Alondra, veo tu alegría y quiero
evocarte!
Tus alas te llevarán al
seno de la aurora.
Solamente puedo verte,
pero al descubrir tu canto
es como si el cielo me
hablase.
(…)
Así eran los días cuando era niño;
dulces, mientras yo vivía en ellos;
queridos, ahora que se han ido.
A pesar de todo,
al ver tu vuelo,
sigo creyendo que el cielo me habla.
Un
poema que sirvió de inspiración al prolífico compositor inglés Ralph Vaughan Wiliams
(1872-1958) para escribir “The Lark Ascending” (El vuelo de la Alondra) una lírica
romanza para violín y orquesta, donde un lírico sabor popular alcanza cotas de gran
misticismo:
(vídeo Basicallybenign)
Metidos
en nuestro propio y tórrido verano del sur, este humilde pájaro también ha
dejado hermosas y populares letras en la voz del siempre llorado Federico:
Y, aunque no me quisieras
te querría,
por tu mirar sombrío,
como quiere la alondra
al nuevo día
solo por el rocío
(Madrigal
de verano)
FG
Lorca
