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viernes, 22 de octubre de 2010

Hagen: negro sobre negro

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¡Envejecido, arrugado y pálido,
odio a la gente que es feliz
y nunca estoy contento!
-Hagen-

El terrible hijo del negro Alberich protagoniza con su padre en Götterdämmerung -El Ocaso de los dioses- una de las más espeluznantes escenas de la historia de la ópera: "Schläfst du, Hagen, mein Sohn?" -"Estás dormido, Hagen, hijo mío?". La primera escena del segundo Acto que se abre desde las profundidades de la orquesta en un pasaje en negro, entre el Nibelungo enano recordando al arquetipo del mal absoluto su misión y su tarea: la muerte. La muerte del héroe, y la consumación del robo del Oro: el Anillo maldito.

Hagen quiere la aniquilación total, para ser el rey de los muertos. ¡Qué horrorosa esterilidad la del egoísta! ¡Qué espantoso destino el del que engaña, corrompe y mata por una idea excluyente, por la bandera del odio, por el culto a la materia sin vida! ¡Qué actual es Hagen!

-Ángel-Fernando Mayo-

Extraordinaria página para dos voces oscuras, profundas, cadavéricas - a la altura de los duelos de bajos de un Don Carlo o un Boris – que pasamos a escuchar en la versión de Josef Greindl –Hagen- y Gustav Neidlinger –Alberich-, dirige Joseph Keilberth - Bayreuth 1955: