Algunos
de ustedes me perdonarán: nunca he sido un gran seguidor de Pink Floyd. Pero, al igual que con los
grandes saurios, antes de que su propio gigantismo extinguiese la especie, dejaron
huellas de su paso, de su gran talento creativo, y marcaron a toda una generación
de músicos de los cinco continentes.
Desde
que escuché su sexto álbum “Meddle” (1971), hace tanto tiempo
que no quiero acordarme, tuve la sensación de que allí nacía el verdadero y
exitoso sonido pinkfloyd; aquel que
pronto se vería coronado por una aceptación masiva en sus discos posteriores,
como “Dark Side of the Moon” o “Wish You Were Here”.
Superada
y asumida la fase previa, la psicodelia
psicótica de Syd Barrett, brotaba el ampuloso colchón de teclados sobre el
que comenzaba a despuntar la elegantísima guitarra de Gilmour, y ponía en
marcha toda la maquinaria rítmica del mejor rock progresivo. Un trip.
Todas
esas claves estaban presentes en Meddle, especialmente en el soberbio tema “Echoes”
que con sus más de veintitrés minutos, ocupaba toda la cara B del long play. Su evocación marina
completaba la ensoñación viajera. Sin duda, de lo que más me gusta de PF.
Además, aunque muchos opinan lo contrario, a
mí me parece una de las mejores portadas de los Floyd…
Recordemos
“One
of These Days”, tema instrumental que abre el álbum; y el comentado “Echoes”
(video dgilmoursp’s channel)









