domingo, 15 de noviembre de 2015

Vainica Doble


Carmen Santonja y Gloria Van Aerssen fueron sin duda la representación más personal del pop español, desde mediados de los sesenta hasta su última obra discográfica fechada en el 2000.

Supieron aunar frescura, ternura y desparpajo con una calidad y elegancia musicales muy por encima de su género. Letras imaginativas, muy directas, un tanto psicodélicas, encajaban como guantes en melodías de raíces populares y ramas complejas. Tal vez por eso nunca alcanzaron el éxito comercial masivo, viviendo siempre en los extrarradios de la fama, en las nebulosas de la independencia.

Su primer disco homónimo, en el sello Ópalo, data de 1971, y sin apenas éxito las llevó a su primera cumbre discográfica: Heliotropo (1973) más refinado en arreglos y más variado en composiciones. Escuchemos “Habanera del primer amor”:

(vídeo lavocaciondezakun)

Diez años más tarde, darían un paso al frente con su sexto álbum Taquicardia (1984) donde el sencillo pop de raíz folk se envolvería en una sofisticación de cuerdas y metales de aromas jazzísticos, obra del Maestro Reverendo, sin abandonar el toque naíf y la elegancia estructural. “Taquicardia”, la canción:

(vídeo Ogu3290)

Una pareja sencilla pero opulenta. In memoriam.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Armida, la de Haydn

GB Tiepolo -Rinaldo e Armida in giardino-  (1752)

La ópera no se encuentra entre la mejor y más amplia producción de FJ Haydn, pero aún así, dejó no menos de catorce títulos durante su vinculación con Eszterháza. La última fue Armida, un drama heroico sobre el afamado poema de Torquato Tasso Gerusalemme Liberata, en el cual basaron también sus óperas JB Lully (Armide), Händel (Rinaldo), Vivaldi (Armida al campo d'Egitto), Jommelli (Armida abbandonata), Salieri (Armida), CW Gluck (Armida), Rossini (Armida), Dvorak (Armida), y algún otro.

La obra de Haydn fue estrenada en 1784, gozando durante los primeros años de numerosas representaciones, para caer, con los siglos, en notable ausencia de los escenarios, como todas las óperas del maestro de la Sinfonía y del Cuarteto.

Se trata de un ópera seria, en tres actos, sin apenas números de conjunto, en la que destacan los dos protagonistas: Armida, la hechicera y Rinaldo, el caballero cristiano. Con grandes influencias de la reforma de Gluck, tanto en la obertura y como en el diseño de los números, se perfilan más los sentimientos de los personajes que la acción en sí misma. 

Posiblemente sea el Acto Tercero el más hermoso en cualidades musicales, destacando la rebelión de Rinaldo y el dolor de Armida. Muy recomendable también el limitado pero jugoso papel secundario de Zelmira. Escuchemos su Aria “Torna pure al caro bene”, seguida de la de Armida “Ah, non ferir: t'arresta!”


(vídeo #NikolausHarnoncourt)


(vídeo marius76100)

domingo, 1 de noviembre de 2015

Delius

Delius -E. Procter (1929)

Sir Thomas Beecham, el legendario director británico, fue el gran defensor en el mundo anglosajón, de la música de Frederick Delius (1862-1934). El compositor nacido en el norte de Inglaterra, pero de ascendencia alemana, fue sin duda un postromántico, influenciado enormemente por R. Wagner y su flujo sensorial de sonido; también por E. Grieg y su gusto por el folclore popular de las latitudes norteñas, y por la palidez tonal de C. Debussy.

Delius, afincado en Francia durante sus últimos años, sería recordado especialmente por su obra sinfónica, más destacada y personal en el cromatismo armónico, también heredado de Wagner, que por su capacidad melódica.

Cierto que algunas de sus obras pudieran pecar de un cierto carácter contemplativo, estasis y éxtasis, que nos dejan un aroma decadente. Pero la partitura que hoy les presento, "Walk to the Paradise Garden", cobra un fuerte impulso dramático, tal vez por tratarse de un interludio de su cuarta ópera A Village Romeo and Juliet, deudora del Tristan, “representa, en su arrebato y angustia, el verdadero espíritu del amor romántico” (John W. Klein)


(vídeo mangott)

London Symphony Orchestra
Sir John Barbirolli


domingo, 25 de octubre de 2015

El Cuarteto del célebre Largo


Con el nombre del título se conoce también el Cuarteto de cuerda  en Re mayor op.76 n.5 de FJ Haydn. Perteneciente al afamado conjunto de seis Cuartetos Opus 76, compuestos entre 1796 y 1797, mientras trabajaba en el oratorio La Creación. Un opus llamado “Cantos de experiencia” por la enorme carga de aprendizaje de toda una vida que le conduce a la perfección formal.

El sobrenombre popular del número 5 es obviamente debido a su segundo movimiento: un extraordinario Largo cantabile e mesto. Movimiento sobre el que pivota todo el Cuarteto. 

Una precisión expresiva muy romántica que se desarrolla en dos ideas musicales que, entre modulaciones espectaculares, alcanzan una cota emotiva de tal altura, que después de hacer llorar al padre de Mendelssohn, dejó entusiasmado al legendario violinista Joseph Joaquim.

Disfrutemos también nosotros de la perfección del clasicismo que entreabría ya la puerta al romanticismo, en este célebre Largo, sin demora:

(vídeo Barbebleuei)

Aeolian String Quartet

domingo, 18 de octubre de 2015

Los amores de Zappa. Tercera parte


El Synclavier fue uno de los primeros sintetizadores digitales y muestreadores musicales polifónicos, que vio la luz a mediados de los años setenta, desarrollado por el profesor Jon Appleton y los programadores Sydney Alonso y Cameron Jones.

Muy pronto Frank Zappa se sintió atraído por la comentada máquina, en especial por las inmensas posibilidades que le brindaba para la composición en estudio, pues podía escribir e interpretar cualquier cosa imaginable. Tanto la primera versión del instrumento, como especialmente el Synclavier II, con su mayor capacidad de almacenamiento y muestreo, y su teclado táctil, le permitían experimentar con complicadas líneas rítmicas y su ejecución en variadísimos grupos instrumentales, sin tener que poner orden en una gran banda de músicos.

La precisión milimétrica del equipo y la total disponibilidad a las órdenes del compositor, llevaron a Zappa a una intensa pasión por dicho instrumento, pasando días y noches enteras explorando las capacidades de la máquina y su inagotable y torrencial vena compositiva. Era la herramienta idónea para la complejidad de su música.

Como es natural el equipo nunca podría competir con la capacidad expresiva e improvisatoria de un conjunto de músicos, por ello Zappa siempre lo consideró algo totalmente diferente, para decantarse finalmente, aunque con dudas, por el elemento humano. Yo también!

De sus años de promiscuidad con el Synclavier surgió una abundante obra que vio la luz en varios álbumes. Especialmente exitosos resultaron Jazz from Hell (1986), premiado con un Grammy, y el póstumo Civilization Phaze III (1994) de los que les propongo escuchar temas tan excelentes como "Night School":

(vídeo Melomanos Anonimos)

 o "Amnerika":

(vídeo theapocryphaltruth)

domingo, 11 de octubre de 2015

Zejel


Zéjel: composición estrófica de la métrica española, de origen árabe. Se compone de una estrofa inicial temática, o estribillo, y de un número variable de estrofas compuestas de tres versos monorrimos seguidos de otro verso de rima constante igual a la del estribillo. (RAE)

Pero Zejel también es un grupo musical y un proyecto de recuperación de la música de Al-Andalus. En palabras suyas “un proyecto que nace y navega entre un mar de memorias, aromas, melodías e improvisaciones...”

Una Música, una Poesía, un Arte, una Cultura, que, aún con unos orígenes venidos de Oriente, fue fruto de una simbiosis con los pueblos locales de la península ibérica, para florecer durante la baja Edad Media como una Cultura Única, con tres credos diferentes, los tres monoteístas y denominados del Libro. Un fructífero mestizaje que creó un estilo único, con estructuras formales, modos clásicos (dórico, frigio, mixolidio) y desarrollos melódicos compartidos, loando en ocasiones a Sta. María, alabando en otras a Mahoma, o citando a la Tora judía.

El resultado es una Música de enorme elegancia y evocación, digna de una Cultura de inmenso refinamiento, como puede comprobarse en el disco La Memoria de Oriente del citado grupo Zejel, un trío formado por Iman Kandoussi, canto; Juan Manuel Rubio, santur, oud, zanfona; Alvaro Garrido, percusiones.

"Primavera en Salonico" uno de los más hermosos del programa: un tema tradicional sefardí con introducción pausada en ritmo marcado que conduce con suavidad al hermosísimo canto del poema, para terminar con un cambio intenso del ritmo, en un arrebato virtuoso del oud sobre un fondo sugerente de la percusión:


(vídeo Barbebleuei)

domingo, 4 de octubre de 2015

Borrador de Otoño


Y cuando llegan los tres arcángeles,
los capitanes, los principales,
para alargar las sombras,
sin mesura, con fulgor noble
de luz afable…

Y cuando las hojas secas se encogen
bajo un sol andrógino,
horizontal y firme,
que les roba el agua por el dulce
placer de besarlas…

Es cuando resuena el otoño,
el huraño del calendario,
el astrónomo;
el único fantasma que se escucha,
soplando en la lejanía.
Aquel que nunca es bienvenido!

Yo no lo aguardo, a mí me asalta
con notas herrumbrosas
en la armonía de las cuerdas
de una perturbadora melodía.
Entonces sé que ha venido, mi otoño,
Aquel que siempre es deseado!

Y oscila y cambia, variando fechas,
sin anunciarse, lo siento dentro,
conmovedor latido.

De nuevo ha vuelto! en el espejo, Sofía,
Sofía Gubaidulina: íntimo
Larghetto sensibile.

Arturo R. Camba    Borrador de otoño

(vídeo #LouiseBessette)

Con una evidente influencia de Shostakovich, el Quinteto para piano y cuerdas (1957) de Sofia Gubaidulina (1931) es la segunda obra reconocida por la compositora. Fue escrito en cuatro movimientos, siendo el Larghetto el tercero, durante sus estudios en el Conservatorio Chaikovsky de Moscú.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Rodericus Cardinalis


Don Rodrigo de Castro y Osorio, hijo de la III Condesa de Lemos, Beatriz de Castro A Fermosa, llegó a ser cardenal arzobispo de Sevilla, lugar donde murió en 1600. Este Príncipe de la Iglesia fue también un importante mecenas cultural, ordenando construir para la Compañía de Jesús, el Colegio e Iglesia de Nuestra Señora la Antigua, conocida desde entonces como de la Compañía o del Cardenal, en Monforte de Lemos, en el estricto estilo renacentista español: el herreriano.

El Cardenal también mantenía una Capilla Musical, al frente de la cual estuvo el gran compositor Francisco Guerrero. Se cree, porque no hay constancia fehaciente, que en dicha Capilla trabajó un poco conocido músico llamado Cristóbal de Medrano, de quien nos ha llegado un manuscrito de 1594 conteniendo una Misa Voce Mea y un Motete, a seis voces, dedicado y en homenaje a Don Rodrigo de Castro, como bien se puede observar en su portada.



Más de cuatro siglos después, y ante el sepulcro del mismo Cardenal en la hermosa Iglesia monfortina (a la izquierda en la fotografía superior), tras una laboriosa recuperación, se interpretó dicha Misa y Motete el pasado 19 de septiembre, se conjetura que por vez primera, a cargo del Coro Vox Stellae y miembros del conjunto instrumental Menestreis de 1500, dentro del Festival Espazos Sonoros 2015

Concierto de fuerte emotividad, tanto por el histórico entorno y el posible estreno mundial, como por la intensidad de la polifonía del XVI, aún a pesar de la escasa afluencia de público, pues apenas se llenaron la mitad de las bancadas de la Iglesia.

Las obras, como ya hemos dicho, fueron escritas a seis voces y aúnan el misticismo más recogido y espiritual con un profundo impacto sensorial, incluso entre el público menos habituado a este repertorio polifónico. Delicada belleza melódica con intensa altura armónica; sin duda Medrano ofreció al Cardenal una obra al nivel de tal jerarquía, algo Sublime.

También los intérpretes se movieron en la cota requerida para tales fastos. El Coro Vox Stellae, dirigido por Luis Martínez y repartido en tres sopranos, tres altos, dos tenores y dos bajos, leyó la partitura con una plasticidad muy atractiva en el juego de voces, perfectamente ensambladas para crear una unidad instrumental de enorme nivel, sin duda fruto de intenso trabajo y mucho cariño. El acompañamiento instrumental a cargo de cuatro miembros de los Menestreis de 1500 con instrumentos de época en cuatro voces: corneta, baixonciño alto, sacabuche (una especie de trombón) y baixón (fagot antiguo), insertados entre los miembros del coro, apoyó con eficacia en la construcción del clima ritual y la belleza del conjunto.

Una Maravilla de Evento, titulado Rodericus Cardinalis, que cerró con un enorme éxito. Y una obra que bien merece una grabación comercial a cargo de tan magníficos intérpretes y recuperadores.

Filmado durante la propia interpretación, con el móvil, escuchemos, con los debidos permisos, el Sanctus de la Misa Voce Mea:


(vídeo Barbebleuei)

domingo, 20 de septiembre de 2015

IXION


Ixión, rey de Tesalia, tras haber asesinado a su suegro Deyoneo, fue perdonado por Zeus, quien le invitó a la morada de los dioses. El ingrato lapita quiso allí seducir a Hera, la mujer de Zeus, por lo que el dios lo mató con un rayo y lo envió al Tártaro donde fue atado con serpientes a una rueda ardiente que giraba sin cesar. Tan solo durante la visita de Orfeo a los infiernos, dicha rueda se detuvo, gracias al canto del héroe.

Un giro eterno que el compositor danés Rued Langgaard (1893 -1952) comparaba con la situación del artista, sometido a una continua labor de incesante búsqueda y creación. Tomó el nombre del infortunado para su más provocadora, absurda y rompedora Sinfonía, la número 11 fechada en 1945 bajo el título provisional “Evighedskrig” (Guerra Eterna), sin duda influenciado también por los acontecimientos bélicos del momento.

Langgaard quiso ir más allá, por eso modificó el título original, para con su obra dar una vuelta más a la rueda que no descansa, a la continua evolución del Arte musical, tal vez intentando provocar el triunfo o la muerte de la Sinfonía... nunca se sabe.

La partitura, de apenas seis minutos de duración, se basa en la repetición, hasta once veces, de un fragmentario tema de vals de sabor trágico, tocado en fortissimo en el tutti orquestal, pero con constantes modulaciones. Hacia el final de la obra, la entrada de cuatro tubas extras, tocando al unísono un nuevo motivo, atraviesa dramáticamente el constante giro del vals original, que bien remeda a una infernal danza.

(vídeo Barbebleuei)

Orquesta Sinfónica de la Radio Nacional Danesa
Thomas Dausgaard

domingo, 13 de septiembre de 2015

Un Trovador de campanillas


Declaraba a la prensa el barítono Juan Jesús Rodríguez, pocos días antes del estreno, que el reparto de este Trovatore de la Temporada Lírica de A Coruña, era hoy por hoy, insuperable. Después de escuchar la segunda función, el día 6 de septiembre, no sólo corroboro dicha opinión, tal vez interesada en origen, sino que la remacharía añadiendo que supera a muchas del pasado glorioso.

Al fin y al cabo, como decía Toscanini ¿o era Caruso? para esta ópera “tan sólo se necesitan los cuatro mejores cantantes del mundo”… y ésta es la única y simple razón del éxito de estas funciones: todas y cada una de las cinco voces principales fueron absolutamente óptimas para sus roles, por volumen, por color, por técnica, por fiato, por squillo, por filato, por canto verdiano… Cada cual, lo suyo, lo justo y necesario, y en algunos, la excelencia.

Gregory Kunde, el tenor dejó un trovador altivo, pelín alocado como procede. Timbre altanero, emisión poderosa, squillo ad hoc para una “Pira”; pena de una dicción algo más clara...

Angela Meade: Leonora de dulcísima voz y técnica apabullante: coloratura maestra y filati de vértigo. Una gozada de soprano.

Juan Jesús Rodríguez: barítono de “bronce y rasga”  dotó de vida y credibilidad al Conde de Luna, atormentado personaje. Su presencia vocal fue apabullante, tan solo con unas gotas más de elegancia sería un barítono verdiano de referencia.

Marianne Cornetti: Azucena racial, desatada, demente, de voz amplia y generosa, que no dúctil, arrimó una fuerza dramática fuera de lo común. Gitana de rompe y rasga, ¡ésta sí! Un animal operístico que se llevó la mayor ovación.

Dmitri Olyanov: Ferrando de auténtico lujo. Voz profunda de bajo paternal, untuoso como un abrazo largo y profundo.

El Ruiz de Badel Albelo resultó cumplidor y animoso, pero la Inés de Alba López Trillo evidenció un preocupante vibrato.

El Coro Gaos estuvo muy acertado en las preciosas partes que Verdi le dejó escritas. Una grata sorpresa.

La siempre preciosista Orquesta Sinfónica de Galicia estuvo dirigida por la directora canadiense Keri-Lynn Wilson, con fiereza metronómica, hábil en el acompañamiento a los cantantes pero escasa en vuelo sinfónico.

Montaje de Mario Pontiggia: un geométrico marco cambiante que sin gran belleza plástica no llegó a molestar como sí lo hizo la desastrosa iluminación, especialmente la de los personajes.

Lo importante, excepcional, de campanillas. Un placer para los sentidos.

En homenaje a la más aplaudida, cerramos con la conocida aria de Azucena “Stride la Vampa!” a cargo de Marianne Cornetti hace ya nueve años (ahora está mejor):

(vídeo La Voce dell’Opera)