viernes, 23 de abril de 2010

Acierta el Vaticano…

… y lo hace por un doble motivo ¡Aleluya!
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“En el mes en que los Beatles cumplen cuarenta años de su separación, el Vaticano se ha reconciliado con su música y ha decidido absolver de sus excesos a los cuatro chicos de Liverpool. El diario oficial de la Santa Sede, L'Osservatore Romano , publicaba el pasado fin de semana dos artículos en los que alababa la música creada por los Beatles y, por fin, hacía la vista gorda sobre la disipada vida de los artistas y el hecho de que consumieran drogas, causas estas que les valieron ser vetados por el Vaticano…
«Sus excesos son cosas del pasado, su música es algo del presente», comenta el periódico en uno de los artículos que aparecieron en primera plana.
«Es cierto, no han sido el mejor ejemplo para los jóvenes de su tiempo, pero tampoco el peor. Todavía escuchando sus canciones todo aquello parece lejano e insignificante», señala L'Osservatore Romano, que apunta que todos sus desmanes solo fueron pecados de juventud… Otro amago de reconciliación y perdón cristiano tuvo lugar hace solo un mes, cuando el diario de El Vaticano incluyó el elepé Revolver entre los diez mejores de la historia.”
-La Voz de Galicia- (13/04/2010)
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En primer lugar acierta al perdonar los pecados juveniles de los Beatles. Aunque con cuarenta años de retraso, una minucia si lo comparamos con otros casos: la absolución es una prerrogativa del sacerdocio. Ya se sabe que la juventud, y más si está inserta en la vorágine del éxito, es fuente de muchos excesos ¡quién esté libre de culpa que tire la primera piedra!
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Incluso si me apuran me alegro de que se les perdone aquello que, aunque escandaloso, no era más que la pura verdad: me refiero a la célebre frase de Lennon “somos más famosos que Jesucristo”. Basta observar un mapa de las religiones para darse cuenta de la realidad. Siempre tendemos a mirarnos el ombligo y a convertir nuestras manías en leyes universales. Mea culpa…
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En segundo lugar acierta por incluir su álbum Revolver (1966) en el top ten de la Santa Sede. Nada me place más que ver uno de mis discos preferidos de los Fab Four en la cima de la lista de las músicas divinas. Uno, en su modosidad, siempre se decantó por la exquisitez melódica del lado beatle frente a la aridez deslenguada de su contraimagen stone... Acierta pues de nuevo, y van dos, el Estado Pontificio demostrando un gusto exquisito, a la altura de su alto rango, convenientemente amplificado por sus medios.
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¡Quien puede ser inmune a la evolución musical del pop-rock, documentada en esta obra fundamental de tan amplia influencia!
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Eleanor Rigby , un must de densidad colgada de la cuerda de su doble cuarteto:

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For no one introduce la trompa de Alan Civil en la música pop, mientras oficia McCartney con una sencilla pero directa letra de ruptura:

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And your bird can sing, autopista eléctrica para la voz de Lennon…

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Here, there and everywhere, placidez en sus sutiles armonías vocales:

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Tomorrow never knows, un infernal y ostinato ritmo materializa la retorcida mente de Lennon con un novedoso sistema de grabación. Pura psicodelia:

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Felicidad, pues, por la doble decisión… Sobre otras noticias provenientes del Estado Vaticano, no quiero entrar desde el Castillo. Tan sólo dejar claro que todos delitos deben ser castigados por las leyes humanas, incluido el de encubrimiento…

sábado, 17 de abril de 2010

Cecilia Bartoli: Da Capo ambivalente

Dos vidas, dos Artes.
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Recurro al título del tercer concurso pequeño formato para enfatizar la dualidad emotiva y artística que me produjo el último concierto del Xacobeo Classics. La muy mediática Cecilia Bartoli estuvo en SdC presentando su última grabación, Sacrificium, dedicado a los castrati del XVIII, donde la maestría en el uso del Da Capo nos define la calidad de los compositores.
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Una cantante de primera fila cuya voz alcanza casi en plenitud hasta la decimoquinta del patio de butacas, dejando, eso sí, una sensación de dificultad en la emisión, pero con unas cualidades limpias, hermosas y generosas por arriba, y más desestructuradas y heterogéneas según baja la tesitura. No seré yo quién arroje luz sobre la definición vocal de la romana, pues ni los expertos se ponen de acuerdo: ¿mezzo? ¿soprano ancha? Categorías para entendernos, pero sin las que podemos sobrevivir.
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La Bartoli se disocia en función de la pieza a atacar, aún permaneciendo en el universo del tardobarroco; asciende hasta la sublimidad o permanece en la vulgaridad. Se disgrega en dos personalidades diferentes, cuando no opuestas o enfrentadas, dejando en el aire una sensación ambivalente.
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Su Gran Arte reside, en contra de su fama, en el canto spianato, en los affetti patéticos: las arias lentas y mórbidas, cuando su voz se torna redonda; el legato resulta embriagador; el fraseo, ensoñador; el fiato, infinito… Así su desolador “Parto, ti lascio o cara” de Nicolò Porpora (1686-1768) me produjo escalofríos de placer, al extraer toda la emoción de esa música maravillosa:
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La otra, la cantante de agilidad de técnica dudosa, la efectista dueña de trinos, saltos y demás ornamentaciones, la pirotécnica, me resulta más fría, rozando el aburrimiento y el empalago, también menos emotiva y por tanto menos musical. Tal vez más atractiva para el público que abarrotaba el Auditorio atraído por el marketing, pero claramente más artesana que artista.
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Estuvo acompañada por la excelente orquesta historicista de Zurich, La Scintilla, con su concertino Ada Pesch al frente, que nos dejaron entre otras una preciosa Obertura n.6 de FM Veracini (1690-1768). Un conjunto de hermoso sonido, muy cuidado y contenido; tal vez en las antípodas de los excelentes y excesivos Il Giardino Armonico, grupo que la acompañó en la grabación, y que tan bien concierta con la diva.
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Un vaivén agitado entre la sublimidad del lamento y la vulgaridad del exceso: tal cual los estertores mortales del Barroco.
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Dos caras, dos Emociones.
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En plena concordancia con la disociación, yo mismo fui trasladado al recital que casi un año antes nos ofreció Philippe Jaroussky con un repertorio similar. Escuchemos la increíble y lánguida aria de Geminiano Giacomelli (c1692-1740) “Sposa, non mi conoci” interpretada por ambos artistas; un bonito ejercicio comparativo.
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Bartoli
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Jaroussky

domingo, 11 de abril de 2010

Mademoiselle Jeunehomme

“… Sobre todo no seas servil! ¡Es algo que no puedo soportar…!” (Mozart 1777)

Enero de 1777, el joven WA Mozart cumple veintiún años coincidiendo con la visita a Salzburgo de una virtuosa pianista francesa conocida como Mlle. Jeunehomme. Una joven rodeada de un cierto misterio histórico, hasta que recientemente el musicólogo Michael Lorenz ha logrado identificar: Victoire Jenamy (Jenomé), nacida Noverre, cuyo apellido de casada fonéticamente armoniza con ese impersonal jeune homme tan cercano a Mozart, obligándonos hélas! a renombrar el K 271.
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En todo caso, excelente intérprete debió de ser la misteriosa joven porque con su arte interpretativo, y los nuevos aires musicales que portaba, supo extraer del genio de Salzburgo la primera obra maestra en su tan querido mundo del Concierto para piano. La más personal forma expresiva de Mozart, que le acompañó durante toda su vida. Una simbiosis de virtuosismo instrumental, alturas sinfónicas, rica paleta orquestal e intensa expresividad; cualidades innatas en WA que supo llevar hasta la más pura perfección formal.
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Fruto de este encuentro, no sabemos si como encargo, como regalo, como inspiración, o todas a la vez, nació el Concierto para piano y orquesta en mi bemol mayor n.9 K.271 “Jeunehomme” (Jenamy). Una obra que claramente supone uno o dos pasos adelante en la evolución de su producción, superando el ambiente galante, y la de todo el universo del concierto para teclado. Dotado de amplias y novedosas dinámicas, de una interrelación intensa entre piano y orquesta, y de una expresividad de aroma romántica, nos acaricia con el pianismo íntimo, elegante, ligero, contenido y calmo del mejor Mozart.
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El segundo movimiento, Andantino, es el sumo ejemplo de lo antedicho. Su mórbida melancolía preludia siglos de subjetividad, porque su modo menor llora tristemente de belleza... Vean la emotiva interpretación de Mitsuko Uchida con la Orquesta del Mozarteum de Salzburgo dirigida por Jeffrey Tate (videos de TheGreatPerformers)
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O si lo prefieren cierren los ojos, y así en la oscuridad, vean cómo el jeune homme Mozart, compás a compás, se convierte en genio…

martes, 6 de abril de 2010

Elina Garanča: mon coeur s'ouvre à ta voix

Superado el recogido paréntesis de los recientes festivos, retornamos a Letonia. Durante la inmersión en el misticismo del letón Peteris Vasks, nos visitó en el Teatro Colón de A Coruña su compatriota la mezzosoprano Elina Garanča. ¿Casualidad?... bueno… “casualidad llaman los bobos al destino”
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La excelente, joven y ya laureada cantante báltica despertó gran expectación en su presentación gallega. Su variado recital, acompañada por el renombrado pianista Charles Spencer (nada que ver con el Lord) fue, tal como apuntaban las notas al programa de mano, un ejemplo de versatilidad en el canto al amor.
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¿Qué se puede añadir a todo lo dicho sobre Elina Garanča? Me apunto al entusiasmo de crítica y público hacia su ascendente carrera, destacando que en la elegancia de su belleza descuella una voz preciosa y musical. Una voz sobre la que si algo me gustaría enfatizar, es su homogeneidad: un timbre hermoso y reconocible, desde unos suficientes graves de mezzo (lírica) de verdad, bien asentados, hasta unos redondos agudos ornados de armónicos, pasando por un centro apabullante. El control sobre tan prodigioso instrumento aparece natural y preciso, con un juego de dinámicas realmente sorprendente. La interpretación resultó asimismo variable, en general contenida pero nunca fría o ausente.
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Ajustado y admirable el acompañamiento de Spencer: rico, delicado y algo sobrado.
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La velada se abrió con un decepcionante “Non so piu cosa son” del Cherubino mozartiano, rígido, monótono, como calentando la voz (una pena), para pasar de inmediato a una fantástica interpretación del aria de Sesto “Parto, parto ma tu ben mio”, dramática, intensa, profunda… Se adentró a continuación en el mundo belcantista con “La Regata” rossiniana, un par de canciones de Bellini, y una eficaz y celebrada aria de Elizabeth “A quando all’ara… Ah dal ciel” de Maria Stuarda de Donizetti; momentos de adecuación vocal absoluta. Abrieron la segunda parte unas muy resultonas Siete Canciones Populares de Falla; siguió con una exquisita lectura del aria de Dalila “Mon coeur s’ouvre a ta voix” muy íntima y sentida, dolorosamente excelsa, que también abrió mi corazón a su voz. Prosiguió con la Seguidilla y Habanera de Carmen, ricas de color aunque algo contenidas de expresión y densidad dramática; y terminó con una prodigiosa interpretación de Chapí: la romanza “Cuando está tan hondo” de El Barquillero, y la célebre Carceleras de Las hijas de Zebedeo, sin duda de lo mejor del recital. Agobio de bravos y aplausos para dos bises: un sublime de la preciosa “Marechiare” de Tosti y el habitual “Granada”.
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¡Apoteosis!... Lo hace tan bien, y le luce tanto…
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Lo mejor del recital, para quien suscribe, en vídeo:
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Mozart
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Saint-Saëns
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Chapí
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Tosti

viernes, 2 de abril de 2010

Encantos del Viernes Santo

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Las lágrimas son como el rocío
Tú lloras… y ¡mira!... el prado sonríe

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El milagroso renacer de la primavera invita al misticismo, a la meditación, a la búsqueda de respuestas a las ancestrales preguntas…
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Un anhelo del Hombre.
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En su Parsifal, Wagner compone una espléndida meditación sobre la naturaleza, sin interrumpir el desarrollo del drama, dotándola de toda la fuerza de la renovación y la redención. Más allá de una creencia concreta, superando incluso al propio vehículo religioso, y obteniendo el común denominador de necesidad y confianza.
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Son los Encantos del Viernes Santo, con su canónica melodía y su espiritual canto. Una música tan depurada que incita al puro éxtasis. Un interludio contemplativo que tan sólo rompen las campanas del Templo del Grial…
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Wie dünkt mich doch
die Aue heut so schön!
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René Kollo / Gottlob Frick
Wiener Philharmoniker - Georg Solti

sábado, 27 de marzo de 2010

Peteris VASKS

Si bien podrían ser excepciones, no toda la televisión es basura. Todavía quedan canales y programas que pueden darnos satisfacciones a los melómanos. Así ocurre con la muy recomendable Arte.tv , el canal franco-alemán en uno de cuyos últimos programas domingueros, dedicado a la violonchelista argentina Sol Gabetta, acercó hasta mi receptor, vía satélite Astra, una pequeña composición de Peteris Vasks: “Plainscapes” para violín, violonchelo y coro. Un buen ejemplo de los caminos sonoros que transita, cuyo misticismo lleva al éxtasis, pasando por la sorpresa a los 2:59 minutos:


Peteris Vasks (1946) es un músico nacido en Letonia, formado como contrabajista, que estudió composición en la vecina Lituania, faceta hacia la que orientó su vida profesional y con la que consiguió amplia aceptación e importantes premios como el Herder Prize de Viena (1996).

Generador de una música enormemente emotiva, que partiendo de una visión naturalista asciende verticalmente hacia el infinito merced a armonías saturadoras y a tímbricas audaces. Su vocabulario musical resulta muy personal, acrisolando distintas influencias, bien dispares. Por un lado, en sus comienzos, la influencia de las técnicas de música aleatoria de sus mentores Lutoslawski o Penderecki, creadoras de intensos éxtasis sonoros. Por otro, la creciente utilización de arcaicos elementos del folclore letón, adosados a la relación con los fenómenos naturales. Y también, al modo de inmensos corales, el desarrollo de una composición modal, de melodías inacabables que ascendiendo y descendiendo, se mantienen suspendidas como un pedal de órgano. En su sabia fusión acierta a llevar connotaciones minimalistas a una música de carácter expansivo, preñadas de humanidad y tensionadas en sus propias y terribles disonancias.

Algunas obras suyas recomendables son Viatore, la Sinfonía número 2, el Concierto para violín “Distant Light”, el Concierto para corno inglés o el Cantabile para cuerda que pasamos a escuchar:

Latvijas Nacionalais Simfoniskais Orkestris, Riga /Pauls Megi

sábado, 20 de marzo de 2010

Zemlinsky (V): "DER ZWERG"

“Cuando al final la verdad se abrió paso en su mente, el enano lanzó un aullido, un grito de desesperación y cayó al pavimento sollozando. ¡Ese ser deforme y jorobado, de aspecto horrible y grotesco, era él! ¡Era él mismo, él era el monstruo, y era de él de quien se habían reído todos los muchachos… y la Princesita, en cuyo amor creyera… ella también se había burlado de su fealdad, había hecho mofa de sus piernas torcidas! ¿Por qué no lo habían dejado en el bosque, donde no había espejo que le mostrara su horror? ¿Por qué no lo había matado su padre antes de permitir que se burlaran de él? Lloró lágrimas quemantes, y sus manos destrozaron la rosa blanca… y el monstruo hizo lo mismo y esparció por el aire los delicados pétalos.”
Oscar WildeEl cumpleaños de la Infanta
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Público y cruel fue también el rechazo que Alma Schindler le dedicó a los requerimientos amorosos de Zemlinsky. El desprecio hacia la reconocida fealdad del gran compositor llegó al insulto: “ese enano horrible”. Desconozco si fue la única causa que le llevó a fijarse en la figura del enano del cuento de Oscar Wilde “El Cumpleaños de la Infanta”, basado en la libre contemplación de Las Meninas del gran Velázquez, pero le encargó a Franz Schreker la elaboración de un libreto basado en dicho cuento. Éste, prendido también de la crueldad del relato, se lo apropió para su ópera “Die Gezeichneten”, así que Zemlinsky recurrió a Georg Klaren para el libreto en alemán, sobre el que trabajaría entre 1919 y 1921 en la composición de la partitura. Finalmente con el título “Der Zwerg” (El Enano) también conocida como Der Geburstag der Infantin, fue estrenada su sexta ópera en 1922 en el Neues Theater de Colonia bajo la batuta de Otto Klemperer.
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Así este divertimento cortesano, con tintes autobiográficos, tomó drama y sonido convirtiéndose en una decadente muestra de Crueldad, ligereza, desprecio, sentimiento y tragedia; un juego despiadado y una ironía grotesca en la paleta orquestal de Zemlinsky: exuberante, rica y brillante, como un paisaje emocional pulido e imaginativo. Toda una muestra de expresividad romántica y controlado dramatismo, en una obra de fluir constante hacia el clímax. Con un tratamiento vocal enfático pero nunca tirante, suave y conmovedor, que requiere voces frescas, bordeando la ingenuidad, pero de trasfondo dramático en el feroz desprecio, cuyo punto culminante de tensión se desata ante el descubrimiento de su propio ser por parte del enano y su posterior muerte.
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Resumen:
Es la fiesta de cumpleaños de la Infanta Donna Clara, el chamberlán Don Estoban supervisa los preparativos con ayuda de las doncellas, mientras describe los fabulosos regalos que han ido llegando. El más maravilloso procede de un Sultán que ha enviado un horrible y deforme Enano que desconoce su fealdad al no haberse visto jamás en un espejo; es más, se tiene por un atractivo Caballero. Las doncellas se apresuran a cubrir todos los espejos de la estancia, mientras da comienzo la celebración con la introducción del Enano ante la Infanta. La algarabía es máxima cuando el Enano, impresionado por la belleza de la Princesa, comienza a cantar toda una declaración de amor. Ya a solas, el Enano llevado hacia un éxtasis amoroso cuenta a la Infanta historias de valientes caballeros que salvan a sus princesas de terribles dragones. La Infanta le declara que, además de valiente, su Príncipe ha de ser apuesto, pues la belleza es sagrada para ella. Tras asistir al baile de la Infanta y sus amigas, el Enano descubre casualmente su realidad en un espejo descubierto, enfrentándose cara a cara con su reflejo. Cuando regresa la Infanta le expone la realidad: “me gusta bailar y jugar contigo, pero solo puedo amar a un hombre y tu eres un monstruo” El Enano cae fulminado a sus pies, mientras la Infanta se apresura a volver a su baile…
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Escuchemos la escena final, desde el grito angustiado de la realidad, con David Kuebler (t) y Soile Isokoski (s), los Frankfurter Kantorei y la Cologne Gürzenich Orchestra dirigidos por James Conlon:
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Y para quien le pueda interesar e Internet no se quede en negro, AQUÍ dejo el enlace para descargarse completa la siguiente interpretación:

Opera Garnier Paris (14 Noviembre 1998)
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Infante
Christine Schafer
Dwarf David Kuebler
Ghita Susan Anthony
Don Estoban Andrew Shore
3 Ladies Anna Maria Panzarella
Isabelle Cals
Delphine Naidan
1st Young Girl Nathalie Karl
2nd Young Girl Andrea Creppon
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Choeur et Orchestre de l'Opera National de Paris
James Conlon

sábado, 13 de marzo de 2010

GB Viotti: un violín cosmopolita

Violín negro - Guillermo Spinosa
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Giovanni Battista Viotti (1755-1824), nacido en un lugar del Piamonte de precioso nombre, Fontanetto da Po, fue considerado el gran violinista del XVIII. Y no solamente por su virtuosismo instrumental sino también por su arte compositivo para dicho instrumento, del cual son buena muestra sus 29 conciertos.

A partir de su formación en la capilla de la corte de Saboya de Turín, recorrió la gran Europa musical de la época dejando y tomando influencias en cada jornada. Tras pasar por Dresde, Berlín, Varsovia y San Petersburgo, debutó en París en 1782 con gran éxito, entrando al servicio de la corte de María Antonieta. En la capital francesa llegó al cargo de Director de la Ópera Paris y a fundar su propio teatro: el Teatro Monsieur. En este período compuso los llamados Conciertos parisinos: los 19 primeros.

En 1792 se trasladó a Londres, coincidiendo con FJ Haydn en los Salomon Concerts, donde rivalizaban sus composiciones, y alcanzando el cargo de director del King’s Theatre. Aquí completó su opus concertístico para violín. Aunque volvió a Paris por motivos religioso-políticos, acabó muriendo en la capital inglesa en 1824.

Su influencia violinística fue inmensa, gracias a su cosmopolitismo y a su calidad, partiendo de la tradición clásica italiana, nacida con Corelli, supo enriquecerla con el dramatismo teatral francés y la robustez sinfónica alemana. Siendo un egregio representante del galante rococó, se asomó, sobre todo en sus conciertos londinenses, al primer Romanticismo. Su prestigio lo podemos rastrear en nombres como Beethoven (concierto para violín), Mozart que añadió trompetas y trombones a su concierto n.5 (K470) o Brahms, quien amaba profundamente su número 22.

Escuchemos precisamente los tres movimientos (Moderato – Adagio - Agitato assai) de este Concierto para violín en la menor N.22 de GB Viotti, en la refinada versión de Itzhak Perlman:.


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Videos de AnitaM8

sábado, 6 de marzo de 2010

Inacabada, no incompleta

“Aquí el Arte de la Música ha sepultado una fecunda riqueza, pero también sus esperanzas, aún más luminosas”
(Epitafio de Schubert en el cementerio de Viena)

Aseguraba Kant que la sublimidad, sobrepasando a la belleza, desborda la forma; por tanto al tender hacia la infinitud carece de final, en tiempo y en espacio. Y ahí radica su poder de agitación, de convulsión, de excitación, de temor espiritual.

Y qué mejor modelo de sublimidad que una obra de la que desconocemos todavía si fue terminada por su autor y luego perdida, o reutilizada en otras obras, o simplemente abandonada a su propia belleza inconclusa.

Hablamos, queridos lectores, de la Sinfonía n. 8 en si menor de Franz Schubert, apodada la Inacabada. Esa Sinfonía brillante, maestra, sublime, de tan sólo dos movimientos, nacida en 1822 como agradecimiento hacia la Gesellschaft der Musikfreunde de Graz, que terminó en manos de los Hüttenbrenner, de las cuales pasó a la gloria en 1865 en la batuta de Johann Herbeck.

Dos movimientos que valen todo un catálogo, donde el jovial cantabile mozartiano se aprieta al dramatismo beethoveniano, para engendrar un efímero relámpago llamado Schubert: el melodismo inacabable. ¡Cuánta verdad encierra su epitafio!

Bajo la maestra batuta de un mago, mi querido y añorado Carlos Kleiber, amplio de dinámicas y recogido de sentimientos, Espíritu libre y envoltura elegante, al frente de las cuerdas más milagrosas del mundo, la Filarmónica de Viena, disfrutemos de su primer movimiento Allegro moderato:

Entrada doliente de las cuerdas graves para enseguida presentar el primer tema en la agitación de la cuerda y la suavidad de las maderas. Más tierno y melódico aparece el segundo tema en los violonchelos para pasar a los violines, y luego ser balanceado entre todas las secciones de la cuerda, y quedar suspendido en una nota del viento-madera. El desarrollo se presenta desbocado, atormentado, con su sección central heroica en los trombones. Vuelta a la tonalidad original en la agitación de la cuerda y la nota suspendida esta vez en el viento-metal, para retomar, más hermosa que nunca, la melodía del segundo tema. La coda nos devuelve al dolor de la entrada en una tendencia a la desaparición, que es cortada por el tutti para terminar el movimiento con cuatro poderosos acordes.


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sábado, 27 de febrero de 2010

Holandés se escribe con H

El Holandés errante - Pulo
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El plazo ha vencido
otra vez transcurrieron siete años.
Lleno de hastío
me devuelve el mar a tierra...
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¿Cuándo sonará
el golpe exterminador,
con el que saltará en pedazos el mundo?
Cuando todos los muertos resuciten,
entonces me sumiré en la nada.
¡Oh, mundos, cesad vuestro curso!
¡Eterna aniquilación, hazme tuyo!
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Aprovechando la gira autonómica de una denominada Ópera Checa de Praga, de cuyos nombres no quiero acordarme, he podido acercarme a una representación del Holandés wagneriano. Ante las escasas expectativas, he salido con el aprobado más dulce que recuerdo... Cuando no esperas nada, un algo te parece el todo.
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A pesar de una muy escasa orquesta, dirigida con interés; a pesar de una Senta joven, fresca, esténtorea, algo gritona y escasa de matices; a pesar de un Holandés recio, oscuro, angustiado también en su propio engolamiento, con una voz que no corría cuando se la exigía. Digo que, pese a estos pecados mortales, hubo un aire de Wagner en la función, un empuje y un oficio, limitado, pero plausible.
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Recordando dicha función he caído en la cuenta de la sobreabundancia de haches en los grandes intérpretes del atormentado volador. Escuchemos dos monólogos "Die Frist ist um":
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Hans Hotter: el incomparable, el prototipo, la vocalidad perfecta para el rol:
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Hermann Uhde: si bien más limitado, es otro arquetipo:
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Y London ¿por qué no tiene haches?