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domingo, 20 de abril de 2014

Anna Magdalena, 1722


Al fondo de su temible  simetría
sobrecogen las escaleras de la
Quintana de Muertos;
peldaños dispuestos para sentarse
más que para salvar los desniveles.
Los pies conducen inconscientes, mudos,
hasta su salida menos natural
el ángulo cerrado, eclesial, de
San Paio;
acogido por las sombras de piedra,
hojas de viña, racimos áureos,
Casa de la Parra,
¿atracción hacia lo desconocido?
¿mística medieval de lo oscuro?
Vía Sacra
búsqueda electiva del ascenso
tendido, irreductible, hacia los
surtidores que invitan a dejar
el protector soportal curvado de
Plaza de Cervantes:
sangrienta claraboya del angosto
Preguntoiro.
Paseando, fugaz, sin rumbo ni norte,
en ociosidad de día laborable,
Casas Reais,
donde reina discreta la capilla
de las Ánimas:
dimensiones humanas, proporciones
divinas, arquitecturas clásicas,
orden jónico, volutas de mujer,
frontón celeste, fuego de portada,
notas que a través de sus maderas
se precipitan tenues al exterior
obligan a traspasar sus columnas.
Interior, quietud, ausencia, estuco,
piedra de enigma y esperanza;
nadie parece recoger absorto,
entre dios hecho dioses, filigranas
del órgano que un ángel oculto
esparce entre la única nave
saciando las oquedades del templo
y el triste vacío de uno mismo.
Reverbera, solemne, reposado
“Jesu, meine Züversicht” gran coral del
Clavier-Büchlein de Anna Magdalena
contando a quien no está, que Bach es
Quintana, Parra, Sacra, Preguntoiro,
Cervantes y Ánimas: Compostela.
El día se ha vuelto festivo en el
Purgatorio.

-Barbebleue


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(vídeo Barbebleue.i)





sábado, 21 de agosto de 2010

La derrota de la luna

Era agosto avanzado, ese agosto que quema el verde y encoge los días. Ese agosto de nordeste afilado, que te mantiene en el interior pegado a la ventana. Hacía rato que el sol había llegado a su ocaso, como un dios. También el pintor de bóvedas del oeste había dejado su adelanto del día siguiente. Sin aviso pero con cita, emergían en un cielo de hegemonía azul, dos luminarias.
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Dos astros de belleza prestada, de luz robada. Selene creciente, filiforme, musulmana, dolorida de ese gran bocado terrestre. Próximo, un punto exultante, soberbio: Venus monocular.
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Exhibiéndose ufanos, parecían dialogar, y como una pareja antigua y vanidosa, discutir, discrepar, pelear: aburrirse en suma. Por un momento diríase que habría batalla, me mantuve atento; pero no, enseguida la luna cedió, y comenzó su derrota hacia el sudoeste, lentamente como un velero sin gobierno ni lonas. Apagado su esplendor inicial se teñía de una opacidad rubra, mitad ira, mitad vergüenza, y partía tras su fuente, señor y hermano.
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El lucero vespertino, henchido, brillaba como nunca, triunfante. Más en cuanto la línea inasible se la hubo engullido a ella, castigo hemisférico, el planeta emuló su rumbo entre estertores de fulgor; con sideral calma rastreaba a su víctima y cómplice, empujado desde el norte por la doble uve de Casiopea.
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Entre la tinta china, ahora reinaban las dueñas de luz propia; ávidamente dirigí la mirada hacia el sur, buscando a mi querida Antares, la roja. Allí estaba su centelleo evidente, en su derrota veraniega, sobre la cabeza del Escorpión, atemorizando al mismísimo cazador, Orión.

Mientras, en el cálido interior, profesando el Quadrivium, sonaban en el órgano la infinitud contrapuntística y la cósmica polifonía de los Corales Schübler del gran hacedor JS Bach.
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Aún emocionado, la Belleza me hizo sentir pequeño, intrascendente… dichoso.
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Wachet auf, ruft uns die Stimme BWV 645 - Marie Claire Alain -

martes, 29 de diciembre de 2009

In Dulci Jubilo

Este año no tenía pensada ninguna música navideña, salvo la obligada y casi litúrgica audición del Oratorio de JS Bach. Pero ya sabemos que la contaminación se suda, y entre turrones, pasas y lucerío he sucumbido al festejo. Y como la música todo lo ennoblece me he dejado arrastrar, no sin deleite, hasta los albores del XVII.
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Michael Praetorius (1571-1621) el prolífico y autodidacta compositor de Creuzburg, hijo de un alumno de Lutero, sintetizó la ortodoxia del luteranismo legándonos un ingente acopio de Corales (himnos de la Reforma) de hermosa factura y elevada espiritualidad. En el preciso cruce de la tradición alemana y la nueva escuela italiana, acertó a amalgamar el sentimiento melódico (casi madrigalesco) con la sólida estructura armónica protestante.
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Para el tiempo de Navidad están escritos muchos de sus más conocidos motetes-corales como “In dulci Jubilo” que hoy propongo, perteneciente a la colección de hermoso nombre Polyhymnia caduceatrix et panegyrica (1619). Una pieza donde la más delicada homofonía se ensalza en el contraste con la poderosa polifonía (y policoralidad) creando un irreal efecto espacial en el paso a través de las distintas voces, de los solistas al tutti; y en la conjunción de ellas con una instrumentación henchida de metal.
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Aquí lo adjunto en la sobrenatural interpretación de los Gabrieli Consort & Players, y el Roskilde Cathedral Boys' Choir, dirigidos por Paul McCreesh:
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¡¡¡ FELIZ Y MUSICAL AÑO NUEVO !!!

domingo, 18 de octubre de 2009

En Otoño con Brahms: “Im Herbst” op 104/5

'Otoño en Baviera' (Vasili Kandinsky)
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Tal vez resulte obvio relatar un milagro y sin embargo siempre hay placer en ello. El gran desfile de carnaval de la naturaleza llega a su punto álgido. En el cálido colorido otoñal y en sus texturas secas y muertas se encierra el secreto de la vida: el final de ciclo, la evocación del esplendor pasado, el ansia del descanso, el acogimiento del amor. Y este despliegue plástico nos invita al paseo, nos echa al camino, nos lanza al sendero acolchado de hojas; mejor con una mano en la nuestra…
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'Tarde de otoño' (Bob Dylan)

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Y es en esta estación donde el Romanticismo encuentra parada y fonda, al menos en esa escuela del norte difuminada entre brumas, y melancólica por vocación. Un tiempo y un color para un Johannes Brahms maduro, seguro y rendido.
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Otoño (Egon Schiele)

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‘Fünf Gesänge’ (“Cinco Cantos para coro mixto a cappella”) opus 104 fueron compuestos entre 1886 y 1888. A la postre fue su última obra coral profana.
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El canto número 5 “Im Herbst” (En otoño) fue escrito sobre un texto de su gran amigo Klaus Groth, un poeta también otoñal y norteño. Brahms, en su madurez compositiva, echa la mirada hacia la música antigua con una perfección formal que supera su propio período vital.
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En el coro a cappella acrisola la forma estricta con la poesía romántica. En sus cuatro partes divididas en tres versos el cromatismo descendente nos colorea sin tristeza el otoño de la vida. En su parte final la belleza vocal de las voces intermedias avanza sombría hacia el clímax dinámico de la obra, al tiempo que, serenamente, las lágrimas humedecen los ojos y los versos…
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domingo, 29 de marzo de 2009

JS Bach: Coral BWV 332

Seguimos en el Choralbuch, desde donde hoy extraemos el Coral "Herr Jesu Christ, dich zu uns wend" cuya melodía proviene del Pensum Sacrum (1648) basada a su vez en una obra anónima anterior, y el texto se debe a Guillermo II de Sajonia-Weimar (1648)
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Acompaña e introduce el Preludio de Coral para órgano BWV 709 cuya magnificiencia predispone al oyente al canto de alabanza que le sigue, y que dota de luz y color a cualquier iglesia en penumbra:
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Gerhard Gnann, órgano
Gächinger Kantorei - Bach Collegium Stuttgart
Helmuth Rilling

domingo, 22 de marzo de 2009

JS Bach: Coral BWV 276

Como hasta el domingo de Ramos no tendremos Cantata, seguiremos tirando de la inagotable fuente de las maravillas que es el Choralbuch.
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"Christ ist erstanden" es un elevado movimiento de coral cuyas tres estrofas, sobre una melodía del siglo XII, van entreveradas del preludio de coral para órgano BWV627:
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Gerhard Gnann, órgano
Gächinger Kantorei
Bach-Collegium Stuttgart
Helmuth Rilling
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Dedicado a Josefina, en su reciente onomástica.

domingo, 8 de marzo de 2009

JS Bach: Coral BWV 365

Este domingo tampoco tenemos Cantata litúrgica dedicada, pero Bach nunca nos abandona. Si existe una línea continua en su obra ésta es el Coral, la canción religiosa luterana. Se puede rastrear desde sus inicios hasta sus últimas obras, en su obra para órgano y en las grandes composiciones eclesiásticas. Más de cuatrocientos movimientos de coral, no necesariamente concebidos para ser cantados, que fueron recogidos y reunidos por su hijo Carl Philipp Emanuel y su alumno JP Kirnberger, tras su muerte, en los tomos del Choralbuch.
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“Jesus, meine Zuversicht” (Jesús, mi confianza) es uno de ellos, un precioso movimiento de Coral, sobre una melodía de 1653, que nos habla de Redención. Precediéndole aparece el Preludio de Coral para órgano BWV 728, de carácter íntimo y espíritu inquieto.
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Gerhard Gnann, órgano
Gächinger Kantorei
Bach Collegium Stuttgart
Helmuth Rilling


Un buen momento para la reflexión, el sosiego y la paz.