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miércoles, 8 de julio de 2009

ARIODANTE al Modo de Sardelli

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Cuantos me conocen saben de mi devoción hacia el director, compositor y musicólogo italiano FM Sardelli . Tal vez por su apariencia cuidadamente excéntrica (recuerda físicamente a F. Zappa), su atrayente lenguaje corporal en el podio, sus sempiternos calcetines rojos con traje negro, su magnetismo personal, y¡cómo no! por su extraordinaria calidad musical sustentada en unos hondos conocimientos humanísticos (en realidad debe de ser por el conjunto de todas). Es por ello que no me ha costado en absoluto perdonarle los cortes (siete arias, un dúo y los balli de cierre de los tres actos) con que presentó su versión del Ariodante (1734) de GF Händel en el Via Stellae, pocos días más tarde de hacerlo en el Festival de Beaune.
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La lectura que nos ha ofrecido con su increíble orquesta Modo Antiquo ha sido de una luminosidad y una transparencia asombrosas. Un acercamiento al Händel maduro, trágico y desencantado, desde una visión italiana, soleada, de tempi ágiles, bien contrastada y con dinámicas bien evidentes pero siempre controladas y musicalísimas. La sonoridad de la cuerda es decididamente indescriptible, más si en un teatro pequeño como era el caso te sitúas en tercera fila directamente al lado de las corcheas. ¡Hay que escucharlos! Estorban las palabras, habla el vello corporal.
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El reparto vocal era el mismo del festival francés, salvo Agnete Munk Rasmussen que por enfermedad de Jaël Azzaretti la sustituyó en el papel de Dalinda. La jerarquía resultó perfectamente marcada según la importancia de los papeles, y el conjunto resultó redondo.
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Ann Hallenberg dibujó un Ariodante de referencia, algunos aficionados hablaban de histórico. La mezzo sueca derrama un embriagador timbre, una rica y sensual carnosidad en toda la tesitura, ataque decidido, apianados prodigiosos, fenomenal coloratura y altas cotas de dramatismo. Sus grandes arias (‘Con l’ali di Constanza’, ‘Scherza infida’, ‘Dopo la notte’, …) resultaron electrizantes, subyugantes, emocionantes, ganándose del respetable todas las variaciones del brava!.
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Karina Gauvin dio con su Ginevra una réplica a la altura de la descomunal mezzo. Riquísima en matices así como en armónicos, cantó con una facilidad pasmosa, y una línea vocal de embeleso, zarandeando a los asistentes con una emotiva aria “Il mio crudel martoro” que cortaba la respiración, no la suya pues su fiato es inagotable.
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Ambas cantantes unieron a sus fantásticas dotes vocales, una complicidad y una homogeneidad que contribuyó en gran manera al triunfo de la velada.
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Maarten Engeltijes, el joven contratenor que encarnó a Polinesso, supuso todo un descubrimiento: agilidad, belleza, transparencia, elegancia. Sergio Foresti como el Re mantuvo la media alta con su voz atractiva, aún sin ser abrumadora resultaba redonda y conmovedora. En los personajes más secundarios el nivel descendió, como es natural, pero manteniendo con dignidad la riqueza del conjunto, sufriendo el mayor número de cortes en sus originales intervenciones. Krystian Adam, tenor, cantó el Lurcanio y el Odoardo con sentimiento y gusto, sin exceso pero con convicción. La Dalinda de Munk Rasmussen fue casi de soubrette, con una coloratura algo forzada y una cierta heterogeneidad en el agudo.
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La ovación y el griterío finales fueron antológicos: un éxito rotundo y clamoroso. Como el pasado año, Sardelli ha puesto el listón muy alto, dejando un Händel mágico en el Teatro Principal, y a unos espectadores rendidos y felices, entregados. Fuera esperaba una tabla de quesos del país regada con buen Godello. Bravissimo!
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Acompaño la reseña con algunas arias destacadas de esta versión, grabadas en el Festival de Beaune el pasado día 4 de julio con los mismos intérpretes:
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'Con l'ali di constanza'
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La intensísima 'Scherza infida'
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'Il mio crudel martoro'
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'Doppo notte'
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Añado enlaces para descargar este Ariodante en la función de Beaune (4 julio 2009):

Ariodante - Ann Hallenberg, mezzosoprano
Ginevra - Karina Gauvin, soprano
Polinesso - Maarten Engeltjes, contratenor
Dalinda - Yaël Azzaretti, soprano
Lurcanio/Odoardo - Krystian Adam, ténor
Il Re di Scorzia - Sergio Foresti, bajo
Modo Antiquo
FM Sardelli

domingo, 27 de julio de 2008

El Síndrome de Sardelli

Bien, ya han pasado varios días y parece que todavía sigo bajo el Síndrome de Stendhal: "Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados..."
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Esta vez la etiología no era la Iglesia de la Santa Croce, sino por la culpa y gracia de Federico María, y no he tenido más remedio que aliviar los síntomas con más dosis de la misma droga.
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Preso del vértigo, he subido al “youtube” un audio con imágenes, del aria de Lucio “Combatta un gentil cor” del Tito Manlio de Vivaldi , que Sardelli y Modo Antiquo registraron en 2003 en el Festival de Barga. Coincide además la presencia de la soprano Nicky Kennedy y demuestra lo bien que pueden sonar las trompas barrocas:



(Dedicado a Josefina, una caricia por su excelente prosa)

viernes, 25 de julio de 2008

FM Sardelli conmociona el Via Stellae

Variadas y excelsas son las agrupaciones musicales que desfilan cada año durante el mes de julio por Santiago dC (Concerto Italiano, Il Giardino Armonico, Venice Baroque Orchestra, Cappella della Pietá de Turchini, Musiciens du Louvre, London Consort, Coro Monteverdi, Poeme Armonique, Accademia Bizantina, Il Complesso Barocco, Europa Galante, ...) Salvo alguna pequeña tasa de mediocridad, necesaria para asentarnos en el suelo, el nivel global es claramente de Excelencia.

Bajo estas premisas llegó Federico María Sardelli con su orquesta Modo Antiquo y convulsionó el pequeño y coqueto Teatro Principal de la capital gallega. Traían en los atriles la partitura de la Juditha Triumphans de Vivaldi, analizada en un reciente post.

Constaba el elenco de un espléndido coro Capilla Peñaflorida, atento, preciso, motivado, con unas sopranos casi angélicas.

Entre las solistas destacaron la pureza tímbrica e idiomática de Nicki Kennedy como Vagaus, la Judith de la mezzo Marianne Beate Kielland de precioso colorido, la valiente y resultona Silvia Vajente como Abra, pero una mediocre actuación de Guillemette Laurens como Holofernes. Sin reproches para Gabriella Martellacci en el pequeño papel de Ozias.

La orquesta de Sardelli es enormemente atractiva para el oído, une una precisión técnica apabullante, destacable en el ataque a los tutti en las cuerdas, con un sonido rico, cálido, sensual, embriagador. O una precisa y "afinada" elevación de metales barrocos desde el fondo izquierda. La dirección de Sardelli es un prodigio de dinámicas y matices, adornado con un elegante despliegue de expresión corporal. Y si necesita una guinda, nos la deja en forma de un profundo respeto musicológico hacia el opus del Prete Rosso. El resultado en forma de sonido lleva al más puro desenfreno sensorial.

Un nirvana culminado en interminables bravos, palmas de tango y pateos aprobatorios, que llevaron a bisar el coro inicial de la obra.
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Como ilustración una pequeña broma de minimalessandro sobre la música comentada:

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Sólo resta felicitar, de nuevo, a José Víctor Carou, director del Festival, y a su equipo por el regalo que cada año nos hacen.