentimientos convertidos en una conversación, con sus propias fluctuaciones de ritmos, intensidades y tempi. Janácek despliega toda la gama de estados de ánimo, desde la queja amorosa henchida de tristeza hasta el grito desesperado, la melancolía y la euforia, la joie de vivre y la desesperación, en una arrebatadora partitura. Con la viola como instrumento dramático por excelencia y conductora psicológica de la relación (Kamila), y todo el lirismo exasperado de la disonancia y el cromatismo, amén de la personalísima tímbrica del autor.
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Escuchemos la pasional versión del Cuarteto Vlach de Praga (videos de amadeus9man)
I. Andante con moto - Allegro: enérgico inicio que da paso a la belleza de la emoción “desde que la he visto por primera vez” en el primer violín:
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II. Adagio - Vivace: profundo en los temas de la viola, incrementando la tensión en el desarrollo:
III. Moderato – Adagio - Allegro: un tema balanceante que se agita en la catarata de sentimientos del presto:
En estas fechas de buenos deseos sirva esta preciosa obra, nacida del más profundo AMOR, para desearos ... FELICIDAD
martes, 26 de mayo de 2009
Álbumes de una vida (9): Beethoven "Últimos Cuartetos de Cuerda"
Decía TW Adorno que “la verdadera razón de la grandeza de Beethoven es que no sólo produjo una buena pieza tras otra, sino que incesantemente produjo nuevos tipos, nuevas categorías de música…” Aseveración que cobra todo su sentido al aproximarnos a sus últimos cuartetos de cuerda. Una música pura que desnuda el alma del genio, destruye el universo clasicista imperante, salta por encima de todo el arte musical del XIX y constituye una cima de cimas, el apogeo de su obra y un ochomil en la Historia de la Música..
Beethoven llega por fin a revelar el arte por el arte, sin compromisos públicos ni patronales. En su aislamiento nos comunica sin pudor sus temores y sus firmezas, presentándonos un nuevo universo formal y expresivo, “un orden superior con fondo negro, ocre y mate” según Eugenio Trías, una música sin tiempo ni espacio, eterna.
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.El Cuarteto de Cuerdas clásico, descendiente del divertimento, es una escritura a cuatro partes, con un instrumentista por parte, ausencia de continuo y en forma sonata. Beethoven en sus últimas obras se cuestiona toda la arquitectura, es el Beethoven más radical:
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- Maximiza las estructuras llegando hasta siete los movimientos del opus 131
- Estruja la expresividad por medio de una armonía compleja
- Invierte en potentes líneas melódicas, hijas del folclore
- Urde texturas a través del motor contrapuntístico y un potente desarrollo polifónico, arcaico por momentos (no hay tiempo, no hay espacio),
- Compone las ideas musicales sin hilazón ni barrera: variaciones, fugados, contrastes, modulaciones, ritmos, todo se yuxtapone en un desbocado camino hacia La Forma, Lo Innombrable, Lo Sublime, fruto de un pensamiento musical más abstracto, esencial, superior.
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Concluye Adorno “El estilo último de Beethoven es la autoconciencia de la insignificancia de lo individual” Me atrevo a añadir que son la prueba tangible de la Inmortalidad del Ser Humano.
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Pasemos a comprobarlo en la inmaculada y legendaria versión del extraordinario Quartetto Italiano, que extrae todo lo sobrenatural de esos pentagramas, cambiándonos la vida:
Cuarteto n.13 op 130 V. Cavatina (Adagio molto expresivo)
“Nunca mi propia música tuvo un efecto tal sobre mí” dijo el compositor sobre esta página emocionante. Sus tres ideas melódicas, vocales, cantabiles, tienden hacia la melodía infinita.
Cuarteto n.14 op 131 I. Adagio ma non troppo e molto espressivo
El primer movimiento del que considero el mejor de todos sus cuartetos es una fuga de extraña y rica expresividad, basada en la polifonía.
Pequeño y rico scherzo in ritardando
Cuarteto n.15 op 132 V. Allegro appassionato
Triunfal final en forma rondó, con uso y abuso polifónico
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Cuarteto n.16 op 135 III. Lento assai, cantante e tranquillo
Un canto de paz, sereno y melancólico en forma de variación
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Elisa Pegreffi, violín II
Piero Farulli, viola
Franco Rossi, violonchelo
martes, 17 de febrero de 2009
FJ Haydn: “Gott erhalte Franz den Kaiser”
No podíamos abandonar el opus 76 haydniano sin hacer mención al conocido Cuarteto Emperador, opus 76/3, más en concreto a su segundo movimiento Poco Adagio Cantabile. Se trata de un tema y cuatro variaciones sobre el himno imperial austríaco compuesto por él mismo en 1797 (Dios proteja al Emperador Francisco)..
A lo largo de las variaciones FJ Haydn evita en todo momento alterar el nobilísimo tema, siempre intacto, siempre presente, siempre persistente, símbolo de la inmutabilidad imperial; de belleza extraterrenal y dotado de "esa puja y porfía hacia la cima de la frase musical" (Eugenio Trías).
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miércoles, 11 de febrero de 2009
FJ Haydn y el Cuarteto de cuerda: opus 76
Ahora que conmemoramos el segundo centenario de su muerte, conviene recordar que Franz Joseph Haydn (1732-1809), tras asistir a su creación, desarrolló e hizo evolucionar sustancialmente, casi diríamos que de manera revolucionaria, dos géneros musicales: la Sinfonía y el Cuarteto de cuerda. Y en ambos casos, manteniendo la maestría de la forma, logró proyectarlos hasta la contemporaneidad. A través del periplo de una larga vida en la que supo descender de una música jovial y elegante hasta profundidades expresivas de fuerte carácter arquitectónico.
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El experimentado opus 76, fechado en 1797, está integrado por Seis Cuartetos de cuerda, de los más hermosos de su extensa producción, dejando el listón muy alto para que Beethoven diese lo mejor de sí mismo en el género (y a fe mía que lo hizo), tras haber instruído a Mozart años atrás.
El Número Seis contiene en su segundo movimiento un Adagio-Fantasía realmente genial, dotado del más puro rigor del clasicismo de raíces contrapuntísticas, se eleva hasta la modernidad, de manera atrevida y brillante. Su tonalidad principal va disolviéndose por inestabilidad, mientras la belleza melódica, que va evolucionando hacia la polifonía de su segunda parte, nos va impregnando por saturación, consiguiendo que orbitemos en torno a sus notas concentradas.
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El tema, iniciado en el primer violín, va escalando a medida que va modulando, saltando a las cuerdas de violonchelo, y culminando en la Fantasía polifónica, de gusto elevado, lírico y sólido a la vez, de gran aliento contrapuntístico, e intemporal belleza. Una música superior:
Aeolian Quartet
jueves, 31 de enero de 2008
El solitario Hoffmeister

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Dedicado al músico y editor alemán Franz Anton Hoffmeister, su composición fue contemporánea a Le Nozze. Comparte con la ópera su vitalidad y entusiasmo, los sueños vieneses estaban todavía intactos, y encierra una expresividad emocional claramente romántica.
Aquí os dejo el Allegro final en una luminosa interpretación de Cuartetto Italiano, bajo una austera presentación:



