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domingo, 17 de abril de 2016

Carducci, 4


Uno de los ingenios domésticos de los que me siento más orgulloso es mi equipo de reproducción musical. Mejorado pacientemente a lo largo de muchos años en base al paladar personal, enormemente subjetivo, en la recepción psicosensorial de las ondas sonoras en las que se fundamenta la Música. Siendo muy alto el grado de satisfacción en la escucha particular, cada vez que comparezco en una actuación en directo, con buen intérprete y en adecuada sala, la superioridad acústica es mucho más que evidente. En otras palabras: no hay color.

Pensaba esto mismo, por enésima vez, el pasado jueves 7 de Abril, al percibir la tridimensionalidad de las cuerdas mientras el Cuarteto Carducci comenzaba a caldear instrumentos y audiencia, en el coqueto Teatro Principal de mi ciudad, con un Mozart galante, refinado, goloso y glorioso: su Cuarteto de cuerda KV 458 “La Caza”.

A continuación el Cuarteto anglo-irlandés atacó el Cuarteto de cuerda nº 11 opus 122 de Shostakovich, posiblemente el responsable de la mejor colección de cuartetos de cuerda del siglo XX. Una obra ecléctica, que explora, curiosa, la sonoridad de las cuerdas que edifican un Cuarteto, la esencia misma de la música. Una variada conversación a cuatro.

Tras el descanso ya no hubo tregua; era el turno de Beethoven. Entraron sin desmayo con su Cuarteto de cuerda opus 59 n.2, el segundo de los Razumovsky. Aún sin llegar a esa cota sublime de sus últimas partituras, como los opus 131, 132 o 135, este cuarteto, perteneciente a su etapa media, es una obra portentosa en sus cuatro movimientos. Una partitura de amplio aliento, compleja y desarrollada, y muy avanzada para su época. Escuchemos, a falta del Carducci, la interpretación que de su precioso segundo movimiento, Molto Adagio, hace el Cuarteto Alban Berg:

(vídeo postfateresurgo)

El Cuarteto Carducci asombra por la vitalidad que imprimen a sus lecturas. Vitalidad e intensidad que contribuyen a un dramatismo a flor de piel que se transmite sin dificultad al asombrado y cómplice público. Vitalidad que nace de un rigor técnico y una absoluta precisión, en el juego de cada instrumento, y en el empaste entre los distintos atriles para conformar una unidad interpretativa. Vitalidad que se nutre de una claridad expositiva descomunal. Vitalidad que es pura espontaneidad. Vitalidad que golpea la piel con espasmos del arco, de los arcos.

Magnífico Cuarteto. Magnífico programa. Magnífica velada. Vital.

(vídeo OperaOmniaFilms)

domingo, 3 de enero de 2016

La Palabra más Hermosa


Cuesta un mundo despedirse
de quien has formado parte.
Dolor aceptar no volver a ver
la sonrisa confortante.
Un horror dejar sin respuesta
la llamada más hermosa:
¡Mamá!

Lacerante el sentimiento
del puro Amor ausente.
Insufrible la evocación de
los recuerdos más ingenuos.
Absoluta la necesidad
de compañía, de besos de
¡Mamá!

¿Podrá subsistir el poeta sin madre?
No, Ella no me dejará:
¡Es Mamá!

Arturo R. Camba - La palabra más hermosa©2016

Concepción Camba Cerreda "Mamá" (1927-2015) DEP

Para Ti, una de las músicas de duelo más bellas jamás escritas: el sublime Lacrimosa del Requiem en re menor KV 626 del divino WA Mozart. Justo en ese cruel pasaje en el cual se detiene la escritura de este "momento estelar de la humanidad":

(vídeo Barbebleuei)

Collegium Vocale Gent
Orchestre des Champs Elysées
Philippe Herreweghe

domingo, 19 de enero de 2014

Amistad y Venganza


A finales de julio de 1783 WA Mozart y Constanze Weber iniciaron una estancia de tres meses en la ciudad natal del compositor, Salzburgo. El propósito de la visita era doble: por una parte presentar a su padre Leopold y a su hermana Nannerl  a Constanze, con quien se había casado el verano anterior. Por otra, estrenar su Misa en do menor KV427, en honor a su esposa.

Aprovechando la estadía quiso rendir visita a su viejo amigo Michael Haydn, el hermano más joven de Franz Joseph. Desgraciadamente se encontró a su colega enfermo y terriblemente disgustado debido a la presión del tiránico arzobispo Colloredo. Éste le había encargado la composición de seis Dúos para violín y viola, y en vista del retraso en la entrega -debido a su enfermedad tan solo tenía completadas cuatro piezas- había suspendido su sueldo. Conmovido por el doble sufrimiento de Michael, y también atraído por un cierto sabor de venganza hacia el arzobispo que tanto le había amargado la vida hasta 1871, en un par de días le entregó, de su inspiración, los dos Dúos que faltaban para completar la colección.

Aún en un género menor dentro de la música de cámara, Mozart regaló a su amigo dos partituras de amplia elaboración e inusitada belleza: los Dúos para Violín y Viola en Sol mayor KV423 y en Si bemol mayor KV424, ambos en tres movimientos, dos rápidos que engloban uno lento.

Mucho más elaborados que los del joven Haydn, siendo además un reputado intérprete de viola, Mozart asigna un papel destacado a este instrumento, a la altura del violín; remedando su Sinfonía Concertante para las mismas cuerdas. La más aguda de ellas dialoga en todo momento con su subsecuente: unas veces con la ternura de una madre con su hija, otras con la confidencia de dos hermanas, y en algunas ocasiones con la pasión de dos amantes.

El Dúo en Sol mayor despliega un bello trabajo contrapuntístico, sin duda reflejo del estudio del gran Bach. El Allegro inicial con sus tres temas melódicos es buen ejemplo de contrapunto elaborado e imitaciones modulantes. Sigue un Adagio de fuerte aliento lírico repartido sucesivamente entre las ocho cuerdas. Termina con un Rondeau (allegro) una galanteríe francesa en forma rondó-sonata, en cuyo desarrollo repetitivo se cuelan dos cánones.

Escuchemos la obra completa en la interpretación de Arthur Grumiaux –violín- y Arrigo Pellicia –viola-


(vídeo Barbebleuei)

La amistad, incluso entre colegas de profesión –y una pizca de picante- hecha sublime Belleza: WA MOZART.

domingo, 10 de noviembre de 2013

En Mar, Abierto_V

     
nebulosa reloj de arena


V. Il Sorpasso

Las noches son olores y sudores, de plástico plisado; infinidad de flashes de luz en el entreabrir de las puertas. El tiempo galopa más veloz.

La quiebra psicológica se acrecienta al asumir el aplazamiento; los compañeros se van renovando, él permanece. Todos le adelantan en el escalafón de salida.

En plena siesta una novedad, todo un placer. Viaje sobre ruedas a las profundidades, aguardan los grandes equipamientos. Precisan retratos sin cara, blanco y negro, frente y perfil, sin barras de altura…

Todo va bien, lento y seguro.

Se iba otro día, y se levantaba un alivio… Mozart respiraba (por la herida):


Orquesta Filarmónica de Viena
Erich Kleiber
(vídeo Barbebleuei)

sábado, 1 de junio de 2013

Christian Zacharias en A Coruña


El Festival Mozart 2013 ha contado con el renombrado pianista y director alemán Christian Zacharias como artista residente, en un total de cuatro programas, entre conciertos y recitales.

Todo un lujo para un evento que venía rodando, año tras año, por un precipicio realmente peligroso; una distinción para el público asistente y también una dignificación necesaria del egregio nombre del Festival, con uno de los mejores intérpretes mozartianos en activo.


El cuarto programa presentado, el 29 de mayo, fue un Concierto con la Orquesta Sinfónica de Galicia, convenientemente aligerada, a quien Zacharias dirigió desde el piano en el kv 488 de Mozart, de manera estilísticamente clasicista. Las lecturas de FJ Haydn, WA Mozart y de un neoclásico F Poulenc compartieron una visión sin concesiones: belleza formal, sencillez, pureza, contención, rotundidad, nitidez, proporción… talladas en mármol del Pentélico.

La parisina Sinfonía N. 83 “La Gallina” de Haydn aunó a lo antedicho una claridad expositiva digna de las más limpias aguas del Egeo. El siempre bien humorado dramatismo haydniano nadaba por las diferentes cuerdas, dejando siempre oxígeno para pequeños y contenidos adornos del viento madera, a modo de delicado  frontón instalado sobre la robustez del entablamento.

El Concierto para piano n.23 en La Mayor kv488 de Mozart, el punto álgido de la velada, fue leído con la elegancia de un Fidias. Muy contenido en dinámicas, los implacables y metronómicos tempi  hacían de verdad justicia al compositor; para dejar en la melodía cantabile, especialmente del Adagio, emerger el vuelo genial del salzburgués. Con el Steinway & Sons instalado de manera transversal a la orquesta, tapa cerrada, pocas veces cobró tanto sentido el concepto “concierto – concertar”: el diálogo fecundo entre el solista y el acompañamiento. El tercer movimiento, Allegro assai, fue un prodigio de empaste y dialéctica, resultando el apagado sonido del piano la auténtica argamasa de un palacio sonoro que en su forma rondó-sonata resulta vertiginosamente rico.


III. Allegro assai
Orchestre de Chambre de Lausanne
Christian Zacharias
(vídeo Barbebleuei)

Tras el intermedio, breve, atacaron la Sinfonietta (1947) de Francis Poulenc; una obra reconocidamente neoclásica que hacía honor a las figuras precedentes y sumaba un cierto aire de voluptuosidad crepuscular en su Andante cantabile.

Para cerrar, una comedida pero briosa interpretación de la Obertura de Le Nozze di Figaro, una partitura que te pone en órbita desde el primer compás.

Christian Zacharias aportó el más puro clasicismo al Festival  ¡si lo hace más clásico, le sale el Partenón! Para tal edificio musical contó con el mejor mármol, la OSG: material dúctil, noble, robusto, cristalino y elegante, …. Pero tuve la sensación de que parte del público no entendió el estilo, alejado de almibaramientos romanticones, y se quedó un tanto frío. Ya saben, no todas las pieles están preparadas para apreciar el tacto del mármol (!?)



domingo, 7 de abril de 2013

Lo que me dice el “Così”



Apretujada entre Le Nozze y Don Giovanni, sus excelsas compañeras de la trilogía da Ponte, Così fan tutte, ossia La scuola degli amanti kv 588 siempre ha tenido, en algunos círculos, un aura de ópera menor, de sima entre cimas.

Craso error, pues pienso que en ella fluye el Mozart más delicado, preciosista y elegante; la esencia misma del cantabile mozartiano en sus innumerables y variadas piezas de conjunto, a cual más bella. Tal es su prestancia que hasta el bajo bufo se envuelve en un distinguido empaque!

Una joya, una alhaja etérea que continuamente me da la sensación de que pudiese estallar, desparramando semifusas, cual una aérea burbuja musical; provocando incluso cierto reverencial temor a estropearla con tan solo su atenta escucha ¡siempre he cogido este disco con más delicadeza que los demás!

En su ópera más linfática, WAM parece navegar, con viento suave, desde la primera nota de una Obertura elegante, grácil y pícara que introduce a los ingenuos; "Una bella serenata" cierra el trato.

Con “Ah, guarda, sorella” se presentan las hermanas, con clase y distinción, apoyadas en los violines que introducen el amor. Tras el perfume triste a despedida del cuarteto en el “Sento, oh Dio”, la etérea y sacra “Di scrivermi ogni giorno” nos lleva a la plegaria del “Soave sia il vento”:

(vídeo Barbebleuei)

Cambia el decorado, hay nuevos amantes; “Come Scoglio” representa el rechazo, con bravura; pero llegan las alhajas que ablandan corazones “Un’aura amorosa” :

(vídeo forallyouknow)

... y al fin cae madura la dulce elección “Prenderó quel brunettino”. 

Persiste la duda, el remordimiento, que se hace color en la vocalidad de “Per Pietà, ben mio, perdona”

(vídeo Barbebleuei)

Al final incluso la traición es suave melodía “Tradito, Schernito” y la recogida oración cierra la broma, cruel “E nel tuo, nel mio bicchiero”

Lo que les decía, un bombón…
en la interpretación de Leopold Simoneau en el aria de tenor; el resto de  vídeos corresponde al quinto registro discográfico (1962) de esta ópera por parte de Karl Böhm, con:

Elisabeth Shwarzkopf / Christa Ludwig / Hanny Steffek
Alfredo Kraus / Giuseppe Taddei / Walter Berry
Orquesta Philharmonia de Londres



domingo, 27 de enero de 2013

Sensaciones en torno a la “JÚPITER”

Resulta muy reconfortante comprobar que no hemos perdido la capacidad de emoción, aún golpeando una y otra vez en la misma fragua. Aunque en ocasiones nos asalte la duda respecto a si páginas mil veces escuchadas con deleite y pasión, páginas archiconocidas, todavía guardan intacta su capacidad emotiva; si todavía podemos volver a ellas con ingenuidad y salir con asombro. Lo contrario sería algún tipo de muerte…

Exactamente eso, una duda razonable, me recorrió en forma de sensación angustiosa a raíz de una revisión de la Sinfonía n. 41 en Do Mayor “Júpiter” KV 551 de WA Mozart.

¿Continuaría erizándome el vello como ha hecho siempre?

¿Sentiría fatiga o aburrimiento?

O sería un valor refugio seguro para estado anímicos determinados!?

El resultado, de nuevo y espero que por mucho tiempo, ha sido generosamente satisfactorio. No sólo sino también; a la capacidad emotiva unía nuevos descubrimientos sensoriales. El sueño fue más plácido esa noche… al menos Mozart, su espíritu, seguía vivo y siendo efectivo. Era su triunfo, y mi refugio frente a la ciclogénesis vital.

El último movimiento –Finale: molto allegro- de su última Sinfonía sigue conmocionando por la transparente comunicación que se agita libremente sobre el robusto contrapunto de su fugado a cinco voces, que eleva su victoria más allá de su tiempo.

Pero no conviene olvidar que en Música el medio también es valorable, y esa persona que mueve las manos frente a la orquesta puede ser decisiva. Así ocurre en la nítida y limpia lectura, mozartiana, que de dicho movimiento obtiene Günter Wand (1912-2002) de la Orquesta Gürzenich de Colonia.

¡ojalá les emocione tanto como a mi!



(vídeo Barbebleuei)

sábado, 1 de septiembre de 2012

El piano transparente de Mozart: Sonatas (y 6)



Con la Sonata en Re Mayor KV 576 llegamos a la máxima Depuración estilística, a la pulcra Transparencia del lenguaje; la Pureza cristalina de su escritura irradia desde dentro, sin opacidad alguna, directa a reconfortar y asombrar al oyente. Como en un diamante perfecto, en palabras de Hofmannsthal, la profundidad se oculta en la superficie. La seda más fina y elegante que pueden vestir unas notas…

Verano de 1789, WA Mozart volvía a Viena tras un viaje que le había llevado a Dresde, Leipzig y Berlín. De la ciudad del Kantor de Santo Tomás se traía el gusto y la querencia por el contrapunto, como dejaría constancia en esta Sonata. De la capital prusiana, varios encargos de Federico Guillemo II, en concreto una serie que Mozart denominó “Seis Sonatas fáciles para la Princesa Federica de Prusia”, hija del rey prusiano y pianista aficionada.

Ni fueron seis, ni fáciles, ni hay constancia fehaciente de que Federica consiguiese interpretar la única Sonata que Mozart llegó a completar. Pero, por su perfección, a todos nos ha legado el brillo inmaculado de un contrapunto elaborado y evocador en los movimientos extremos, Allegro y Allegretto; exaltados en el tema doloroso y sosegado de su Adagio

Escuchemos la Transparencia completa en la siempre personal versión, luminosa y transparente, de F Gulda:

(video Bruningable)

sábado, 21 de julio de 2012

El piano transparente de Mozart: Sonatas (5)


"...
Que entre en el ojo la sencillez, como una mesa sobre la que nada ha sido puesto, como una mesa que ni siquiera es una mesa todavía."  (Nocturno del poeta que amaba a la luna)
Mark Strand

En pleno proceso vital de depuración aparece en 1788 la Sonata en do mayor, denominada facile (o semplice) KV 545; una obra semididáctica y semialimenticia en palabras de los Massin, pensada para principiantes, pero que aporta todo el Clasicismo en estado puro, por construcción y desarrollo. En su sencillez técnica explota la claridad meridiana y el humilde color de la Belleza. 

Asentada sobre el denominado Bajo de Alberti, la mano izquierda nos lleva desde el Allegro inicial, ingenuo y diáfano, pasando por un Andante reposado digno de la siguiente centuria, hacia un  Rondó allegretto, juguetón y apretado, como conclusión

Una maravilla que pasamos a escuchar completa en las manos de Mitsuko Uchida:

 
(carrangelpianofan1)

sábado, 9 de junio de 2012

El piano transparente de Mozart: Sonatas (4)


Estamos ya en Viena, hacia 1783, con el tercer grupo de Sonatas para piano KV 330-333. Un período de febril actividad por parte de Mozart; posiblemente el más ocupado de toda su vida. Resulta evidente que tanto para su labor concertística como docente necesitaba mucha y nueva música. 

La más popular ( merced a su Rondó que no lo es ) posiblemente sea la Sonata en La mayor KV 331. Una pieza sin pretensiones pero muy peculiar. En primer lugar por su forma; no es habitual un primer movimiento escrito en forma de Tema y Seis Variaciones, de color folclórico. Y especialmente atractivo es su movimiento final (Rondó) Alla Turca: una preciosa turquesca que nos remite de inmediato a su estrictamente contemporáneo y delicioso singspiel Die Entführung aus dem Serail KV 384. Ya saben, una moda de entonces... una pieza de siempre, sencilla y luminosa, donde fluye sin obstáculos toda la gracia y la elegancia del espíritu mozartiano ¿qué aficionado al piano no ha puesto su vista y sus dedos sobre ella?

   
(vídeo PianistThatPractice)
Mitsuko Uchida, piano

viernes, 11 de mayo de 2012

El piano transparente de Mozart: Sonatas (3)


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Un segundo grupo de tres Sonatas vio la luz durante los años 1777-1778, a raíz de un viaje de Mozart a Paris, con parada y fonda en Mannheim. En esta ciudad alemana fueron compuestas la KV 309 en Do mayor, especialmente escrita para Mme. Rose Cannabich, una quinceañera de gran talento y belleza; y la KV 311 en Re mayor, para su propio consumo. Ya establecido en París se sumó al grupo la KV 310 en la menor.
La Sonata KV 311 contiene, como movimiento lento y central, un Andante con espressione de ennoblecido vuelo, en el cual WAM enciende una luz que no sólo alumbra el futuro sino que caldea el presente:


(vídeo PianistThatPractice) 
Mitsuko Uchida, piano

sábado, 31 de marzo de 2012

El piano transparente de Mozart: Sonatas (2)

La Sonata nº 6 en Re mayor K 284 “Dürnitz”, integrada en la primer grupo de sonatas para piano, es la más elaborada, brillante y expansiva de todas ellas. Fruto de un encargo en Munich por parte del Barón Thaddäus von Dürnitz, fue escrita en 1775 y es considerada como la primera realmente mozartiana, traductora de su personalidad musical; una partitura que Mozart siempre mantuvo en repertorio.
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Tras un convencional Allegro, tal vez más amplio y sinfónico; un Rondó en Polonesa, rico en ornamentación y deudor de un tempo rígido, Mozart da rienda suelta a una de sus formas musicales favoritas, y más logradas: las variaciones, la transformación temática, que rellenan la atmósfera musical de “acentos inéditos, íntimos y misteriosos”
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Así el tercer movimiento es un Andante con Tema (una gavota de melodía en corcheas y bajo quebrado) y XII Variaciones, agrupadas por carácter. Y es en la XI, un Adagio Cantabile de florido ornato y delicado sentimiento, donde Mozart logra elevar el vuelo lírico a unas alturas propias de su madurez y de su legado. Con la duodécima, resuelve la obra con un energético final...
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Pasemos a escuchar estas dos últimas variaciones en la soberana interpretación de Maria Joao Pires:
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(vídeo Barbebleuei)

viernes, 17 de febrero de 2012

El piano transparente de Mozart: Sonatas (1)

On croirait voir la robe ou l'ombre transparente
D'un esprit qui voyage et passe dans les cieux
-Baudelaire-
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Conviene insistir: el genio musical de WA Mozart encuentra en el piano su medio más natural de expresión; engloba y expone toda su potencia creadora, que es inmensa y que trasciende a lo conocido como música de entretenimiento. Va mucho más allá del denominado estilo galante, deudor en su caso de FJ Haydn, para transmitirnos una Belleza clásica y refinada.
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Mientras, Él, a lo largo de su vida iba clarificando su propio lenguaje sonoro, hasta llegar a la transparencia absoluta y esencial. Así lo vamos a ir descubriendo mientras recorremos esta mini serie sobre sus Sonatas para Piano, demostrando, una vez más, la bendita inutilidad del Arte. La Estética como fin...
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Dejando obviamente aparte sus primeras Sonatas, obras infantiles, perdidas en su totalidad, comenzamos por un primer grupo de seis Sonatas escritas entre el otoño de 1774 en Salzburgo y comienzos de 1775 en Mannheim: las KV 279-284.
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Sonata en si bemol mayor KV281: obra plenamente galante, intrascendente, pero ¡ay, cuán hermosa!; como todas, escrita en tres movimientos; y como casi todas, con la más alta cota de seducción habitando en su movimiento lento:
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II. Andante amoroso: suavidad, delicadeza, elegancia,... en las manos de la exquisita Maria Joao Pires:
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(vídeo Barbebleuei)

sábado, 17 de diciembre de 2011

La Haffner: más que un divertimento

Los Haffner y los Mozart mantenían una larga amistad familiar, por lo que no resulta extraño que, siendo burgomaestre de Salzburgo Siegmund Haffner, encargase al veinteañero WA Mozart una composición de circunstancias con motivo de la boda de su hija Elisabeth.

Para la víspera del evento nupcial, 21 de julio de 1776, Wolfgang, honrado por el encargo y ávido de reconocimiento, quiso presentar una composición monumental, la Serenata Haffner en re mayor KV 250: una cuasi sinfonía para orquesta con un regalo sorpresa en su interior, un Concierto para violín en tres movimientos.

Una obra donde un Mozart juvenil, vigoroso, lozano, eleva el estilo galante a altas cotas de elegancia y clase, destacando la propia instrumentación, y los colores y sentimientos que en ella conviven. Una de sus primeras cimas orquestales, que nos permite intuir su próxima evolución vienesa, hacia la genialidad.

Años más tarde vería la luz la Sinfonía Haffner KV 385 compuesta también para honrar a S. Haffner con motivo de su elevación a la nobleza.

De los ocho movimientos de la partitura, cinco pertenecenen a la Serenata propiamente dicha, comenzando por el que abre la composición: I. Allegro Maestoso – Allegro molto: cuyo comienzo rítmico y triunfal introduce los dos temas, plenos de vigor juvenil y aire festivo, destacando el segundo de ellos por su aire juguetón en las cuerdas agudas.


(vídeo 581983141)
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El segundo movimiento II. Andante, corresponde al primero del Concierto para violín en sol mayor intercalado, que se introduce con un tierno tema del solista que se irá desarrollando con gran belleza en una atmósfera de ensoñación:


(vídeo paolopacc)
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El final VIII. Adagio – Allegro assai, aparece sorpresivamente en un adagio sutil y suplicante, hasta que los violines dan rienda suelta al allegro con un primer tema extrovertido que encadena el siguiente, mucho más matizado y de colores turbios. Una giga, cuyas modulaciones construyen el desarrollo, convierte el movimiento en una fiesta y la obra en una celebración...


(vídeo cmlwhcl)

Saludable...

viernes, 2 de septiembre de 2011

Oboe, Flauta ¿o Voz?

flor de Psychopsis papilio (colección privada de Barbebleue)

En el verano de 1777 WA Mozart todavía se encontraba bajo el sombrero de sinople del Príncipe-Arzobispo Colloredo en Salzburgo, para cuya Capilla recibió el encargo de componer un Concierto para Oboe conocido como Concierto Ferlendis K.271, pues tal era el apellido del primer oboe de la orquesta. Durante su viaje a Mannheim de ese mismo año, Mozart le entregó una copia a Ramm, oboísta de la Orquesta de Mannheim. Pero fue en 1920 cuando Bernhardt Paumgartner descubrió en el Mozarteum las partes separadas de dicho concierto en Do mayor.

Un concierto en tres movimientos, de gusto francés, que tras un Allegro aperto vivaz y juguetón, un Andante non troppo de tierna línea melódica, termina en un Allegro Rondó con un animado tema principal rico en alegría, frescura y delicadeza, ligero y aéreo:


(vídeo bartje11)

Bien conocido es el poco aprecio que sentía Mozart por el oboe, así que no es de extrañar que al año siguiente, a propósito de su viaje a Mannheim y de un encargo de De Jean, realizase una transposición del mismo para flauta, modificando la tonalidad principal a Re mayor, convirtiéndose en su Segundo Concierto para Flauta K.314. Escuchemos el tercer movimiento rondó en esta instrumentación:


(vídeo whomakemefeel)

La frescura, la gracia aérea, la ligereza del movimiento evocan la delicadeza de la flor del papilio...

Pero no terminaría ahí la aventura musical del tema del Rondó. Poco tiempo después sería transcrito para voz en el aria de Blonde “Welche Wonne, Welche Lust” de su ópera Die Enfuhrung aus dem Serail, que pasamos a escuchar en versión de Desirée Rancatore en el aéreo, delicado, ligero y bellísimo Palacio Topkapi de Estambul:


(video elias12186)

Escojan, escojan...

viernes, 24 de junio de 2011

La Clemenza di Tito: coronando de nuevo…


Esta vez a Leopoldo II como Rey de Bohemia. El solemne acto tuvo lugar en Praga y para los festejos se encargó, con tan solo dos meses de antelación, al empresario Guardasoni que montase una ópera para ensalzar al nuevo monarca. El hombre se desplazó a Viena y a indicación de Caterino Mazzolá contactó con Mozart quien apenas tuvo un mes para la composición.
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Nuestro genio estaba trabajando en su Die Zauberflöte, pero el pecunio era generoso y necesario, así que abrió un paréntesis en su actividad para componer el encargo, sobre una obra muy musicada de Metastasio, que elogiaba las virtudes de bondad y clemencia de los buenos monarcas. Aligerada por el propio Mazzolá, sería su penúltima ópera: La Clemenza di Tito Kv. 621. Estrenada el 6 de septiembre de 1791, Mozart volvió de inmediato a Viena para presentar a finales de ese mismo mes La Flauta Mágica.
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Una ópera seria “drama serio per musica”, al estilo antiquo, cuyas rigideces se fueron flexibilizando merced al buen trabajo del libretista italiano, introduciendo dúos, tríos y finales concertados por requerimiento del propio compositor. Ante la escasez de tiempo, los recitativos secos pertenecen a algún discípulo, posiblemente a Süssmayer, y los últimos retoques datan de la víspera del estreno. Fue durante decenios la ópera más representada del genio de Salzburgo hasta caer en el olvido cuando no en el desprecio. Aún sin las altas cotas musicales de la trilogía Daponte, y a cierta severidad casi protocolaria, en ella oscilamos entre la elegante y transparente calma del Cosí y la cálida atmósfera de la Flauta.
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El gran momento, punto culminante de la obra, es el Aria-Rondó de Vitellia, verdadero personaje central, “Non piu di fiori” adornado con el corno di bassetto. Un aria exigente, donde Mozart baja la tesitura de forma inclemente (no es Tito) para sufrimiento de la soprano dramática de coloratura, y la acerca a las posibilidades de una mezzo ágil y solvente por arriba. Aria tripartita, introducida por un recitativo acompañado, cuyo Larghetto inicial conduce al Allegro y presentación del Rondó en el instrumento de viento; al final un Andante Maestoso se encadena al Coro que presenta la última escena de la obra.
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Apuros y falta de fineza fueron evidentes en la interpretación que de este aria hizo Véronique Gens el pasado sábado en el Festival Mozart de A Coruña, donde el buen hacer, delicado y elegante, del director Fabio Biondi, y sobre todo el excelente Sesto de Lucia Cirillo brillaron en una función operística que se enmarcó en un montaje feo pero neutro.
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Aquí un vídeo de dicha interpretación:
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vídeo FestivalMozart
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Aquí el mismo Rondó en una reciente (2006) pero más rigurosa interpretación de Alexandrina Pendatchanska con René Jacobs a la batuta:
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vídeo operalover9001

miércoles, 19 de enero de 2011

Álbumes de una vida (14): La Flauta (mágica) de Klemperer

¡Ay, tengo el presentimiento
de que la dicha del amor
ha desaparecido para siempre!
¡Nunca volveréis a mi corazón,
horas de delicia!
-Pamina-
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Retomando la máxima de que el primer corte es el más profundo, sabemos que no hay nada comparable a la primera vez. Aún siendo limitada, insuficiente o atropellada, esa novedad suele dejar huella imborrable, pues tendemos a positivizar y mitificar los recuerdos trascendentes, que de una u otra forma nos van modelando. El ejemplo más representativo es el primer amor.
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Algo parecido, o similar, o igual, fue mi primera Die Zauberflöte con mi primer Klemperer. (a WA Mozart ya le conocía). Guardada como un tesoro, agradecido a los hados por estrenarme con algarabía con semejante maravilla con músculo. Tal era el hechizo, que tendía a oficiar su escucha con cierta liturgia vinílica: extrayendo con mimo el negro acetato, depositando sin respirar la aguja fonocaptora sobre el microsurco, y espaciando, por precaución, su uso, suplicando al que estuviese al mando que impidiese, como fuera, el deterioro de semejante grial. No fallaba: el ciclotímico Otto Klemperer embrujaba una y otra vez la estancia; yo juraría incluso que cada vez con más intensidad, si ello era posible.
. Requerido por Walter Legge, el mandamás de EMI, para la primera Flauta Mágica en estéreo de la compañía (1964), impuso su criterio de no registrar los recitativos de la obra, pues en su consideración no eran necesarios en ausencia de representación. Peleado con el jefe, y con la orquesta Philharmonia pendiente de disolución, extrajo el mejor sonido y la más alta musicalidad de esas sesiones. Acusado de pétreo, monolítico, pesado y lento, en este registro demuestra que sin perder nada de su poderío, clarifica el ambiente sonoro, agiliza el discurso, exhibe los detalles, y presenta en todo su esplendor esta música perfecta (Klemperer dixit). Un director genial…
. Contó además con el mejor elenco de una compañía mítica: el Nicolai Gedda más lírico y atractivo, un tenor para todo; la dulcísima Pamina de la opulenta Gundula Janowitz; el atractivo y dicharachero Papageno de Walter Berry; el insondable Sarastro de Gottlob Frick… e incluso, fíjense bien, Tres Damas de auténtico superlujo: Elisabeth Schwarzkopf, Christa Ludwig y Marga Höffgen (sic). Pero donde ya todo se sublima es en la referencial interpretación de la Reina de la Noche a cargo de la añorada Lucia Popp, en la belleza excelsa de su timbre y la claridad cristalina de su sobreagudo.
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Sirva como eficaz recuerdo e ilustración musical, única, la primera aria de la Königin, "O zitt’re nicht, mein lieber sohn!" dotada de un sobrenatural empuje en la entrada fulgurante de la orquesta, como un relámpago de amor y temor, en un crescendo a degüello, que solo podía manejar y resolver la Popp…
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martes, 21 de septiembre de 2010

Equinoccio de Otoño

hoja de Acer Freemanii (rubrum x saccharinum)
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El jueves 23 de septiembre de 2010, a las 5h 9m hora oficial peninsular, se inicia el otoño en el hemisferio Norte, según el convenio astronómico. Científico pero pedestre…
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Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas,
pero mi senda se pierde
en el alma de la niebla.
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La luz me troncha las alas
y el dolor de mi tristeza
va mojando los recuerdos
en la fuente de la idea.
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Todas las rosas son blancas,
tan blancas como mi pena,
y no son las rosas blancas,
que ha nevado sobre ellas.
Antes tuvieron el iris.
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También sobre el alma nieva.
La nieve del alma tiene
copos de besos y escenas
que se hundieron en la sombra
o en la luz del que las piensa.
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La nieve cae de las rosas,
pero la del alma queda,
y la garra de los años
hace un sudario con ellas.
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¿Se deshelará la nieve
cuando la muerte nos lleva?
¿O después habrá otra nieve
y otras rosas más perfectas?
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¿Será la paz con nosotros
como Cristo nos enseña?
¿O nunca será posible
la solución del problema?
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¿Y si el amor nos engaña?
¿Quién la vida nos alienta
si el crepúsculo nos hunde
en la verdadera ciencia
del Bien que quizá no exista,
y del Mal que late cerca?
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¿Si la esperanza se apaga
y la Babel se comienza,
qué antorcha iluminará
los caminos en la Tierra?
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¿Si el azul es un ensueño,
qué será de la inocencia?
¿Qué será del corazón
si el Amor no tiene flechas?
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¿Y si la muerte es la muerte,
qué será de los poetas
y de las cosas dormidas
que ya nadie las recuerda?
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¡Oh sol de las esperanzas!
¡Agua clara! ¡Luna nueva!
¡Corazones de los niños!
¡Almas rudas de las piedras!
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Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas
y todas las rosas son
tan blancas como mi pena.
Federico García Lorca -Canción otoñal- (1918)
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Y si hay un instrumento de timbre otoñal, melancólico, caduco, es el clarinete… y si hay un súmmum de belleza musical es WA Mozart… y si los juntamos, pues ya tenemos el otoño auditivo.
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Concierto para Clarinete en La mayor K 622 -Adagio- Sabine Meyer, clarinete. Claudio Abbado, dirección. Berliner Philharmoniker orquesta. John Constable, pintor (vídeo de fairlytaleofnewyork):
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domingo, 11 de abril de 2010

Mademoiselle Jeunehomme

“… Sobre todo no seas servil! ¡Es algo que no puedo soportar…!” (Mozart 1777)

Enero de 1777, el joven WA Mozart cumple veintiún años coincidiendo con la visita a Salzburgo de una virtuosa pianista francesa conocida como Mlle. Jeunehomme. Una joven rodeada de un cierto misterio histórico, hasta que recientemente el musicólogo Michael Lorenz ha logrado identificar: Victoire Jenamy (Jenomé), nacida Noverre, cuyo apellido de casada fonéticamente armoniza con ese impersonal jeune homme tan cercano a Mozart, obligándonos hélas! a renombrar el K 271.
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En todo caso, excelente intérprete debió de ser la misteriosa joven porque con su arte interpretativo, y los nuevos aires musicales que portaba, supo extraer del genio de Salzburgo la primera obra maestra en su tan querido mundo del Concierto para piano. La más personal forma expresiva de Mozart, que le acompañó durante toda su vida. Una simbiosis de virtuosismo instrumental, alturas sinfónicas, rica paleta orquestal e intensa expresividad; cualidades innatas en WA que supo llevar hasta la más pura perfección formal.
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Fruto de este encuentro, no sabemos si como encargo, como regalo, como inspiración, o todas a la vez, nació el Concierto para piano y orquesta en mi bemol mayor n.9 K.271 “Jeunehomme” (Jenamy). Una obra que claramente supone uno o dos pasos adelante en la evolución de su producción, superando el ambiente galante, y la de todo el universo del concierto para teclado. Dotado de amplias y novedosas dinámicas, de una interrelación intensa entre piano y orquesta, y de una expresividad de aroma romántica, nos acaricia con el pianismo íntimo, elegante, ligero, contenido y calmo del mejor Mozart.
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El segundo movimiento, Andantino, es el sumo ejemplo de lo antedicho. Su mórbida melancolía preludia siglos de subjetividad, porque su modo menor llora tristemente de belleza... Vean la emotiva interpretación de Mitsuko Uchida con la Orquesta del Mozarteum de Salzburgo dirigida por Jeffrey Tate (videos de TheGreatPerformers)
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O si lo prefieren cierren los ojos, y así en la oscuridad, vean cómo el jeune homme Mozart, compás a compás, se convierte en genio…

viernes, 11 de diciembre de 2009

DG: la plegaria

Entre el amplio catálogo de genialidades de WA Mozart destacaría hoy su habilidad para crear belleza dentro de la belleza, enfatizar lo sublime, llevar hasta la saturación los sentidos, añadiendo una perla musical allí donde ya fluye toda la música del mundo.
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Recogiéndose sobre sí mismo, nos eleva a la trascendencia, haciéndonos gritar en desesperación gozosa ¡Por dios, para ya Wolfie, que me salgo del cuerpo!
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En los finales de sus grandes óperas tenemos un buen ejemplo de este don: la gracia con la que va introduciendo, en una cadena casi sin fin, nuevos temas, nuevas dinámicas, nuevo dramatismo, haciendo bailar a los personajes en una danza celestial. Y en medio de esa pura pureza, acierta a introducir un fragmento, un pasaje, un perdón, una plegaria, rompiendo el ritmo musical por un instante, y que nos arroba por impregnación.
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Pensemos en el angelical perdón de la Condesa “Più docile io sono” del final de Le Nozze di Figaro, o en el de la ilustración musical de hoy: “Protegga il giusto cielo” el terceto de máscaras del finale primo de Don Giovanni. Modula la tonalidad en las cuerdas, las cuales, desapareciendo, dejan la trascendencia a las maderas, y la súplica en las voces de Anna, Elvira y Ottavio, cantando al Cielo:
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Lisa Della Casa, Donna Elvira
Elisabeth Grümmer, Donna Anna
Leopold Simoneau, Don Ottavio
Wiener Philharmoniker
Dimitri Mitropoulos (1956)